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domingo, 16 de agosto de 2026

Montgolfier con intrépido aeronauta en el cielo de Binéfar (1916).

Continuamos con nuestra serie dedicada a las Fiestas Patronales de Binéfar. Al igual que el año pasado dedicamos un especial a las peñas de Binéfar, este mes de agosto y septiembre queremos acercarnos a nuestras fiestas desde otra perspectiva: recordando algunos de sus actos, historias y curiosidades, así como esos momentos que, con el paso de los años, han ido formando parte de la memoria colectiva de Binéfar. 

Entre 1916 y los años treinta, Binéfar vivió al menos tres episodios de aviación y aerostación que, vistos hoy, dibujan una pequeña historia propia: un globo prometido para una fiesta que quizá nunca llegó a volar, otro que sí voló —y que aterrizó donde nadie lo esperaba— y, más tarde, avionetas de verdad surcando el cielo de San Quílez ante el pueblo entero. Repasamos las tres, con lo que sabemos y lo que todavía queda por confirmar.

1916: el Montgolfier que prometía «Agricultura»

El semanario Agricultura, editado en Binéfar en la segunda década del siglo pasado, es hoy nuestra mejor ventana a la vida cotidiana —y a los rumores— del pueblo de aquellos años. En su número del 30 de agosto de 1916, la sección de sociedad se hacía eco, con la cautela propia del que no quiere comprometerse, de lo que se cocía para las fiestas de aquel septiembre:

«Según rumores que hemos recogido, se preparan para este año solemnes fiestas, en las cuales se proyecta el disparo de dos castillos de fuegos artificiales y la elevación de un Montgolfier con intrépido aeronauta. De que habrá otros números positivos, no nos cabe la menor duda, puesto que en cierto local, ya hace tiempo que se están haciendo los mismos.»

Un «Montgolfier con intrépido aeronauta» —es decir, un globo de aire caliente, a la manera de los hermanos Montgolfier, con un piloto a bordo— era en 1916 una atracción de primer orden: la aviación tenía apenas trece años de vida y España vivía sus propios pioneros de la aerostación como espectáculo de feria. Que Binéfar se planteara un número así para sus fiestas dice mucho de las ambiciones del pueblo por aquel entonces.

Dos semanas después, el rumor se convirtió en programa oficial. El número de Agricultura del 15 de septiembre de 1916 (Año III, núm. 95) confirmaba, ya sin condicional, que Binéfar se disponía a vivir «su apogeo de fiestas», con el programa fijado para los días 14, 15, 16 y 17 de septiembre: «con fuegos artificiales, cucañas y elevación de un globo».

Aquí se nos acaba, de momento, el rastro documental: no conservamos ningún número posterior de Agricultura de aquel mes que confirme si el globo llegó realmente a elevarse sobre Binéfar aquellos días de septiembre de 1916, o si —como tantas atracciones de feria anunciadas con antelación— se quedó en el programa. Si algún lector conserva memoria familiar, fotografías o alguna referencia de aquellas fiestas de 1916, nos encantaría completar la historia.

1916: el Montgolfier que prometía «Agricultura»

1916: el Montgolfier que prometía «Agricultura». Idealización realizada sobre fotografía real con IA

Periódico Agricultura de Binéfar. Agosto 1916
Periódico Agricultura de Binéfar. Agosto 1916

 

1930: el globo que sí llegó, aunque no se le esperaba

Lo que sí sabemos con certeza es que, catorce años después, Binéfar tuvo su globo. En julio de 1930, un globo aerostático que había despegado desde Guadalajara, tripulado por los aeronautas Sirvent, Hoyos y León, tomó tierra en término de Binéfar. No se trataba, esta vez, de una atracción de fiestas contratada de antemano, sino de un aterrizaje real de un globo en vuelo libre —una modalidad deportiva y militar que en aquellos años tenía cierto arraigo en España—, que convirtió sin previo aviso a Binéfar en el punto de llegada de una hazaña aérea ajena, contada con más detalle en esta entrada del blog.

Resulta tentador imaginar que alguien en el pueblo, al ver descender aquel globo sobre los campos de Binéfar, recordara todavía el «Montgolfier con intrépido aeronauta» que catorce años antes se había prometido para las fiestas. Dos globos, dos historias distintas, unidas solo por la coincidencia de posarse, con casi década y media de diferencia, sobre el mismo cielo binefarense.

1930: el globo que sí llegó a Binéfar
1930: el globo que sí llegó a Binéfar. Idealización realizada sobre fotografía real con IA

 

1934: llegan las avionetas de verdad

Si el globo pertenecía todavía a la era de los pioneros, la década de 1930 trajo a Binéfar el espectáculo, ya plenamente moderno, de la aviación con motor. Durante las Fiestas Mayores de 1934, el pueblo vivió una jornada memorable: dos avionetas sobrevolaron Binéfar, una de ellas realizando acrobacias sobre el cielo del pueblo mientras la otra ofrecía vuelos de pasajeros a quien quisiera —y pudiera— pagarlos. Entre los aparatos que participaron en aquellas exhibiciones de la época se cuenta un De Havilland D.H.89 Dragon Rapide, que llegó a aterrizar en Binéfar, documentado con más detalle en esta otra entrada del blog, con material procedente de la exposición «Cien años sobre el cielo de Huesca (1911-2011)» y del fondo fotográfico compilado por Luis Ferreira Escartín para la Fototeca de la Diputación de Huesca.

Una fotografía, recogida en esta entrada, muestra precisamente al avión despegando o aterrizando en San Quílez. Y la memoria oral recogida en San Quílez, una tradición en Binéfar conserva incluso el precio de la experiencia: quien quería «dar un vuelo en avioneta» podía hacerlo pagando un duro —cinco pesetas de la época—, una cifra nada desdeñable para el bolsillo de un romero de los años treinta.

Un mismo cielo, tres décadas

Puestas en fila, estas tres historias —el globo prometido de 1916, el globo real de 1930 y las avionetas de 1934 y San Quílez— trazan un pequeño arco de la modernidad tal y como llegó a un pueblo como Binéfar: primero como rumor de feria, después como accidente feliz caído del cielo, y finalmente como espectáculo estable, casi doméstico, en el que hasta se podía pagar un duro por subir a bordo. Del «intrépido aeronauta» de 1916 al piloto que hacía acrobacias sobre San Quílez en los años treinta hay menos de dos décadas, pero la distancia, en términos de lo que el cielo de Binéfar había llegado a normalizar, es enorme.

Queda, eso sí, un cabo suelto: si alguien conserva memoria, fotografías o cualquier referencia de las fiestas de septiembre de 1916 que confirme —o desmienta— que aquel Montgolfier llegó a elevarse sobre Binéfar, este blog tiene mucho interés en saberlo. 

Para seguir leyendo en el blog

Fuentes

  • Agricultura (Binéfar), Año III, sin numerar (sección de sociedad), 30 de agosto de 1916.
  • Agricultura (Binéfar), Año III, núm. 95, 15 de septiembre de 1916.
  • Aterriza un globo aerostático en Binéfar - Julio de 1930, blog Debinéfar, 28 de noviembre de 2021.
  • El día de 1934 que un Havilland D.H.89 Dragon Rapide aterrizó en Binéfar, blog Debinéfar, 18 de octubre de 2015, con material de la exposición «Cien años sobre el cielo de Huesca (1911-2011)» y fondo de Luis Ferreira Escartín / Fototeca de la Diputación de Huesca.
  • Avioneta en San Quílez en los años 30-40, blog Debinéfar, 11 de octubre de 2015.
  • San Quílez. Una tradición en Binéfar, blog Debinéfar, 28 de abril de 2014.

domingo, 9 de agosto de 2026

Los Danzantes de Huesca bailaron en Binéfar en 1947

Empezamos con esta entrada una nueva serie dedicada a las Fiestas Patronales de Binéfar al igual que el año pasado hicimos el especial de peñas de Binéfar; este mes de agosto y septiembre estará dedicado a actos "especiales" de las Fiestas de Binéfar.

Hay acontecimientos que, aunque apenas ocupasen unas líneas en la prensa de su tiempo, terminan convirtiéndose en pequeños tesoros de la memoria local. Uno de ellos tuvo lugar en Binéfar en septiembre de 1947, cuando los célebres Danzantes de Huesca se desplazaron hasta nuestra localidad para participar en las fiestas del Santo Cristo de los Milagros.

Fue una actuación extraordinaria, porque la tradición de los Danzantes de Huesca está íntimamente ligada a la ciudad de Huesca y, especialmente, a las fiestas de San Lorenzo. La propia Agrupación explica que sus actuaciones se desarrollan fundamentalmente dentro de ese marco y que las salidas fuera de Huesca han sido excepcionales. (Danzantes de Huesca)

Una visita muy poco habitual

El año 1947 fue especialmente importante en la historia de los Danzantes.

La Agrupación acababa de atravesar un momento complicado. En febrero había fallecido el rapatán José Laborda Marsó, «Zampabrisas», y apenas unas semanas después, en marzo, murió el mayoral Bienvenido Susín Casanova, que había ejercido el cargo desde 1934.

Le sucedió como mayoral Pablo Esperanza Lecina, «Cacón», mientras que Antonio Villacampa Peleato, «Sardineta», asumió el puesto de rapatán. La llegada de «Cacón» marcaría, según la propia historia de la Agrupación, un punto de inflexión y el comienzo de una etapa de renovación. (Danzantes de Huesca)

Pero 1947 fue también el año de los grandes homenajes a los Danzantes de Huesca.

Durante las fiestas de San Lorenzo recibieron el Escudo Colectivo de la Ciudad de Huesca, en un acto celebrado el 10 de agosto en el Ayuntamiento. Posteriormente participaron en un gran festival organizado por el Orfeón Oscense en el Teatro Olimpia. (Danzantes de Huesca)

Y, unas semanas después, llegaría Binéfar.

El 14 de septiembre de 1947

La propia Agrupación de Danzantes conserva el recuerdo de aquella visita y señala que los danzantes se desplazaron a Binéfar el domingo 14 de septiembre de 1947, con motivo de las fiestas del Santo Cristo de los Milagros. (Danzantes de Huesca)

La visita habría sido posible gracias a la invitación de las autoridades binefarenses. La historia publicada por los Danzantes menciona expresamente al alcalde de Binéfar, José Lacort Muzas, y al danzante oscense Pepito Martínez Martínez, vinculado al grupo como danzante de las cintas. (Danzantes de Huesca)

No era una actuación cualquiera. Para los Danzantes de Huesca, salir de la capital constituía una auténtica excepción.

De hecho, la Agrupación ha recordado esta actuación como una de las muy pocas ocasiones en las que sus danzantes han actuado fuera de Huesca. Décadas después, aquella visita seguía formando parte de la memoria de la institución.

Y tiene además una particularidad que hace que el episodio resulte todavía más curioso: los Danzantes no llegaron a Binéfar para participar simplemente en un festival folclórico, sino vinculados a la celebración religiosa del Santo Cristo de los Milagros, patrón de la localidad.

fiestas de San Lorenzo. (Danzantes de Huesca)

 

Una tradición que todavía podemos reconocer

Los Danzantes de Huesca constituyen una de las tradiciones más características del patrimonio cultural oscense. Sus cuadros de espadas, palos, cintas y degollau, acompañados por la música tradicional, forman parte inseparable de las fiestas de San Lorenzo. (Danzantes de Huesca)

Por eso resulta especialmente significativo que, en aquel septiembre de 1947, aquellos mismos danzantes cruzasen la frontera de la ciudad para bailar en Binéfar.

Hoy la fiesta del Santo Cristo de los Milagros continúa teniendo entre sus actos más característicos la celebración religiosa y las manifestaciones de folclore. En los últimos años, el tradicional paloteao de Binéfar ha seguido formando parte de la jornada festiva. (El Diario de Huesca)

De alguna manera, la visita de los Danzantes oscenses en 1947 puede contemplarse como un curioso antecedente de esa relación entre religiosidad, fiesta y tradición popular que todavía permanece viva en Binéfar.

75 años después

La historia no cayó completamente en el olvido.

En 2022, con motivo del 75.º aniversario de aquella actuación, el Ayuntamiento de Binéfar incluyó en el programa del Pórtico Cultural una conferencia dedicada expresamente a recordar la visita de los Danzantes de Huesca.

El acto contó con la participación de Francisco San Emeterio, mayoral de los Danzantes de Huesca, y del historiador y escritor José Antonio Adell. El programa municipal anunciaba la conferencia como una de las pocas salidas de la agrupación fuera de la capital oscense. (El Diario de Huesca)

Fue una buena ocasión para recuperar un episodio que probablemente muchos binefarenses desconocían: en 1947, algunos de los danzantes más emblemáticos de Huesca bailaron en Binéfar con motivo de nuestras fiestas mayores.


Danzantes de Huesca en Binéfar

Un recuerdo que merece seguir investigándose

La historia tiene todavía algunos interrogantes.

Sabemos cuándo llegaron: el 14 de septiembre de 1947.

Sabemos por qué: las fiestas del Santo Cristo de los Milagros.

Y conocemos algunos de los protagonistas que hicieron posible aquella visita.

Quizá en alguna hemeroteca, en un archivo familiar o en alguno de los fondos históricos se conserve todavía el programa que permita saber exactamente dónde bailaron, a qué hora, qué danzas interpretaron y cómo fue recibida aquella excepcional visita.

Setenta y cinco años después, Binéfar volvió a recordar a aquellos danzantes.

Y casi ocho décadas después, la historia sigue teniendo un atractivo especial: por una vez, los Danzantes de Huesca dejaron las calles de su ciudad y vinieron a bailar a Binéfar.

Fuentes para enlazar al final del artículo:


Binéfar desde "La Balseta"

Una vista de Binéfar tomada, según la anotación a mano en el propio álbum, «desde la Balseta», en septiembre de 1931. En primer término, agua quieta y una orla de álamos y matas; al fondo, entre la vegetación, el perfil del pueblo y, asomando sobre los tejados, una torre inconfundible. Detrás de esta imagen hay una familia, un álbum de doscientas páginas y, todavía, una pequeña incógnita por resolver.

Un álbum llegado desde Monzón

La fotografía pertenece al Álbum familiar 00123 del fondo de la familia Pano, de Monzón, custodiado hoy en el Archivo Histórico Provincial de Huesca (signatura ES/AHPHU - F/00123) y catalogado en DARA, el portal de Documentos y Archivos de Aragón. Se trata de un álbum de doscientas dos páginas, de pequeño formato (140 x 225 mm) y bien conservado, sin cubiertas, fechado de forma genérica en el siglo XX.

Los Pano fueron una familia infanzona de Monzón que dio a Aragón dos figuras de primer orden: el historiador, arqueólogo y político Mariano de Pano y Ruata (Monzón, 1847 - Monzón, 1948), alcalde de Monzón, diputado provincial y académico de las Reales Academias de San Luis y de San Fernando; y su hermano Joaquín de Pano y Ruata, ingeniero de caminos e introductor en España de los puentes metálicos parabólicos. El archivo familiar, que incluye correspondencia, documentación patrimonial y numerosos álbumes fotográficos, se incorporó al Archivo Histórico Provincial de Huesca procedente de la casa familiar de Monzón. Entre esas fotografías, tomadas o coleccionadas a lo largo de varias generaciones, se cuelan también estampas de los pueblos vecinos de La Litera, como esta de Binéfar.

¿Qué balsa es «la Balseta»?

Conviene no confundirla con la balsa que ya conocen los lectores habituales de este blog. En la entrada dedicada a la Balsa Vieja o Balsa de Arriba, procedente del mismo álbum de los Pano, veíamos el gran depósito urbano del siglo XIX que ocupaba lo que hoy es la plaza Hipólito Bitrián, la «plaza del Instituto». Aquella era una balsa dentro del casco urbano, destinada al consumo de la población. La de esta fotografía es otra cosa: el diminutivo «Balseta» y la perspectiva —el pueblo visto de lejos, a través de árboles, con una lámina de agua en primer plano— apuntan más bien a una balsa del término rural de Binéfar, de las muchas que salpicaban la huerta antes de la llegada del regadío del Canal de Aragón y Cataluña.

Binéfar desde la Balseta, 9-31
«Binéfar desde la Balseta, 9-31». Álbum familiar 00123, familia Pano (Monzón). Fuente: DARA / Archivo Histórico Provincial de Huesca.
 

El estudio de referencia sobre la toponimia binefarense, Partidas, calles y apodos de Binéfar (Huesca). Estudio onomástico, de Javier Giralt Latorre (Ayuntamiento de Binéfar - Centro de Estudios Literanos, 2014), recoge entre sus entradas dedicadas al agua, junto a «La Balsa» / «Balsa de Arriba» y «Balsa de Abajo», una partida llamada «Balseta de la Golondrina». Es una candidata para identificar el topónimo de nuestra fotografía pero la perspectiva de la torre no encaja con la localización de la balsa "Las Golondrinas". 

Nuestra hipótesis de trabajo situaría el punto desde el que se tomó la fotografía al noreste del casco histórico, en el entorno de la carretera —o del antiguo camino— de San Esteban de Litera. La torre de San Pedro, que actúa como referencia fija en la imagen, se encuentra aproximadamente en las coordenadas 41,852727, 0,293648; si la cámara se colocó al noreste de la iglesia, la torre debería verse en dirección suroeste, con un rumbo aproximado de 230° a 250°

La documentación urbanística de Binéfar recoge precisamente una carretera de Binéfar a San Esteban de Litera (HU-9030) y un «camino viejo de San Esteban» que arranca en el entorno del cementerio y se adentra en el término municipal, lo que encajaría con esa orientación. De confirmarse, el abanico de búsqueda de la balsa quedaría acotado a una franja de unos 300 a 1.000 metros al noreste de la iglesia, entre la carretera y el camino viejo, donde convendría rastrear antiguas balsas, charcas, acequias o simples depresiones del terreno que hoy puedan haber quedado ocultas bajo el cultivo. Queda como hipótesis abierta, a la espera de contrastarla sobre plano.

 

Posible Balseta Binéfar

Si algún lector o descendiente de familia binefarense reconoce el paraje, o guarda memoria de dónde estaba «la Balseta», nos encantaría conocerla y actualizar esta entrada con su ayuda.

La torre que asoma al fondo

El elemento más nítido del horizonte de la fotografía es una torre que se eleva por encima de los tejados del pueblo. Todo apunta a que se trata de la torre de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, el único edificio de Binéfar con la altura y la silueta suficientes para recortarse así sobre el caserío visto desde el término. Se trata de una torre de planta octogonal, construida en su mayor parte a finales del siglo XV o principios del XVI sobre la iglesia gótica, y ampliada y rematada con un capitel bulboso durante la gran reforma barroca del templo, iniciada hacia 1742 y concluida a finales de aquel mismo siglo. En 1931, fecha de nuestra fotografía, la torre llevaba ya siglos siendo la referencia visual de Binéfar para quien se acercara al pueblo desde el campo, tal y como sigue siéndolo hoy.

Dos balsas, un mismo álbum, dos miradas

Resulta curioso —y por eso merece la pena leer ambas entradas juntas— que el mismo álbum familiar de los Pano conserve dos fotografías de balsas binefarenses tomadas con apenas nueve años de diferencia: la Balsa de Arriba, en 1922, retratada casi de cerca, como testimonio del corazón urbano del pueblo; y esta «Balseta», en 1931, retratada desde fuera, como paisaje, con Binéfar al fondo. Dos maneras distintas de mirar la misma villa y, seguramente, dos motivos distintos para hacerlo: una foto de calle y una foto de paseo o excursión familiar. Ambas, sin embargo, comparten lo esencial: el agua, que durante siglos marcó la vida y el paisaje de Binéfar antes de que el Canal de Aragón y Cataluña y el Canal de Zaidín transformasen para siempre la Litera.

Cuidamos estas fotografías, aunque sea sin resolver del todo su enigma, porque son ventanas —nunca mejor dicho— a un Binéfar que ya no existe tal cual. Si esta entrada despierta la memoria de alguien y ayuda a poner nombre exacto a «la Balseta», este blog habrá cumplido su función.

Para seguir leyendo en el blog

Compartir es vivir, también en redes sociales. Y si conoces la ubicación exacta de «la Balseta» o tienes más fotografías del álbum de los Pano relacionadas con Binéfar, escríbenos.

Fuentes

  • DARA (Documentos y Archivos de Aragón) — Álbum familiar 00123, Familia Pano (Monzón), Archivo Histórico Provincial de Huesca, sig. ES/AHPHU - F/00123.
  • Javier Giralt Latorre, Partidas, calles y apodos de Binéfar (Huesca). Estudio onomástico, Binéfar, Ayuntamiento de Binéfar - Centro de Estudios Literanos (Instituto de Estudios Altoaragoneses), 2014 (reseña de Vicente Lagüéns Gracia, Archivo de Filología Aragonesa, 71-72).
  • Parroquia de Binéfar, «Iglesia de San Pedro Apóstol» — historia del templo y de su torre, basada en José Antonio Adell, Binéfar, tradición y modernidad.
  • La Balsa Vieja o Balsa de Arriba en 1922 — archivo del blog Debinéfar.
  • Wikipedia, «Mariano de Pano y Ruata»; Gran Enciclopedia Aragonesa, voz «Pano y Ruata, Mariano de».

domingo, 2 de agosto de 2026

Ladrillera San Quílez. La Bóbila de Binéfar en SIPCA

Ya hablamos en su día de la Bóbila de Binéfar y del barrio que creció a su sombra. Hoy volvemos sobre ella con un documento distinto: la ficha oficial del Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés (SIPCA), que cataloga el edificio bajo el nombre técnico de Ladrillera San Quílez y permite completar, con precisión de inventario, lo que la memoria oral del pueblo ya nos había contado.

La Bóbila de Binéfar. Fotografía del archivo personal de Julio Ollés, ya publicada en este blog en 2014.



La Bóbila de Binéfar. Fotografía del archivo personal de Julio Ollés, ya publicada en este blog en 2014.

Dos fábricas, una misma memoria

Conviene aclarar algo que se presta a confusión: en Binéfar hubo dos ladrilleras, no una, y ambas se conocieron popularmente como "la bóbila".

La primera se levantó en 1924 en la calle Tejería, dando nombre al barrio que la rodeó. La promovió Próspero Montousse Jacomed, un experto francés en hormigón armado que había llegado a Binéfar para trabajar en las obras del Sifón del Sosa y que acabó casándose con Carmen Ortiz Oncins, hija de un tejero local. Montousse se asoció con su suegro, José Ortiz Alegre, y con sus cuñados Miguel y Antonio, para fundar la fábrica. Contaba con un horno tipo Hoffmann, de cocción continua, y extraía la arcilla de la cantera Montousse. En 1930 producía 480 toneladas anuales de ladrillo y teja. Tras la muerte de Miguel Ortiz en la Guerra Civil, la fábrica cambió de manos varias veces: la modernizó Sebastián Bernard en 1934 (molinos, trituradoras, cortadores automáticos) y en 1952 pasó a Antonio Arasanz Amal y José Mª Ortiz Juste, que la rebautizaron como Antigua Cerámica de Binéfar. Esta es, según nuestras propias fuentes, la fábrica que hoy ha desaparecido por completo.

Ladrillera Calle Tejería
 Ladrillera Calle Tejería 


La segunda se construyó en 1949 junto a la carretera de Tamarite. La fundó Antonio Pueyo Gil bajo el nombre de Moderna Cerámica, con un horno de 300 m³ capaz de producir 20.000 piezas diarias. En 1956 cambió de propietario y de nombre, pasando a llamarse Ladrillera San Quílez —el nombre con el que la registra oficialmente el SIPCA pero que no concuerda pues en realidad las fotos son de la del barril Tejería—, actividad que se documenta hasta hacia 1983. La memoria local añade un capítulo posterior: bajo la propiedad de Rafael y Mariano Coscojuela, la fábrica siguió funcionando hasta su venta en 1985 cuando se vendió a los actúales propietarios y el recinto se reconvirtió en granja. 

Estado actual  Ladrillera San Quilez
Estado actual granjas. Ladrillera San Quilez 

Estado actual de la Chimenea Ladrillera San Quilez
Estado actual de la Chimenea Ladrillera San Quilez 

Las familia propietarias sigue llamando a los edificios según su función dentro de la ladrillera: El horno, la Galletera,…

Lectura arquitectónica; anatomía de una tejería de principios del XX (Calle Tejería) 

La ficha del SIPCA permite una lectura técnica muy precisa del edificio superviviente en la fecha de realización de la bovila de la calle Tejería aunque la mal denomina Ladrillera San Quilez. Se trata de una construcción de planta rectangular, levantada en ladrillo visto combinando aparejo flamenco sencillo en unas zonas e isódomo en otras —es decir, alternando el despiece decorativo propio de la tradición cerámica aragonesa con hiladas más regulares, según la función estructural de cada paño—, y cubierta a doble vertiente con teja.

La antigua fábrica de ladrillos de Binéfar 

Uno de los lados largos del edificio presenta un zócalo alto rematado por cinco vanos rectangulares; el lado opuesto se resuelve como un porche abierto sostenido por cinco pilares, probablemente destinado al secado y almacenaje de las piezas antes de la cocción, protegidas de la lluvia pero ventiladas. En uno de los lados cortos se abren dos grandes bocas de carga, resueltas en arco escarzano rebajado y de gran profundidad —auténticos túneles—, con la rosca del arco marcada por ladrillos dispuestos radialmente: por ahí se introducían las piezas crudas y se extraían ya cocidas.

La antigua fábrica de ladrillos de Binéfar - Horno 

Pero el elemento verdaderamente identificativo, el que convierte a estas fábricas en hito del paisaje, es la chimenea de ladrillo que se eleva sobre el conjunto. Su función no era decorativa sino estrictamente térmica: en un horno de tipo Hoffmann, la combustión se desplazaba de forma continua por una serie de cámaras en anillo, y la chimenea central generaba el tiro necesario para mantener esa combustión constante, permitiendo cocer sin interrupción y aprovechar el calor residual de una cámara para precalentar la siguiente. Es la misma lógica que explica la silueta de las viejas ladrilleras de todo el valle del Ebro: un volumen horizontal, alargado y de baja altura, dominado por una única chimenea vertical.

La antigua fábrica de ladrillos de Binéfar - Chimenea 

¿Qué queda hoy?

De la bóbila de la calle Tejería, la más antigua, no queda nada más que el nombre del barrio, algún edificio reutilizado y el recuerdo de sus vecinos. De la de la carretera de Tamarite, la Ladrillera San Quílez, se reconvirtió hace décadas, (se compró por la familia actualmente propietaria en 1985)  en explotación agropecuaria. Entre el inventario técnico del SIPCA y la memoria oral recogida en este blog hay pequeños desajustes de fechas —normales cuando se cruzan el archivo y el recuerdo— que quizá algún lector con vínculos familiares en Tejerías pueda ayudarnos a afinar. Como siempre, los comentarios están abiertos para eso.

Más entradas sobre la Bóbila y el Barrio de Tejerías en este blog

domingo, 26 de julio de 2026

Pila bautismal de la Iglesia de San Pedro de Binéfar

Entre 1925 y 1936, el fotógrafo y excursionista catalán Francesc Blasi i Vallespinosa (1872-1951) recorrió Aragón documentando su patrimonio para el Centro Excursionista de Cataluña. Uno de sus negativos —un cristal de 6x6 cm hoy conservado por la Memoria Digital de Cataluña y digitalizado por Europeana— retrata un rincón que muchos binefarenses no habían visto nunca en imagen: la pila bautismal de la Iglesia de San Pedro Apóstol.

Pila bautismal de la Iglesia de San Pedro de Binéfar. 
Pila bautismal de la Iglesia de San Pedro de Binéfar. Fotografía: Francesc Blasi i Vallespinosa, Centre Excursionista de Catalunya [entre 1925 y 1936]. Fuente: Memòria Digital de Catalunya / Catalònica, vía Europeana. Licencia CC BY-NC-ND 3.0.

Una fotografía rescatada del olvido

El interés de esta imagen es, ante todo, historiográfico. Blasi i Vallespinosa formó parte de aquellas campañas fotográficas de excursionistas catalanes de entreguerras que, cámara en mano, recorrieron pueblos de Aragón y Cataluña levantando un inventario visual de su arte religioso: portadas, retablos, tallas, orfebrería... Muchas de esas fotografías serían, sin saberlo sus autores, el único testimonio que sobreviviría a lo que vino después.

Y es que en 1936 la Iglesia de San Pedro sufrió el mismo destino que tantos templos aragoneses: ardió buena parte de su patrimonio mueble. Desapareció el retablo mayor de Damián Forment (1525), del que ya hablamos al reconstruir la imagen de San Pedro que lo presidía, y con él las tablas de Tomás Peliguet, de las que solo queda una grisalla suelta. La pila bautismal, en cambio, al ser una pieza pétrea de gran peso y escaso valor de "botín", es de los pocos elementos que con toda probabilidad sobrevivió a ese incendio: una superviviente silenciosa frente a las llamas que sí devoraron la madera y el lienzo.

La propia inscripción manuscrita sobre el negativo original ("A-7205") remite al sistema de catalogación que el CEC aplicaba a sus fondos fotográficos, y sitúa esta toma dentro de una serie más amplia dedicada a Binéfar de la que también procede, seguramente, el fondo de imágenes que años más tarde utilizaría el hispanista Georg Weise para su propio estudio del arte gótico aragonés.

Lectura iconográfica de la pila

La fotografía permite una lectura bastante precisa de la pieza. Se trata de una copa de perfil semiesférico, con el borde rematado por una moldura en forma de cordón o soga trenzada —un recurso decorativo habitual en la ornamentación gótica tardía y renacentista aragonesa— y, justo debajo del labio, un friso corrido de gallones o veneras: una sucesión de lóbulos acanalados que envuelven toda la copa a modo de pétalos o conchas estilizadas, un motivo de raíz clásica muy extendido en pilas y fuentes de los siglos XV y XVI.

La copa se sustenta sobre un fuste en forma de columna salomónica, es decir, tallado en espiral continua —el mismo recurso de "barbas de candelero" que encontramos en balaustradas y elementos decorativos del gótico flamígero y el primer renacimiento— y apoya, a su vez, sobre una basa o plinto de perfil cuadrangular liso, que contrasta deliberadamente con el dinamismo de la espiral superior.

El encuadre es revelador: al fondo se adivina un elemento arquitectónico labrado, posiblemente parte de una hornacina o de un acceso con decoración escultórica, sobre un pavimento de grandes losas. Este emplazamiento cerca de un vano ornamentado encaja con la costumbre litúrgica de situar la pila bautismal junto a la entrada del templo o en una capilla inmediata a los pies de la nave, subrayando el sentido simbólico del sacramento: el bautismo como puerta de acceso a la comunidad cristiana, del mismo modo que el pórtico lo es al edificio. No en vano la propia portada de San Pedro de Binéfar está considerada un ejemplar singular de gótico flamígero, único en Aragón, lo que hace verosímil que la pila comparta ese contexto decorativo de finales del XV.

La forma semiesférica u octogonal de las pilas bautismales medievales no es casual: remite simbólicamente al "octavo día", el de la Resurrección, y por extensión al renacer del bautizado a una vida nueva. El uso de motivos vegetales (gallones, veneras) y de la torsión helicoidal del fuste, por su parte, responde ya a un gusto ornamental de transición entre el gótico final y las primeras fórmulas renacentistas, coherente con la datación de la propia iglesia (1462-1478) y con las noticias documentadas de obras e intervenciones en su interior durante el siglo XVI.

Una pieza pendiente de estudio

Ni el inventario del Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés (SIPCA) ni la bibliografía local consultada —Adell Castán, Iglesias Costa, Guitart Aparicio— detallan de forma específica esta pila, por lo que su cronología exacta y su estado actual quedan, de momento, como una pregunta abierta. Si algún lector conserva más información, fotografías recientes o referencias documentales sobre esta pieza, será muy bienvenida en los comentarios: es exactamente el tipo de detalle que este blog lleva años tratando de rescatar entrada a entrada.

Sabemos que el fuste ha desaparecido y que el vaso permanece en la entrada con su par enfrente.

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Más entradas sobre la Iglesia de San Pedro Apóstol en este blog

domingo, 19 de julio de 2026

En Binéfar: ¿Hace más o menos calor que antes?

Este domingo el termómetro vuelve a apretar en Binéfar. Estamos en plena tercera ola de calor del verano, con la AEMET manteniendo aviso especial y avisos de nivel importante para la comarca en los próximos días. La previsión para nuestro municipio marca máximas de 37 °C hoy domingo, subiendo día a día hasta rozar los 41 °C el jueves. Son cifras altas, sí, pero ¿cómo se comparan con lo que hemos vivido en Binéfar desde que hay registros fiables? Lo hemos mirado con los datos oficiales de la estación meteorológica de la AEMET en Binéfar (9915A), publicados año a año en meteobinefar.iesbinefar.es.

Día Fecha Máxima prevista Aviso AEMET
Domingo19 jul37 °CAmarillo
Lunes20 jul38 °CAmarillo
Martes21 jul39 °CNaranja
Miércoles22 jul39 °CAmarillo
Jueves23 jul41 °CAmarillo
Viernes24 jul40 °C
Sábado25 jul37 °C

Previsión AEMET para el municipio de Binéfar, consultada el 19 de julio de 2026. Sujeta a variación.

El dato del jueves llama la atención: 41 °C de máxima prevista es una cifra que, en los últimos veinte años, solo se ha superado una vez en el registro oficial de la estación de Binéfar. Para ponerlo en contexto, hemos recuperado la temperatura máxima absoluta alcanzada cada año desde 2002 hasta 2020, que son los resúmenes climatológicos anuales que la propia estación de la AEMET en Binéfar tiene publicados. El portal no ha vuelto a subir resúmenes anuales completos desde 2020, así que la serie que veis abajo es la más larga y fiable que existe con datos propios del pueblo.

MeteoBinéfar 

Con esos nueve lustros de datos, la máxima histórica de la serie es de 41,5 °C, registrada en 2019, seguida muy de cerca por los 40,6 °C de 2012 y los 40,4 °C de 2015. La media de las diecinueve temperaturas máximas anuales es de 38,1 °C. Dicho de otro modo: el pico de 41 °C que se espera este jueves en Binéfar quedaría en segunda posición si comparásemos con cualquiera de los últimos veinte años, solo por detrás del récord de 2019.

Temperatura máxima anual en Binéfar (2002-2020)

Toca "Año" o "Máxima" para ordenar la tabla. La fila de 2026 muestra la máxima prevista para esta semana, no un dato anual cerrado.

Año ↕ Temperatura máxima ↕
2002
36,5 °C
2003
39,1 °C
2004
37,1 °C
2005
39,3 °C
2006
38,9 °C
2007
38,2 °C
2008
35,9 °C
2009
36,8 °C
2010
38,0 °C
2011
38,2 °C
2012
40,6 °C
2013
36,0 °C
2014
35,7 °C
2015
40,4 °C
2016
37,0 °C
2017
38,0 °C
2018
37,3 °C
2019 ★
41,5 °C
2020
38,6 °C
2026 (previsión, 23 jul)
41,0 °C*

★ Máxima histórica de la serie. * Dato de previsión AEMET, no de registro cerrado.

Para situar aún más estas cifras: el récord absoluto de temperatura de toda la Comunidad Autónoma de Aragón son los 44,5 °C registrados en el aeropuerto de Zaragoza el 7 de julio de 2015, en plena ola de calor histórica. Estamos, por tanto, todavía unos grados por debajo de esos extremos, pero la tendencia de los últimos veinte años en Binéfar es clara: de las cuatro temperaturas máximas anuales más altas de la serie (2012, 2015, 2018 y 2019), tres se han dado en la última década, y esta semana el termómetro vuelve a acercarse a esos techos.

Con avisos activos, lo de siempre pero conviene repetirlo: evitar las horas centrales del día, hidratarse bien, buscar la sombra y vigilar especialmente a los más pequeños y a las personas mayores. Cuando bajen las temperaturas, os seguimos contando cómo queda el resumen del verano en el pueblo.

Fuentes: Estación meteorológica oficial de la AEMET en Binéfar (9915A), resúmenes climatológicos anuales 2002-2020 publicados en meteobinefar.iesbinefar.es; predicción municipal de AEMET para Binéfar, consultada el 19 de julio de 2026; temperatura máxima absoluta de Aragón, Atlas Climático de Aragón (ICEARAGON) y AragónDigital.

domingo, 12 de julio de 2026

Fribin vista aérea de la empresa

Hay fotografías que, con una sola mirada, resumen décadas de trabajo. Esta vista aérea de Frigoríficos Binéfar (FRIBIN) es una de ellas: naves industriales ordenadas, camiones aparcados junto a los muelles de carga, campos de cultivo asomando al fondo.


Vista aérea de las instalaciones de Frigoríficos Binéfar (FRIBIN). Archivo fotográfico.
Vista aérea de las instalaciones de Frigoríficos Binéfar (FRIBIN). Archivo fotográfico.

Una empresa nacida en 1966

FRIBIN, cuyo nombre completo histórico es Matadero General Frigorífico de Binéfar, arrancó su actividad en 1966. Desde entonces se ha convertido en una de las industrias cárnicas más importantes de la comarca de La Litera y, con el paso de las décadas, en una de las empresas familiares de referencia del sector cárnico a nivel europeo.

Ya hablamos de esta empresa hace años en el blog, cuando desde Facebook nos llegaron varias fotografías históricas de sus instalaciones. Podéis recuperar aquella entrada, con más imágenes de época, aquí: Frigoríficos Binéfar (FRIBIN). Fotografías históricas.

De matadero comarcal a referente cárnico

Lo que en los años 60 era un matadero al servicio de la comarca ha crecido hasta convertirse en un grupo con más de 850 empleados y una producción anual que supera las 45.000 toneladas de carne de vacuno y las 96.000 toneladas de porcino, con una facturación que ronda los 350 millones de euros. FRIBIN exporta también fuera de nuestras fronteras, con producción certificada Halal, lo que le ha abierto mercados en Oriente Medio y otras regiones.

Este crecimiento no ha sido ajeno a la vida social de Binéfar. La empresa ha sido durante décadas una de las principales fuentes de empleo del pueblo, y no es casualidad que en la memoria colectiva binefarense aparezca hasta en los lugares de ocio: en nuestra recopilación de bares y locales históricos del pueblo figuraba, entre docenas de nombres, el propio "Bar de Fribin", reflejo de cómo la fábrica formaba parte del paisaje cotidiano, más allá de lo estrictamente laboral.

Reconocimiento reciente

FRIBIN sigue siendo noticia en el presente. Hace poco, con motivo del XI Foro Rural "Somos Litera" —dedicado a la economía y la tecnología en el mundo rural—, el propio Ministro de Industria y Turismo tuvo una mención especial hacia la empresa y hacia su presidenta, Cristina Gallart Saura, en un encuentro que reunió a figuras de primer nivel del panorama económico aragonés y español. Una buena muestra de que lo que empezó siendo un matadero comarcal hoy se sienta, con voz propia, en foros de ámbito nacional.

La fotografía como testimonio

Volviendo a la imagen que abre esta entrada: la vista aérea nos permite apreciar la escala que llegaron a tener las instalaciones en su momento, con varias naves diferenciadas, zona de aparcamiento para camiones de transporte y los campos de cultivo de la Litera rodeando el complejo. Es un documento gráfico valioso porque, más allá del interés puramente industrial, retrata cómo una empresa nacida en los años 60 transformó físicamente el entorno de Binéfar y contribuyó a fijar población y actividad económica en la comarca.

Si tenéis más fotografías antiguas de FRIBIN, de sus trabajadores, de maquinaria de época o de cualquier otro momento de su historia, ya sabéis: podéis escribirnos y las incorporaremos, con mucho gusto, a este archivo colectivo que entre todos vamos construyendo.

Compartir es vivir, también en redes sociales. 

Fuentes: 

  • Archivo fotográfico del blog. Entrada "Frigoríficos Binéfar (FRIBIN). Fotografías históricas" (2014). Datos de producción y facturación: FRIBIN / prensa sectorial.

domingo, 5 de julio de 2026

Concierto del Instituto Comarcal de Música de Binéfar

El 23 de noviembre de 1987 cuando la Casa de Cultura de Binéfar acogió el II Concierto Didáctico, una cita que, según recogió La Voz de Binéfar aquellos días, estuvo a punto de arrancar con contratiempo: el piano, instrumento central de la velada, llegó a la sala con algo de retraso sobre el horario previsto. Pese al susto, el programa se desarrolló tal y como estaba anunciado, y el público pudo disfrutar de un recorrido musical que abarcaba desde el Renacimiento hasta las corrientes del siglo XX, pasando por el Barroco, el Clasicismo, el Romanticismo y el Nacionalismo.

La organización corrió a cargo del colegio público «Víctor Mendoza», en colaboración con la Coordinadora Municipal de Cultura, y en el escenario se dieron cita el profesorado del Instituto Comarcal de Música de Binéfar, la Agrupación Coral del propio centro y el intérprete de flauta de pico contralto Juan M. Pinos. La fotografía que ilustraba la noticia, cedida por Foto DÍA, mostraba a un buen número de jóvenes cantores con partitura en mano, muy concentrados, ante un público entregado que llenaba la sala.

Un homenaje al oído musical de varias generaciones

Este tipo de conciertos didácticos, tan habituales en la programación cultural de Binéfar durante los años ochenta, cumplían una función que hoy seguimos agradeciendo: acercar a los más jóvenes un repertorio que difícilmente escuchaban fuera del aula, y hacerlo de la mano de sus propios profesores y compañeros. El Instituto Comarcal de Música fue, durante décadas, semillero de muchas de las voces e instrumentistas que después dieron continuidad a la vida coral y musical del pueblo. 

 

Concierto del Instituto Comarcal de Música de Binéfar. Imagen coloreada con IA
Concierto del Instituto Comarcal de Música de Binéfar. Imagen coloreada con IA

De aquella Agrupación Coral a las corales de hoy

Casi cuarenta años después, el espíritu de aquella Agrupación Coral del I.C.M. sigue vivo en Binéfar a través de dos agrupaciones que mantienen la afición coral bien viva en la localidad.

Por un lado, la Coral Versa de Voces Blancas de Binéfar, dirigida por Berta Salazar, ensaya en el Aula de la Escuela de Música de Binéfar y mantiene un repertorio variado que combina piezas del cancionero popular del siglo XX con temas de bandas sonoras y música moderna, llevando su voz a los escenarios comarcales, provinciales y regionales. 

Por otro, la Coral de Binéfar, agrupación de voces adultas dirigida por Teresa Maza, mantiene una intensa actividad de conciertos a lo largo del año: la tradicional cita de Santa Cecilia, el concierto de Navidad en la Iglesia de San Pedro y actuaciones por pueblos de la comarca y fuera de ella, con un repertorio que recupera piezas de gran hondura histórica —del Cancionero de Palacio o el Cancionero de Upsala, de los siglos XV y XVI— junto a arias de Rossini o Verdi. 

Una manera de mantener, generación tras generación, ese mismo hilo musical que en 1987 unió al pueblo alrededor de un piano que llegó tarde, pero llegó.

Si guardas algún recuerdo de aquellos Conciertos Didácticos, si formaste parte de la Agrupación Coral del I.C.M. o si simplemente quieres compartir alguna fotografía de la época, ya sabes que este es tu rincón: escríbenos y lo recuperamos juntos para la memoria de Binéfar. 


 

Fuente: "El piano, protagonista del II Concierto Didáctico", La Voz de Binéfar, 1987 (Foto DÍA). Información complementaria sobre las corales actuales: Coral Versa de Voces Blancas de Binéfar y Coral de Binéfar.

miércoles, 1 de julio de 2026

La Figuera, en el término municipal de Binéfar

La Figuera, en el término municipal de Binéfar

Por Silvia Isábal Mallén y Víctor Bayona Vila — Historias de nuestra Historia (Somos Litera)

La Figuera es hoy en día una partida de Binéfar que linda con las de La Portellada, Penchat, La Grallera y los municipios de Esplús y Binaced. Sin embargo, hace ya muchos siglos fue un lugar habitado que, aunque pequeño, contaba con una iglesia, en este caso dedicada a la Virgen. Como en muchos otros pueblos, esta iglesia era «de patronato», lo que significaba que había sido construida gracias al esfuerzo colectivo de los habitantes del lugar, por lo cual estos tenían derecho a proponer a su titular y gestionar su patrimonio. Se trataba, además, de una iglesia muy bien dotada económicamente, tanto para proporcionar una vida adecuada al rector como para mantener el edificio y sus bienes, recibiendo para ello las tres cuartas partes del diezmo y de la primicia de lo que se recogía en el término municipal. Estos eran unos impuestos que, de forma obligatoria, se pagaban a la iglesia, siendo lo más normal, en Binéfar, que los receptores fueran el obispo de Lérida y el Castellán de Amposta. Que esta iglesia recibiera las tres cuartas partes de estos tributos (el resto lo cobraba el obispo de Lérida, a cuya diócesis pertenecía), hacía muy apetecible su gestión. 

La Figuera, en el término municipal de Binéfar
La Figuera, en el término municipal de Binéfar

domingo, 28 de junio de 2026

La Vuelta Ciclista a Aragón de 1970 en Binéfar

El número 10 de La Voz de Binéfar , correspondiente a junio de 1970 —II Época, cuando dirigía el boletín D. José María Gallart Pardo y lo imprimía la “Zaragoza Deportiva”—, nos regaló un Reportaje Gráfico que hoy rescatamos con especial cariño. En sus páginas, entre anuncios y crónicas de fiestas, quedó congelado el día en que la Vuelta Ciclista a Aragón hizo meta en nuestra villa. Ocho fotografías, un puñado de pies de foto escritos con la prosa florida de la época, y un Binéfar entregado al ciclismo. Vamos a revivirlo.


Una carrera que estrenaba galones

Conviene situarse. La Vuelta a Aragón no era una prueba improvisada: la organizaba el Club Ciclista Iberia, decano del ciclismo aragonés, y hundía sus raíces nada menos que en 1939. Pero 1970 tiene un valor añadido que pocos recuerdan: fue precisamente ese año cuando la ronda aragonesa dio el salto a la categoría profesional. Así que los hombres que aquel verano enfilaron las calles de Binéfar no eran corredores de domingo, sino profesionales de oficio, varios de ellos rostros muy conocidos del gran ciclismo español. Para un pueblo como el nuestro, recibir a semejante caravana era todo un acontecimiento.

Y Binéfar, como siempre, estuvo a la altura. Lo resumía con orgullo el propio boletín: “Binéfar recibió a la Vuelta a lo grande. Como siempre la afición respondió a las mil maravillas y el aspecto que ofrecía nuestra villa era el de las más grandes solemnidades.” No era exageración. La pancarta de la meta, patrocinada por las populares Cervezas La Zaragozana, cruzaba la calle de lado a lado, y a ambas aceras se agolpaban los vecinos para no perderse la llegada.

Un corredor afronta los últimos metros bajo la pancarta de meta de Cervezas La Zaragozana. La calle, abarrotada de público.
Un corredor afronta los últimos metros bajo la pancarta de meta de Cervezas La Zaragozana. La calle, abarrotada de público.

domingo, 21 de junio de 2026

Jesús ante Caifás: la grisalla de Peliguet del retablo perdido de San Pedro

De cuanto adornó en otro tiempo el altar mayor de Binéfar apenas nos queda esto: una vieja placa de cristal de 13 por 18 centímetros. Sobre ella, en grises de plata, sobrevive una escena de la Pasión que el fuego de 1936 borró del mundo. La cámara de un fotógrafo cojo y tenaz fue lo único que la salvó del olvido.

Un retablo digno de un rey

La antigua iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, cuyo cuerpo gótico comenzó a levantarse hacia 1462, fue durante siglos el corazón artístico de Binéfar. Su altar mayor lo presidía un retablo de gran empeño: la parte escultórica, con una imagen de San Pedro—quizá en alabastro—, se atribuye al taller del gran Damián Forment, el escultor que firmó los retablos del Pilar de Zaragoza, de Poblet o de Santo Domingo de la Calzada. En las alas laterales, una docena de pinturas narraba la vida del apóstol.

Aquel conjunto se cerraba con dos grandes puertas pintadas en claroscuro que se desplegaban para velar el altar durante los días de Semana Santa. Esa costumbre —ocultar el retablo policromado tras imágenes austeras y monocromas en el tiempo penitencial— era habitual en los grandes retablos aragoneses del Quinientos, como ocurría en San Pablo de Zaragoza. Y a esas puertas, o a paneles emparentados con ellas, pertenece la grisalla que hoy comentamos. 

 

Juan Mora Insa - Binéfar
Tabla a grisalla, estilo Renacimiento, atribuida a Tomás Peliguet. Fotografía de Juan Mora Insa (1905–1954).
Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, sig. ES/AHPZ - MF/MORA/002961 · Portal DARA, Gobierno de Aragón.

 

domingo, 14 de junio de 2026

La biblioteca pública de Binéfar en 1963

Las tres imágenes que traemos hoy son tres rincones de la biblioteca pública de Binéfar en 1963, conservadas en el Archivo DARA. Y, sin embargo, dicen mucho a quien sepa mirar.

Lo que se ve en las imágenes

En la primera fotografía domina la gran mesa de lectura, alargada y reluciente, rodeada de sillas de madera. Al fondo, varias estanterías metálicas repletas de libros cubren la pared; a la izquierda, lo que parecen montones de periódicos o revistas encuadernadas aguardan su turno en los anaqueles bajos. Una puerta acristalada da paso a otra sala.

biblioteca pública de Binéfar en 1963

 

domingo, 7 de junio de 2026

Las alfombras florales del Corpus Christi en Binéfar

Cada año, con la llegada de la solemnidad del Corpus Christi, el corazón urbano de Binéfar experimenta una metamorfosis asombrosa. Sus calles y plazas se transforman temporalmente en un tapiz vivo donde confluyen el color, el aroma y un profundo sentido simbólico. Las alfombras florales que engalanan enclaves tan emblemáticos como la Plaza de España y la Plaza de la Litera constituyen una de las tradiciones más singulares, estéticas y queridas de la villa: una genuina manifestación de arte efímero que fusiona la fe, el patrimonio cultural y la participación comunitaria.

Siete décadas tejiendo tradición sobre el asfalto

Esta costumbre cuenta ya con una dilatada y rica trayectoria histórica en la localidad. De acuerdo con las investigaciones y la documentación recopilada a nivel local, la primera alfombra floral documentada en Binéfar se confeccionó en el año 1955, alcanzando en 2025 la simbólica e importante cifra de su setenta aniversario.

Nacida originalmente en el entorno parroquial, la iniciativa ha logrado mantenerse intacta generación tras generación. Este hito ha sido posible gracias al compromiso inquebrantable de voluntarios, familias unidas y diversos colectivos vinculados a la Parroquia de San Pedro Apóstol, quienes custodian este legado año tras año.

Las instantáneas históricas que se conservan en el archivo de este blog —entre las que destacan las correspondientes a la celebración de 1958— demuestran de forma fehaciente que la tradición ya gozaba de un arraigo absoluto apenas tres años después de su debut. 

Aquellas composiciones pioneras exhibían diseños de clara inspiración eucarística. Y aunque se ejecutaban con recursos materiales notablemente más modestos que los actuales, compartían idéntico propósito: engalanar con la máxima dignidad el paso del Santísimo Sacramento durante la solemne procesión.

Un lenguaje de fe hecho flor y hojas

Desde la Parroquia de Binéfar se recuerda de forma constante que el verdadero significado de estas obras trasciende lo puramente ornamental o plástico. Su fin primordial es el de "engalanar las calles y plazas al paso del Santísimo", convirtiendo los elementos de la naturaleza y las paletas cromáticas en una manifestación pública de fe, respeto y acogida comunitaria.

Para lograrlo, la iconografía utilizada sigue un cuidado patrón visual. Los diseños acostumbran a integrar símbolos nítidamente eucarísticos como cáliz, espigas de trigo y racimos de uvas, entrelazados con motivos geométricos y alegorías ligadas a los sacramentos y el sentir cristiano.

A diferencia de otras localidades que han incorporado serrines teñidos o materiales sintéticos, uno de los rasgos de identidad más puros y distintivos de las alfombras binefarenses es su fidelidad histórica a las materias primas naturales. Las piezas se elaboran a base de millones de pétalos de flores frescas y fondos vegetales compuestos por hojas de hiedra y chopo, dispuestas minuciosamente a mano sobre el pavimento. El resultado es un arte efímero en su sentido más estricto: obras de gran envergadura visual destinadas a desvanecerse pocas horas después de nacer, justo en el instante en que la comitiva procesional recorre su trazado.

Alfombra Corpus Christi  Binéfar
Alfombra diseño de José María Gallar (1997) en lateral Plaza España

 

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