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domingo, 1 de febrero de 2026

Un cupón, una fecha y un trocito de Binéfar

La imagen de hoy nos la envía Salomé Nolla, que ya nos ha enviado otras fotografías y documentos y basta detenerse unos segundos para que empiecen a aparecer recuerdos, referencias y un inevitable viaje atrás en el tiempo.

Se trata de un cupón de la ONCE fechado el 18 de agosto de 2008, dedicado a Binéfar, bajo el lema “Binéfar. Espíritu Emprendedor”. Un lema que, visto con perspectiva, no iba nada desencaminado. En aquel momento, el municipio rondaba los 9.100 habitantes, una cifra que hablaba de crecimiento, de movimiento y de una localidad que miraba hacia delante sin complejos. La imagen elegida —una zona urbana reconocible, limpia, ordenada— buscaba transmitir precisamente eso: modernidad, dinamismo y proyección.

El cupón, con su precio de 1,50 euros, no deja de ser un objeto cotidiano, de esos que se compran casi sin pensar. Pero con el paso de los años se convierte en documento. En una pequeña cápsula del tiempo. Ahí está el escudo, la referencia a Aragón, los datos fríos (superficie, población), y también lo simbólico: la presencia de Binéfar en un soporte que circuló por toda España, llevando su nombre y capitalidad mucho más allá de la Litera.

Este tipo de piezas nos recuerdan una época concreta: los años previos a la gran crisis, cuando aún se hablaba con naturalidad de crecimiento, emprendimiento y futuro. Cuando las palabras no pesaban tanto como ahora. Cuando los cupones se guardaban a veces por superstición, a veces por costumbre, y otras —como en este caso— porque alguien tuvo el acierto de conservarlos.

Gracias a Salomé por compartir esta imagen, que no es solo un cupón, sino un pequeño fragmento de la historia reciente de Binéfar. Porque al final, la memoria de un pueblo también se construye con estos detalles: papeles, fechas, lemas y miradas que, años después, cobran un nuevo sentido.

Si alguien más guarda cupones, programas, entradas o documentos donde aparezca Binéfar, ya sabe: aquí siempre tienen sitio.

Lotería Binéfar
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domingo, 25 de enero de 2026

Pedro Pico y Pico Vena visitan Binéfar

No todos los días Binéfar se cuela en las páginas de una revista satírica nacional, y menos aún convertido en escenario de un cómic que no deja títere con cabeza. Pero eso fue exactamente lo que ocurrió cuando El Jueves publicó aquel cómic firmado por Carlos Azagra, uno de los grandes nombres del humor gráfico español, creador junto a Encarna Revuelta de los inolvidables Pedro Pico y Pico Vena. Sí, esos punkis de barrio que llevan décadas riéndose de todo lo que se mueve… y de lo que no.

 El cómic, ambientado en Binéfar, no es una postal turística ni falta que le hace. Azagra no viene a vender el pueblo, viene a retratarlo con bisturí, exagerando defectos, sacando a pasear tópicos y señalando contradicciones con esa mezcla de mala leche y cariño que solo tienen los buenos humoristas. Porque si algo queda claro es que aquí no hay desprecio: hay conocimiento del terreno y ganas de provocar reflexión a base de carcajada.

Carlos Azagra en Binéfar

Carlos Azagra en Binéfar

 

La historia nos presenta un Binéfar reconocible y deformado a la vez: calles, bares, personajes y situaciones que cualquiera que haya pasado media vida en el pueblo puede identificar, aunque aparezcan pasados por el filtro punk de Azagra. El cómic habla de aburrimiento, de rutina, de choque generacional, de juventud con ganas de marcha y de adultos que miran con recelo cualquier cosa que se salga del carril. Vamos, que no habla solo de Binéfar: habla de cualquier pueblo, y ahí está la clave de que funcione tan bien.

Como suele pasar con la sátira, hubo quien se rió a gusto y quien frunció el ceño. Señal inequívoca de que el trabajo estaba bien hecho. El humor de El Jueves nunca ha sido cómodo ni busca gustar a todo el mundo. Azagra dispara a discreción: contra el poder, contra la moral oficial, contra la hipocresía y contra esa tendencia tan nuestra a tomarnos demasiado en serio. Y Binéfar, por una vez, fue el espejo donde mirarse.

Conviene recordar quién estaba detrás de esas viñetas. Carlos Azagra, aragonés de nacimiento, es una figura clave del cómic underground y satírico desde finales de los años 70. Su estilo directo, su trazo inconfundible y su compromiso político y social han marcado generaciones de lectores. Pedro Pico y Pico Vena no solo eran personajes: eran una forma de entender el mundo, desde abajo, desde los márgenes y desde la risa como arma cargada de futuro.

La publicación del cómic no fue un hecho aislado. Azagra estuvo invitado a las Jornadas de la Juventud de Binéfar, unas jornadas culturales que apostaron fuerte por el humor, el cómic y la reflexión crítica. Charlas, exposiciones, actuaciones y encuentros en los que la risa no estaba reñida con pensar. En ese contexto, la presencia de Azagra y la aparición del cómic encajaban como un guante: cultura popular, irreverente y accesible, justo lo que muchas veces se echa en falta.

Carlos Azagra en Binéfar

 

Que un autor de este calibre pasara por Binéfar y lo convirtiera en materia prima para su obra dice mucho más en positivo que en negativo. Significa que el pueblo existe, que genera historias y que puede soportar una mirada crítica sin venirse abajo. Porque la sátira no destruye: pone el foco. Y a veces mirarse en un espejo deformante es más útil que mil discursos solemnes.

Años después, aquel cómic sigue teniendo gracia y sigue incomodando un poco, que es exactamente lo que debe hacer el buen humor. Nos recuerda cómo éramos, cómo nos veían y, sobre todo, que reírse de uno mismo es una magnífica forma de madurar como comunidad. Binéfar salió en El Jueves, sí. Y no quedó tan mal parado. Al menos salió vivo, que no es poco.

 

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Fuentes:

- Archivo personal David Muro

- el Jueves

- Diario del AltoAragón 

domingo, 18 de enero de 2026

La máquina del tiempo, de Javier Puértolas (3)

En diciembre de 1988 se presentaba en el Ayuntamiento de Binéfar el mural “La máquina del tiempo”  de Javier Puértolas. "No siempre es el pintor quien decide, que a veces es el muro el que toma la palabra. Y conviene escucharlo."

El artículo de prensa que recogía aquella presentación pública lo dejaba claro desde el titular: el mural determinará su pintura. No es una frase de postureo artístico; es casi una declaración de principios. Puértolas, con una trayectoria larga y sólida, reconocía algo que solo admiten los que ya no tienen nada que demostrar: que el espacio, el entorno y la función pública de la obra cambian la forma de pintar. Pintar en la calle no es lo mismo que hacerlo en el estudio, y pretender lo contrario suele acabar mal.



La máquina del tiempo”, instalada en el salón de plenos, no nace como una obra cerrada, sino como una pieza abierta al diálogo. Con el edificio, con la institución, con la ciudadanía. El propio autor explicaba que su intención no era ilustrar una idea preconcebida, sino dejar que el lugar actuara como catalizador. El resultado no es una imagen complaciente ni un mural decorativo; es una obra que interpela, que se toma su tiempo —ironías aparte— y que pide al espectador algo más que un vistazo rápido.

Y sí, puede que el muro mande. Pero cuando lo hace así, conviene obedecer.

Máquina del tiempo de Javier Puértolas

Quien siga este blog sabe que esta no es la primera parada de Puértolas en Binéfar. Ya en 2017, en la entrada “La máquina del tiempo de Javier Puértolas”: https://debinefar.blogspot.com/2017/04/la-maquina-del-tiempo-de-javier.html, se analizaba el proyecto con detalle, contextualizándolo dentro de su trayectoria y subrayando una idea clave: la pintura como proceso, no como producto inmediato. Allí se hablaba de capas, de memoria, de tiempo acumulado. El mural actual no hace sino confirmar aquella línea de trabajo, llevándola a un espacio institucional donde el tiempo —político, social, histórico— pesa todavía más.

Dos años después, en “Binéfar – Javier Puértolas”: https://debinefar.blogspot.com/2019/02/binefar-javier-puertolas.html, el blog volvía sobre esa relación entre el artista y la ciudad, insistiendo en algo que ahora cobra pleno sentido: la normalidad con la que Binéfar ha incorporado el arte contemporáneo a su paisaje cotidiano. No como algo excepcional o elitista, sino como parte de su identidad cultural. Que un mural de estas características se ubique en el salón de plenos no es un detalle menor: es una toma de posición.

El artículo de prensa recoge también las dudas, las preguntas y hasta las incomodidades que puede generar una obra así. Puértolas no promete unanimidad. Sabe que habrá quien no conecte con la pieza, quien la encuentre exigente o incluso desconcertante. Pero ahí está precisamente su valor. Como él mismo apunta, una obra pública no tiene por qué gustar a todo el mundo, pero sí debe invitar a pensar, a volver, a mirarla de nuevo. A darle tiempo. Como al buen vino. O a la buena pintura.

Hay además un aspecto que conviene subrayar: la honestidad del discurso. Puértolas habla sin grandilocuencias, sin esconderse tras teorías huecas. Reconoce que el mural le ha obligado a replantearse su forma de trabajar, que el formato y el contexto pesan, que no todo está bajo control. En tiempos de certezas prefabricadas, esa actitud es casi revolucionaria.

“La máquina del tiempo” no explica el pasado ni predice el futuro. Lo que hace es activar el presente, recordarnos que la pintura sigue siendo un lenguaje vivo, capaz de adaptarse, de resistir y de dialogar con espacios que no siempre se lo ponen fácil. Y que una ciudad que permite —y defiende— ese diálogo está, sin duda, un paso por delante.

Desde el blog Debinefar no queda más que insistir en la invitación: lean el artículo, revisiten las entradas anteriores del blog y, sobre todo, acérquense al mural. Mírenlo con calma. Vuelvan otro día. Cambien de punto de vista. Porque si algo nos enseña “La máquina del tiempo” es que el arte, como la historia, no se entiende a la primera. Y que dejarse llevar, a veces, es la mejor forma de avanzar.

Y sí, puede que el muro mande. Pero cuando lo hace así, conviene obedecer.

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Fuente: La Voz de Binéfar diciembre 1988 


domingo, 11 de enero de 2026

Equipo de fútbol peña Latacin

Las peñas fueron motor de la vida cultural, festiva y deportiva durante buena parte de nuestra historia. Hoy nos envían esta fotografía (coloreada) del equipo de fútbol de la peña Latacin y nos piden ayuda para completar los nombres de las personas que aparecen en la imagen.

Latacin binéfar equipo futbol
Aparecen en el antiguo campo de fútbol del Segalar con un cartel de Pinturas Lepanto en letras blancas sobre la valla y un anuncio que no termina de leerse a la izquierda de "Manuel ...."

La mayoría visten la equipación blanca con el escudo de la peña 

¿Reconoces a alguno de los deportistas?. Indícalo en comentarios y actualizaremos la entrada.

 

Latacin binéfar equipo futbol

Joaquin Murillo Abos comenta en facebook:
 
1. -
2. Ramón Guasch
3. -
4. Pedrós el fontanero
5. Ramiro González Mariñoso
6. Antonio Cubero
7. Enrique Murillo Puy
8. Enrique López Rodrigo
9. Carmelo Arroyos
10. Luis Jubero
11. -
12. José Manuel Sánchez Cardil
13. Joaquín Toro
14. José María Garreta
15. Faustino Rami Lamora
16. Roberto Chirón Abadías
17. Mirasol
18. Dorindo
19. José Luis Isábal Alzuria
 
  • María José Corvinos Ríu dice: Yo creo que el 11 es Paco López 
  • Ángela Delgado Sopena dice: El numero 11 es Jose Miguel Rodella, a lo que Julia Alonso de la Fuente responde: El número 11 es Paco López Gombau
  • Julia Alonso de la Fuente dice: El 1 y el 3 son dos trabajadores gallegos de telefónica que se juntaban con ellos.

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domingo, 4 de enero de 2026

I San Silvestre solidaria en Binéfar

Hace ya 18 años, Binéfar vivió una tarde mágica de deporte, solidaridad y comunidad con la celebración de la I San Silvestre Solidaria. Corría el 31 de diciembre de 2007 cuando la Plaza de España se convirtió en el epicentro de una fiesta popular que mezcló atletismo, espíritu navideño y compromiso social. Hoy, desde debinefar.blogspot.com, queremos rendir homenaje a aquella jornada que sembró una tradición que sigue viva.

Binéfar vivió  I San Silvestre Solidaria 

Una carrera con alma solidaria

La iniciativa nació de la colaboración entre el Club Atletismo Binéfar y la ONG Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF), con el respaldo de la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento. El objetivo era claro: recaudar fondos para proyectos humanitarios en Perú, concretamente en la zona de Pisco, afectada por un terremoto ese mismo año. Los fondos se destinarían a escolarización, instalación de paneles solares y otras necesidades básicas.

José Luis Paniceres, representante de BUSF, lo expresó con claridad: “Nuestro reto es que se dé a conocer los objetivos de la ONG a través de esta carrera solidaria”. Y vaya si lo lograron.

ONG Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) 

Categorías para todos los públicos

La carrera se estructuró en varias categorías para fomentar la participación de todas las edades:

  • Minicarrera benjamín: para nacidos en 1997 y posteriores, con un recorrido de 400 metros.

  • Infantiles: nacidos en 1995 y 1996.

  • Cadetes: nacidos en 1993 y 1994.

  • Absolutos: nacidos en 1992 y anteriores, con un circuito urbano de 3.000 metros.

La inscripción costaba 3 euros para infantiles, cadetes y adultos, mientras que la minicarrera era gratuita. El dorsal solidario se convirtió en símbolo de compromiso.

Binéfar: Una tarde de deporte, disfraces y comunidad 

Una tarde de deporte, disfraces y comunidad

La atmósfera fue festiva desde el inicio. Muchos corredores lucieron gorros navideños, caretas y disfraces, incluyendo algunos peculiares 'Papa Noel'. Participaron futbolistas locales, como José Luis Florencia y Naya, y hasta el por aquél entonces párroco de la villa, Francisco Cabrero, se sumó a la causa.

San Silvestre Binéfar Solidaria 

La carrera fue dirigida por José Antonio Adell, gran conocedor del atletismo y de la cultura local. La entrega de trofeos y el sorteo de regalos —aportados por los atletas Élian Périz y Eliseo Martín— estuvieron a cargo de Faustino Rami (concejal de Deportes), Begoña Ortiz (presidenta del Club Atletismo Binéfar) y José Luis Paniceres (BUSF).

I San Silvestre Solidaria Binéfar 

Ganadores y clasificaciones

La participación fue masiva, con 150 inscripciones y una recaudación de 700 euros, a los que se sumaría una aportación del Ayuntamiento. Las clasificaciones reflejaron el entusiasmo de los corredores:

Mini femenina:

  1. Marina Blanco
  2. Mireya Villagrasa
  3. Ana Galindo 

Mini masculina:

  1. Javier Biel
  2. Manuel Giménez
  3. Carlos Colomina 

Infantil femenina:

  1.  María Larrosa
  2. Alicia Pións

Infantil masculina:

  1. Aitor Torres
  2. Daniel Turmo
  3. Rubén Toro 

Cadete masculina:

  1. José Franco
  2. Héctor Galo
  3. Víctor Ataré

Absoluta femenina:

  1. Élian Périz
  2. Nuria Sierra
  3. Pilar Sierra 

Absoluta masculina:

  1. Carlos Oriach
  2. José Antonio de la Fuente
  3. Edhit Galo 

Élian y Nuria cruzaron la meta juntas, compartiendo el dorsal 101, en un gesto que fue ovacionado por el público.

 Élian y Nuria cruzaron la meta juntas

Un legado que perdura

La presidenta del Club Atletismo Binéfar-Hinaco, Begoña Ortiz, declaró al Diario del Altoaragón: “La colaboración ha sido muy importante, tanto de niños como de mayores. Podemos considerar esta primera San Silvestre como un éxito. Nos ha sorprendido que gente mayor del pueblo participara en esta carrera”.

Por su parte, José Luis Paniceres destacó: “Lo importante es que la gente se haya involucrado con la causa, y creo que este es un buen inicio para la continuidad en los próximos años”.

I San Silvestre solidaria en Binéfar 

Y así fue. Desde entonces, la San Silvestre Solidaria de Binéfar se ha convertido en una cita anual que combina deporte y solidaridad. En 2023, por ejemplo, se recaudaron 1.038 euros para Cáritas Diocesana Barbastro-Monzón.

San Silvestre Solidaria de Binéfar 

Una tradición que nació con fuerza

La I San Silvestre de Binéfar no fue solo una carrera: fue una declaración de principios. En una tarde fría de Nochevieja, el calor humano y el espíritu comunitario llenaron las calles. La pancarta hinchable de Hinaco, las mesas de inscripción, las fotos bajo las pancartas, los abrazos en meta… todo hablaba de una Binéfar que sabe correr por causas justas.

Hoy, 18 años después, recordamos con cariño aquella jornada que marcó el inicio de una tradición. Porque correr en Binéfar no es solo deporte: es compromiso, es comunidad, es historia viva.

¡Nos vemos en la próxima meta!

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Fuentes: Diario del AltoAragón 

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