Continuamos con nuestra serie dedicada a las Fiestas Patronales de Binéfar. Al igual que el año pasado dedicamos un especial a las peñas de Binéfar, este mes de agosto y septiembre queremos acercarnos a nuestras fiestas desde otra perspectiva: recordando algunos de sus actos, historias y curiosidades, así como esos momentos que, con el paso de los años, han ido formando parte de la memoria colectiva de Binéfar.
Hay un sonido que cierra, año tras año, las Fiestas Mayores de Binéfar: el de la traca final. Pero detrás de esos pocos minutos de luz y ruido hay una historia mucho más larga y accidentada de lo que parece —en el sentido literal de la palabra—, con nombres de piezas que hoy suenan a otra época, un accidente grave que lo cambió todo, años sin fuegos por falta de un lugar seguro y, finalmente, una azotea municipal convertida en la solución. Repasamos los fuegos artificiales de Binéfar de principios a fin.
El Toro de Fuego de 1977 y las granadas japonesas de 1982
Las páginas de La Voz de Binéfar, el boletín local que se viene publicando desde 1969, conservan algunas de las piezas pirotécnicas con nombre propio que iluminaron las fiestas de los años setenta y ochenta. En 1977, el programa anunciaba para el cierre de fiestas una «GRAN TRACA Y FUEGOS DE ARTIFICIO CON UN TORO DE FUEGO de fin de Fiestas, por la Pirotecnia La Zaragozana, de Zaragoza», con la propia empresa contratada citada por su nombre. Cinco años después, en 1982, el festival infantil de fiestas incluía «cucañas, juegos, lanzamiento de globos calientes, granadas japonesas y chocolatada con traca final», mientras que el cierre oficial de la edición se resolvía, como era costumbre, con una «Gran quema de fuegos artificiales con traca final anunciando el final de las fiestas». Toro de fuego, granadas japonesas, traca final: nombres que hoy apenas se usan pero que formaban parte del vocabulario festivo cotidiano de aquellas décadas.
Ya en 1916, el semanario Agricultura recogía el rumor y el programa oficial de un espectáculo pirotécnico para las fiestas de Binéfar —contado con más detalle en otra entrada de esta misma serie dedicada a las Fiestas Patronales—, así que la tradición de cerrar septiembre con pólvora tiene, como mínimo, más de un siglo de recorrido documentado.
2001: la noche en que algo salió mal
El 17 de septiembre de 2001, durante los fuegos artificiales de las Fiestas Mayores, una jaula que sostenía tres cañones pirotécnicos volcó sobre el suelo y disparó de forma repentina dos carcasas. Una de ellas impactó contra un vehículo estacionado y rebotó hacia el público que contemplaba el espectáculo. Gracias a la rápida intervención de la Guardia Civil, la Policía Local y los servicios de emergencia, el coche no llegó a explotar, pero el impacto dejó cinco personas heridas, dos de ellas de gravedad, entre ellas una niña de doce años del pueblo y una joven de Alcampell que tuvo que ser intervenida de urgencia. El entonces alcalde de Binéfar, explicó que el Ayuntamiento recurrió a la Guardia Civil para investigar lo ocurrido al comprobar que el consistorio no disponía de medios propios para determinar el origen del fallo, que se atribuyó a un problema en una de las carcasas.
No es agradable recordar un suceso así, pero conviene contarlo porque explica, de forma directa, todo lo que vino después: durante los siguientes veinticinco años, la localización y el formato de los fuegos de Binéfar no dejarían de cambiar, siempre con la seguridad como prioridad.
La Algodonera y la larga búsqueda de un lugar seguro
Ya en las fiestas de 2002, apenas un año después del accidente, la colección de fuegos artificiales se trasladó al Recinto Ferial de la Algodonera, con todos los disparos programados en modalidad aérea «para facilitar su tránsito» y evitar cualquier proyección hacia el público. El cambio de ubicación se acompañó de un mensaje que se repetiría, casi palabra por palabra, en los programas de fiestas durante toda la década siguiente: «Los fuegos se pueden ver mejor desde lejos porque todos son aéreos». Entre 2004 y 2010, la fórmula se mantuvo estable, con la «quema de una espectacular colección aérea de fuegos artificiales en la zona abierta del Recinto Ferial» como cierre de fiestas, normalmente unida al entierro de la sardina protagonizado por las peñas.
Pero la normativa de seguridad pirotécnica se fue endureciendo, y en 2012 llegó la noticia que nadie esperaba. La Voz de Binéfar lo tituló sin rodeos: «Los fuegos se suspenden por falta de ubicación apropiada». La concejalía de Fiestas explicaba que, tras buscar alternativas, no había sido posible encontrar un emplazamiento que cumpliese las nuevas exigencias de seguridad. Un año después, en 2013, los fuegos seguían suspendidos —«suspendidos desde hace dos años», recogía la publicación—, y el concejal de Festejos buscaba «algún espectáculo de fin de fiestas muy visual» que pudiera sustituirlos. Binéfar, sencillamente, se había quedado sin un lugar donde tirar sus fuegos artificiales con garantías.
2016: el retorno, esta vez desde la azotea del Ayuntamiento
La solución llegó en 2016, y fue tan ingeniosa como reveladora del cambio de mentalidad tras el accidente de 2001. El concejal de Actos Populares y Tradiciones, presentó ese año la recuperación del espectáculo pirotécnico como novedad principal de las fiestas, pero con una salvedad importante: no se trataba de «fuegos artificiales al uso», sino del lanzamiento, desde la azotea de la propia Casa Consistorial, de cartuchos de bajo calibre —menos de 50 milímetros— pensados para lograr «un espectáculo de luz y color». Se recomendaba contemplarlo desde la plaza de España o la calle Lérida, y se estableció un cordón de seguridad de veinticinco metros alrededor del edificio municipal durante el disparo.
La revista Somos Litera recogió el estreno con entusiasmo al cerrar la crónica de aquellas fiestas: entre los titulares del año —la lluvia en el desfile de carrozas, el doble pregón de Máximo López, el concierto del grupo 091— se incluía «el retorno de los fuegos artificiales», con esta valoración: «los fuegos artificiales, también llamados oficialmente espectáculo pirotécnico, lanzados desde la azotea del edificio consistorial. Por tradición, ese acto tiene su encanto (...) Su recuperación ha sido un acierto a tenor del comentario que uno podía escuchar tras el último cohete». Así nació, en 2016, la fórmula que Binéfar sigue empleando hoy: fuegos desde el propio Ayuntamiento, con perímetro de seguridad y calibre reducido, muy distintos en escala a los de las carcasas de gran formato que protagonizaron el accidente de 2001, pero fieles a la misma cita anual con el pueblo.
Hasta hoy
La fórmula estrenada en 2016 se ha mantenido en los años siguientes. En las fiestas de 2024, el programa oficial confirmaba de nuevo el «espectáculo pirotécnico con fuegos artificiales que se lanzarán desde el Ayuntamiento» como broche final del día grande, tras el festival de jotas en la plaza España. Casi cincuenta años después del Toro de Fuego de 1977 y veintitrés después de aquella noche de 2001 que lo cambió todo, Binéfar sigue cerrando sus fiestas con pólvora —solo que ahora, desde el balcón de su propio Ayuntamiento y con la seguridad muy presente en cada detalle del espectáculo.
Si alguien conserva programas de fiestas antiguos donde aparezcan otras piezas pirotécnicas con nombre, fotografías o recuerdos de aquellos años sin fuegos, este blog —que sigue con la serie dedicada a las Fiestas Patronales de Binéfar, la misma en la que ya contamos el origen de los chamizos y las peñas— tiene mucho interés en escucharlo: escríbenos o deja tu comentario.
Binefar, fuegos artificiales 2024. Dron Peti
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Fuentes
- La Voz de Binéfar, boletín local, números de septiembre de 1977, 1982, 2002, 2004-2010, 2012 y 2013.
- Agricultura (Binéfar), semanario, edición del 15 de septiembre de 1916.
- Un fallo en la carcasa, posible causa del accidente en los fuegos artificiales de Binéfar, Aragón Digital, 17 de septiembre de 2001.
- Cinco heridos al estallar una carcasa de fuegos artificiales en Huesca, ABC, 17 de septiembre de 2001.
- Huesca. Cinco personas resultan heridas en un accidente pirotécnico, Prevention World, 18 de septiembre de 2001.
- Binéfar contará con un espectáculo pirotécnico para clausurar las fiestas patronales, Somos Litera, 8 de septiembre de 2016.
- Las Fiestas de Binéfar cierran edición a ritmo de unos renovados fuegos artificiales, Somos Litera, 19 de septiembre de 2016.
- Las Fiestas de Binéfar de 2024 se vivirán en el centro, El Cruzado, 29 de agosto de 2024.