La imagen de hoy nos la envía Salomé Nolla, que ya nos ha enviado otras fotografías y documentos y basta detenerse unos segundos para que empiecen a aparecer recuerdos, referencias y un inevitable viaje atrás en el tiempo.
Se trata de un cupón de la ONCE fechado el 18 de agosto de 2008, dedicado a Binéfar, bajo el lema “Binéfar. Espíritu Emprendedor”. Un lema que, visto con perspectiva, no iba nada desencaminado. En aquel momento, el municipio rondaba los 9.100 habitantes, una cifra que hablaba de crecimiento, de movimiento y de una localidad que miraba hacia delante sin complejos. La imagen elegida —una zona urbana reconocible, limpia, ordenada— buscaba transmitir precisamente eso: modernidad, dinamismo y proyección.
El cupón, con su precio de 1,50 euros, no deja de ser un objeto cotidiano, de esos que se compran casi sin pensar. Pero con el paso de los años se convierte en documento. En una pequeña cápsula del tiempo. Ahí está el escudo, la referencia a Aragón, los datos fríos (superficie, población), y también lo simbólico: la presencia de Binéfar en un soporte que circuló por toda España, llevando su nombre y capitalidad mucho más allá de la Litera.
Este tipo de piezas nos recuerdan una época concreta: los años previos a la gran crisis, cuando aún se hablaba con naturalidad de crecimiento, emprendimiento y futuro. Cuando las palabras no pesaban tanto como ahora. Cuando los cupones se guardaban a veces por superstición, a veces por costumbre, y otras —como en este caso— porque alguien tuvo el acierto de conservarlos.
Gracias a Salomé por compartir esta imagen, que no es solo un cupón, sino un pequeño fragmento de la historia reciente de Binéfar. Porque al final, la memoria de un pueblo también se construye con estos detalles: papeles, fechas, lemas y miradas que, años después, cobran un nuevo sentido.
Si alguien más guarda cupones, programas, entradas o documentos donde aparezca Binéfar, ya sabe: aquí siempre tienen sitio.
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