La Figuera, en el término municipal de Binéfar
Por Silvia Isábal Mallén y Víctor Bayona Vila — Historias de nuestra Historia (Somos Litera)
La Figuera es hoy en día una partida de Binéfar que linda con las de La Portellada, Penchat, La Grallera y los municipios de Esplús y Binaced. Sin embargo, hace ya muchos siglos fue un lugar habitado que, aunque pequeño, contaba con una iglesia, en este caso dedicada a la Virgen. Como en muchos otros pueblos, esta iglesia era «de patronato», lo que significaba que había sido construida gracias al esfuerzo colectivo de los habitantes del lugar, por lo cual estos tenían derecho a proponer a su titular y gestionar su patrimonio. Se trataba, además, de una iglesia muy bien dotada económicamente, tanto para proporcionar una vida adecuada al rector como para mantener el edificio y sus bienes, recibiendo para ello las tres cuartas partes del diezmo y de la primicia de lo que se recogía en el término municipal. Estos eran unos impuestos que, de forma obligatoria, se pagaban a la iglesia, siendo lo más normal, en Binéfar, que los receptores fueran el obispo de Lérida y el Castellán de Amposta. Que esta iglesia recibiera las tres cuartas partes de estos tributos (el resto lo cobraba el obispo de Lérida, a cuya diócesis pertenecía), hacía muy apetecible su gestión.
![]() |
| La Figuera, en el término municipal de Binéfar |
Por esa razón, en 1407, cuando el lugar estaba ya prácticamente deshabitado, el párroco de Alfages, Ferracint de Salas, vio la oportunidad de reclamar la titularidad de la iglesia de Santa María de La Figuera y hacerse, así, con sus ingresos, seguramente al considerar que él era el eclesiástico más próximo al lugar y tras comprobar que apenas quedaban habitantes en el pueblo que pudieran considerarse "patronos". Eso no gustó al grupo de propietarios de sus tierras, que estaba compuesto por labradores que residían en poblaciones del entorno como Binéfar, Las Pueblas de Malmaçat y Torre d'en Bru, además de un habitante de La Figuera llamado Periconi Escolá, que aparece citado como heredero de los pobladores originales. Hubo entonces una agria disputa por el derecho de patronato entre las dos partes que terminó cuando ambas se sometieron al arbitraje del vicario general del obispo de Lérida. Este falló a favor de los labradores, confirmando así que ellos eran los auténticos patronos de la iglesia.
Casi dos siglos después, en los últimos años del siglo XVI, cuando La Figuera estaba ya plenamente integrada en Binéfar como una partida más de su término, se produjo otro pleito relacionado con el cobro de las rentas de la iglesia. Sucedió cuando, en 1591, falleció el párroco Gabriel Benedicto, quedando unos años la plaza vacante. Dos clérigos de apellido Escolá, Domingo y Juan, seguramente descendientes de la familia residente en La Figuera décadas atrás, se disputaron las rentas de Santa María. Domingo Escolá creía firmemente ser su legítimo poseedor, y así se lo comunicó a los labradores de Binéfar que tenían tierras allí, que le pagaron el diezmo y la primicia de los años 1591, 1592 y 1593. Sin embargo, cuando el obispo de Lérida nombró a Juan Escolá como titular de la iglesia, a este le faltó tiempo para reclamar las rentas de los años anteriores.
Como estos temas eran muy serios y se trataban con toda rigurosidad, el pleito llegó hasta Roma. Para determinar el valor de lo recaudado por Domingo Escolá se llevó a cabo una "Liquidación de Frutos", que consistió en una investigación en la que varios testigos, bajo juramento, declararon cuánto grano se había recogido realmente en esos años. Con esos datos se elaboró un informe que pasó a valorar Camillo Borghese, auditor de la Rota Romana que pocos años más tarde se convertiría en el papa Pablo V. Este emitió una "Ejecutoria Apostólica" en la que se ordenaba la devolución de lo recaudado bajo pena de excomunión, autorizando el uso de la fuerza si fuera necesario. El documento sirvió, además, para que los labradores de Binéfar confirmaran la legitimidad de Juan Escolá. Ante la falta de testimonios materiales, gracias a estos conflictos podemos recuperar la memoria de pueblos de origen medieval ya desaparecidos como Las Pueblas de Malmaçat (hoy en Esplús), Alfages (Binaced), La Figuera (Binéfar) y Torre d'en Bru, que estaba entre Esplús y Binéfar aunque resulta difícil concretar su ubicación exacta.
Imagen actual del lugar en el que se encontraba el poblado de La Figuera

No hay comentarios:
Publicar un comentario