Binéfar Blog Histórico | Historia, Fotografías, Patrimonio, Personajes de Binéfar
Historia, fotografías antiguas y patrimonio de Binéfar (Huesca). Personajes ilustres, fiestas y memoria de capital de La Litera. Blog semanal desde 2013.
Cada año, con la llegada de la solemnidad del Corpus Christi, el corazón urbano de Binéfar experimenta una metamorfosis asombrosa. Sus calles y plazas se transforman temporalmente en un tapiz vivo donde confluyen el color, el aroma y un profundo sentido simbólico. Las alfombras florales que engalanan enclaves tan emblemáticos como la Plaza de España y la Plaza de la Litera constituyen una de las tradiciones más singulares, estéticas y queridas de la villa: una genuina manifestación de arte efímero que fusiona la fe, el patrimonio cultural y la participación comunitaria.
Siete décadas tejiendo tradición sobre el asfalto
Esta costumbre cuenta ya con una dilatada y rica trayectoria histórica en la localidad. De acuerdo con las investigaciones y la documentación recopilada a nivel local, la primera alfombra floral documentada en Binéfar se confeccionó en el año 1955, alcanzando en 2025 la simbólica e importante cifra de su setenta aniversario.
Nacida originalmente en el entorno parroquial, la iniciativa ha logrado mantenerse intacta generación tras generación. Este hito ha sido posible gracias al compromiso inquebrantable de voluntarios, familias unidas y diversos colectivos vinculados a la Parroquia de San Pedro Apóstol, quienes custodian este legado año tras año.
Aquellas composiciones pioneras exhibían diseños de clara inspiración eucarística. Y aunque se ejecutaban con recursos materiales notablemente más modestos que los actuales, compartían idéntico propósito: engalanar con la máxima dignidad el paso del Santísimo Sacramento durante la solemne procesión.
Un lenguaje de fe hecho flor y hojas
Desde la Parroquia de Binéfar se recuerda de forma constante que el verdadero significado de estas obras trasciende lo puramente ornamental o plástico. Su fin primordial es el de "engalanar las calles y plazas al paso del Santísimo", convirtiendo los elementos de la naturaleza y las paletas cromáticas en una manifestación pública de fe, respeto y acogida comunitaria.
Para lograrlo, la iconografía utilizada sigue un cuidado patrón visual. Los diseños acostumbran a integrar símbolos nítidamente eucarísticos como cáliz, espigas de trigo y racimos de uvas, entrelazados con motivos geométricos y alegorías ligadas a los sacramentos y el sentir cristiano.
A diferencia de otras localidades que han incorporado serrines teñidos o materiales sintéticos, uno de los rasgos de identidad más puros y distintivos de las alfombras binefarenses es su fidelidad histórica a las materias primas naturales. Las piezas se elaboran a base de millones de pétalos de flores frescas y fondos vegetales compuestos por hojas de hiedra y chopo, dispuestas minuciosamente a mano sobre el pavimento. El resultado es un arte efímero en su sentido más estricto: obras de gran envergadura visual destinadas a desvanecerse pocas horas después de nacer, justo en el instante en que la comitiva procesional recorre su trazado.
Alfombra diseño de José María Gallar (1997) en lateral Plaza España
Nombres propios en el recuerdo.
La fotografía tomada en la Plaza de la Litera durante el Corpus de 1999, es un testimonio perfecto de la monumental escala y la sofisticación que ya atesoraban estas creaciones a las puertas del siglo XXI. En ella se observa una gran alfombra central flanqueada por cenefas perimetrales de extraordinario detallismo botánico. Dicha imagen atesora además un valor especial al portar la firma de Juan de Pano, un nombre indispensable y estrechamente ligado al diseño y coordinación de estos mantos florales durante las últimas décadas.
Precisamente, la figura de Juan de Pano ha resultado medular a la hora de proteger, poner en valor y rescatar la memoria histórica de esta tradición local. En los últimos años, su impulso ha permitido la recuperación de plantillas y bocetos históricos del patrimonio binefarense. Entre estos rescates destaca la reproducción fidedigna de algunas de las primeras alfombras creadas en la villa por José María Cristóbal Toyas, considerado unánimemente uno de los grandes pioneros de esta expresión artística en Binéfar.
Un patrimonio inmaterial que se transmite en el presente
En la actualidad, las alfombras del Corpus Christi continúan alzándose como uno de los máximos exponentes del patrimonio cultural inmaterial de Binéfar. Más allá de su innegable dimensión espiritual, representan un espejo del esfuerzo vecinal, el trabajo en común durante madrugadas enteras y el relevo intergeneracional de un pueblo que se niega a perder sus raíces.
Tal y como atestiguan las imágenes de 1958, 1997 y 1999 que compartimos en este espacio, la estética, las dimensiones y las técnicas han evolucionado al compás de los tiempos, pero el núcleo espiritual de los vecinos permanece inalterable: transformar, aunque solo sea por un destello de horas, las plazas de Binéfar en un tapiz natural al servicio de su historia compartida.
En esta fotografía podemos ver la Plaza la Litera en su antigua
configuración. Destacan el niño mirando la alfombra de flores y los balcones de la Fonda Prontito.
Lunes, 23 de junio de 2014
Diario del AltoAragón - Martes, 7 de junio de 2005
Diario del AltoAragón - Lunes, 19 de junio de 2006
Fuentes consultadas:
Parroquia de San Pedro Apóstol de Binéfar: Grupo de Alfombras del Corpus Christi.
Ayuntamiento de Binéfar. Tradiciones y fiestas locales.
Cadena SER Aragón Oriental. "Binéfar celebra sus alfombras florales del Corpus Christi".
Archivo fotográfico e histórico de debinefar.blogspot.com
Hay fotografías que son, en realidad, una máquina del tiempo. Esta de 1922 lo es. Donde hoy los chavales cruzan camino del instituto, donde se sientan los abuelos a la sombra y donde Pepe Beltrán plantó su Alfiler, hace poco más de un siglo se extendía una lámina de agua quieta bajo el cielo literano. Era la Balsa de Arriba, y durante generaciones fue una de las dos despensas de agua de Binéfar.
Dos balsas para un pueblo sediento
El agua siempre fue la gran obsesión de esta tierra de secano. Para suplir un pozo que nunca bastaba, en 1770 se levantó un depósito que recogía el agua de lluvia: la llamada «Balsa Nueva», que con el tiempo quedó como Balsa de Abajo, en la actual Plaza de España. Contaban los mayores que aquella agua no servía para beber porque salía «molla», blanda. Ya en el siglo siguiente, en pleno XIX, se construyó su hermana mayor: la Balsa de Arriba, en lo que hoy es la plaza de Hipólito Bitrián, la que todo el mundo conoce, sin más, como la plaza del Instituto.
Aquella balsa tenía además otro nombre de raíz bien literana: la balsa de la Clamor, por el cauce que la alimentaba. Un nombre que hoy suena lejano, pero que recuerda que el pueblo vivía pendiente de cada gota que el cielo y las acequias quisieran regalarle.
Balsa Vieja Binefar. Fuente DARA
Del barro al regadío
El problema del agua no era solo de Binéfar, sino de toda La Litera. Ya en 1782 el ayuntamiento de Tamarite había pedido al rey un canal que aliviara las sequías. Aquel sueño tardó más de un siglo en cumplirse: el Canal de Aragón y Cataluña no se inauguró hasta el 2 de marzo de 1906, de la mano de Alfonso XIII. Con él llegó la prosperidad del regadío, y poco después, hacia 1910, el alumbrado y el agua potable. Las viejas balsas empezaban a sobrar.
El día que se cubrió el agua
La Balsa de Abajo se cegó primero, ya sin uso. La de Arriba resistió un poco más: cuando se tomó esta fotografía, en 1922, todavía reflejaba el cielo. Pero su destino estaba escrito. En 1950 se cubrió definitivamente, y aquel espejo de agua se convirtió en suelo firme, en plaza, en lugar de paso. El agua que durante siglo y medio había dado de beber a Binéfar desapareció bajo nuestros pies sin apenas un adiós.
Balsa de Arriba Binéfar
Y donde hubo agua, hubo escuela
Quince años después, en 1965, sobre aquel solar arrancó la construcción del nuevo Instituto de Enseñanzas Medias —el germen del actual IES Sierra de San Quílez—, que amplió las posibilidades de estudio de los más jóvenes. De ahí, sin que nadie lo decretara, le nació a la plaza su nombre popular: la plaza del Instituto. El lugar que había saciado la sed del cuerpo pasaba a saciar la del saber.
Un maestro que plantó un bosque
El nombre oficial de la plaza honra a Don Hipólito Bitrián Lera, maestro del colegio Víctor Mendoza y alma de una de las hazañas más hermosas de nuestra historia reciente. A mediados de los años cincuenta, con la Sierra de San Quílez pelada por siglos de pastoreo y leña, fue él quien lideró la primera repoblación, plantando pino carrasco junto a la ermita con la ayuda de sus propios alumnos. De aquella iniciativa nació el Coto Escolar y, con los años, el pinar que hoy corona la sierra. Binéfar le rindió homenaje en mayo de 1987, y le puso su nombre, con justicia, a esta plaza.
No deja de tener su poesía: la plaza del agua y de la escuela lleva el nombre del maestro que convirtió un monte desnudo en un bosque. Y la preside El Alfiler, una de las esculturas que el inolvidable Pepe Beltrán dejó por el pueblo. Agua, infancia, árboles y arte, todo en un mismo rectángulo de tierra.
Mirar la plaza con otros ojos
La próxima vez que cruces la plaza Hipólito Bitrián, detente un segundo. Bajo el asfalto y los bancos sigue durmiendo la memoria de un agua que dio vida a Binéfar cuando todo era más difícil. Esta fotografía de 1922 es lo único que nos queda de aquel espejo. Cuidémosla, porque es, literalmente, una ventana al fondo de nuestra propia sed.
Fuentes: historia oficial del Ayuntamiento de Binéfar, basada en la obra Binéfar, tradición y modernidad, de José Antonio Adell Castán; archivo del blog Debinéfar.
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Estas son las fuentes :
Fuente principal (datos históricos)
Historia – Ayuntamiento de Binéfar
Ecosistemas – Ayuntamiento de Binéfar
El Blog de Santiago Noguero
Plaza Hipólito Bitrian o Plaza el Instituto — debinefar.blogspot.com/2021/09/plaza-hipolito-bitrian-o-plaza-el.html
La balsa de arriba de Binéfar — debinefar.blogspot.com/2016/11/la-balsa-de-arriba-de-binefar.html
La balsa de la Clamor o balsa de arriba — debinefar.blogspot.com/2020/05/la-balsa-de-la-clamor-o-balsa-de-arriba.html
Paroquia de Binéfar, artículo sobre la Cruz de término (parroquiabinefar.org/cruz-termino): atribuye a José Beltrán Boíl («Pepe-Beltrán») la escultura "El Alfiler" de la plaza Hipólito Bitrián.
Fichas de la Plaza Hipólito Bitrián (Mapcarta, Callejero.net) y del IES Sierra de San Quílez (Plaza Hipólito Bitrián, 1).
Aquel jueves de noviembre la niebla quiso robarle protagonismo a la historia. No lo consiguió. La comitiva llegó tarde, pero llegó. Y Binéfar, engalanada y expectante, recibió al heredero de la Jefatura del Estado en uno de los días más señalados de su memoria colectiva del siglo XX.
Había que remontarse a 1906 para encontrar un precedente de semejante magnitud institucional en nuestra localidad. Aquel año, el rey Alfonso XIII había inaugurado el Canal de Aragón y Cataluña, la gran infraestructura hidráulica que transformó para siempre el paisaje agrario de La Litera y sus comarcas vecinas. Sesenta y cuatro años después, la historia volvía a llamar a la puerta de Binéfar, esta vez con el rostro del entonces príncipe de España, don Juan Carlos de Borbón.
El 12 de noviembre de 1970 quedó inscrito en el almanaque local como jornada de excepción. La Confederación Hidrográfica del Ebro ponía en servicio ese día el embalse de Santa Ana y el canal de enlace que conectaba sus aguas con el Canal de Aragón y Cataluña, completando así el gran sistema de regulación del Noguera Ribagorzana que llevaba décadas en construcción. La obra era monumental: una presa de gravedad de planta curva con 71 metros de altura sobre el río, capacidad para 236 hectómetros cúbicos y un canal de enlace de casi seis kilómetros que garantizaba por fin los caudales que los regantes de la zona venían reclamando con tanta tenacidad desde el siglo anterior.
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Una jornada que comenzó entre nieblas
La comitiva oficial había previsto una agenda apretada que arrancaba en la capital oscense y continuaba en Barbastro, donde el príncipe inauguró la canalización del río Vero. Pero la mañana jugó una mala pasada: la niebla impidió el aterrizaje puntual del avión que trasladaba a don Juan Carlos, y ese retraso inicial marcó el ritmo del resto del día. Pese a ello, la hoja de ruta se mantuvo íntegra.
Desde Barbastro, la comitiva —en la que figuraban el ministro de Obras Públicas y numerosas autoridades civiles, militares y eclesiásticas, entre ellas el obispo de Lérida, don Ramón Malla Call— se dirigió hacia la presa atravesando pueblos engalanados para la ocasión. Tamarite lucía alfombras de flores en sus calles. Alcampel y Castillonroy competían en el fervor del recibimiento. En los márgenes de la carretera, letras grandes proclamaban el sentir popular: "Castillonroy a S.A.R. Príncipe de España. Bienvenido a nuestro término".
En la explanada de la presa, más de tres mil personas aguardaban al heredero de la corona. Allí, el ingeniero Fernando Hué explicó las características de la obra; el obispo de Lérida la bendijo; y los oradores se sucedieron ante una multitud que vitoreaba cada intervención. El delegado del Gobierno en la CHE hizo entrega al príncipe de un artístico álbum que recogía el relato del viaje que su abuelo Alfonso XIII realizara para inaugurar el Canal de Aragón y Cataluña en 1906 —un gesto de continuidad dinástica e hidráulica que no pasó desapercibido—, junto a una medalla conmemorativa. Finalmente, don Juan Carlos pulsó el botón que abrió compuertas y aliviaderos en medio de grandes aclamaciones. Quedaban inaugurados el embalse de Santa Ana y el canal de Enlace.
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Binéfar, último acto y primera plana
Reanudada la marcha, la comitiva se detuvo brevemente en Alfarrás antes de continuar camino hacia Binéfar. Aquí, en la capital de La Litera, esperaba el acto que más directamente nos incumbía: la inauguración de la nueva sede del Sindicato Central de Riegos del Canal de Aragón y Cataluña, la entidad que desde entonces —ya como Comunidad General de Regantes— tiene su domicilio en nuestra localidad, testimonio permanente del papel rector que Binéfar ejerce en la gestión del agua de toda la comarca.
Concluidos los actos protocolarios en la sede, el príncipe y sus acompañantes participaron en el almuerzo que el Sindicato había organizado en el Salón Palermo —espacio hoy desaparecido pero bien presente en la memoria de varias generaciones de binefarenses— para cerca de quinientas personas. A las cinco y media de la tarde, don Juan Carlos y las demás personalidades emprendieron viaje de regreso. Se cerraba así una jornada que difícilmente volvería a repetirse con semejante densidad de Historia con mayúsculas.
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La pancarta y el tiempo que era
Las fotografías conservadas en el Archivo DARA permiten reconstruir visualmente aquel momento con una nitidez que los años no han conseguido borrar del todo. En ellas se aprecia la magnitud del gentío congregado en las calles, el despliegue de autoridades y, sobre todo, un detalle que no precisa de mucha explicación histórica para quien conozca la España de entonces: sobre los edificios, tendida entre fachadas o colgada sobre la multitud, una pancarta rezaba con toda la claridad del mundo:
"Binéfar con Franco y con el Príncipe"
Pocas frases condensan mejor la atmósfera política de aquella España. Estamos en 1970, en plena dictadura, y Juan Carlos de Borbón lleva ya cuatro años designado sucesor de Francisco Franco a título de rey, desde la Ley Orgánica del Estado de 1967. El príncipe era entonces una figura todavía opaca para muchos, vinculada institucionalmente al régimen pero cuyo papel futuro nadie podía prever con certeza. La pancarta no era retórica vacía: era el lenguaje oficial de una época, la expresión de un lealtad doble que el régimen cultivaba con cuidado.
Vista desde el presente, aquella jornada adquiere una dimensión adicional que entonces resultaba imposible de imaginar. El muchacho de treinta y dos años que inauguró compuertas y almorzó en el Palermo sería, cinco años después, el rey que condujo a España por la senda de la transición democrática y a la actual. Pero eso es otra historia. La de aquel 12 de noviembre de 1970 es la historia de un pueblo que salió a la calle, que colgó sus mejores banderas y que recibió a su heredero con la misma determinación con que sus abuelos habían reclamado el canal, y sus padres levantado la posguerra a base de esfuerzo y agua bien administrada.
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El agua como destino
El embalse de Santa Ana no era solo una presa. Era la pieza final de un sistema que nacía en las cumbres pirenaicas, atravesaba la canal de Benasque y terminaba distribuyendo vida por más de 98.000 hectáreas en Aragón y Cataluña. Su canal de enlace, de 5,8 kilómetros —de los cuales 3,6 discurren en túnel—, aportaba en año medio 230 hectómetros cúbicos al Canal de Aragón y Cataluña, resolviendo los históricos estiajes veraniegos que habían sido la pesadilla de generaciones de agricultores. Además, garantizaba el abastecimiento de agua potable a decenas de núcleos de la comarca, incluida la propia ciudad de Lérida.
Para Binéfar, que había sido escenario en 1896 del mítico Mitin del Canal —aquella jornada en que diez mil personas se congregaron para exigir la construcción de la infraestructura que tanto necesitaban—, el 12 de noviembre de 1970 cerraba simbólicamente un ciclo de casi un siglo. El ciclo del agua prometida, conquistada y, al fin, abundante.
Más de medio siglo después, las fotografías del DARA siguen siendo testigos mudos de aquel momento irrepetible. Los que estuvieron allí ya escasean. Pero las imágenes persisten, y con ellas la memoria de un Binéfar que era otro, pero que ya empezaba a ser el que somos.
Agustín Abadía Plana (Binéfar, 1962). De la Tercera División al Vicente Calderón -- De Las Gaunas a La Casa de los Quesos
244 Partidos en 1ª
14 Goles en Liga
9 Temporadas élite
3 Ascensos logrados
63 Años. Leyenda viva
🏅 Última hora · Mayo 2026
El Ayuntamiento de Logroño acaba de nombrar a Tato Abadía Insignia de San Bernabé 2026, el máximo reconocimiento de la ciudad riojana. El acto se celebrará el 10 de junio de 2026 en el Salón de Plenos del consistorio. La corporación municipal lo distingue como "leyenda viva del histórico Logroñés" y por su contribución a la vida social y deportiva de la ciudad. Un honor que se suma a décadas de vinculación entre Tato y su gente. Y que tiene una raíz muy clara: Binéfar.
Si preguntas a cualquier aficionado al fútbol español que vivió los años 80 y 90 quién era el jugador calvo con bigote del Logroñés, la respuesta es inmediata: el Tato Abadía. Pero pocos saben que esa leyenda empezó aquí, en Binéfar, donde Agustín Abadía Plana dio sus primeras patadas al balón y donde también cerró su carrera como jugador profesional.
Esta es su historia completa: el niño de Binéfar que llegó a jugar en el Atlético de Madrid, que fue alma del CD Logroñés durante tres etapas distintas, que ayudó a ascender a dos clubes a Primera División, que entrenó desde Binéfar hasta Girona, y que hoy, a sus 63 años, despacha quesos con la misma honestidad y entrega con la que cruzó cada mediocampo de La Liga. Una vida de fútbol auténtico que hoy recibe su reconocimiento en Logroño, pero cuya semilla se plantó aquí, en La Litera.
Debut profesional: CD Binéfar, Tercera División, 1980
Retirada: CD Binéfar, Segunda B, 1999
Seña de identidad: Bigote, entrega, garra, pundonor
Vida actual: La Casa de los Quesos, Logroño
1. El origen: Binéfar y Lleida, antes de ser "el Tato"
Agustín Abadía Plana nació en Binéfar el 15 de abril de 1962, pero sus primeros años de fútbol formativo los vivió en Lleida, donde su familia se había trasladado a trabajar en la finca San Miguel del Pas de Belver de Cinca. Allí se formó en el juvenil del CF Rumor de Lleida, un club ligado al semanario deportivo homónimo creado por Josep Maria Baldomà en 1969. El equipo juvenil del Rumor, con jugadores como Kubaleta, Alegre o el propio Tato, llegó a ascender a la Regional Preferente catalana. Cuando el club desapareció por problemas económicos en 1979, Abadía, con 18 años, regresó a Binéfar para enrolarse en las categorías inferiores del CD Binéfar. Un apunte histórico que prácticamente nadie conocía hasta que la revista Kodro Magazine lo rescató en enero de 2025.
En Binéfar fue donde realmente empezó todo. El joven Abadía se ganó un puesto en el primer equipo, entonces en Tercera División, y ayudó al club a lograr dos ascensos consecutivos que llevaron al CD Binéfar a la Segunda División B por primera vez en su historia, en 1983. Cuatro temporadas de crecimiento que llamaron la atención de clubes de más nivel. El CD Logroñés se lo quedó en 1985.
En Logroño, Abadía encontró su hogar futbolístico. El CD Logroñés militaba entonces en Segunda División y fichó al mediocentro de Binéfar para dar músculo y garra al centro del campo. Lo que nadie imaginaba es que ese extremeño de la Litera se convertiría en el cuarto jugador con más partidos en la historia del club y el tercero con más presencias en Primera División, con 179 participaciones.
El momento cumbre llegó en la temporada 1986-87, cuando el Logroñés logró el histórico ascenso a Primera División. Abadía fue uno de los pilares de aquel equipo mítico que dio el salto a la élite del fútbol español por primera vez. Luego se consolidó en Primera, ganó prestigio y fue uno de los jugadores más reconocidos de aquella época dorada. El Atlético de Madrid de Jesús Gil se fijó en él.
Pero Logroño siempre le llamó de vuelta. Regresó para una segunda etapa (1990-93) en la que logró su mejor registro goleador en Primera con 5 tantos en la temporada 92-93. Y volvió por tercera vez en el 96-97, esta vez para sufrir el descenso antes de colgar las botas definitivamente en Binéfar.
3. Carrera completa como jugador
Club
Temporadas
División
Partidos
Goles
Hito
🔵 CD Binéfar
1980–1985
3ª → 2ªB
~120
—
2 ascensos. Debut profesional
CD Logroñés (1ª etapa)
1985–1989
2ª → 1ª
114
8
Ascenso histórico a Primera (1987)
Atlético de Madrid
1989–1990
1ª División
15
0
Pide la baja tras una temporada difícil
CD Logroñés (2ª etapa)
1990–1993
1ª División
94
7
Máximo goleador personal: 5 goles en 92-93
SD Compostela
1993–1996
2ª → 1ª
87
4
Ascenso histórico del Compostela a Primera
CD Logroñés (3ª etapa)
1996–1997
1ª División
22
1
Descenso y despedida del club de su vida
🔵 CD Binéfar
1997–1999
2ª División B
33
1
Retirada donde todo empezó. Titular los 33 partidos a los 36 años
TOTAL CARRERA
~365
21
244 partidos y 14 goles en Primera División
4. El misterio del apodo: ¿por qué "Tato"?
Uno de los datos más curiosos de la historia de Abadía es el origen de su famoso apodo. Él mismo lo ha contado en múltiples entrevistas: se lo inventó una periodista. Cuando fichó por el Atlético de Madrid en 1989, una locutora creyó que ese era su apodo en Logroño y empezó a llamarle "Tato" en las retransmisiones deportivas. No era cierto, pero ya era tarde. El nombre se quedó para siempre. Abadía ha confesado que prefiere que le llamen simplemente "Abadía", pero nunca protestó. Eso, dice él, también va con su carácter.
Hoy ese apodo es sinónimo de fútbol honesto, de trabajo sin brillanteces técnicas pero con una entrega que hacía al aficionado ponerse en pie. El canal de YouTube "El Bigote de Abadía", creado por unos chicos de Santander, lleva su nombre como homenaje al fútbol de otra época. Y grupos como Hijos del Lindano le citan en su canción "Odio el fútbol (moderno)" como símbolo de lo que se ha perdido.
5. Del campo al banquillo: entrenador en Binéfar, Logroño y Girona
En 1999, nada más colgar las botas en Binéfar, Abadía comenzó a dirigir las categorías inferiores del propio CD Binéfar y en seguida dio el salto al primer equipo, al que entrenó desde 1999 hasta 2001. Era el regreso del hijo pródigo también como técnico.
Su carrera en los banquillos continuó con pasos por el CD Logroñés (2002-03, y de nuevo como director deportivo y luego entrenador en 2005-08), el Girona FC (2003-05), el CD Calahorra (2008-09) y la SD Logroñés (2011-14). Su mayor logro como técnico fue ascender a la SD Logroñés a Segunda B en mayo de 2012, convirtiéndose en el primer entrenador en conseguirlo para ese club. El propio Abadía recuerda ese año como el de "su mayor ilusión" después de haber caído en la primera promoción.
Como entrenador describió siempre su filosofía de la misma manera: convencer al futbolista, no gritarle. "El jugador es el primero que sabe que se ha equivocado. Si le gritas, le debilitas", decía. Una filosofía de trabajo y cercanía que recuerda, curiosamente, a su propio estilo de juego.
6. La Casa de los Quesos: el tercer tiempo de Tato Abadía
Después del fútbol como jugador y como entrenador, Abadía encontró su tercer tiempo en el mundo de los quesos. El 11 de febrero de 2011, animado por su esposa Ángeles, abrió La Casa de los Quesos en el corazón de Logroño, en el número 17 de la calle Capitán Gallarza, a escasos metros de la famosa calle Laurel. Lleva ya más de 14 años con el negocio, atendido con la misma dedicación y humildad con la que jugó al fútbol.
Imagen cedida por Eva Nolla 🤗
La tienda ofrece una amplia selección de quesos de calidad, además de productos gourmet como los patés Malvasía de Abejar (Soria). Abadía explica cada queso con detalle y pasión, y los clientes de Tripadvisor hablan de "trato profesional y familiar" y de "parada obligatoria en Logroño". El propio Tato reconoce que en la tienda solo tiene una sola fotografía de su época de futbolista, la del Logroñés. Su mujer llevaría más, pero él lo prohíbe. No va con su carácter.
El diario La Rioja publicó en septiembre de 2024 el artículo "La Casa de los Quesos asume la normalidad", reflejando cómo el negocio familiar ha superado los vaivenes post-pandemia con solidez. Y en enero de 2025, el portal DesdeSoria.es publicó un extenso reportaje visitando la tienda en el que Abadía habló durante una hora —el 90% del tiempo de fútbol, reconoce el periodista— sobre su vida, sus recuerdos y sus vínculos con el deporte actual.
7. Tato Abadía en la prensa reciente (2023–2026)
Lejos de caer en el olvido, los últimos años han consolidado a Abadía como icono del llamado "fútbol retro" o "fútbol auténtico". Aquí un resumen de la cobertura más destacada:
📰 El Sereno Indiscreto. Septiembre 2025
"Hay gente que me percibe como un jugador duro que daba muchas patadas y nada más lejos de la realidad." Larga entrevista en la que habla de sus rivales, San Mamés como estadio favorito y su vida sin redes sociales.
📰 Flashscore.es. 2025
"No soy muy consciente de ser un icono ni nada parecido." El portal deportivo le entrevistó sobre su vida actual, su visión del Atlético de Madrid y la desaparición del CD Logroñés, "una herida abierta".
📰 Fútbolretro.es. Agosto 2025
Perfil en profundidad: "Todo un icono del fútbol tradicional". Destaca que, aunque muchos lo ven como símbolo del fútbol vintage, él ni está en redes ni busca ese reconocimiento, lo que lo hace aún más auténtico.
📰 El Ideal Gallego. Febrero 2024
"¡Qué te voy a decir de Mauro Silva, Rivaldo y, por supuesto, Fran, que lo tenía todo!" Recuerdos de su etapa en la SD Compostela y del ascenso histórico a Primera División.
📰 Kodro Magazine. Enero 2025
Reportaje exclusivo sobre su formación en el CF Rumor de Lleida, el origen "olvidado" de El Tato. El primero en ahondar en sus años de juvenil antes de llegar a Binéfar.
📰 DesdeSoria.es. Enero 2025
Visita a La Casa de los Quesos: "Hablamos el 90% del tiempo de fútbol, tampoco vamos a engañarnos." Revela además que Abadía, Lotina y Raúl Ruiz Benito se presentaron a las elecciones de la Federación Riojana de Fútbol.
📰 La Rioja (diario). Septiembre 2024
"La Casa de los Quesos asume la normalidad." Artículo de César Álvarez sobre cómo el negocio familiar de Abadía consolida su trayectoria en el casco antiguo de Logroño.
🏛️ Ayuntamiento de Logroño. Mayo 2026
Insignia de San Bernabé 2026. La corporación municipal lo distingue como "leyenda viva del histórico Logroñés" y reconoce su contribución al deporte y a la vida social de la ciudad. Entrega: 10 de junio de 2026.
8. Lo que piensa Tato Abadía del fútbol de hoy
En sus últimas entrevistas, Abadía ha reflexionado sobre la evolución del fútbol con una honestidad que le caracteriza. Reconoce que el fútbol actual ha mejorado técnicamente y que los estadios son mejores, pero lamenta profundamente la pérdida de identidad de los clubes. La desaparición del CD Logroñés, que según él "se fue por una deuda ridícula" mientras la ciudad no supo defender su legado, sigue siendo una herida abierta.
Sobre el fenómeno de los nostálgicos que lo convierten en icono del "fútbol vintage", Abadía se muestra sorprendido y algo ajeno. No tiene redes sociales. No sabe muy bien lo que se dice de él en internet. Y eso, paradójicamente, es lo que lo hace aún más auténtico ante los ojos de quienes lo admiran. Cuando le preguntan si se ve reflejado en algún jugador actual, responde que no: "A veces comento cosas con amigos, pero no encuentro un espejo en el fútbol moderno."
Tampoco olvida Binéfar. Sigue vinculado a su tierra de origen, y esa conexión —de jugador, de entrenador, de hijo de La Litera— es parte inseparable de su historia.
Una leyenda con raíces en Binéfar
Agustín "Tato" Abadía es hoy Insignia de San Bernabé 2026 en Logroño. Pero antes de ser leyenda en Las Gaunas, fue el chico que aprendió a jugar al fútbol en Lleida, que creció en los campos de La Litera, que ayudó al CD Binéfar a subir categorías y que de aquí saltó al mundo. Hoy, a los 63 años, vende quesos con la misma honestidad con la que jugó al fútbol. Sin redes sociales. Sin pose. Con bigote.
Veinte años de música, memoria y comunidad en La Algodonera. El Festival Alternativo Los Trapo regresa más grande que nunca.
Hay festivales que nacen como estrategia de marketing. Otros como proyecto institucional. Y luego está el FAT. El Festival Alternativo Los Trapo nació como nacen las cosas que perduran: entre amigos, sin grandes presupuestos y con una sola certeza — que Binéfar tenía música que merecía escenario.
Veinte años después, el FAT no es solo un evento. Es memoria colectiva. Es identidad. Es ese punto del calendario en el que este rincón de La Litera deja de ser solo un lugar en el mapa para convertirse en escena viva.
Los días 8 y 9 de mayo de 2026, el Recinto Ferial de La Algodonera acoge la que probablemente sea la edición más ambiciosa de su historia.