Binéfar
· Parque Benito Coll / Calle Mariano de Pano · Inaugurada el 8 de
febrero de 2015
En Binéfar hay
esculturas que cuentan historias; otras, como “Símbolo”,
las canalizan.
La obra del artista binefarense Mario
Molins Roger se
eleva en el parque Benito Coll, junto a la calle Mariano de Pano,
como una acequia
vertical que
transforma el agua en metáfora de memoria, cultura y progreso.
Concebida como homenaje a Joaquín
Costa, la escultura
resume en sus materiales y en su gesto lo que el regeneracionista
altoaragonés defendió durante toda su vida: el poder del agua, la
educación y el trabajo para transformar la tierra.
Un monumento que nació del pueblo
La iniciativa de
erigir un monumento a Joaquín Costa no fue institucional, sino
popular.
La
Cooperativa del Campo
Joaquín Costa y La Litera
promovió la idea en su Asamblea del 28
de abril de 2011, y
tras años de gestiones, el 18
de junio de 2014
firmó un convenio con el Ayuntamiento de Binéfar. A partir de ahí,
la comunidad se volcó: la financiación se logró mediante
aportaciones voluntarias de ciudadanos,
sumadas a la subvención municipal que cubrió materiales e
instalación.
El proyecto se
encargó al escultor local Mario Molins, con un presupuesto total de
8.215,51 € IVA
incluido, y fue
asumido conjuntamente por la Cooperativa y el Ayuntamiento. Desde
entonces, la obra pertenece al Inventario
General de Bienes y Derechos del Ayuntamiento de Binéfar,
formando parte del patrimonio cultural de nuestra
localidad.
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| Acto inauguración Símbolo |
El autor y su visión: piedra, acero
y tiempo
Mario Molins,
nacido en Binéfar en 1983, combina arte y docencia, naturaleza y
materia.
En su página oficial describe Símbolo
como un “vínculo
con el tiempo, la memoria y el territorio”,
donde la piedra no es solo un bloque extraído de una cantera, sino
una parte viva de la tierra que la vio nacer. La pieza metálica,
explica, “es una acequia vertical que canaliza la tierra, la
memoria e incluso el tiempo representado por la piedra”.
Las tres
palabras caladas en el acero —Evolución, Cultura, Progreso—
son el núcleo conceptual de la obra. Según el propio artista,
representan tres
formas de crecimiento
que Costa promovió:
Evolución,
como crecimiento físico y técnico;
Cultura,
como crecimiento intelectual;
Progreso,
como desarrollo económico y social.
En conjunto, la
escultura articula una lectura poética del legado costiano: la
tierra se eleva
y el agua se hace
idea, recordando que
el verdadero progreso surge de la educación, la innovación y el
esfuerzo colectivo.
Mario nos manda este mensaje al Blog de Binéfar:
El concepto del bloque de piedra que se eleva y que metafóricamente alza a la piedra y eleva la tierra. La piedra de Calatorao, tiene esa corteza terrestre y que de alguna manera recuerda esa tierra virgen sin labrar. La caja de la pieza de metal que la que la que abraza y no solo abraza la piedra, abraza al territorio,al territorio aragonés por eso, la piedra escogí la de Calatorao. La tajadera vertical que tiene esas tres palabras grabadas, abraza la piedra y la y la eleva no como si la canalizara y los tres conceptos tan claros: cultura; el hecho de que Joaquín Costa le diera tanta importancia ya no solo al comer, sino a la cultura al enriquecerse intelectualmente. El progreso y obviamente evolución. Evolución humana, no pero además la palabra evolución con sentido, no solo económicamente. No. Por eso está acompañada de cultura y de progreso y también marcando un poco la la vía ideológica del del propio Joaquín Costa.
Descripción técnica
Título:
Símbolo
Autor:
Mario Molins Roger
Año:
2014 (inaugurada en febrero de 2015)
Ubicación:
Parque Benito Coll (Unidad de Ejecución 15, Binéfar)
Materiales:
Piedra de Calatorao y acero Cor-Ten
Dimensiones:
350 × 100 × 100 cm
Peso
aproximado: 8
toneladas
La obra se
compone de dos cuerpos: un bloque de piedra extraído directamente de
la tierra —conservando parte de su textura natural— y una
estructura de acero que lo abraza, generando un equilibrio entre masa
y verticalidad. Esa “acequia” metálica, oxidada y cálida, actúa
como un canal simbólico que eleva la tierra y la memoria hacia el
cielo.
Una inauguración con eco colectivo
El 8
de febrero de 2015,
día en que se cumplían 104
años de la muerte de Joaquín Costa,
Binéfar vivió un acto de homenaje cargado de emoción y simbolismo.
El alcalde
Agustín Aquilué,
acompañado por el vicepresidente de la Cooperativa, Juan
José Mallén, y el
presidente del Canal
de Aragón y Cataluña,
José Luis Pérez,
descubrió el monumento ante vecinos, escolares, asociaciones y
artistas locales.
“Por fin se hace justicia en
Binéfar a uno de los grandes impulsores de la riqueza de esta zona”,
declaró el alcalde durante su discurso.
También recordó
que “el agua fue vehículo de democracia, de igualdad y de
oportunidades”, destacando cómo la política hidráulica impulsada
por Costa transformó la agricultura y la industria agroalimentaria
de La Litera.
El acto incluyó
lecturas de textos por parte de escolares del CEIP Víctor Mendoza y
del Colegio Virgen del Romeral, una ofrenda floral con productos de
la tierra y una representación final a cargo de Los
Titiriteros de Binéfar,
dirigida por Paco
Paricio, que
escenificó la vida y obra del homenajeado.
Simbolismo: agua, cultura y progreso
La escultura
funciona como una alegoría
del agua canalizada,
el motor del desarrollo aragonés y el alma del pensamiento de Costa.
Molins resume el
sentido de su obra con un poema breve —recogido en la ficha
municipal— que parece condensar todo su mensaje:
Un abrazo a la tierra
petrificada
piedra,
metáfora de tiempo
tiempo
canalizado como el agua
agua
que hace evolucionar
agua
y cultura
agua
para el progreso
el
progreso de la tierra
Pocas veces un
poema y una escultura se funden tan bien. Símbolo
convierte el agua —esa corriente horizontal— en una fuerza que
asciende y eleva. Es un monumento al trabajo humano, al conocimiento
y al respeto por la naturaleza; un recordatorio de que, en Binéfar,
el progreso siempre ha nacido de la unión entre tierra y gente.
Patrimonio vivo
Hoy, Símbolo
se integra con naturalidad en el paisaje urbano del parque Benito
Coll.
Sus líneas firmes y su diálogo con la luz del sol —que
cambia el color del acero a lo largo del día— hacen que cada
observador encuentre una lectura diferente. No es una obra monumental
en el sentido clásico, sino una
presencia serena que
invita a detenerse, mirar y recordar.
El monumento a
Joaquín Costa es una pieza
de memoria viva: un
gesto de agradecimiento a un hombre que entendió que la verdadera
riqueza de la tierra no está solo en su agua, sino en su gente. Y
también, un testimonio de que en Binéfar el arte sigue siendo un
cauce donde fluyen la historia, la identidad y la creatividad.
Fuentes