Historia, fotografías antiguas y patrimonio de Binéfar (Huesca). Personajes ilustres, fiestas y memoria de capital de La Litera. Blog semanal desde 2013.
Hace unas semanas se dedicó la entrada del blog al reloj de la torre de la Iglesia de Binéfar y otra entrada al salto de Jams-Wil desde el c...
domingo, 5 de julio de 2026
Concierto del Instituto Comarcal de Música de Binéfar
El 23 de noviembre de 1987 cuando la Casa de Cultura de Binéfar acogió el II Concierto Didáctico, una cita que, según recogió La Voz de Binéfar aquellos días, estuvo a punto de arrancar con contratiempo: el piano, instrumento central de la velada, llegó a la sala con algo de retraso sobre el horario previsto. Pese al susto, el programa se desarrolló tal y como estaba anunciado, y el público pudo disfrutar de un recorrido musical que abarcaba desde el Renacimiento hasta las corrientes del siglo XX, pasando por el Barroco, el Clasicismo, el Romanticismo y el Nacionalismo.
La organización corrió a cargo del colegio público «Víctor Mendoza», en colaboración con la Coordinadora Municipal de Cultura, y en el escenario se dieron cita el profesorado del Instituto Comarcal de Música de Binéfar, la Agrupación Coral del propio centro y el intérprete de flauta de pico contralto Juan M. Pinos. La fotografía que ilustraba la noticia, cedida por Foto DÍA, mostraba a un buen número de jóvenes cantores con partitura en mano, muy concentrados, ante un público entregado que llenaba la sala.
Un homenaje al oído musical de varias generaciones
Este tipo de conciertos didácticos, tan habituales en la programación cultural de Binéfar durante los años ochenta, cumplían una función que hoy seguimos agradeciendo: acercar a los más jóvenes un repertorio que difícilmente escuchaban fuera del aula, y hacerlo de la mano de sus propios profesores y compañeros. El Instituto Comarcal de Música fue, durante décadas, semillero de muchas de las voces e instrumentistas que después dieron continuidad a la vida coral y musical del pueblo.
Concierto del Instituto Comarcal de Música de Binéfar. Imagen coloreada con IA
De aquella Agrupación Coral a las corales de hoy
Casi cuarenta años después, el espíritu de aquella Agrupación Coral del I.C.M. sigue vivo en Binéfar a través de dos agrupaciones que mantienen la afición coral bien viva en la localidad.
Por un lado, la Coral Versa de Voces Blancas de Binéfar, dirigida por Berta Salazar, ensaya en el Aula de la Escuela de Música de Binéfar y mantiene un repertorio variado que combina piezas del cancionero popular del siglo XX con temas de bandas sonoras y música moderna, llevando su voz a los escenarios comarcales, provinciales y regionales.
Por otro, la Coral de Binéfar, agrupación de voces adultas dirigida por Teresa Maza, mantiene una intensa actividad de conciertos a lo largo del año: la tradicional cita de Santa Cecilia, el concierto de Navidad en la Iglesia de San Pedro y actuaciones por pueblos de la comarca y fuera de ella, con un repertorio que recupera piezas de gran hondura histórica —del Cancionero de Palacio o el Cancionero de Upsala, de los siglos XV y XVI— junto a arias de Rossini o Verdi.
Una manera de mantener, generación tras generación, ese mismo hilo musical que en 1987 unió al pueblo alrededor de un piano que llegó tarde, pero llegó.
Si guardas algún recuerdo de aquellos Conciertos Didácticos, si formaste parte de la Agrupación Coral del I.C.M. o si simplemente quieres compartir alguna fotografía de la época, ya sabes que este es tu rincón: escríbenos y lo recuperamos juntos para la memoria de Binéfar.
Fuente: "El piano, protagonista del II Concierto Didáctico", La Voz de Binéfar, 1987 (Foto DÍA). Información complementaria sobre las corales actuales: Coral Versa de Voces Blancas de Binéfar y Coral de Binéfar.
miércoles, 1 de julio de 2026
La Figuera, en el término municipal de Binéfar
La Figuera, en el término municipal de Binéfar
Por Silvia Isábal Mallén y Víctor Bayona Vila — Historias de nuestra Historia (Somos Litera)
La Figuera es hoy en día una partida de Binéfar que linda con las de La Portellada, Penchat, La Grallera y los municipios de Esplús y Binaced. Sin embargo, hace ya muchos siglos fue un lugar habitado que, aunque pequeño, contaba con una iglesia, en este caso dedicada a la Virgen. Como en muchos otros pueblos, esta iglesia era «de patronato», lo que significaba que había sido construida gracias al esfuerzo colectivo de los habitantes del lugar, por lo cual estos tenían derecho a proponer a su titular y gestionar su patrimonio. Se trataba, además, de una iglesia muy bien dotada económicamente, tanto para proporcionar una vida adecuada al rector como para mantener el edificio y sus bienes, recibiendo para ello las tres cuartas partes del diezmo y de la primicia de lo que se recogía en el término municipal. Estos eran unos impuestos que, de forma obligatoria, se pagaban a la iglesia, siendo lo más normal, en Binéfar, que los receptores fueran el obispo de Lérida y el Castellán de Amposta. Que esta iglesia recibiera las tres cuartas partes de estos tributos (el resto lo cobraba el obispo de Lérida, a cuya diócesis pertenecía), hacía muy apetecible su gestión.
El número 10 de La Voz de Binéfar , correspondiente a junio de 1970 —II Época, cuando dirigía el boletín D. José María Gallart Pardo y lo imprimía la “Zaragoza Deportiva”—, nos regaló un Reportaje Gráfico que hoy rescatamos con especial cariño. En sus páginas, entre anuncios y crónicas de fiestas, quedó congelado el día en que la Vuelta Ciclista a Aragón hizo meta en nuestra villa. Ocho fotografías, un puñado de pies de foto escritos con la prosa florida de la época, y un Binéfar entregado al ciclismo. Vamos a revivirlo.
Una carrera que estrenaba galones
Conviene situarse. La Vuelta a Aragón no era una prueba improvisada: la organizaba el Club Ciclista Iberia, decano del ciclismo aragonés, y hundía sus raíces nada menos que en 1939. Pero 1970 tiene un valor añadido que pocos recuerdan: fue precisamente ese año cuando la ronda aragonesa dio el salto a la categoría profesional. Así que los hombres que aquel verano enfilaron las calles de Binéfar no eran corredores de domingo, sino profesionales de oficio, varios de ellos rostros muy conocidos del gran ciclismo español. Para un pueblo como el nuestro, recibir a semejante caravana era todo un acontecimiento.
Y Binéfar, como siempre, estuvo a la altura. Lo resumía con orgullo el propio boletín: “Binéfar recibió a la Vuelta a lo grande. Como siempre la afición respondió a las mil maravillas y el aspecto que ofrecía nuestra villa era el de las más grandes solemnidades.” No era exageración. La pancarta de la meta, patrocinada por las populares Cervezas La Zaragozana, cruzaba la calle de lado a lado, y a ambas aceras se agolpaban los vecinos para no perderse la llegada.
Un corredor afronta los últimos metros bajo la pancarta de meta de Cervezas La Zaragozana. La calle, abarrotada de público.
Jesús ante Caifás: la grisalla de Peliguet del retablo perdido de San Pedro
De cuanto adornó en otro tiempo el altar mayor de Binéfar apenas nos queda esto: una vieja placa de cristal de 13 por 18 centímetros. Sobre ella, en grises de plata, sobrevive una escena de la Pasión que el fuego de 1936 borró del mundo. La cámara de un fotógrafo cojo y tenaz fue lo único que la salvó del olvido.
Un retablo digno de un rey
La antigua iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, cuyo cuerpo gótico comenzó a levantarse hacia 1462, fue durante siglos el corazón artístico de Binéfar. Su altar mayor lo presidía un retablo de gran empeño: la parte escultórica, con una imagen de San Pedro—quizá en alabastro—, se atribuye al taller del gran Damián Forment, el escultor que firmó los retablos del Pilar de Zaragoza, de Poblet o de Santo Domingo de la Calzada. En las alas laterales, una docena de pinturas narraba la vida del apóstol.
Aquel conjunto se cerraba con dos grandes puertas pintadas en claroscuro que se desplegaban para velar el altar durante los días de Semana Santa. Esa costumbre —ocultar el retablo policromado tras imágenes austeras y monocromas en el tiempo penitencial— era habitual en los grandes retablos aragoneses del Quinientos, como ocurría en San Pablo de Zaragoza. Y a esas puertas, o a paneles emparentados con ellas, pertenece la grisalla que hoy comentamos.
Tabla a grisalla, estilo Renacimiento, atribuida a Tomás Peliguet. Fotografía de Juan Mora Insa (1905–1954).
Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, sig. ES/AHPZ - MF/MORA/002961 · Portal DARA, Gobierno de Aragón.
Las tres imágenes que traemos hoy son tres rincones de la biblioteca pública de Binéfar en 1963, conservadas en el Archivo DARA. Y, sin embargo, dicen mucho a quien sepa mirar.
Lo que se ve en las imágenes
En la primera fotografía domina la gran mesa de lectura, alargada y reluciente, rodeada de sillas de madera. Al fondo, varias estanterías metálicas repletas de libros cubren la pared; a la izquierda, lo que parecen montones de periódicos o revistas encuadernadas aguardan su turno en los anaqueles bajos. Una puerta acristalada da paso a otra sala.
Las alfombras florales del Corpus Christi en Binéfar
Cada año, con la llegada de la solemnidad del Corpus Christi, el corazón urbano de Binéfar experimenta una metamorfosis asombrosa. Sus calles y plazas se transforman temporalmente en un tapiz vivo donde confluyen el color, el aroma y un profundo sentido simbólico. Las alfombras florales que engalanan enclaves tan emblemáticos como la Plaza de España y la Plaza de la Litera constituyen una de las tradiciones más singulares, estéticas y queridas de la villa: una genuina manifestación de arte efímero que fusiona la fe, el patrimonio cultural y la participación comunitaria.
Siete décadas tejiendo tradición sobre el asfalto
Esta costumbre cuenta ya con una dilatada y rica trayectoria histórica en la localidad. De acuerdo con las investigaciones y la documentación recopilada a nivel local, la primera alfombra floral documentada en Binéfar se confeccionó en el año 1955, alcanzando en 2025 la simbólica e importante cifra de su setenta aniversario.
Nacida originalmente en el entorno parroquial, la iniciativa ha logrado mantenerse intacta generación tras generación. Este hito ha sido posible gracias al compromiso inquebrantable de voluntarios, familias unidas y diversos colectivos vinculados a la Parroquia de San Pedro Apóstol, quienes custodian este legado año tras año.
Aquellas composiciones pioneras exhibían diseños de clara inspiración eucarística. Y aunque se ejecutaban con recursos materiales notablemente más modestos que los actuales, compartían idéntico propósito: engalanar con la máxima dignidad el paso del Santísimo Sacramento durante la solemne procesión.
Un lenguaje de fe hecho flor y hojas
Desde la Parroquia de Binéfar se recuerda de forma constante que el verdadero significado de estas obras trasciende lo puramente ornamental o plástico. Su fin primordial es el de "engalanar las calles y plazas al paso del Santísimo", convirtiendo los elementos de la naturaleza y las paletas cromáticas en una manifestación pública de fe, respeto y acogida comunitaria.
Para lograrlo, la iconografía utilizada sigue un cuidado patrón visual. Los diseños acostumbran a integrar símbolos nítidamente eucarísticos como cáliz, espigas de trigo y racimos de uvas, entrelazados con motivos geométricos y alegorías ligadas a los sacramentos y el sentir cristiano.
A diferencia de otras localidades que han incorporado serrines teñidos o materiales sintéticos, uno de los rasgos de identidad más puros y distintivos de las alfombras binefarenses es su fidelidad histórica a las materias primas naturales. Las piezas se elaboran a base de millones de pétalos de flores frescas y fondos vegetales compuestos por hojas de hiedra y chopo, dispuestas minuciosamente a mano sobre el pavimento. El resultado es un arte efímero en su sentido más estricto: obras de gran envergadura visual destinadas a desvanecerse pocas horas después de nacer, justo en el instante en que la comitiva procesional recorre su trazado.
Alfombra diseño de José María Gallar (1997) en lateral Plaza España
Hay fotografías que son, en realidad, una máquina del tiempo. Esta de 1922 lo es. Donde hoy los chavales cruzan camino del instituto, donde se sientan los abuelos a la sombra y donde Pepe Beltrán plantó su Alfiler, hace poco más de un siglo se extendía una lámina de agua quieta bajo el cielo literano. Era la Balsa de Arriba, y durante generaciones fue una de las dos despensas de agua de Binéfar.
Dos balsas para un pueblo sediento
El agua siempre fue la gran obsesión de esta tierra de secano. Para suplir un pozo que nunca bastaba, en 1770 se levantó un depósito que recogía el agua de lluvia: la llamada «Balsa Nueva», que con el tiempo quedó como Balsa de Abajo, en la actual Plaza de España. Contaban los mayores que aquella agua no servía para beber porque salía «molla», blanda. Ya en el siglo siguiente, en pleno XIX, se construyó su hermana mayor: la Balsa de Arriba, en lo que hoy es la plaza de Hipólito Bitrián, la que todo el mundo conoce, sin más, como la plaza del Instituto.
Aquella balsa tenía además otro nombre de raíz bien literana: la balsa de la Clamor, por el cauce que la alimentaba. Un nombre que hoy suena lejano, pero que recuerda que el pueblo vivía pendiente de cada gota que el cielo y las acequias quisieran regalarle.
El 12 de noviembre de 1970: el príncipe de España llega a Binéfar
Aquel jueves de noviembre la niebla quiso robarle protagonismo a la historia. No lo consiguió. La comitiva llegó tarde, pero llegó. Y Binéfar, engalanada y expectante, recibió al heredero de la Jefatura del Estado en uno de los días más señalados de su memoria colectiva del siglo XX.
Había que remontarse a 1906 para encontrar un precedente de semejante magnitud institucional en nuestra localidad. Aquel año, el rey Alfonso XIII había inaugurado el Canal de Aragón y Cataluña, la gran infraestructura hidráulica que transformó para siempre el paisaje agrario de La Litera y sus comarcas vecinas. Sesenta y cuatro años después, la historia volvía a llamar a la puerta de Binéfar, esta vez con el rostro del entonces príncipe de España, don Juan Carlos de Borbón.
El 12 de noviembre de 1970 quedó inscrito en el almanaque local como jornada de excepción. La Confederación Hidrográfica del Ebro ponía en servicio ese día el embalse de Santa Ana y el canal de enlace que conectaba sus aguas con el Canal de Aragón y Cataluña, completando así el gran sistema de regulación del Noguera Ribagorzana que llevaba décadas en construcción. La obra era monumental: una presa de gravedad de planta curva con 71 metros de altura sobre el río, capacidad para 236 hectómetros cúbicos y un canal de enlace de casi seis kilómetros que garantizaba por fin los caudales que los regantes de la zona venían reclamando con tanta tenacidad desde el siglo anterior.
Tato Abadía, el futbolista de Binéfar que llegó a la cima del fútbol español
Agustín Abadía Plana (Binéfar, 1962). De la Tercera División al Vicente Calderón -- De Las Gaunas a La Casa de los Quesos
244 Partidos en 1ª
14 Goles en Liga
9 Temporadas élite
3 Ascensos logrados
63 Años. Leyenda viva
🏅 Última hora · Mayo 2026
El Ayuntamiento de Logroño acaba de nombrar a Tato Abadía Insignia de San Bernabé 2026, el máximo reconocimiento de la ciudad riojana. El acto se celebrará el 10 de junio de 2026 en el Salón de Plenos del consistorio. La corporación municipal lo distingue como "leyenda viva del histórico Logroñés" y por su contribución a la vida social y deportiva de la ciudad. Un honor que se suma a décadas de vinculación entre Tato y su gente. Y que tiene una raíz muy clara: Binéfar.
Si preguntas a cualquier aficionado al fútbol español que vivió los años 80 y 90 quién era el jugador calvo con bigote del Logroñés, la respuesta es inmediata: el Tato Abadía. Pero pocos saben que esa leyenda empezó aquí, en Binéfar, donde Agustín Abadía Plana dio sus primeras patadas al balón y donde también cerró su carrera como jugador profesional.
Esta es su historia completa: el niño de Binéfar que llegó a jugar en el Atlético de Madrid, que fue alma del CD Logroñés durante tres etapas distintas, que ayudó a ascender a dos clubes a Primera División, que entrenó desde Binéfar hasta Girona, y que hoy, a sus 63 años, despacha quesos con la misma honestidad y entrega con la que cruzó cada mediocampo de La Liga. Una vida de fútbol auténtico que hoy recibe su reconocimiento en Logroño, pero cuya semilla se plantó aquí, en La Litera.
Debut profesional: CD Binéfar, Tercera División, 1980
Retirada: CD Binéfar, Segunda B, 1999
Seña de identidad: Bigote, entrega, garra, pundonor
Vida actual: La Casa de los Quesos, Logroño
1. El origen: Binéfar y Lleida, antes de ser "el Tato"
Agustín Abadía Plana nació en Binéfar el 15 de abril de 1962, pero sus primeros años de fútbol formativo los vivió en Lleida, donde su familia se había trasladado a trabajar en la finca San Miguel del Pas de Belver de Cinca. Allí se formó en el juvenil del CF Rumor de Lleida, un club ligado al semanario deportivo homónimo creado por Josep Maria Baldomà en 1969. El equipo juvenil del Rumor, con jugadores como Kubaleta, Alegre o el propio Tato, llegó a ascender a la Regional Preferente catalana. Cuando el club desapareció por problemas económicos en 1979, Abadía, con 18 años, regresó a Binéfar para enrolarse en las categorías inferiores del CD Binéfar. Un apunte histórico que prácticamente nadie conocía hasta que la revista Kodro Magazine lo rescató en enero de 2025.
En Binéfar fue donde realmente empezó todo. El joven Abadía se ganó un puesto en el primer equipo, entonces en Tercera División, y ayudó al club a lograr dos ascensos consecutivos que llevaron al CD Binéfar a la Segunda División B por primera vez en su historia, en 1983. Cuatro temporadas de crecimiento que llamaron la atención de clubes de más nivel. El CD Logroñés se lo quedó en 1985.
En Logroño, Abadía encontró su hogar futbolístico. El CD Logroñés militaba entonces en Segunda División y fichó al mediocentro de Binéfar para dar músculo y garra al centro del campo. Lo que nadie imaginaba es que ese extremeño de la Litera se convertiría en el cuarto jugador con más partidos en la historia del club y el tercero con más presencias en Primera División, con 179 participaciones.
El momento cumbre llegó en la temporada 1986-87, cuando el Logroñés logró el histórico ascenso a Primera División. Abadía fue uno de los pilares de aquel equipo mítico que dio el salto a la élite del fútbol español por primera vez. Luego se consolidó en Primera, ganó prestigio y fue uno de los jugadores más reconocidos de aquella época dorada. El Atlético de Madrid de Jesús Gil se fijó en él.
Pero Logroño siempre le llamó de vuelta. Regresó para una segunda etapa (1990-93) en la que logró su mejor registro goleador en Primera con 5 tantos en la temporada 92-93. Y volvió por tercera vez en el 96-97, esta vez para sufrir el descenso antes de colgar las botas definitivamente en Binéfar.
3. Carrera completa como jugador
Club
Temporadas
División
Partidos
Goles
Hito
🔵 CD Binéfar
1980–1985
3ª → 2ªB
~120
—
2 ascensos. Debut profesional
CD Logroñés (1ª etapa)
1985–1989
2ª → 1ª
114
8
Ascenso histórico a Primera (1987)
Atlético de Madrid
1989–1990
1ª División
15
0
Pide la baja tras una temporada difícil
CD Logroñés (2ª etapa)
1990–1993
1ª División
94
7
Máximo goleador personal: 5 goles en 92-93
SD Compostela
1993–1996
2ª → 1ª
87
4
Ascenso histórico del Compostela a Primera
CD Logroñés (3ª etapa)
1996–1997
1ª División
22
1
Descenso y despedida del club de su vida
🔵 CD Binéfar
1997–1999
2ª División B
33
1
Retirada donde todo empezó. Titular los 33 partidos a los 36 años
TOTAL CARRERA
~365
21
244 partidos y 14 goles en Primera División
4. El misterio del apodo: ¿por qué "Tato"?
Uno de los datos más curiosos de la historia de Abadía es el origen de su famoso apodo. Él mismo lo ha contado en múltiples entrevistas: se lo inventó una periodista. Cuando fichó por el Atlético de Madrid en 1989, una locutora creyó que ese era su apodo en Logroño y empezó a llamarle "Tato" en las retransmisiones deportivas. No era cierto, pero ya era tarde. El nombre se quedó para siempre. Abadía ha confesado que prefiere que le llamen simplemente "Abadía", pero nunca protestó. Eso, dice él, también va con su carácter.
Hoy ese apodo es sinónimo de fútbol honesto, de trabajo sin brillanteces técnicas pero con una entrega que hacía al aficionado ponerse en pie. El canal de YouTube "El Bigote de Abadía", creado por unos chicos de Santander, lleva su nombre como homenaje al fútbol de otra época. Y grupos como Hijos del Lindano le citan en su canción "Odio el fútbol (moderno)" como símbolo de lo que se ha perdido.
5. Del campo al banquillo: entrenador en Binéfar, Logroño y Girona
En 1999, nada más colgar las botas en Binéfar, Abadía comenzó a dirigir las categorías inferiores del propio CD Binéfar y en seguida dio el salto al primer equipo, al que entrenó desde 1999 hasta 2001. Era el regreso del hijo pródigo también como técnico.
Su carrera en los banquillos continuó con pasos por el CD Logroñés (2002-03, y de nuevo como director deportivo y luego entrenador en 2005-08), el Girona FC (2003-05), el CD Calahorra (2008-09) y la SD Logroñés (2011-14). Su mayor logro como técnico fue ascender a la SD Logroñés a Segunda B en mayo de 2012, convirtiéndose en el primer entrenador en conseguirlo para ese club. El propio Abadía recuerda ese año como el de "su mayor ilusión" después de haber caído en la primera promoción.
Como entrenador describió siempre su filosofía de la misma manera: convencer al futbolista, no gritarle. "El jugador es el primero que sabe que se ha equivocado. Si le gritas, le debilitas", decía. Una filosofía de trabajo y cercanía que recuerda, curiosamente, a su propio estilo de juego.
6. La Casa de los Quesos: el tercer tiempo de Tato Abadía
Después del fútbol como jugador y como entrenador, Abadía encontró su tercer tiempo en el mundo de los quesos. El 11 de febrero de 2011, animado por su esposa Ángeles, abrió La Casa de los Quesos en el corazón de Logroño, en el número 17 de la calle Capitán Gallarza, a escasos metros de la famosa calle Laurel. Lleva ya más de 14 años con el negocio, atendido con la misma dedicación y humildad con la que jugó al fútbol.
Imagen cedida por Eva Nolla 🤗
La tienda ofrece una amplia selección de quesos de calidad, además de productos gourmet como los patés Malvasía de Abejar (Soria). Abadía explica cada queso con detalle y pasión, y los clientes de Tripadvisor hablan de "trato profesional y familiar" y de "parada obligatoria en Logroño". El propio Tato reconoce que en la tienda solo tiene una sola fotografía de su época de futbolista, la del Logroñés. Su mujer llevaría más, pero él lo prohíbe. No va con su carácter.
El diario La Rioja publicó en septiembre de 2024 el artículo "La Casa de los Quesos asume la normalidad", reflejando cómo el negocio familiar ha superado los vaivenes post-pandemia con solidez. Y en enero de 2025, el portal DesdeSoria.es publicó un extenso reportaje visitando la tienda en el que Abadía habló durante una hora —el 90% del tiempo de fútbol, reconoce el periodista— sobre su vida, sus recuerdos y sus vínculos con el deporte actual.
7. Tato Abadía en la prensa reciente (2023–2026)
Lejos de caer en el olvido, los últimos años han consolidado a Abadía como icono del llamado "fútbol retro" o "fútbol auténtico". Aquí un resumen de la cobertura más destacada:
📰 El Sereno Indiscreto. Septiembre 2025
"Hay gente que me percibe como un jugador duro que daba muchas patadas y nada más lejos de la realidad." Larga entrevista en la que habla de sus rivales, San Mamés como estadio favorito y su vida sin redes sociales.
📰 Flashscore.es. 2025
"No soy muy consciente de ser un icono ni nada parecido." El portal deportivo le entrevistó sobre su vida actual, su visión del Atlético de Madrid y la desaparición del CD Logroñés, "una herida abierta".
📰 Fútbolretro.es. Agosto 2025
Perfil en profundidad: "Todo un icono del fútbol tradicional". Destaca que, aunque muchos lo ven como símbolo del fútbol vintage, él ni está en redes ni busca ese reconocimiento, lo que lo hace aún más auténtico.
📰 El Ideal Gallego. Febrero 2024
"¡Qué te voy a decir de Mauro Silva, Rivaldo y, por supuesto, Fran, que lo tenía todo!" Recuerdos de su etapa en la SD Compostela y del ascenso histórico a Primera División.
📰 Kodro Magazine. Enero 2025
Reportaje exclusivo sobre su formación en el CF Rumor de Lleida, el origen "olvidado" de El Tato. El primero en ahondar en sus años de juvenil antes de llegar a Binéfar.
📰 DesdeSoria.es. Enero 2025
Visita a La Casa de los Quesos: "Hablamos el 90% del tiempo de fútbol, tampoco vamos a engañarnos." Revela además que Abadía, Lotina y Raúl Ruiz Benito se presentaron a las elecciones de la Federación Riojana de Fútbol.
📰 La Rioja (diario). Septiembre 2024
"La Casa de los Quesos asume la normalidad." Artículo de César Álvarez sobre cómo el negocio familiar de Abadía consolida su trayectoria en el casco antiguo de Logroño.
🏛️ Ayuntamiento de Logroño. Mayo 2026
Insignia de San Bernabé 2026. La corporación municipal lo distingue como "leyenda viva del histórico Logroñés" y reconoce su contribución al deporte y a la vida social de la ciudad. Entrega: 10 de junio de 2026.
8. Lo que piensa Tato Abadía del fútbol de hoy
En sus últimas entrevistas, Abadía ha reflexionado sobre la evolución del fútbol con una honestidad que le caracteriza. Reconoce que el fútbol actual ha mejorado técnicamente y que los estadios son mejores, pero lamenta profundamente la pérdida de identidad de los clubes. La desaparición del CD Logroñés, que según él "se fue por una deuda ridícula" mientras la ciudad no supo defender su legado, sigue siendo una herida abierta.
Sobre el fenómeno de los nostálgicos que lo convierten en icono del "fútbol vintage", Abadía se muestra sorprendido y algo ajeno. No tiene redes sociales. No sabe muy bien lo que se dice de él en internet. Y eso, paradójicamente, es lo que lo hace aún más auténtico ante los ojos de quienes lo admiran. Cuando le preguntan si se ve reflejado en algún jugador actual, responde que no: "A veces comento cosas con amigos, pero no encuentro un espejo en el fútbol moderno."
Tampoco olvida Binéfar. Sigue vinculado a su tierra de origen, y esa conexión —de jugador, de entrenador, de hijo de La Litera— es parte inseparable de su historia.
Una leyenda con raíces en Binéfar
Agustín "Tato" Abadía es hoy Insignia de San Bernabé 2026 en Logroño. Pero antes de ser leyenda en Las Gaunas, fue el chico que aprendió a jugar al fútbol en Lleida, que creció en los campos de La Litera, que ayudó al CD Binéfar a subir categorías y que de aquí saltó al mundo. Hoy, a los 63 años, vende quesos con la misma honestidad con la que jugó al fútbol. Sin redes sociales. Sin pose. Con bigote.
FAT: veinte años de música, memoria y comunidad en Binéfar
Veinte años de música, memoria y comunidad en La Algodonera. El Festival Alternativo Los Trapo regresa más grande que nunca.
Hay festivales que nacen como estrategia de marketing. Otros como proyecto institucional. Y luego está el FAT. El Festival Alternativo Los Trapo nació como nacen las cosas que perduran: entre amigos, sin grandes presupuestos y con una sola certeza — que Binéfar tenía música que merecía escenario.
Veinte años después, el FAT no es solo un evento. Es memoria colectiva. Es identidad. Es ese punto del calendario en el que este rincón de La Litera deja de ser solo un lugar en el mapa para convertirse en escena viva.
Los días 8 y 9 de mayo de 2026, el Recinto Ferial de La Algodonera acoge la que probablemente sea la edición más ambiciosa de su historia.
Cofradía de Santa María del Romeral (Litera): lo que los documentos dicen de la devoción más antigua de Binéfar
El voto de 1690 es la parte más conocida de la historia. Pero hay una cofradía anterior, con censales, priores y clavarios documentados desde al menos 1560, que nadie menciona. Este artículo intenta reunir todo lo que sabemos sobre ella.
El documento de 1633: la fuente principal
Todo arranca con un documento conservado en el archivo de la catedral de Roda de Isábena, datado en el año 1633, y rescatado por el historiador local José Antonio Adell en su sección Apuntes de Nuestra Historia de la Voz de Binéfar. Es, hasta donde el rastreo documental permite llegar, la referencia pública más detallada que existe sobre la cofradía.
El documento menciona expresamente la «proposición en el nombre de la Cofradía de Santa María de Litera alias del Romeral», con los priores Jerónimo Romeu y Jaime de Lax al frente, y detalla dos censales a cargo de la institución:
«[…] les yncluyen con dos censales el uno de 90 libras que cubre el primo día del mes de febrero, y el otro de 19 libras, que cubre el día de Santa Ana.»
— Archivo de la Catedral de Roda de Isábena, 1633. Transcripción de José Antonio Adell.
El mismo documento recoge una referencia aún más antigua: la cofradía de Alcort aparece con censales de 1560 y de tres de agosto de 1562, y otro de 1597 pagadero el día de Santa Ana, con los clavarios Jerónimo Romeu, Jaime Lax y Matheo Roch. Esto sitúa la actividad organizada en torno a la imagen al menos 130 años antes del famoso voto de 1690.
Qué era un censal y qué nos dice sobre la cofradía
Para entender lo que esos datos significan, conviene explicar qué era un censal en la Aragón del siglo XVI. Un censal era un instrumento de crédito típico de la Corona de Aragón:
Que la cofradía de Alcort/Romeral aparezca en 1633 cobrando censales de 90 y 19 libras —con vencimientos tan precisos como el 1 de febrero y el día de Santa Ana— nos dice varias cosas concretas sobre su naturaleza:
Tenía patrimonio propio. Solo una institución con bienes inmuebles o derechos podía ser titular de censales. La cofradía no era una simple asociación devota: era una entidad con capacidad jurídica y económica reconocida.
Era acreedora, no deudora. Cobraba los censales, lo que indica que había prestado capital anteriormente —o recibido donaciones que le generaban rentas— y vivía en parte de esos ingresos anuales para sostener el culto.
Tenía una estructura de gobierno formal. Priores y clavarios son cargos distintos: los priores dirigían la cofradía, los clavarios administraban el dinero. Una estructura de este tipo implica estatutos, elecciones periódicas y rendición de cuentas.
Estaba integrada en el sistema eclesiástico-notarial. El hecho de que sus actos aparezcan en el archivo capitular de Roda indica que operaba bajo supervisión diocesana, con documentación notarial en regla.
El nombre doble: «de Litera» y «del Romeral»
Cofradía de Santa María del Romeral (Realizada con IA)
El nombre oficial de la institución —Cofradía de Santa María de Litera alias del Romeral— refleja dos realidades distintas que convivían en el mismo lugar.
El historiador Adell apunta que «de Litera» remite a la ubicación del santuario: la amplia llanura que se divisa desde la Sierra de San Quílez y que da nombre a toda la comarca. El término «litera», en su sentido amplio, designa ese lecho o llano entre sierras que caracteriza el paisaje. Binéfar ha pertenecido siempre a ese territorio, y la ermita lo era también.
El nombre «del Romeral», en cambio, tiene un origen más narrativo: la imagen fue encontrada junto a una mata de romero, arbusto abundante en la zona. Así lo recoge el Padre Faci en 1739: «fue hallada por unos cazadores, junto a un romero, que le dio el título saludable que hoy goza».
Hay además una conexión geográfica y devocional relevante: la colegiata de Monzón —hoy concatedral de Santa María del Romeral— compartía el mismo título «del Romeral» precisamente por una tradición paralela: una imagen mariana hallada también en un paraje de plantas de romero. En ese mismo año de 1633 en que aparece documentada nuestra cofradía, la colegiata de Monzón era declarada cabecera del Vicariato General. El nombre «de Litera» era, entre otras cosas, la forma de distinguir y localizar geográficamente nuestra Virgen dentro de un paisaje mariano compartido en toda la comarca.
Alcort: el pueblo que sostuvo la cofradía y desapareció
La cofradía no nació en Binéfar. Nació en Alcort, un pueblo hoy desaparecido cuya ermita —antigua parroquia propia desde el siglo XIII, en origen vinculada a los monjes del monasterio de Alaón— fue el hogar de la imagen durante siglos.
En 1610, el geógrafo Juan Bautista Lavaña registraba que Alcort contaba con 12 fuegos, equivalentes a unos 60 habitantes. Era un pueblo pequeño pero en funcionamiento, con su parroquia, su cofradía y su castillo. Todo cambió con la Guerra de Separación de Cataluña: ante la llegada de las tropas francesas en 1642, Alcort quedó despoblado —al igual que la propia Binéfar fue arrasada ese mismo año—. En 1660, el término de Alcort se incorporó definitivamente al de Binéfar.
La ermita quedó en pie, y con ella la Virgen. El pueblo que la había albergado y la cofradía que la había sostenido durante generaciones, no. A partir de ese momento, la devoción pasó a ser exclusivamente binefarense, y treinta años después llegaría el voto de 1690 para consolidarla de forma solemne e irrompible.
En el escudo municipal de Binéfar aparece todavía el castillo de Alcort como recuerdo silencioso de esa absorción. Es, entre otras cosas, un epitafio heráldico del pueblo que guardó durante siglos a nuestra patrona.
La imagen: descripción histórica
La fuente más detallada sobre la imagen original es el Padre Roque Alberto Faci, carmelita, que en su obra Aragón, Reyno de Christo y Dote de María Santísima (Zaragoza, Oficina de Joseph Fort, 1739) la describe con precisión:
«Es la Santa Imagen de madera: es alta cinco palmos: su ropaje está formado sobre la misma madera y adornado con varias flores, y algunas rosas; de colores es todo este adorno; su calzado de la misma madera.»
— Faci, Roque Alberto: Aragón, Reyno de Christo y Dote de María, 1739, pág. 252.
Cinco palmos son aproximadamente un metro. Una talla de madera policromada, sencilla, con el ropaje tallado en la propia madera. Esa imagen original no llegó hasta hoy: la ermita fue destruida durante la Guerra de la Independencia y la imagen tuvo que ser trasladada a la parroquia, al altar de los Ruata, donde permaneció desde 1808 hasta 1844. La ermita actual fue construida en 1955 sobre los cimientos de la anterior. La imagen que hoy se venera es del siglo XVIII, anterior por tanto a la destrucción napoleónica.
La cofradía tras el voto: 1791 y la restricción episcopal
El voto de 1690 transformó la romería en un compromiso irrompible de toda la villa. Pero la historia de la cofradía después de esa fecha tampoco fue tranquila.
En 1791, según recoge Francisco Castillón Cortada en sus trabajos sobre las ermitas de La Litera, el Obispo de Lérida restringió las procesiones de la villa hacia la ermita. El motivo exacto no está documentado en las fuentes accesibles, pero es probable que respondiera a la reforma eclesiástica ilustrada que en ese período buscaba racionalizar y controlar las devociones populares, a menudo consideradas excesivas o mal ordenadas por la jerarquía.
La restricción episcopal abrió una larga época de decadencia que Castillón sitúa a partir de 1837. No está claro si la cofradía como tal sobrevivió formalmente a ese período, o si la devoción continuó de forma más informal hasta la revitalización del siglo XX. Lo que sí es seguro es que el voto nunca se interrumpió: la romería del 1 de mayo siguió celebrándose incluso en los años más difíciles.
Lo que queda por saber
La investigación revela también, con honestidad, sus propios límites. Hay preguntas que los fondos accesibles no responden:
¿Cuándo se fundó exactamente la cofradía? Las referencias de 1560 son las más antiguas localizadas, pero la imagen es anterior al siglo XIII según las fuentes. La cofradía pudo existir antes.
¿Qué bienes inmuebles concretos respaldaban los censales? Se sabe que la ermita «poseía ocho heredades» (Castillón Cortada), pero no se conoce su naturaleza exacta ni cuándo fueron adquiridas.
¿Cuántos cofrades tenía? ¿Procedían solo de Alcort o también de Binéfar y otras poblaciones vecinas?
¿Existe documentación adicional en el archivo de Roda o en el Archivo Histórico Provincial de Huesca que complete el cuadro?
Estas preguntas quedan abiertas para quien quiera continuar la investigación en los archivos correspondientes.
📋 Cronología documentada
Anterior al siglo XIII — La imagen de la Virgen es fabricada. La ermita de Santa María de Alcort, antigua parroquia, es propiedad del monasterio de Alaón
1560-1562 — Primera referencia documental conocida a la cofradía, con censales y clavarios (Jerónimo Romeu, Jaime Lax, Matheo Roch)
1597 — Nuevo censal documentado, pagadero el día de Santa Ana
1610 — Alcort tiene 12 fuegos (~60 hab.), según el geógrafo Lavaña
1633 — Documento del archivo de Roda: «Cofradía de Santa María de Litera alias del Romeral», priores Romeu y De Lax, dos censales activos
1642 — Alcort queda despoblado por las tropas francesas. Binéfar es arrasada el mismo año
1660 — El término de Alcort se incorpora a Binéfar. La ermita y la Virgen pasan a ser binefarenses
1690 — Gran sequía. Voto colectivo de la villa. Desde entonces, romería el 1 de mayo sin excepción
1791 — El Obispo de Lérida restringe las procesiones hacia la ermita
1808-1844 — La ermita es destruida en la Guerra de la Independencia. La imagen se custodia en el altar de los Ruata de la parroquia
1837 en adelante — Época de decadencia institucional de la cofradía
1955 — Inauguración de la ermita actual, sobre los cimientos de la anterior. Imagen del siglo XVIII
📚 Fuentes
Adell, José Antonio: «Santa María de Litera, Alias del Romeral». Artículo de la sección Apuntes de Nuestra Historia. Revista El Romeral, Binéfar. Transcripción del documento del Archivo de la Catedral de Roda de Isábena (1633).
Faci, Roque Alberto: Aragón, Reyno de Christo y Dote de María SS.ma. Zaragoza, Oficina de Joseph Fort, 1739, pág. 252. [Reimpresión facsímil: Diputación General de Aragón, 1979].
Castillón Cortada, Francisco: «Ermitas de Binéfar», en Diario del Altoaragón. Recogido en debinefar.blogspot.com, noviembre de 2020.
Parroquia de San Pedro Apóstol de Binéfar: «Ermita Virgen del Romeral». parroquiabinefar.org. Incluye transcripción del texto de Faci (1739).
Lavaña, Juan Bautista: Itinerario del Reino de Aragón, 1610. Fuente para el dato de población de Alcort (12 fuegos).
Torreciudad: «Virgen del Romeral – Binéfar, Huesca, Aragón». torreciudad.org.
Monclús, Paco: Los Pueblos de Aragón – La Litera. f1845monclusrodrigo.blogspot.com. Dato sobre la restricción episcopal de 1791 y la decadencia posterior a 1837.
Si tienes documentación adicional sobre la cofradía o conoces fuentes no mencionadas aquí, el blog está abierto a cualquier aportación. Compartir es vivir, también en redes sociales ✦
Una imagen hallada junto a un romero
Antes del voto, está la historia de la imagen en sí, y esa historia también merece contarse. La tradición dice que la Virgen del Romeral no fue exactamente una aparición —como otras vírgenes aragonesas— sino algo que los textos llaman «un hallazgo singular». Unos cazadores la encontraron en el campo, cerca del lugar donde hoy está la ermita, junto a una mata de romero. Ese romero le dio el nombre que hoy lleva.
Y al verla, cuentan las crónicas, se oyó música celestial. Los cazadores celebraron el hallazgo, y pronto se levantó una ermita en ese mismo lugar. Una ermita que se asienta, además, sobre terreno con historia propia: en esa zona existió antiguamente un pueblo llamado Alcort o Alcorn, cuyas ruinas —y su castillo, que el tiempo tampoco pudo derruir del todo— todavía se mencionan en los documentos históricos y está representado en el escudo de Binéfar.
La imagen que hoy se venera es una talla de madera que representa a la Virgen María con el Niño Jesús en brazos. Sencilla, antigua, con esa belleza sin adornos que tienen las cosas que han sobrevivido a mucho.
domingo, 26 de abril de 2026
Binefarenses en las cárceles de la posguerra: 73 fichas en el Archivo Histórico de Huesca
En el Archivo Histórico Provincial de Huesca se conservan 73 fichas digitalizadas y cientos más sin digitalizar de liberados condicionales de personas naturales o vecinas de Binéfar, datadas entre 1939 y 1946.
Como señala una de las descripciones archivísticas, «cada ficha recoge una foto carnet, el nombre del preso, la prisión donde estuvo recluido y el delito imputado: en todos los casos, el mismo cargo: adhesión y auxilio a la rebelión».
Son documentos de la Junta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada, hoy accesibles a través de DARA.
Binefarenses en las cárceles de la posguerra (1939–1946) · Todos los presos y presas eran vecinos o naturales de Binéfar (Huesca)
Fuente: Archivo Histórico Provincial de Huesca — Junta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada · Fondo digitalizado en DARA (dara.aragon.es) · 73 fichas de liberados condicionales con mención a Binéfar (1939–1946) ● Prisión provincial o celular |
● Trabajo forzado (Batallón / Colonia / Destacamento) |
● Prisión de mujeres |
● Prisión militar o especial |
★ Binéfar (origen)
Este fondo documental pone rostro —literalmente— a vecinos de Binéfar que vivieron la guerra en el bando que perdió y pagaron por ello con años de cárcel y después con años de vigilancia y sospecha.
«La memoria, a veces, se recupera apellido a apellido», recuerda otra de las páginas del archivo. Y aquí, apellido a apellido, se reconstruye un fragmento esencial de la historia local.
En elArchivo Histórico Provincial de Huesca, digitalizado y accesible hoy a través deDARA — Documentos y Archivos de Aragón, se conservan73 fichas de liberados condicionalesde personas naturales o vecinas de Binéfar. Son documentos de laJunta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada de Huesca, datados entre 1939 y 1946. Cada ficha recoge una foto carnet, el nombre del preso o presa, la prisión o el destacamento donde estuvo recluido y el delito imputado: en la mayoría de los casos, el mismo cargo:"adhesión y auxilio a la rebelión". Paradójica denominación para quienes, en realidad, habían apoyado al gobierno legítimo de la República.
Qué era el Servicio de Libertad Vigilada
El título de estos documentos —"fichas de liberados condicionales"— merece una explicación. El régimen franquista estableció un sistema delibertad vigiladapor el que los presos podían salir de la cárcel antes de cumplir la pena, pero quedaban sometidos a un control estricto: debían presentarse periódicamente ante las autoridades, no podían moverse libremente de su localidad, y cualquier "comportamiento sospechoso" podía llevarles de vuelta a prisión.
Era, en palabras de muchos historiadores, salir de la celda pero seguir preso de otra manera. LaJunta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada—productora de estas fichas— era el organismo encargado de ese control en la provincia de Huesca. Las 73 fichas conservadas no son el inicio de una condena: son, en muchos casos, el final. O el intento de serlo.
Un mapa de cárceles, batallones y destacamentos
Las fichas permiten reconstruir un mapa penitenciario que abarca buena parte de España. Los binefarenses estuvieron presos en:
Aragón: Huesca, Barbastro (Capuchinas y Las Claras), Belchite, San Juan de Mozarrifar, Montalbán.
Cataluña: Barcelona (Celular y Montjuïc), Tarragona, Lérida.
Castilla y León: Burgos, León, Astorga.
Castilla-La Mancha: Toledo (Batallón de Trabajadores).
La Rioja: Vinezas y Villamediana (domicilios vinculados).
Este mapa muestra que la represión franquista no fue solo local: vecinos de Binéfar acabaron en cárceles, campos de concentración, batallones de trabajadores y destacamentos penales repartidos por todo el
Quiénes eran: apellidos de Binéfar
Los apellidos que asoman en estas fichas son, en su mayoría, apellidos binefarenses reconocibles incluso hoy. Gente del pueblo. Vecinos. Familias. El listado completo de los 73 expedientes conservados en DARA es el siguiente:
Abadía Salamero, Francisco(1940) — Prisión Provincial de Huesca Abenoza Marco, José(1942/1943) — San Juan de Mozarrifar / Zaragoza Abril Castell, Antonio(1942) — Huesca Aler Amelló, Ricardo(1939) — Huesca Aler Amelló, Antonio(1943) — Capuchinas de Barbastro Aler Amella, Antonio(1943) — Huesca Alcañiz Virgós, José(1943) — San Juan de Mozarrifar Altemir Aler, Sebastián(1941) — Capuchinas de Barbastro Alzuria Mongay, Concepción(1941) — Claras de Barbastro Alzuria Murillo, Ángel(1943) — Huesca Alzuria Sanjuan, Antonio(1943) — Pamplona Arasanz Sampietro, José(1942) — Belchite / Zaragoza Arias Serrat, Francisco(1943) — Guadalajara Asensio Gil, Francisco(1942) — Destacamento Colmenar Viejo Banzo Barrabés, Fausto(1942) — Huesca Barrabés Espuña, Miguel(1941) — Huesca Camañes Soler, Francisco(1940) — Lérida Cardona Aragonés, Inocencio(1942) — Astorga Casadesús Noguera, Atilano(1942) — Barcelona Castán Viu, Antonia(1942) — Saturrarán (Guipúzcoa) Castarlenas Mongay, Alegría(1944) — Prisión Provincial de Madrid Castro Peruga, Ramón(1943) — Huesca Cazcarra López, José(1941) — Belchite Díaz Rodríguez, Francisco(1943) — 2ª Agrupación Colonias Penitenciarias Escoda Dalmao, Juan(1942) — Tarragona Espada Carceller, Valentín(1943) — Valencia Español Tolsa, José(1942) — Barcelona Falcón Naharro, Juan(1941) — Burgos Flores Triguero, Félix(1946) — Bilbao Flores Valiente, Celestino(1942) — San Juan de Mozarrifar / Zaragoza Foradada Torrecilla, Pascual(1943) — San Juan de Mozarrifar Fuster Altaba, Carlos(1942) — Zaragoza Gaibar Martín, Francisco(1943) — Lérida Galindro Armengol, Alejandro(1941) — Barcelona García Boj, Román(1942) — Zaragoza García Gómez, Pedro(1941) — San Juan de Mozarrifar Gibanel Lacambra, Francisco(1946) — Huesca Gombán Latorre, Ángel(1942) — Astorga / León Gombán Murillo, José(1942) — Huesca Gombán Sorribas, Francisco(1941) — Belchite Gombau Murillo, José(1942) — Huesca Gracia Boj, Román(1942) — Batallón de Trabajadores de Toledo Ibáñez Colás, Marino(1942) — Montalbán (Teruel) Lacasa Arias, Francisco(1943) — Huesca López Mateo, Antonio(1946) — Barcelona Mir Arcas, Miguel(1942) — Huesca Mirones Bezanilla, Antonio(1941) — Santander Mongay Jaro, Carmen(1941) — Claras de Barbastro Monter Cereza, José(1941) — Barcelona Montín Borraz, Tomás(1941) — Barcelona Murillo Buira, José(1940) — Batallón de Trabajadores Nº 123 Murillo Esteban, Antonio(1945) — Huesca Murillo Esteva, Antonio(1941) — Huesca Murillo Garo, José(1941) — Colonia Penitenciaria de San Simón (Vigo) Murillo Mauri, Ramón(1940) — Huesca Murillo Ortiz, Dolores(1941) — Claras de Barbastro Muzás Ibarz, Antonio(1941) — San Juan de Mozarrifar Muzás Ibarz, Manuel(1942) — Castillo de Montjuïc (Barcelona) Ollés Puyuelo, Antonio(1939/1943) — Huesca Pueyo Bastarás, José(1946) — Barcelona Rami Camon, Joaquín(1943) — Lérida Royo Benito, Casimiro(1945) — Huesca Toyas Fernández, Tirso(1943) — Prisión Provincial de Madrid Vela Ibieca, Vicente(1941) — Astorga Villalba Sierra, Pedro(1939) — Teruel
Mujeres binefarenses encarceladas
Cinco mujeres aparecen en las fichas, un número notable para un municipio del tamaño de Binéfar. Sus destinos y acusaciones permiten reconstruir un capítulo propio de la represión femenina:
Concepción Alzuria Mongay — Las Claras de Barbastro, 1941.
Carmen Mongay Jaro — Las Claras de Barbastro, 1941.
Dolores Murillo Ortiz — Las Claras de Barbastro, 1941.
Alegría Castarlenas Mongay — Prisión Provincial de Madrid (Yeserías), 1944.
Tres de ellas fueron acusadas de “excitación a la rebelión”, un cargo distinto al masculino habitual y que sugiere un papel público más visible durante la guerra.
Algunos casos:
Antonia Castán Viu(1942) estuvo presa enSaturrarán, la cárcel de mujeres ubicada en Mutriku, Guipúzcoa. Saturrarán funcionó como prisión entre 1938 y 1944 y llegó a albergar a más de 4.000 presas republicanas. Las condiciones eran extremadamente duras, con hacinamiento, frío y escasez. Que una mujer de Binéfar llegara hasta el litoral vasco bajo custodia es un dato que abre muchas preguntas sobre su historia personal, su papel durante la guerra y su regreso al pueblo.
Concepción Alzuria Mongay(1941),Carmen Mongay Jaro(1941) yDolores Murillo Ortiz(1941) estuvieron las tres en laPrisión de Mujeres las Claras de Barbastro, el convento de las Claras reconvertido en cárcel femenina. A diferencia de la mayoría de los hombres del archivo, acusados de "adhesión y auxilio a la rebelión", estas tres mujeres cargaron con el delito de"excitación a la rebelión", una acusación que implicaba haber alentado públicamente la causa republicana: en mítines, en la calle, en espacios públicos. Una acusación más activa y visible que habla de un papel reconocido, aunque después castigado.
La quinta esAlegría Castarlenas Mongay(1944), presa en laPrisión Provincial de Madrid. Su ficha es de 1944: cinco años después del fin de la guerra. La Prisión Provincial de Madrid —conocida como Yeserías para las mujeres— fue uno de los grandes centros de reclusión femenina del franquismo. Y su nombre,Alegría, resulta de una ironía que no pasará desapercibida a ningún lector.
Destinos extremos: islas, castillos y grandes prisiones
Algunos destinos destacan por su dureza o singularidad:
Isla de San Simón (Pontevedra): campo de concentración.
Castillo de Montjuïc (Barcelona): prisión militar de alta seguridad.
Yeserías (Madrid): gran prisión femenina del franquismo.
Colmenar Viejo (Madrid): destacamento penal de trabajos forzados.
Astorga y Burgos: prisiones centrales de gran capacidad.
El mapa de la represión: de Bilbao a Almería
La dispersión geográfica de estas 73 fichas es, por sí sola, un documento histórico. Los binefarenses acabaron en prisiones y destacamentos deBilbao, Santander, Pamplona, Burgos, León, Astorga, Madrid, Toledo, Valencia, Barcelona, Tarragona, Lérida, Zaragoza, Huesca, Guadalajara, Teruel, Belchite, Barbastro, VigoyColmenar Viejo. Un mapa que recorre España de norte a sur y de este a oeste, con Binéfar en el centro.
Esa dispersión no era casual. El franquismo utilizó conscientemente el alejamiento del preso de su entorno familiar y social como parte del castigo. Estar lejos significaba no poder ser visitado, no poder recibir apoyo, no poder mantener los vínculos que sostienen a una persona. Los meses o años en una prisión de Burgos o de Santander no eran solo tiempo encerrado: eran tiempo solo.
Tres binefarenses acabaron en laPrisión de partido de Belchite—Arasanz Sampietro, Cazcarra López y Gombán Sorribas—, el pueblo arrasado durante la batalla de 1937 que Franco conservó en ruinas como monumento a la guerra. Una coincidencia geográfica cargada de simbolismo.
No solo cárceles: el trabajo forzado
Al menos cuatro binefarenses no cumplieron condena entre rejas convencionales sino bajo el sistema detrabajo forzadoque el franquismo organizó a gran escala para aprovechar la mano de obra de los presos republicanos.
José Murillo Buira(1940) estuvo en elBatallón de Trabajadores Nº 123. Los Batallones de Trabajadores eran unidades militarizadas de presos que construían infraestructuras, carreteras y fortificaciones.Román Gracia Boj(1942) pasó por elBatallón de Trabajadores de Toledo, cuyas brigadas trabajaron en la reconstrucción del Alcázar y obras militares de la zona.Francisco Díaz Rodríguez(1943) perteneció a la2ª Agrupación de Colonias Penitenciarias Militarizadas, el escalón más duro del sistema: agrupaciones que trabajaron en obras hidráulicas, el Valle de los Caídos y otras grandes infraestructuras del régimen en el sur de España.
Pero el caso más extraordinario es el deFrancisco Asensio Gil(1942), que aparece en elDestacamento Penal de Colmenar Viejo(Madrid), con domicilio consignado en Binéfar y enTorre Peñón, Almería. Dos extremos de España en una sola ficha: un hombre entre dos mundos —el sur de donde probablemente vino y el norte de La Litera donde se asentó— atrapado por el sistema a mitad del país, trabajando forzosamente en la sierra de Madrid.
Batallones de Trabajadores y Destacamentos Penales
Los batallones y destacamentos eran formas de trabajo forzado militarizado. Los presos trabajaban en carreteras, fortificaciones, obras militares o reconstrucciones simbólicas como el Alcázar de Toledo.
Batallón de Trabajadores nº 123 — José Murillo Buira.
Batallón de Trabajadores de Toledo — Román Gracia Boj.
Destacamento Penal de Colmenar Viejo — Francisco Asensio Gil.
Hermanos, emigrantes y trayectorias partidas
Antonio y Manuel Muzás Ibarz — uno en Mozarrifar, el otro en Montjuïc.
Francisco Asensio Gil — doble vinculación Binéfar–Torre Peñón (Almería).
Tirso Toyas Fernández — vínculos con Vinezas, Villamediana y Binéfar.
Dos hermanos, dos cárceles distintas
Entre todas las fichas, hay un par que llama especialmente la atención por la proximidad de sus signaturas en el archivo:Antonio Muzás Ibarz(1941) yManuel Muzás Ibarz(1942). Son hermanos. El primero estuvo preso en laPrisión Habilitada de San Juan de Mozarrifar, cerca de Zaragoza. El segundo acabó en elCastillo de Montjuïc de Barcelona, la fortaleza militar que el franquismo utilizó como prisión de alta seguridad y donde se ejecutó a Lluís Companys, presidente de la Generalitat, en octubre de 1940. Que uno de los dos hermanos llegara a Montjuïc habla de una condena de gravedad especial. Dos hermanos de Binéfar, separados por la represión a centenares de kilómetros de distancia y de su pueblo.
Una represión que duró casi una década
Las fichas más tempranas son de1939—el año del fin de la guerra— y las más tardías de1946. Siete años de vigilancia documentada sobre vecinos de Binéfar. La posguerra, en estas fichas, no es un episodio breve: es una condición que se prolonga durante casi una generación.
Varios nombres repiten ficha en distintos años —Abenoza Marco, Arasanz Sampietro, Castro Peruga, Espada Carceller, Español Tolsa, Ollés Puyuelo— lo que confirma que las fichas registraban renovaciones periódicas de la vigilancia. Algunos binefarenses estuvieron bajo control del sistema durante años, presentándose regularmente ante las autoridades, sin poder moverse libremente, sin poder rehacer su vida del todo.Ángel Gombán Latorreaparece en dos fichas y en dos cárceles distintas del noroeste: primero en Astorga, luego en León. El mismo hombre, el mismo proceso, trasladado entre prisiones.
Algunos casos vinculan a personas procedentes de otras regiones que habían llegado a Binéfar:Tirso Toyas Fernández, con domicilio en Vinezas y Villamediana (La Rioja) además de Binéfar, era probablemente un riojano venido a trabajar a La Litera que la guerra y la represión encontraron aquí.José Pueyo Bastarásaparece vinculado a Binéfar y a Monzón.Antonio Murillo Esteva, a Binéfar y Tamarite de Litera. El archivo, incluso en estas fichas de represión, refleja la realidad de un pueblo en movimiento, de gentes que venían de fuera y se habían asentado en la comarca.
Tabla completa de los 73 liberados condicionales de Binéfar (1939–1946)
Nombre
Año
Delito imputado
Prisión / Destino
Notas históricas
Francisco Abadía Salamero
1940
Adhesión y auxilio
Huesca
—
Antonio Abril Castell
1942
Adhesión y auxilio
Huesca
—
Ricardo Aler Amelló
1939
Adhesión y auxilio
Huesca
Primeros meses posguerra
Miguel Barrabés Espuña
1941
Adhesión y auxilio
Huesca
—
Inocencio Cardona Aragonés
1942
Adhesión y auxilio
Astorga
Prisión central
Francisco Arias Serrat
1943
Adhesión y auxilio
Guadalajara
Prisión central
José Español Tolsa
1942
Adhesión y auxilio
Barcelona
—
Juan Falcón Naharro
1941
Adhesión y auxilio
Burgos
Prisión central
Miguel Mir Arcas
1942
Adhesión y auxilio
Huesca
Ficha destacada
Antonia Castán Viu
1942
Excitación a la rebelión
Saturrarán
Mujer; cárcel extrema
Francisco Gaibar Martín
1943
Adhesión y auxilio
Lérida
—
Alejandro Galindro Armengol
1941
Adhesión y auxilio
Barcelona
—
José Gombán Murillo
1942
Adhesión y auxilio
Huesca
—
Antonio Mirones Bezanilla
1941
Adhesión y auxilio
Santander
Destino poco habitual
Tomás Montín Borraz
1941
Adhesión y auxilio
Barcelona
—
José Murillo Buira
1940
Adhesión y auxilio
Batallón Trab. 123
Trabajo forzado
José Murillo Garo
1941
Adhesión y auxilio
Isla de San Simón
Destino extremo
Ramón Murillo Mauri
1940
Adhesión y auxilio
Huesca
—
Antonio Ollés Puyuelo
1939
Adhesión y auxilio
Huesca
—
Pedro Villalba Sierra
1939
Adhesión y auxilio
Teruel
—
Juan Escoda Dalmao
1942
Adhesión y auxilio
Tarragona
—
Francisco Gibanel Lacambra
1946
Adhesión y auxilio
Huesca
Ficha tardía
José Gombau Murillo
1942
Adhesión y auxilio
Huesca
Segunda ficha
Marino Ibáñez Colás
1942
Adhesión y auxilio
Montalbán
Cárcel de partido
Francisco Lacasa Arias
1943
Adhesión y auxilio
Huesca
—
Antonio López Mateo
1946
Adhesión y auxilio
Barcelona
Ficha tardía
Antonio Ollés Puyuelo
1943
Adhesión y auxilio
Huesca
Segunda ficha
José Abenoza Marco
1942
Adhesión y auxilio
Mozarrifar
Prisión habilitada
José Alcañiz Virgós
1943
Adhesión y auxilio
Mozarrifar
Prisión habilitada
Sebastián Altemir Aler
1941
Adhesión y auxilio
Capuchinas Barbastro
Prisión religiosa
Concepción Alzuria Mongay
1941
Excitación a la rebelión
Las Claras Barbastro
Mujer
Ángel Alzuria Murillo
1943
Adhesión y auxilio
Huesca
—
José Arasanz Sampietro
1942
Adhesión y auxilio
Belchite
Prisión de partido
Pascual Foradada Torrecilla
1943
Adhesión y auxilio
Mozarrifar
Prisión habilitada
Pedro García Gómez
1941
Adhesión y auxilio
Mozarrifar
Prisión habilitada
Ángel Gombán Latorre
1942
Adhesión y auxilio
Astorga
Prisión central
Francisco Gombán Sorribas
1941
Adhesión y auxilio
Belchite
—
Román Gracia Boj
1942
Adhesión y auxilio
Batallón Trab. Toledo
Trabajo forzado
Carmen Mongay Jaro
1941
Excitación a la rebelión
Las Claras Barbastro
Mujer
José Monter Cereza
1941
Adhesión y auxilio
Barcelona
—
Dolores Murillo Ortiz
1941
Excitación a la rebelión
Las Claras Barbastro
Mujer
Antonio Muzás Ibarz
1941
Adhesión y auxilio
Mozarrifar
Hermano de Manuel
Manuel Muzás Ibarz
1942
Adhesión y auxilio
Montjuïc
Destino extremo
Vicente Vela Ibieca
1941
Adhesión y auxilio
Astorga
—
José Abenoza Marco
1943
Adhesión y auxilio
Zaragoza
Segunda ficha
Antonio Aler Amella
1943
Adhesión y auxilio
Huesca
—
Antonio Alzuria Sanjuan
1943
Adhesión y auxilio
Pamplona
Destino severo
José Arasanz Sampietro
1942
Adhesión y auxilio
Zaragoza
Segunda ficha
Fausto Banzo Barrabés
1942
Adhesión y auxilio
Huesca
—
Alegría Castarlenas Mongay
1944
Adhesión y auxilio
Madrid
Mujer; Yeserías
Ramón Castro Peruga
1943
Adhesión y auxilio
Huesca
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Un archivo que nombra a los olvidados
Lo que hace especialmente valioso este fondo documental es que pone cara —literalmente, con foto carnet— a personas que, de otro modo, quedarían borradas de la historia local. No son héroes ni villanos de ningún relato épico. Son vecinos de Binéfar que vivieron la guerra en el bando que perdió y pagaron por ello con años de cárcel y después con años de vigilancia y sospecha.
Las 73 fichas conservadas en el Archivo Histórico Provincial de Huesca son solo una parte de lo que fue una represión más amplia en la comarca. Pero son, gracias a DARA, accesibles hoy a cualquiera. Los nombres están ahí. Las caras, también.
Si algún lector reconoce alguno de estos apellidos en su árbol familiar, merece la pena acercarse al archivo o consultar los documentos digitalizados. La memoria, a veces, se recupera apellido a apellido.
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Fuentes: DARA — Documentos y Archivos de Aragón. Archivo Histórico Provincial de Huesca. Fondo: Junta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada de Huesca. Fichas de liberados condicionales con mención a Binéfar (1939-1946). Signaturas: ES/AHPHU – J/005692 a J/005697. Acceso completo al fondo:https://dara.aragon.es