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domingo, 31 de mayo de 2026

La Balsa Vieja o Balsa de Arriba en 1922

Hay fotografías que son, en realidad, una máquina del tiempo. Esta de 1922 lo es. Donde hoy los chavales cruzan camino del instituto, donde se sientan los abuelos a la sombra y donde Pepe Beltrán plantó su Alfiler, hace poco más de un siglo se extendía una lámina de agua quieta bajo el cielo literano. Era la Balsa de Arriba, y durante generaciones fue una de las dos despensas de agua de Binéfar.

Dos balsas para un pueblo sediento

El agua siempre fue la gran obsesión de esta tierra de secano. Para suplir un pozo que nunca bastaba, en 1770 se levantó un depósito que recogía el agua de lluvia: la llamada «Balsa Nueva», que con el tiempo quedó como Balsa de Abajo, en la actual Plaza de España. Contaban los mayores que aquella agua no servía para beber porque salía «molla», blanda. Ya en el siglo siguiente, en pleno XIX, se construyó su hermana mayor: la Balsa de Arriba, en lo que hoy es la plaza de Hipólito Bitrián, la que todo el mundo conoce, sin más, como la plaza del Instituto.

Aquella balsa tenía además otro nombre de raíz bien literana: la balsa de la Clamor, por el cauce que la alimentaba. Un nombre que hoy suena lejano, pero que recuerda que el pueblo vivía pendiente de cada gota que el cielo y las acequias quisieran regalarle. 

Balsa Vieja Binefar
Balsa Vieja Binefar. Fuente DARA

 

Del barro al regadío

El problema del agua no era solo de Binéfar, sino de toda La Litera. Ya en 1782 el ayuntamiento de Tamarite había pedido al rey un canal que aliviara las sequías. Aquel sueño tardó más de un siglo en cumplirse: el Canal de Aragón y Cataluña no se inauguró hasta el 2 de marzo de 1906, de la mano de Alfonso XIII. Con él llegó la prosperidad del regadío, y poco después, hacia 1910, el alumbrado y el agua potable. Las viejas balsas empezaban a sobrar.

El día que se cubrió el agua

La Balsa de Abajo se cegó primero, ya sin uso. La de Arriba resistió un poco más: cuando se tomó esta fotografía, en 1922, todavía reflejaba el cielo. Pero su destino estaba escrito. En 1950 se cubrió definitivamente, y aquel espejo de agua se convirtió en suelo firme, en plaza, en lugar de paso. El agua que durante siglo y medio había dado de beber a Binéfar desapareció bajo nuestros pies sin apenas un adiós. 

Balsa de Arriba Binéfar
Balsa de Arriba Binéfar

 

Y donde hubo agua, hubo escuela

Quince años después, en 1965, sobre aquel solar arrancó la construcción del nuevo Instituto de Enseñanzas Medias —el germen del actual IES Sierra de San Quílez—, que amplió las posibilidades de estudio de los más jóvenes. De ahí, sin que nadie lo decretara, le nació a la plaza su nombre popular: la plaza del Instituto. El lugar que había saciado la sed del cuerpo pasaba a saciar la del saber.

Un maestro que plantó un bosque

El nombre oficial de la plaza honra a Don Hipólito Bitrián Lera, maestro del colegio Víctor Mendoza y alma de una de las hazañas más hermosas de nuestra historia reciente. A mediados de los años cincuenta, con la Sierra de San Quílez pelada por siglos de pastoreo y leña, fue él quien lideró la primera repoblación, plantando pino carrasco junto a la ermita con la ayuda de sus propios alumnos. De aquella iniciativa nació el Coto Escolar y, con los años, el pinar que hoy corona la sierra. Binéfar le rindió homenaje en mayo de 1987, y le puso su nombre, con justicia, a esta plaza.

No deja de tener su poesía: la plaza del agua y de la escuela lleva el nombre del maestro que convirtió un monte desnudo en un bosque. Y la preside El Alfiler, una de las esculturas que el inolvidable Pepe Beltrán dejó por el pueblo. Agua, infancia, árboles y arte, todo en un mismo rectángulo de tierra.

Mirar la plaza con otros ojos

La próxima vez que cruces la plaza Hipólito Bitrián, detente un segundo. Bajo el asfalto y los bancos sigue durmiendo la memoria de un agua que dio vida a Binéfar cuando todo era más difícil. Esta fotografía de 1922 es lo único que nos queda de aquel espejo. Cuidémosla, porque es, literalmente, una ventana al fondo de nuestra propia sed. 


 

Para seguir leyendo en el blog

Fuentes: historia oficial del Ayuntamiento de Binéfar, basada en la obra Binéfar, tradición y modernidad, de José Antonio Adell Castán; archivo del blog Debinéfar.

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 Estas son las fuentes :

Fuente principal (datos históricos)

  • Historia – Ayuntamiento de Binéfar 

  • Ecosistemas – Ayuntamiento de Binéfar 
  • El Blog de Santiago Noguero
  •  Plaza Hipólito Bitrian o Plaza el Institutodebinefar.blogspot.com/2021/09/plaza-hipolito-bitrian-o-plaza-el.html
  • La balsa de arriba de Binéfardebinefar.blogspot.com/2016/11/la-balsa-de-arriba-de-binefar.html
  • La balsa de la Clamor o balsa de arribadebinefar.blogspot.com/2020/05/la-balsa-de-la-clamor-o-balsa-de-arriba.html
  • Paroquia de Binéfar, artículo sobre la Cruz de término (parroquiabinefar.org/cruz-termino): atribuye a José Beltrán Boíl («Pepe-Beltrán») la escultura "El Alfiler" de la plaza Hipólito Bitrián.
  • Fichas de la Plaza Hipólito Bitrián (Mapcarta, Callejero.net) y del IES Sierra de San Quílez (Plaza Hipólito Bitrián, 1).

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