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domingo, 5 de julio de 2026

Concierto del Instituto Comarcal de Música de Binéfar

El 23 de noviembre de 1987 cuando la Casa de Cultura de Binéfar acogió el II Concierto Didáctico, una cita que, según recogió La Voz de Binéfar aquellos días, estuvo a punto de arrancar con contratiempo: el piano, instrumento central de la velada, llegó a la sala con algo de retraso sobre el horario previsto. Pese al susto, el programa se desarrolló tal y como estaba anunciado, y el público pudo disfrutar de un recorrido musical que abarcaba desde el Renacimiento hasta las corrientes del siglo XX, pasando por el Barroco, el Clasicismo, el Romanticismo y el Nacionalismo.

La organización corrió a cargo del colegio público «Víctor Mendoza», en colaboración con la Coordinadora Municipal de Cultura, y en el escenario se dieron cita el profesorado del Instituto Comarcal de Música de Binéfar, la Agrupación Coral del propio centro y el intérprete de flauta de pico contralto Juan M. Pinos. La fotografía que ilustraba la noticia, cedida por Foto DÍA, mostraba a un buen número de jóvenes cantores con partitura en mano, muy concentrados, ante un público entregado que llenaba la sala.

Un homenaje al oído musical de varias generaciones

Este tipo de conciertos didácticos, tan habituales en la programación cultural de Binéfar durante los años ochenta, cumplían una función que hoy seguimos agradeciendo: acercar a los más jóvenes un repertorio que difícilmente escuchaban fuera del aula, y hacerlo de la mano de sus propios profesores y compañeros. El Instituto Comarcal de Música fue, durante décadas, semillero de muchas de las voces e instrumentistas que después dieron continuidad a la vida coral y musical del pueblo. 

 

Concierto del Instituto Comarcal de Música de Binéfar. Imagen coloreada con IA
Concierto del Instituto Comarcal de Música de Binéfar. Imagen coloreada con IA

De aquella Agrupación Coral a las corales de hoy

Casi cuarenta años después, el espíritu de aquella Agrupación Coral del I.C.M. sigue vivo en Binéfar a través de dos agrupaciones que mantienen la afición coral bien viva en la localidad.

Por un lado, la Coral Versa de Voces Blancas de Binéfar, dirigida por Berta Salazar, ensaya en el Aula de la Escuela de Música de Binéfar y mantiene un repertorio variado que combina piezas del cancionero popular del siglo XX con temas de bandas sonoras y música moderna, llevando su voz a los escenarios comarcales, provinciales y regionales. 

Por otro, la Coral de Binéfar, agrupación de voces adultas dirigida por Teresa Maza, mantiene una intensa actividad de conciertos a lo largo del año: la tradicional cita de Santa Cecilia, el concierto de Navidad en la Iglesia de San Pedro y actuaciones por pueblos de la comarca y fuera de ella, con un repertorio que recupera piezas de gran hondura histórica —del Cancionero de Palacio o el Cancionero de Upsala, de los siglos XV y XVI— junto a arias de Rossini o Verdi. 

Una manera de mantener, generación tras generación, ese mismo hilo musical que en 1987 unió al pueblo alrededor de un piano que llegó tarde, pero llegó.

Si guardas algún recuerdo de aquellos Conciertos Didácticos, si formaste parte de la Agrupación Coral del I.C.M. o si simplemente quieres compartir alguna fotografía de la época, ya sabes que este es tu rincón: escríbenos y lo recuperamos juntos para la memoria de Binéfar. 


 

Fuente: "El piano, protagonista del II Concierto Didáctico", La Voz de Binéfar, 1987 (Foto DÍA). Información complementaria sobre las corales actuales: Coral Versa de Voces Blancas de Binéfar y Coral de Binéfar.

miércoles, 1 de julio de 2026

La Figuera, en el término municipal de Binéfar

La Figuera, en el término municipal de Binéfar

Por Silvia Isábal Mallén y Víctor Bayona Vila — Historias de nuestra Historia (Somos Litera)

La Figuera es hoy en día una partida de Binéfar que linda con las de La Portellada, Penchat, La Grallera y los municipios de Esplús y Binaced. Sin embargo, hace ya muchos siglos fue un lugar habitado que, aunque pequeño, contaba con una iglesia, en este caso dedicada a la Virgen. Como en muchos otros pueblos, esta iglesia era «de patronato», lo que significaba que había sido construida gracias al esfuerzo colectivo de los habitantes del lugar, por lo cual estos tenían derecho a proponer a su titular y gestionar su patrimonio. Se trataba, además, de una iglesia muy bien dotada económicamente, tanto para proporcionar una vida adecuada al rector como para mantener el edificio y sus bienes, recibiendo para ello las tres cuartas partes del diezmo y de la primicia de lo que se recogía en el término municipal. Estos eran unos impuestos que, de forma obligatoria, se pagaban a la iglesia, siendo lo más normal, en Binéfar, que los receptores fueran el obispo de Lérida y el Castellán de Amposta. Que esta iglesia recibiera las tres cuartas partes de estos tributos (el resto lo cobraba el obispo de Lérida, a cuya diócesis pertenecía), hacía muy apetecible su gestión. 

La Figuera, en el término municipal de Binéfar
La Figuera, en el término municipal de Binéfar

domingo, 28 de junio de 2026

La Vuelta Ciclista a Aragón de 1970 en Binéfar

El número 10 de La Voz de Binéfar , correspondiente a junio de 1970 —II Época, cuando dirigía el boletín D. José María Gallart Pardo y lo imprimía la “Zaragoza Deportiva”—, nos regaló un Reportaje Gráfico que hoy rescatamos con especial cariño. En sus páginas, entre anuncios y crónicas de fiestas, quedó congelado el día en que la Vuelta Ciclista a Aragón hizo meta en nuestra villa. Ocho fotografías, un puñado de pies de foto escritos con la prosa florida de la época, y un Binéfar entregado al ciclismo. Vamos a revivirlo.


Una carrera que estrenaba galones

Conviene situarse. La Vuelta a Aragón no era una prueba improvisada: la organizaba el Club Ciclista Iberia, decano del ciclismo aragonés, y hundía sus raíces nada menos que en 1939. Pero 1970 tiene un valor añadido que pocos recuerdan: fue precisamente ese año cuando la ronda aragonesa dio el salto a la categoría profesional. Así que los hombres que aquel verano enfilaron las calles de Binéfar no eran corredores de domingo, sino profesionales de oficio, varios de ellos rostros muy conocidos del gran ciclismo español. Para un pueblo como el nuestro, recibir a semejante caravana era todo un acontecimiento.

Y Binéfar, como siempre, estuvo a la altura. Lo resumía con orgullo el propio boletín: “Binéfar recibió a la Vuelta a lo grande. Como siempre la afición respondió a las mil maravillas y el aspecto que ofrecía nuestra villa era el de las más grandes solemnidades.” No era exageración. La pancarta de la meta, patrocinada por las populares Cervezas La Zaragozana, cruzaba la calle de lado a lado, y a ambas aceras se agolpaban los vecinos para no perderse la llegada.

Un corredor afronta los últimos metros bajo la pancarta de meta de Cervezas La Zaragozana. La calle, abarrotada de público.
Un corredor afronta los últimos metros bajo la pancarta de meta de Cervezas La Zaragozana. La calle, abarrotada de público.

domingo, 21 de junio de 2026

Jesús ante Caifás: la grisalla de Peliguet del retablo perdido de San Pedro

De cuanto adornó en otro tiempo el altar mayor de Binéfar apenas nos queda esto: una vieja placa de cristal de 13 por 18 centímetros. Sobre ella, en grises de plata, sobrevive una escena de la Pasión que el fuego de 1936 borró del mundo. La cámara de un fotógrafo cojo y tenaz fue lo único que la salvó del olvido.

Un retablo digno de un rey

La antigua iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, cuyo cuerpo gótico comenzó a levantarse hacia 1462, fue durante siglos el corazón artístico de Binéfar. Su altar mayor lo presidía un retablo de gran empeño: la parte escultórica, con una imagen de San Pedro—quizá en alabastro—, se atribuye al taller del gran Damián Forment, el escultor que firmó los retablos del Pilar de Zaragoza, de Poblet o de Santo Domingo de la Calzada. En las alas laterales, una docena de pinturas narraba la vida del apóstol.

Aquel conjunto se cerraba con dos grandes puertas pintadas en claroscuro que se desplegaban para velar el altar durante los días de Semana Santa. Esa costumbre —ocultar el retablo policromado tras imágenes austeras y monocromas en el tiempo penitencial— era habitual en los grandes retablos aragoneses del Quinientos, como ocurría en San Pablo de Zaragoza. Y a esas puertas, o a paneles emparentados con ellas, pertenece la grisalla que hoy comentamos. 

 

Juan Mora Insa - Binéfar
Tabla a grisalla, estilo Renacimiento, atribuida a Tomás Peliguet. Fotografía de Juan Mora Insa (1905–1954).
Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, sig. ES/AHPZ - MF/MORA/002961 · Portal DARA, Gobierno de Aragón.

 

domingo, 14 de junio de 2026

La biblioteca pública de Binéfar en 1963

Las tres imágenes que traemos hoy son tres rincones de la biblioteca pública de Binéfar en 1963, conservadas en el Archivo DARA. Y, sin embargo, dicen mucho a quien sepa mirar.

Lo que se ve en las imágenes

En la primera fotografía domina la gran mesa de lectura, alargada y reluciente, rodeada de sillas de madera. Al fondo, varias estanterías metálicas repletas de libros cubren la pared; a la izquierda, lo que parecen montones de periódicos o revistas encuadernadas aguardan su turno en los anaqueles bajos. Una puerta acristalada da paso a otra sala.

biblioteca pública de Binéfar en 1963

 
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