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domingo, 26 de abril de 2026

Binefarenses en las cárceles de la posguerra: 73 fichas en el Archivo Histórico de Huesca

En el Archivo Histórico Provincial de Huesca se conservan 73 fichas digitalizadas y cientos más sin digitalizar de liberados condicionales de personas naturales o vecinas de Binéfar, datadas entre 1939 y 1946. Como señala una de las descripciones archivísticas, «cada ficha recoge una foto carnet, el nombre del preso, la prisión donde estuvo recluido y el delito imputado: en todos los casos, el mismo cargo: adhesión y auxilio a la rebelión». Son documentos de la Junta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada, hoy accesibles a través de DARA. 

DARA BINEFAR 

Mapa de cárceles - Binefarenses en la posguerra
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Binefarenses en las cárceles de la posguerra (1939–1946) · Todos los presos y presas eran vecinos o naturales de Binéfar (Huesca)

Fuente: Archivo Histórico Provincial de Huesca — Junta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada · Fondo digitalizado en DARA (dara.aragon.es) · 73 fichas de liberados condicionales con mención a Binéfar (1939–1946)
Prisión provincial o celular  |  Trabajo forzado (Batallón / Colonia / Destacamento)  |  Prisión de mujeres  |  Prisión militar o especial  |  Binéfar (origen)

Este fondo documental pone rostro —literalmente— a vecinos de Binéfar que vivieron la guerra en el bando que perdió y pagaron por ello con años de cárcel y después con años de vigilancia y sospecha. «La memoria, a veces, se recupera apellido a apellido», recuerda otra de las páginas del archivo. Y aquí, apellido a apellido, se reconstruye un fragmento esencial de la historia local. 

 En el Archivo Histórico Provincial de Huesca, digitalizado y accesible hoy a través de DARA — Documentos y Archivos de Aragón, se conservan 73 fichas de liberados condicionales de personas naturales o vecinas de Binéfar. Son documentos de la Junta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada de Huesca, datados entre 1939 y 1946. Cada ficha recoge una foto carnet, el nombre del preso o presa, la prisión o el destacamento donde estuvo recluido y el delito imputado: en la mayoría de los casos, el mismo cargo: "adhesión y auxilio a la rebelión". Paradójica denominación para quienes, en realidad, habían apoyado al gobierno legítimo de la República.

Binefarenses en las cárceles de la posguerra: 73 fichas en el Archivo Histórico de Huesca

 

Qué era el Servicio de Libertad Vigilada

El título de estos documentos —"fichas de liberados condicionales"— merece una explicación. El régimen franquista estableció un sistema de libertad vigilada por el que los presos podían salir de la cárcel antes de cumplir la pena, pero quedaban sometidos a un control estricto: debían presentarse periódicamente ante las autoridades, no podían moverse libremente de su localidad, y cualquier "comportamiento sospechoso" podía llevarles de vuelta a prisión.

Era, en palabras de muchos historiadores, salir de la celda pero seguir preso de otra manera. La Junta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada —productora de estas fichas— era el organismo encargado de ese control en la provincia de Huesca. Las 73 fichas conservadas no son el inicio de una condena: son, en muchos casos, el final. O el intento de serlo.

Un mapa de cárceles, batallones y destacamentos

Las fichas permiten reconstruir un mapa penitenciario que abarca buena parte de España. Los binefarenses estuvieron presos en:

  • Aragón: Huesca, Barbastro (Capuchinas y Las Claras), Belchite, San Juan de Mozarrifar, Montalbán.
  • Cataluña: Barcelona (Celular y Montjuïc), Tarragona, Lérida.
  • Castilla y León: Burgos, León, Astorga.
  • Castilla-La Mancha: Toledo (Batallón de Trabajadores).
  • Comunidad Valenciana: Valencia.
  • Navarra: Pamplona.
  • Madrid: Yeserías, Colmenar Viejo (Destacamento Penal).
  • Galicia: Isla de San Simón (Pontevedra).
  • Andalucía: Torre Peñón (Almería, domicilio vinculado).
  • La Rioja: Vinezas y Villamediana (domicilios vinculados).

 Este mapa muestra que la represión franquista no fue solo local: vecinos de Binéfar acabaron en cárceles, campos de concentración, batallones de trabajadores y destacamentos penales repartidos por todo el

Quiénes eran: apellidos de Binéfar

Los apellidos que asoman en estas fichas son, en su mayoría, apellidos binefarenses reconocibles incluso hoy. Gente del pueblo. Vecinos. Familias. El listado completo de los 73 expedientes conservados en DARA es el siguiente:

Abadía Salamero, Francisco (1940) — Prisión Provincial de Huesca
Abenoza Marco, José (1942/1943) — San Juan de Mozarrifar / Zaragoza
Abril Castell, Antonio (1942) — Huesca
Aler Amelló, Ricardo (1939) — Huesca
Aler Amelló, Antonio (1943) — Capuchinas de Barbastro
Aler Amella, Antonio (1943) — Huesca
Alcañiz Virgós, José (1943) — San Juan de Mozarrifar
Altemir Aler, Sebastián (1941) — Capuchinas de Barbastro
Alzuria Mongay, Concepción (1941) — Claras de Barbastro
Alzuria Murillo, Ángel (1943) — Huesca
Alzuria Sanjuan, Antonio (1943) — Pamplona
Arasanz Sampietro, José (1942) — Belchite / Zaragoza
Arias Serrat, Francisco (1943) — Guadalajara
Asensio Gil, Francisco (1942) — Destacamento Colmenar Viejo
Banzo Barrabés, Fausto (1942) — Huesca
Barrabés Espuña, Miguel (1941) — Huesca
Camañes Soler, Francisco (1940) — Lérida
Cardona Aragonés, Inocencio (1942) — Astorga
Casadesús Noguera, Atilano (1942) — Barcelona
Castán Viu, Antonia (1942) — Saturrarán (Guipúzcoa)
Castarlenas Mongay, Alegría (1944) — Prisión Provincial de Madrid
Castro Peruga, Ramón (1943) — Huesca
Cazcarra López, José (1941) — Belchite
Díaz Rodríguez, Francisco (1943) — 2ª Agrupación Colonias Penitenciarias
Escoda Dalmao, Juan (1942) — Tarragona
Espada Carceller, Valentín (1943) — Valencia
Español Tolsa, José (1942) — Barcelona
Falcón Naharro, Juan (1941) — Burgos
Flores Triguero, Félix (1946) — Bilbao
Flores Valiente, Celestino (1942) — San Juan de Mozarrifar / Zaragoza
Foradada Torrecilla, Pascual (1943) — San Juan de Mozarrifar
Fuster Altaba, Carlos (1942) — Zaragoza
Gaibar Martín, Francisco (1943) — Lérida
Galindro Armengol, Alejandro (1941) — Barcelona
García Boj, Román (1942) — Zaragoza
García Gómez, Pedro (1941) — San Juan de Mozarrifar
Gibanel Lacambra, Francisco (1946) — Huesca
Gombán Latorre, Ángel (1942) — Astorga / León
Gombán Murillo, José (1942) — Huesca
Gombán Sorribas, Francisco (1941) — Belchite
Gombau Murillo, José (1942) — Huesca
Gracia Boj, Román (1942) — Batallón de Trabajadores de Toledo
Ibáñez Colás, Marino (1942) — Montalbán (Teruel)
Lacasa Arias, Francisco (1943) — Huesca
López Mateo, Antonio (1946) — Barcelona
Mir Arcas, Miguel (1942) — Huesca
Mirones Bezanilla, Antonio (1941) — Santander
Mongay Jaro, Carmen (1941) — Claras de Barbastro
Monter Cereza, José (1941) — Barcelona
Montín Borraz, Tomás (1941) — Barcelona
Murillo Buira, José (1940) — Batallón de Trabajadores Nº 123
Murillo Esteban, Antonio (1945) — Huesca
Murillo Esteva, Antonio (1941) — Huesca
Murillo Garo, José (1941) — Colonia Penitenciaria de San Simón (Vigo)
Murillo Mauri, Ramón (1940) — Huesca
Murillo Ortiz, Dolores (1941) — Claras de Barbastro
Muzás Ibarz, Antonio (1941) — San Juan de Mozarrifar
Muzás Ibarz, Manuel (1942) — Castillo de Montjuïc (Barcelona)
Ollés Puyuelo, Antonio (1939/1943) — Huesca
Pueyo Bastarás, José (1946) — Barcelona
Rami Camon, Joaquín (1943) — Lérida
Royo Benito, Casimiro (1945) — Huesca
Toyas Fernández, Tirso (1943) — Prisión Provincial de Madrid
Vela Ibieca, Vicente (1941) — Astorga
Villalba Sierra, Pedro (1939) — Teruel


Mujeres binefarenses encarceladas

Cinco mujeres aparecen en las fichas, un número notable para un municipio del tamaño de Binéfar. Sus destinos y acusaciones permiten reconstruir un capítulo propio de la represión femenina:

  • Antonia Castán Viu — Saturrarán (Guipúzcoa), 1942.
  • Concepción Alzuria Mongay — Las Claras de Barbastro, 1941.
  • Carmen Mongay Jaro — Las Claras de Barbastro, 1941.
  • Dolores Murillo Ortiz — Las Claras de Barbastro, 1941.
  • Alegría Castarlenas Mongay — Prisión Provincial de Madrid (Yeserías), 1944.

Tres de ellas fueron acusadas de “excitación a la rebelión”, un cargo distinto al masculino habitual y que sugiere un papel público más visible durante la guerra. 

Algunos casos:

Antonia Castán Viu (1942) estuvo presa en Saturrarán, la cárcel de mujeres ubicada en Mutriku, Guipúzcoa. Saturrarán funcionó como prisión entre 1938 y 1944 y llegó a albergar a más de 4.000 presas republicanas. Las condiciones eran extremadamente duras, con hacinamiento, frío y escasez. Que una mujer de Binéfar llegara hasta el litoral vasco bajo custodia es un dato que abre muchas preguntas sobre su historia personal, su papel durante la guerra y su regreso al pueblo.

Concepción Alzuria Mongay (1941), Carmen Mongay Jaro (1941) y Dolores Murillo Ortiz (1941) estuvieron las tres en la Prisión de Mujeres las Claras de Barbastro, el convento de las Claras reconvertido en cárcel femenina. A diferencia de la mayoría de los hombres del archivo, acusados de "adhesión y auxilio a la rebelión", estas tres mujeres cargaron con el delito de "excitación a la rebelión", una acusación que implicaba haber alentado públicamente la causa republicana: en mítines, en la calle, en espacios públicos. Una acusación más activa y visible que habla de un papel reconocido, aunque después castigado.

La quinta es Alegría Castarlenas Mongay (1944), presa en la Prisión Provincial de Madrid. Su ficha es de 1944: cinco años después del fin de la guerra. La Prisión Provincial de Madrid —conocida como Yeserías para las mujeres— fue uno de los grandes centros de reclusión femenina del franquismo. Y su nombre, Alegría, resulta de una ironía que no pasará desapercibida a ningún lector.

 

Destinos extremos: islas, castillos y grandes prisiones

Algunos destinos destacan por su dureza o singularidad:

  • Isla de San Simón (Pontevedra): campo de concentración.
  • Castillo de Montjuïc (Barcelona): prisión militar de alta seguridad.
  • Yeserías (Madrid): gran prisión femenina del franquismo.
  • Colmenar Viejo (Madrid): destacamento penal de trabajos forzados.
  • Astorga y Burgos: prisiones centrales de gran capacidad.

El mapa de la represión: de Bilbao a Almería

La dispersión geográfica de estas 73 fichas es, por sí sola, un documento histórico. Los binefarenses acabaron en prisiones y destacamentos de Bilbao, Santander, Pamplona, Burgos, León, Astorga, Madrid, Toledo, Valencia, Barcelona, Tarragona, Lérida, Zaragoza, Huesca, Guadalajara, Teruel, Belchite, Barbastro, Vigo y Colmenar Viejo. Un mapa que recorre España de norte a sur y de este a oeste, con Binéfar en el centro.

Esa dispersión no era casual. El franquismo utilizó conscientemente el alejamiento del preso de su entorno familiar y social como parte del castigo. Estar lejos significaba no poder ser visitado, no poder recibir apoyo, no poder mantener los vínculos que sostienen a una persona. Los meses o años en una prisión de Burgos o de Santander no eran solo tiempo encerrado: eran tiempo solo.

Tres binefarenses acabaron en la Prisión de partido de Belchite —Arasanz Sampietro, Cazcarra López y Gombán Sorribas—, el pueblo arrasado durante la batalla de 1937 que Franco conservó en ruinas como monumento a la guerra. Una coincidencia geográfica cargada de simbolismo.


No solo cárceles: el trabajo forzado

Al menos cuatro binefarenses no cumplieron condena entre rejas convencionales sino bajo el sistema de trabajo forzado que el franquismo organizó a gran escala para aprovechar la mano de obra de los presos republicanos.

José Murillo Buira (1940) estuvo en el Batallón de Trabajadores Nº 123. Los Batallones de Trabajadores eran unidades militarizadas de presos que construían infraestructuras, carreteras y fortificaciones. Román Gracia Boj (1942) pasó por el Batallón de Trabajadores de Toledo, cuyas brigadas trabajaron en la reconstrucción del Alcázar y obras militares de la zona. Francisco Díaz Rodríguez (1943) perteneció a la 2ª Agrupación de Colonias Penitenciarias Militarizadas, el escalón más duro del sistema: agrupaciones que trabajaron en obras hidráulicas, el Valle de los Caídos y otras grandes infraestructuras del régimen en el sur de España.

Pero el caso más extraordinario es el de Francisco Asensio Gil (1942), que aparece en el Destacamento Penal de Colmenar Viejo (Madrid), con domicilio consignado en Binéfar y en Torre Peñón, Almería. Dos extremos de España en una sola ficha: un hombre entre dos mundos —el sur de donde probablemente vino y el norte de La Litera donde se asentó— atrapado por el sistema a mitad del país, trabajando forzosamente en la sierra de Madrid.


Batallones de Trabajadores y Destacamentos Penales

Los batallones y destacamentos eran formas de trabajo forzado militarizado. Los presos trabajaban en carreteras, fortificaciones, obras militares o reconstrucciones simbólicas como el Alcázar de Toledo.

  • Batallón de Trabajadores nº 123 — José Murillo Buira.
  • Batallón de Trabajadores de Toledo — Román Gracia Boj.
  • Destacamento Penal de Colmenar Viejo — Francisco Asensio Gil.

Hermanos, emigrantes y trayectorias partidas

  • Antonio y Manuel Muzás Ibarz — uno en Mozarrifar, el otro en Montjuïc.
  • Francisco Asensio Gil — doble vinculación Binéfar–Torre Peñón (Almería).
  • Tirso Toyas Fernández — vínculos con Vinezas, Villamediana y Binéfar.

Dos hermanos, dos cárceles distintas

Entre todas las fichas, hay un par que llama especialmente la atención por la proximidad de sus signaturas en el archivo: Antonio Muzás Ibarz (1941) y Manuel Muzás Ibarz (1942). Son hermanos. El primero estuvo preso en la Prisión Habilitada de San Juan de Mozarrifar, cerca de Zaragoza. El segundo acabó en el Castillo de Montjuïc de Barcelona, la fortaleza militar que el franquismo utilizó como prisión de alta seguridad y donde se ejecutó a Lluís Companys, presidente de la Generalitat, en octubre de 1940. Que uno de los dos hermanos llegara a Montjuïc habla de una condena de gravedad especial. Dos hermanos de Binéfar, separados por la represión a centenares de kilómetros de distancia y de su pueblo.

Una represión que duró casi una década

Las fichas más tempranas son de 1939 —el año del fin de la guerra— y las más tardías de 1946. Siete años de vigilancia documentada sobre vecinos de Binéfar. La posguerra, en estas fichas, no es un episodio breve: es una condición que se prolonga durante casi una generación.

Varios nombres repiten ficha en distintos años —Abenoza Marco, Arasanz Sampietro, Castro Peruga, Espada Carceller, Español Tolsa, Ollés Puyuelo— lo que confirma que las fichas registraban renovaciones periódicas de la vigilancia. Algunos binefarenses estuvieron bajo control del sistema durante años, presentándose regularmente ante las autoridades, sin poder moverse libremente, sin poder rehacer su vida del todo. Ángel Gombán Latorre aparece en dos fichas y en dos cárceles distintas del noroeste: primero en Astorga, luego en León. El mismo hombre, el mismo proceso, trasladado entre prisiones.

Algunos casos vinculan a personas procedentes de otras regiones que habían llegado a Binéfar: Tirso Toyas Fernández, con domicilio en Vinezas y Villamediana (La Rioja) además de Binéfar, era probablemente un riojano venido a trabajar a La Litera que la guerra y la represión encontraron aquí. José Pueyo Bastarás aparece vinculado a Binéfar y a Monzón. Antonio Murillo Esteva, a Binéfar y Tamarite de Litera. El archivo, incluso en estas fichas de represión, refleja la realidad de un pueblo en movimiento, de gentes que venían de fuera y se habían asentado en la comarca.

Tabla completa de los 73 liberados condicionales de Binéfar (1939–1946)

Nombre Año Delito imputado Prisión / Destino Notas históricas
Francisco Abadía Salamero1940Adhesión y auxilioHuesca
Antonio Abril Castell1942Adhesión y auxilioHuesca
Ricardo Aler Amelló1939Adhesión y auxilioHuescaPrimeros meses posguerra
Miguel Barrabés Espuña1941Adhesión y auxilioHuesca
Inocencio Cardona Aragonés1942Adhesión y auxilioAstorgaPrisión central
Francisco Arias Serrat1943Adhesión y auxilioGuadalajaraPrisión central
José Español Tolsa1942Adhesión y auxilioBarcelona
Juan Falcón Naharro1941Adhesión y auxilioBurgosPrisión central
Miguel Mir Arcas1942Adhesión y auxilioHuescaFicha destacada
Antonia Castán Viu1942Excitación a la rebeliónSaturraránMujer; cárcel extrema
Francisco Gaibar Martín1943Adhesión y auxilioLérida
Alejandro Galindro Armengol1941Adhesión y auxilioBarcelona
José Gombán Murillo1942Adhesión y auxilioHuesca
Antonio Mirones Bezanilla1941Adhesión y auxilioSantanderDestino poco habitual
Tomás Montín Borraz1941Adhesión y auxilioBarcelona
José Murillo Buira1940Adhesión y auxilioBatallón Trab. 123Trabajo forzado
José Murillo Garo1941Adhesión y auxilioIsla de San SimónDestino extremo
Ramón Murillo Mauri1940Adhesión y auxilioHuesca
Antonio Ollés Puyuelo1939Adhesión y auxilioHuesca
Pedro Villalba Sierra1939Adhesión y auxilioTeruel
Juan Escoda Dalmao1942Adhesión y auxilioTarragona
Francisco Gibanel Lacambra1946Adhesión y auxilioHuescaFicha tardía
José Gombau Murillo1942Adhesión y auxilioHuescaSegunda ficha
Marino Ibáñez Colás1942Adhesión y auxilioMontalbánCárcel de partido
Francisco Lacasa Arias1943Adhesión y auxilioHuesca
Antonio López Mateo1946Adhesión y auxilioBarcelonaFicha tardía
Antonio Ollés Puyuelo1943Adhesión y auxilioHuescaSegunda ficha
José Abenoza Marco1942Adhesión y auxilioMozarrifarPrisión habilitada
José Alcañiz Virgós1943Adhesión y auxilioMozarrifarPrisión habilitada
Sebastián Altemir Aler1941Adhesión y auxilioCapuchinas BarbastroPrisión religiosa
Concepción Alzuria Mongay1941Excitación a la rebeliónLas Claras BarbastroMujer
Ángel Alzuria Murillo1943Adhesión y auxilioHuesca
José Arasanz Sampietro1942Adhesión y auxilioBelchitePrisión de partido
Pascual Foradada Torrecilla1943Adhesión y auxilioMozarrifarPrisión habilitada
Pedro García Gómez1941Adhesión y auxilioMozarrifarPrisión habilitada
Ángel Gombán Latorre1942Adhesión y auxilioAstorgaPrisión central
Francisco Gombán Sorribas1941Adhesión y auxilioBelchite
Román Gracia Boj1942Adhesión y auxilioBatallón Trab. ToledoTrabajo forzado
Carmen Mongay Jaro1941Excitación a la rebeliónLas Claras BarbastroMujer
José Monter Cereza1941Adhesión y auxilioBarcelona
Dolores Murillo Ortiz1941Excitación a la rebeliónLas Claras BarbastroMujer
Antonio Muzás Ibarz1941Adhesión y auxilioMozarrifarHermano de Manuel
Manuel Muzás Ibarz1942Adhesión y auxilioMontjuïcDestino extremo
Vicente Vela Ibieca1941Adhesión y auxilioAstorga
José Abenoza Marco1943Adhesión y auxilioZaragozaSegunda ficha
Antonio Aler Amella1943Adhesión y auxilioHuesca
Antonio Alzuria Sanjuan1943Adhesión y auxilioPamplonaDestino severo
José Arasanz Sampietro1942Adhesión y auxilioZaragozaSegunda ficha
Fausto Banzo Barrabés1942Adhesión y auxilioHuesca
Alegría Castarlenas Mongay1944Adhesión y auxilioMadridMujer; Yeserías
Ramón Castro Peruga1943Adhesión y auxilioHuesca

Un archivo que nombra a los olvidados

Lo que hace especialmente valioso este fondo documental es que pone cara —literalmente, con foto carnet— a personas que, de otro modo, quedarían borradas de la historia local. No son héroes ni villanos de ningún relato épico. Son vecinos de Binéfar que vivieron la guerra en el bando que perdió y pagaron por ello con años de cárcel y después con años de vigilancia y sospecha.

Las 73 fichas conservadas en el Archivo Histórico Provincial de Huesca son solo una parte de lo que fue una represión más amplia en la comarca. Pero son, gracias a DARA, accesibles hoy a cualquiera. Los nombres están ahí. Las caras, también.

Si algún lector reconoce alguno de estos apellidos en su árbol familiar, merece la pena acercarse al archivo o consultar los documentos digitalizados. La memoria, a veces, se recupera apellido a apellido.


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Fuentes:
DARA — Documentos y Archivos de Aragón. Archivo Histórico Provincial de Huesca. Fondo: Junta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada de Huesca. Fichas de liberados condicionales con mención a Binéfar (1939-1946). Signaturas: ES/AHPHU – J/005692 a J/005697.
Acceso completo al fondo: https://dara.aragon.es 


domingo, 19 de abril de 2026

Luis Carmelo Pueyo Breda: un binefarense en las Olimpiadas de Barcelona 92

En la historia deportiva de Binéfar hay nombres que, aunque no siempre aparecen en grandes titulares, han dejado una huella profunda. Uno de ellos es Luis Carmelo Pueyo Breda, vecino de nuestra villa y figura destacada del arbitraje de voleibol, cuya trayectoria alcanzó su punto culminante con su participación en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 como árbitro internacional.

Fue uno de los  primeros binefarenses en participar en unas Olimpiadas en forma de arbitro. 

Un árbitro de Binéfar con proyección internacional

La Voz de Binéfar recoge el reconocimiento a Carmelo Pueyo como árbitro binefarense seleccionado para un campeonato mundial de voleibol femenino absoluto celebrado en Cádiz. Este nombramiento no solo suponía un logro puntual, sino el reconocimiento a una trayectoria iniciada de forma muy temprana, ya que comenzó en el arbitraje con tan solo quince años.

Luis Carmelo Pueyo Breda: el binefarense que llevó el arbitraje de voleibol hasta Barcelona 92 

 

domingo, 12 de abril de 2026

Carta de Binéfar (1888): cuando el pueblo se volcó con “la cuestión vitalísima del canal”

 Entre los muchos documentos que nos permiten asomarnos al pulso de la Binéfar de finales del XIX, pocos resultan tan expresivos como la Carta de Binéfar publicada en el Diario de Huesca el 17 de enero de 1888. No es una simple nota periodística: es un retrato vivo de un pueblo que, tras años de incertidumbre, veía por fin encarrilada —nunca mejor dicho— la gran esperanza hidráulica de la comarca.

Quien haya seguido en este blog las entradas dedicadas al Canal de Aragón y Cataluña —con numerosas entradas sobre el Canal de Aragón y Cataluña— reconocerá enseguida el tono de la época: mezcla de alivio, entusiasmo y una pizca de épica local. Y es que, como tantas veces hemos comentado, el canal no era solo una infraestructura; era una promesa de futuro para una tierra castigada por la sequía y la irregularidad de las cosechas y en Binéfar tomó fuerza y cuerpo: se convirtió en realidad.

La carta arranca con una afirmación rotunda: el vecindario de Binéfar se muestra “profundamente reconocido” a quienes han apoyado la causa del canal, especialmente en los momentos de “penurias y desconsuelos”. No cuesta imaginar la escena: agricultores, comerciantes y propietarios siguiendo con ansiedad cada noticia que llegaba desde Madrid, temiendo que el proyecto volviera a encallarse en los despachos ministeriales.

Pero esta vez no. Esta vez el expediente avanzaba, y el pueblo quiso demostrar su gratitud de forma pública y solemne. El Ayuntamiento y los mayores contribuyentes —una fórmula muy de la época— aprobaron tres acuerdos que hoy nos resultan tan simbólicos como reveladores.

El primero: nombrar hijos adoptivos de Binéfar a Félix Coll Moncasi, Salvador Bayona y Mariano de Pano, tres figuras clave en las gestiones del canal. No era un gesto menor: significaba elevarlos a la categoría de benefactores del pueblo, algo que en aquellos años tenía un peso social considerable.

El segundo acuerdo nos habla del urbanismo sentimental de la época: bautizar las dos plazas de la villa como “Ruata” y “Sagasta”, y dedicar el paseo hacia la estación al mismísimo Castelar. Una geografía política en miniatura, que convertía el callejero en un mapa de agradecimientos.

El tercero: expresar gratitud a todos los que habían contribuido, directa o indirectamente, a que el canal siguiera adelante. Una forma elegante de incluir a quienes no aparecían en los titulares pero sí en las reuniones, viajes y cartas que movían los hilos.

Canal y Sierra San Quílez en Binéfar

La segunda parte de la crónica es casi costumbrista: visitas, comitivas, saludos cruzados entre Binéfar, Tamarite, Alcampell y Explús. Una coreografía de cortesías que hoy nos puede parecer excesiva, pero que entonces era parte esencial de la política local. Y, entre líneas, late una idea que todavía resuena: la unión del territorio en torno a un proyecto común.

La carta concluye con un elogio al gobierno liberal de Sagasta por atender los “hasta hace poco abandonados intereses de la región aragonesa”. Una frase que podría haber firmado cualquier editorial de la época… o de hoy.

Carta de Binéfar (1888): cuando el pueblo se volcó con “la cuestión vitalísima del canal”

 En definitiva, este documento no solo nos habla del canal: nos habla de cómo un pueblo se reconoce en sus luchas y en quienes las encarnan. Y, como tantas veces vemos en este blog, la historia de Binéfar es también la historia de su capacidad para organizarse, agradecer y persistir.

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Fuente: Diario del Altoaragón

domingo, 5 de abril de 2026

La Sierra de San Quílez: el latido verde de Binéfar que nos une cada Pascua

Hay lugares que no solo se recorren, sino que se sienten. Espacios que, más allá de su belleza, forman parte de la identidad colectiva de un pueblo. Para los binefarenses, la Sierra de San Quílez es precisamente eso: un refugio natural, un punto de encuentro, un escenario de recuerdos compartidos… y, cada Lunes de Pascua, el corazón que late con más fuerza que nunca.

Este próximo 6 de abril, como marca la tradición, volveremos a subir andando hasta la sierra, acompañados por la charranga, entre risas, saludos y ese ambiente festivo que solo se entiende cuando se vive. Es el Día de San Quílez, una jornada que va mucho más allá de lo religioso o lo festivo: es un ritual colectivo que conecta generaciones.

Si quieres conocer quien era San Quílez y su madre te dejo este enlace: San Quílez y Julita 

Un paisaje que abraza Binéfar

Ubicada en la comarca de La Litera y extendiéndose hacia el Cinca Medio, la Sierra de San Quílez se alza como un pulmón verde cercano, accesible y profundamente querido. No hace falta viajar lejos para sentir la naturaleza en estado puro: basta con mirar hacia la sierra y comenzar a caminar.

Sus senderos serpentean entre pinos, carrascas y zonas reforestadas con mimo durante años. Cada rincón habla del esfuerzo colectivo por preservar este entorno, convirtiéndolo en un espacio ideal para el senderismo, el descanso y la contemplación.

Uno de sus mayores atractivos son los miradores panorámicos. Desde ellos, la vista se abre sobre el paisaje literaño, ofreciendo una perspectiva que invita a detenerse, respirar y dejarse llevar. Especialmente significativo es el mirador accesible, un ejemplo de cómo la naturaleza puede —y debe— ser disfrutada por todos, sin barreras.

San Quilez Binéfar

 

Lugares con nombre propio

La sierra no es solo un conjunto de caminos; está llena de espacios que guardan historias.

La ermita de San Quílez, situada en lo alto, es sin duda el epicentro emocional del lugar. Allí confluyen tradición, espiritualidad y convivencia. No hay binefarense que no haya pasado por ella en algún momento importante de su vida.

San Quílez de Binéfar

 

Muy cerca encontramos el merendero José Javier Arias, una zona especialmente significativa por su vinculación con la reforestación. Es un espacio que simboliza el compromiso con el futuro, donde la naturaleza se regenera gracias al trabajo constante.

Otro punto destacado es el refugio de Benito Col, cuyos terrenos fueron cedidos para uso público, reflejando ese espíritu de comunidad que define a la sierra o una de las fuentes promovida por la Unión Ciclista y que solucionaron los problemas del agua en la sierra. Son lugares que no solo se visitan: se viven.

San Quilez Binéfar agua 

Un esfuerzo colectivo que deja huella

La Sierra de San Quílez no sería lo que es sin el trabajo incansable del Club Litera Montaña. Gracias a su labor de mantenimiento, reforestación y cuidado del entorno, este espacio natural ha ido creciendo y mejorando con el paso del tiempo.

Su compromiso ha sido reconocido con el prestigioso premio Félix de Azara, un galardón que pone en valor la dedicación a la conservación del medio ambiente. Pero más allá de premios, lo verdaderamente importante es el legado: un entorno cuidado para las generaciones presentes y futuras.

Cada árbol plantado, cada sendero acondicionado, cada rincón recuperado… son pequeños gestos que han convertido la sierra en un ejemplo de lo que se puede lograr cuando un pueblo se implica.

Numerosas organizaciones, peñas y entidades de todo tipo han seguido replantando la sierra y cuidando el entorno año a año colaborando con el Ayuntamiento. 

replantando al sierra de san quilez de binefar 

Si quieres conocer cómo comenzaron las plantaciones en la sierra de San Quílez visita esta entrada. 

El Camino Natural: una puerta abierta

La Sierra de San Quílez forma parte de la Red de Caminos Naturales con el camino natural de la Sierra, lo que refuerza su valor como espacio de conexión entre territorio, historia y naturaleza. Estos caminos no solo facilitan el acceso, sino que invitan a descubrir el entorno con una mirada más pausada, más consciente.

Caminar por ellos es recorrer paisajes, pero también emociones. Es reencontrarse con uno mismo mientras se avanza entre árboles y silencio, roto solo por el sonido del viento o las conversaciones compartidas.


 
San Quílez de Binéfar

El Día de San Quílez: tradición viva

Pero si hay un momento en el que la sierra cobra un significado especial, es durante la celebración del Día de San Quílez en Semana Santa. El Lunes de Pascua, los binefarenses nos reunimos para subir andando, como se ha hecho durante generaciones.

La charranga marca el ritmo. Las familias, los grupos de amigos, los niños y los mayores avanzan juntos. No importa la edad ni el paso: lo importante es estar, compartir, formar parte.

Es una jornada en la que el camino se llena de vida. Se escuchan risas, se intercambian historias, se crean recuerdos. Al llegar arriba, la ermita se convierte en punto de encuentro, y la sierra entera respira ese ambiente único que mezcla alegría, tradición y pertenencia.

Tradición en Binéfar: Sierra San Quílez lunes de Pascua

 Para muchos, es un día marcado en el calendario desde siempre. Para otros, una oportunidad de descubrir por qué este lugar significa tanto.


 

Más que un paisaje, una identidad

La Sierra de San Quílez no es solo un destino de senderismo ni un espacio natural más. Es parte del alma de Binéfar. Es el lugar donde se celebran encuentros, donde se refugian pensamientos, donde se construyen recuerdos.

San Quilez. Una tradición en Binefar

 

Cada paso por sus caminos es también un paso en la historia colectiva del pueblo. Cada subida en San Quílez es una reafirmación de lo que somos: una comunidad que cuida, que celebra y que comparte.

 

Este 6 de abril, cuando volvamos a subir con la charranga, no solo estaremos participando en una tradición. Estaremos formando parte de algo más grande: una conexión que une pasado, presente y futuro en un mismo camino.

San Quílez de Binéfar

 

Y mientras el eco de la música resuene entre los árboles y las vistas se abran ante nosotros, sabremos —una vez más— que hay lugares que no se explican, se sienten.

Porque la Sierra de San Quílez no es solo un lugar al que se va. Es un lugar al que siempre se vuelve.

La Sierra de San Quílez

 

En la ermita de San Quílez, a parte de la misa, antiguamente se jugaban juegos tradicionales aragoneses, cucañas, baile, etc....Hoy, el grupo grupo scouts Binefar y las peñas amenizan la mañana.

Romeria San Quilez Binefar
 Romería San Quilez 1945

Romeria San Quilez Binefar
 Romería San Quilez 1940

Romeria San Quilez Binefar
Romería San Quilez 1940

Romeria San Quilez Binefar
 Romería San Quilez 1950

Romeria San Quilez Binefar
 Romería San Quile. finales años 20.

(Parte de la Información y fotografías del libro Binéfar, una mirada al pasado)

La celebración de abril de 1999, cuando cientos de personas acudieron a San Quílez no solo para la tradicional subida y la misa, sino también para disfrutar de un día de campo con actuaciones musicales. Aquel año, los quintos organizaron un concierto con los grupos Moby-Dick y Azucarillo Kings.

 san Quilez 1999

 

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domingo, 29 de marzo de 2026

Binéfar en la prensa del siglo XIX: primeras menciones en la hemeroteca

La presencia de Binéfar en la prensa histórica nos ofrece valiosas pistas sobre su papel en el entramado político, militar y económico del siglo XIX. Dos referencias tempranas permiten asomarnos a ese pasado: una publicada en el Diario de Huesca el 21 de noviembre de 1875 y otra, más antigua, aparecida en el Diario de Madrid en 1824, ambas conservadas en hemerotecas digitales.

La noticia de 1875, recogida en el Diario de Huesca, es breve pero significativa:

“El brigadier Moreno Villar ha sido llamado á Madrid. De la brigada de caballería de su mando, situada en Binefar, Barbastro y Huesca, se ha encargado el coronel Castillo, quien marchó ayer á la primera de dichas poblaciones.”

Este fragmento sitúa a Binéfar como uno de los puntos de acuartelamiento de una brigada de caballería en plena Restauración borbónica, tras el final de la Tercera Guerra Carlista. En ese contexto, el despliegue militar en localidades como Barbastro, Huesca y Binéfar respondía a la necesidad de asegurar el control territorial y garantizar la estabilidad en una provincia que había vivido de cerca el conflicto.

La mención al brigadier Moreno Villar y al coronel Castillo nos habla de una estructura militar activa y organizada, en la que Binéfar no era un enclave menor, sino parte de una red estratégica de posiciones. La referencia a que el coronel marchó “a la primera de dichas poblaciones” sugiere incluso una cierta prioridad operativa o logística.x

Binéfar en la prensa del siglo XIX: primeras menciones en la hemeroteca
 

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