Entradas populares

domingo, 15 de marzo de 2026

Carlos Bribián Castro: Un homenaje a la palabra y a la memoria

Ayer tarde, sábado 14 de marzo de 2026, en el local social "Santiago Galas" del barrio de Ontoria, Cabezón de la Sal, Cantabria en el que vivió tras su jubilación y hasta el fallecimiento Carlos Bribian, se ha celebró un homenaje con motivo del centenario de su nacimiento. 
 

Su viuda, la cántabra digna Mercedes Fernández, agradeció a todos los presentes la asistencia al acto en el mismo participaron de forma presencial algunos de los miembros de la sociedad de escritores cántabro creada por este ilustre binefarense. 

En el acto se expusieron fotografías y muchos recuerdos del homenajeado.  Donde participaron de forma escrita o por audio distintos personajes del periodismo o la literatura.  Se interpretó al violin por parte del hijo de la viuda Fernando Alonso dos piezas musicales una de ellas un tema favorito de Carlos.... A mi manera. 
Clausuró el acto el pianista cántabro Nacho Ribadulla (Nach Viking) compositor de dilatada carrera incluida en el mundo de las bandas sonoras. 

Texto introducción de Antonio Galiano 

Una vida entre el deporte, el periodismo y la literatura

Nacido en 1926 en Binéfar (Huesca), Carlos Bribián Castro tuvo una vida que parece sacada de una novela. Antes de convertirse en periodista y escritor, fue futbolista profesional y guardameta en varios equipos españoles, entre ellos el Logroñés, el Numancia o el Burgos. Aquella primera etapa deportiva marcó su carácter y también su futuro profesional, ya que fue precisamente el deporte el que lo condujo al periodismo. (escritorescantabros.com)

Su carrera periodística fue extensa e internacional. Durante décadas fue corresponsal en Bonn para distintos medios españoles, entre ellos Marca, Pueblo o ABC. También desempeñó responsabilidades en la radio pública alemana, en la emisora internacional Deutsche Welle, donde dirigió el área de deportes en sus programas en castellano. (escritorescantabros.com)

Desde esa posición privilegiada, Bribián narró algunos de los grandes acontecimientos deportivos del siglo XX. Cubrió cuatro Juegos Olímpicos y seis Mundiales de fútbol, además de numerosas competiciones internacionales, convirtiéndose en uno de los cronistas deportivos españoles más reconocidos en el extranjero. (heraldo.es)

Carlos Bribian 

Pero su curiosidad intelectual no se limitó al deporte. También escribió novelas y numerosos artículos periodísticos, combinando la mirada del reportero con la sensibilidad literaria. Su obra demuestra que el periodismo, cuando se ejerce con rigor y vocación narrativa, puede convertirse también en literatura.

El 14 de marzo de 2026 quedará grabado en la memoria cultural de Ontoria, localidad perteneciente a Cabezón de la Sal. Vecinos, amigos, lectores y amantes de la cultura se reunieron para rendir un emotivo homenaje a uno de sus vecinos más ilustres: el escritor y periodista Carlos Bribián Castro.

Mercedes Fernández,
Mercedes Fernández, 14 de marzo 2026 en Cabezón de la Sal
 

La jornada, cargada de emoción y simbolismo, sirvió para inaugurar el Rincón de Lectura Carlos Bribián Castro, un espacio dedicado a la lectura, al recuerdo y a la transmisión de la cultura. Un gesto sencillo, pero profundamente significativo: cuando un pueblo decide dedicar un lugar a la lectura con el nombre de uno de sus escritores, en realidad está diciendo que las palabras importan, que la memoria importa y que las historias que nos contamos como comunidad merecen permanecer.

Carlos Bribián Castro

Carlos Bribián Castro

 

Un rincón para la lectura y para el recuerdo

El acto comenzó a las 18:00 horas en Ontoria, junto a la plaza Manuel González Hoyos, con la inauguración oficial del nuevo espacio de lectura. Este rincón no es solo un lugar físico; es un símbolo de continuidad cultural. Allí, entre libros y silencio compartido, se recordará a quien dedicó buena parte de su vida a contar historias, a narrar el mundo y a fomentar la cultura.


 

La elección del nombre no es casual. Bribián fue mucho más que un escritor: fue un puente entre territorios, entre generaciones y entre disciplinas. Su vida recorrió caminos diversos —el deporte, el periodismo, la literatura— pero siempre con un denominador común: la pasión por comunicar y por comprender la realidad a través de la palabra.



En este sentido, el nuevo rincón de lectura se convierte en un pequeño faro cultural para Ontoria, un lugar donde la literatura se convierte en conversación, memoria y encuentro.

Carlos Bribián Castro


Cantabria como hogar literario

Aunque nació en Binéfar, Bribián encontró en Cantabria su lugar definitivo. Desde la década de 1990 fijó su residencia en Ontoria, donde vivió durante más de treinta años. Allí desarrolló una intensa actividad cultural y literaria.

Fue fundador y posteriormente presidente de la Sociedad Cántabra de Escritores, entidad desde la que impulsó numerosas iniciativas para promover la literatura y apoyar a autores de la región. Su compromiso con la cultura fue constante y generoso, convirtiéndose en una figura muy querida dentro del panorama literario cántabro. (escritorescantabros.com)


 

Por esa trayectoria recibió diversos reconocimientos culturales y profesionales. Entre ellos destaca el nombramiento como Hijo Predilecto de Binéfar en 2013, un título que simbolizaba el orgullo de su ciudad natal por la trayectoria de uno de sus vecinos más universales. (heraldo.es)

Sin embargo, quienes lo conocieron coinciden en señalar que, más allá de premios y distinciones, Bribián fue ante todo una persona cercana, apasionada por la conversación, por la cultura y por el intercambio de ideas.


 

Un homenaje lleno de emoción

Tras la inauguración del espacio de lectura, el homenaje continuó a las 19:00 horas en el Centro Cultural y Deportivo Santiago Galas. Allí tuvo lugar un acto cargado de emoción y sensibilidad.

Uno de los momentos más especiales fue la semblanza realizada por su viuda, Digna-Mercedes Fernández González, quien compartió recuerdos personales y evocó la dimensión humana del escritor. Sus palabras sirvieron para acercar al público no solo al intelectual, sino también al hombre: al compañero de vida, al amigo y al apasionado defensor de la cultura.


 

La música acompañó también el homenaje. El violista Fernando Alonso Fernández aportó una atmósfera íntima y emotiva al acto, mientras que el pianista Nacho Ribadulla Viking ofreció un concierto que puso el broche artístico a la velada.



Fue una tarde donde literatura y música dialogaron de forma natural. Porque, como recordaban muchos asistentes, la cultura no es solo memoria: también es emoción compartida.

Carlos Bribián Castro

Carlos Bribián Castro

Carlos Bribián Castro

 

La cultura como legado

Carlos Bribián Castro falleció en 2022 en su casa de Ontoria, a los 96 años, dejando tras de sí una vida plena de experiencias y una trayectoria intelectual admirable. (heraldo.es)

Pero los escritores tienen una particularidad: incluso cuando desaparecen físicamente, sus palabras siguen circulando. Permanecen en los libros, en los artículos, en las conversaciones que provocan y en las personas que se sienten inspiradas por ellas.

Por eso, actos como el celebrado en Ontoria tienen un valor especial. No se trata solo de recordar a una persona, sino de mantener vivo un legado cultural. Cada lector que se siente en ese nuevo rincón de lectura estará, de alguna manera, dialogando con la historia de Bribián y con el espíritu que impulsó su obra.


 

Una tarde para compartir cultura

El homenaje del 14 de marzo fue, en definitiva, una celebración de la cultura en su sentido más amplio.

Una tarde para recordar.
Una tarde para compartir.
Una tarde para reafirmar que las palabras tienen el poder de unir a las personas.

Porque, como recordaban los organizadores del acto:

📖 La lectura nos une.
🎶 La música nos emociona.
🤝 La memoria nos inspira.

Y ahora, en Ontoria, ese espíritu tiene un lugar concreto donde seguir creciendo: el Rincón de Lectura Carlos Bribián Castro, un pequeño espacio que guarda una gran historia.


 

Allí, entre páginas abiertas y miradas curiosas, el legado de Bribián seguirá vivo, recordándonos que la cultura es, siempre, una conversación que no termina.


 Otras fotografías del acto: https://javierrosendo3.arcadina.com/area-clientes/ejemplo-de-descarga-gratuita-de-fotos/acto-inaugural-rincon-de-lectura-carlos-bribian-castro-14-3-2026

Compartir es vivir, también en redes sociales.



Fuentes:

Estas son las fuentes utilizadas o consultadas para elaborar el texto, en formato de listado claro:

  1. Sociedad Cántabra de Escritores: https://scescritores.es/bribian-castro-carlos/

  2. Escritores Cántabros: https://www.escritorescantabros.com/escritor/bribian-castro-carlos.html

  3. Somos Litera Radio: https://www.somosliteraradio.com/tag/carlos-bribian

  4. Heraldo de Aragón: https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2022/10/05/muere-anos-escritor-periodista-aragones-carlos-bribian-castro-1603874.html

  5. Información del programa del homenaje celebrado el 14 de marzo de 2026 en Ontoria (Cabezón de la Sal) facilitada por Antonio Galiano.

 

domingo, 8 de marzo de 2026

Binéfar también dijo “No a la guerra”

En los primeros meses de 2003, cuando la amenaza de una intervención militar en Irak crecía día a día, las calles de muchas ciudades y pueblos se llenaron de ciudadanos que querían expresar un mensaje claro: no a la guerra. Aquellas movilizaciones no se limitaron a las grandes capitales. También en localidades como Binéfar la sociedad civil salió a la calle para defender la paz y mostrar su rechazo al conflicto.

En el conjunto de Aragón, la respuesta fue masiva. En Zaragoza, cientos de miles de personas participaron en manifestaciones multitudinarias que recorrieron el centro de la ciudad bajo el lema “No a la guerra, no más sangre por petróleo”, con la presencia de representantes políticos, sindicales y sociales. Aquella movilización reflejaba el sentimiento de una gran parte de la ciudadanía, convencida de que la guerra sería un grave error.

Binéfar no a la guerra

 

Pero la protesta no se quedó en la capital. Numerosas localidades altoaragonesas organizaron concentraciones y actos públicos para sumarse a esta corriente de rechazo al conflicto. En ese contexto, Binéfar también se convirtió en escenario de una movilización significativa.

La primera de estas concentraciones tuvo lugar en la Plaza de España, donde vecinos y representantes municipales se reunieron para expresar su oposición a la guerra. El acto fue convocado por el Ayuntamiento y contó con la presencia del alcalde y miembros de la corporación municipal. La cita congregó a un buen número de binefarenses, que quisieron mostrar públicamente su preocupación ante la posibilidad de un conflicto armado.

El ambiente fue reivindicativo pero también participativo y cercano. Antes del inicio del acto, el grupo Los Titiriteros de Binéfar animó espontáneamente los prolegómenos, aportando un tono cultural y ciudadano a la convocatoria. A continuación, el concejal de Participación, Javier Sáez, explicó el acuerdo adoptado por la Junta de Portavoces para invitar a los vecinos a participar en la concentración. El acto concluyó con la lectura de un manifiesto a cargo de Juan Pano, en el que se dejó patente el rechazo a la acción bélica.

Semanas después, cuando la tensión internacional continuaba aumentando, Binéfar volvió a movilizarse. En esta segunda convocatoria, alrededor de doscientas personas acudieron nuevamente a la Plaza de España para reiterar su oposición a la guerra en Irak. La concentración contó otra vez con la presencia del alcalde, Manuel Lana, y con representantes de distintos colectivos sociales y sindicales.

Binéfar no a la guerra

 

Durante el acto, el concejal Javier Sáez subrayó que la sociedad de la comarca rechazaba cualquier guerra y que la convocatoria pretendía mostrar públicamente ese sentimiento. En la misma línea, Andrés Montes, secretario de CCOO en La Litera, destacó que la participación ciudadana evidenciaba una apuesta clara por la no violencia y por desmarcarse de la política internacional que impulsaba la intervención militar.

Estas concentraciones formaron parte de una oleada de movilizaciones que recorrió toda la provincia. Barbastro, Monzón, Jaca, Sabiñánigo o Fraga también acogieron manifestaciones y actos públicos con cientos o miles de participantes. En todos los casos, el mensaje fue muy similar: una llamada a la paz y una crítica abierta a la guerra que se preparaba.

Miradas con perspectiva, aquellas concentraciones reflejan un momento de fuerte implicación social. En pueblos como Binéfar, donde la vida cotidiana suele transcurrir lejos de los grandes escenarios internacionales, la ciudadanía decidió alzar la voz para participar en un debate global.

Las imágenes de aquellas jornadas —pancartas, vecinos reunidos en la plaza, gestos de preocupación pero también de esperanza— forman ya parte de la memoria colectiva local. Son el testimonio de un tiempo en el que muchos binefarenses sintieron que, aunque el conflicto estuviera a miles de kilómetros, la defensa de la paz también empezaba en la plaza del pueblo.

Compartir es vivir, también en redes sociales.

Fuentes:

Hemeroteca Diario del Altoaragón 

domingo, 1 de marzo de 2026

¡Historia, empresa… y baloncesto

¿Puedes ayudarnos a identificar al equipo d e baloncesto que posa en el Palermo?.

Hoy desempolvamos una fotografía que combina tradición, memoria y un toque de misterio bien binefarense. Juanjo González nos ha pasado esta joya: un equipo de baloncesto de Binéfar posando con orgullo en el Salón Palermo  durante un torneo de baloncesto de empresas que se jugó en ese emblemático local. 

Si esta imagen pudiera hablar… nos contaría que el Palermo no fue solo un salón de baile legendario de la Calle San Pedro —con sus 800 m² fascinantes y su historia social desde los años 30— sino también punto de encuentro para eventos y campeonatos que marcaron épocas.

📸 La Foto (y Tú)


Observa la composición: cinco jugadores con uniformes clásicos, un balón bien sujetado, mirada de campeonato… y la posibilidad de que estés viendo a alguno de tus padres, tíos o vecinos. 
Si sabes algo más sobre ese torno, cuéntanoslo: ¿año?,… ¿fue en plan “liga interna” entre compañías de Binéfar? ¿Se repetía cada año?….

Y ahora viene lo bueno: necesitamos tu ayuda. 

 🤔 ¿Quiénes Son?


Querida comunidad del blog, si tú o algún familiar participó en ese torneo, si reconoces una cara, un apodo: cuéntanos.

💬 ¿Era este el equipo de tu empresa?
🧢 ¿Quién metió aquel triple imposible?
📅 ¿Recuerdas el año aproximado o el ambiente post-partido en el Palermo?

📍 El Palermo, mucho más que canchas


El Salón Palermo fue, durante décadas, uno de los epicentros sociales de Binéfar: lugar de bailes populares, eventos culturales y campeonatos deportivos, desde fútbol sala hasta… sí, baloncesto y voleibol. 

Envíanos tus recuerdos


📧 Escribe en el blog aquí mismo o
📸 Si tienes otras fotos, te animamos a compartirlas.
Baloncesto binefar



Compartir es vivir, también en redes sociales. 


domingo, 22 de febrero de 2026

En diciembre de 1984, La Voz de Binéfar recogía una iniciativa cultural que combinaba pedagogía y música: el II Concierto Didáctico celebrado en la Casa de Cultura. Bajo el título “El piano, protagonista”, la actividad se consolidaba como una propuesta educativa destinada a acercar la música a los estudiantes y al público local de una forma accesible y formativa.

El concierto tuvo lugar el 23 de noviembre y, pese a que el instrumento estrella llegó con cierto retraso, el programa se desarrolló según lo previsto. El detalle, anecdótico y casi entrañable, no empañó el objetivo principal: ofrecer un recorrido musical que permitiera comprender la evolución de los estilos a lo largo de la historia.

La organización corrió a cargo del colegio público Víctor Mendoza, en colaboración con la Coordinadora Municipal de Cultura, un ejemplo temprano de cooperación entre instituciones educativas y culturales del municipio. Este tipo de iniciativas reflejaban una visión clara: la cultura no debía limitarse a ser contemplada, sino que debía ser comprendida, experimentada y compartida.

El programa propuso un viaje sonoro a través del tiempo. Los asistentes pudieron escuchar fragmentos representativos de distintas épocas, desde el Renacimiento hasta las corrientes musicales del siglo XX, pasando por el Barroco, el Clasicismo, el Romanticismo y el Nacionalismo. Esta estructura permitía apreciar los cambios en el lenguaje musical, las formas compositivas y la expresividad sonora.

Las interpretaciones corrieron a cargo del profesorado del Instituto Comarcal de Música de Binéfar, junto con la Agrupación Coral del mismo centro. La participación coral aportó una dimensión colectiva y emotiva al concierto, como muestra la imagen publicada en el periódico, donde se observa a la agrupación coral durante su actuación. También intervino el intérprete Juan M. Pinos, a la flauta pico contralto, instrumento que añadió matices tímbricos singulares al repertorio.

Más allá del protagonismo del piano, el concierto se planteó como una experiencia didáctica integral. La audiencia no solo escuchaba, sino que aprendía a identificar estilos, comprender contextos históricos y distinguir sonoridades. En una época sin plataformas digitales ni acceso inmediato a catálogos musicales, estas actividades representaban una puerta directa al conocimiento musical.

El II Concierto Didáctico reflejaba, además, el dinamismo cultural de Binéfar en los años ochenta. La implicación de centros educativos, profesorado y entidades culturales demuestra una apuesta decidida por la formación artística desde edades tempranas. No se trataba únicamente de formar músicos, sino de crear oyentes sensibles y ciudadanos culturalmente activos.

Visto con perspectiva, este tipo de conciertos sembraron semillas que aún hoy dan fruto. Introducir a los jóvenes en la música clásica, explicar sus claves y mostrarla en directo contribuye a derribar barreras y a construir una relación duradera con el arte.

Porque cuando la educación y la cultura se dan la mano, el resultado no es solo un concierto: es una lección que resuena mucho después del último acorde.

 

Piano Binéfar

Fuente: Voz de Binéfar 

domingo, 15 de febrero de 2026

Vídeo: La tradición del cine en Binéfar: memoria, cultura y futuro

Cortometraje sobre el cine en Binéfar para la inauguración del cine el 19 de febrero de 2017, realizado por Ayuntamiento de Binéfar


 

La tradición del cine en Binéfar: memoria, cultura y futuro

El Corto de Inauguración del Cine Binéfar, presentado el 19 de febrero de 2019, es mucho más que una pieza audiovisual conmemorativa. Es un ejercicio de memoria colectiva que repasa la profunda relación entre Binéfar y el cine, una relación que ha marcado generaciones, hábitos sociales y la vida cultural del municipio. A través del testimonio en primera persona, el vídeo recorre desde los orígenes más rudimentarios del cine en el pueblo hasta la reflexión sobre su importancia cultural y social en la actualidad.

Los primeros pasos del cine en Binéfar

El relato comienza con una imagen casi artesanal del nacimiento del cine en Binéfar. En las décadas de 1920 y 1930, cuando la tecnología era limitada y la curiosidad inmensa, se realizaron las primeras proyecciones de forma improvisada. Una máquina de proyección se bajaba desde un piso superior hasta un café, se colocaba una sábana en plena acera —en la zona donde estaba el trepullol— y la proyección se orientaba hacia la calle para que el público pudiera verla.

Aquellas sesiones, duras en lo técnico pero pioneras en lo cultural, congregaban a mucha gente. El cine, incluso en sus formas más precarias, ya era un espectáculo de masas. Llegó a haber hasta cuatro espacios de proyección en el municipio si se cuenta el frontón, lo que da una idea clara de la temprana implantación del cine en la vida local.

Las salas emblemáticas: Romea, La Paz y California

Con el paso del tiempo, el cine se consolidó en salas estables. Cuando el narrador comenzó a frecuentar el cine, Binéfar contaba con dos salas principales: el Romea y La Paz. Posteriormente se instaló el Cine California, un edificio antiguo que, sin embargo, resultaba espectacular para la época.

Durante un tiempo, Binéfar llegó a tener tres cines en funcionamiento simultáneo, algo excepcional para una población de su tamaño. Estos cines atraían a espectadores de numerosos pueblos de alrededor, ya que en muchas localidades vecinas las salas eran antiguas, mientras que las de Binéfar eran relativamente nuevas, con pantallas más grandes y mejores condiciones de proyección.

Un fenómeno social y popular

Las salas estaban siempre llenas, absolutamente llenas. Para conseguir una buena localidad era necesario estar abonado, lo que garantizaba tener siempre las mismas entradas. Si una película no interesaba, esas entradas incluso podían venderse a otras personas. El cine formaba parte del día a día y movía a toda la población.

El entusiasmo por el cine atravesaba todas las capas sociales: jóvenes, mayores, familias enteras. En una época en la que las opciones de ocio eran limitadas —básicamente cine, bares y baile—, ir al cine era un acontecimiento social. Se acudía en cuadrilla, y más adelante, cuando llegaban los primeros noviazgos, las parejas iban juntas, reforzando el cine como espacio de encuentro y convivencia.

Tradición, rutina y vida cotidiana

Más allá del espectáculo, el cine era tradición. Existía un ritual semanal profundamente arraigado, especialmente en la generación de los padres y abuelos: ir a misa, ir al cine —muchos estaban abonados— y después acudir al baile. Para ellos, el cine era una cita ineludible de cada domingo.

El testimonio personal refuerza esta idea: gastar la propina del fin de semana en el cine de La Paz era lo habitual. Se iba de todas las maneras posibles: con amigos, con los padres o incluso solo. El recuerdo incluye detalles muy concretos y humanos: la bolsa de chucherías, la taquillera —cariñosa, cercana, casi maternal— y la sensación de entrar en un espacio familiar.

El cine como experiencia completa

La experiencia no terminaba en la pantalla. El vestíbulo del cine, con carteles de películas de hacía muchos años, la entrada que conducía a la cafetería y las largas colas en el único puesto de palomitas, chucherías y bebidas formaban parte del ritual.

Hoy, la percepción ha cambiado. Ir al cine se ha convertido, en muchos casos, en una actividad rápida: pasar un rato y poco más. Antes, sin embargo, ir al cine era algo especial, distinto, casi solemne. Esa familiaridad y ese carácter excepcional son aspectos que se echan profundamente de menos.

Un patrimonio cultural pionero

La desaparición del cine en una localidad con tanta tradición se percibe como una auténtica pérdida. Binéfar no solo tuvo una relación intensa con el cine, sino también pionera. En los años 30 ya contaba con dos salas que proyectaban películas en color, algo muy poco habitual en el resto de España en aquel momento.

Haber llegado a tener tres cines de gran importancia y quedarse sin ninguno supone un vacío cultural difícil de justificar desde la perspectiva histórica y social.

Cine, servicio cultural y futuro

La reflexión final mira al presente y al futuro. Sin cine, muchos jóvenes no saben qué hacer en el pueblo, y las personas mayores no siempre pueden desplazarse a localidades como Lérida o Monzón, especialmente quienes ya no salen con facilidad.

Aunque se reconoce que económicamente un cine puede no ser rentable, se subraya su valor como servicio cultural. El cine influye, educa y amplía horizontes. A través de las historias que muestra, permite vivir experiencias ajenas, imaginar otros mundos y, especialmente en la infancia, soñar. ¿Quién no salió alguna vez de una película de superhéroes creyendo que también tenía un superpoder?

Traer cine es traer cultura. Y Binéfar, por su historia, su tradición y su identidad, sigue necesitando ese impulso cultural que durante décadas definió su vida social. Porque el cine no fue solo entretenimiento: fue comunidad, costumbre y memoria compartida.

Entradas populares