En los primeros meses de 2003, cuando la amenaza de una intervención militar en Irak crecía día a día, las calles de muchas ciudades y pueblos se llenaron de ciudadanos que querían expresar un mensaje claro: no a la guerra. Aquellas movilizaciones no se limitaron a las grandes capitales. También en localidades como Binéfar la sociedad civil salió a la calle para defender la paz y mostrar su rechazo al conflicto.
En el conjunto de Aragón, la respuesta fue masiva. En Zaragoza, cientos de miles de personas participaron en manifestaciones multitudinarias que recorrieron el centro de la ciudad bajo el lema “No a la guerra, no más sangre por petróleo”, con la presencia de representantes políticos, sindicales y sociales. Aquella movilización reflejaba el sentimiento de una gran parte de la ciudadanía, convencida de que la guerra sería un grave error.
Pero la protesta no se quedó en la capital. Numerosas localidades altoaragonesas organizaron concentraciones y actos públicos para sumarse a esta corriente de rechazo al conflicto. En ese contexto, Binéfar también se convirtió en escenario de una movilización significativa.
La primera de estas concentraciones tuvo lugar en la Plaza de España, donde vecinos y representantes municipales se reunieron para expresar su oposición a la guerra. El acto fue convocado por el Ayuntamiento y contó con la presencia del alcalde y miembros de la corporación municipal. La cita congregó a un buen número de binefarenses, que quisieron mostrar públicamente su preocupación ante la posibilidad de un conflicto armado.
El ambiente fue reivindicativo pero también participativo y cercano. Antes del inicio del acto, el grupo Los Titiriteros de Binéfar animó espontáneamente los prolegómenos, aportando un tono cultural y ciudadano a la convocatoria. A continuación, el concejal de Participación, Javier Sáez, explicó el acuerdo adoptado por la Junta de Portavoces para invitar a los vecinos a participar en la concentración. El acto concluyó con la lectura de un manifiesto a cargo de Juan Pano, en el que se dejó patente el rechazo a la acción bélica.
Semanas después, cuando la tensión internacional continuaba aumentando, Binéfar volvió a movilizarse. En esta segunda convocatoria, alrededor de doscientas personas acudieron nuevamente a la Plaza de España para reiterar su oposición a la guerra en Irak. La concentración contó otra vez con la presencia del alcalde, Manuel Lana, y con representantes de distintos colectivos sociales y sindicales.
Durante el acto, el concejal Javier Sáez subrayó que la sociedad de la comarca rechazaba cualquier guerra y que la convocatoria pretendía mostrar públicamente ese sentimiento. En la misma línea, Andrés Montes, secretario de CCOO en La Litera, destacó que la participación ciudadana evidenciaba una apuesta clara por la no violencia y por desmarcarse de la política internacional que impulsaba la intervención militar.
Estas concentraciones formaron parte de una oleada de movilizaciones que recorrió toda la provincia. Barbastro, Monzón, Jaca, Sabiñánigo o Fraga también acogieron manifestaciones y actos públicos con cientos o miles de participantes. En todos los casos, el mensaje fue muy similar: una llamada a la paz y una crítica abierta a la guerra que se preparaba.
Miradas con perspectiva, aquellas concentraciones reflejan un momento de fuerte implicación social. En pueblos como Binéfar, donde la vida cotidiana suele transcurrir lejos de los grandes escenarios internacionales, la ciudadanía decidió alzar la voz para participar en un debate global.
Las imágenes de aquellas jornadas —pancartas, vecinos reunidos en la plaza, gestos de preocupación pero también de esperanza— forman ya parte de la memoria colectiva local. Son el testimonio de un tiempo en el que muchos binefarenses sintieron que, aunque el conflicto estuviera a miles de kilómetros, la defensa de la paz también empezaba en la plaza del pueblo.
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Fuentes:
Hemeroteca Diario del Altoaragón


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