| |
| Foto: J. A. Adell. Actuación de “aizcolaris” en la romería de San Quílez en Binéfar (16 de abril de 1990) |
Romería San Quilez 1940
Romería San Quilez 1940
Romería San Quilez 1950
Romería San Quile. finales años 20.
Historia, fotografías antiguas y patrimonio de Binéfar (Huesca). Personajes ilustres, fiestas y memoria de capital de La Litera. Blog semanal desde 2013.
| |
| Foto: J. A. Adell. Actuación de “aizcolaris” en la romería de San Quílez en Binéfar (16 de abril de 1990) |
Hay lugares que no solo se recorren, sino que se sienten. Espacios que, más allá de su belleza, forman parte de la identidad colectiva de un pueblo. Para los binefarenses, la Sierra de San Quílez es precisamente eso: un refugio natural, un punto de encuentro, un escenario de recuerdos compartidos… y, cada Lunes de Pascua, el corazón que late con más fuerza que nunca.
Este próximo 6 de abril, como marca la tradición, volveremos a subir andando hasta la sierra, acompañados por la charranga, entre risas, saludos y ese ambiente festivo que solo se entiende cuando se vive. Es el Día de San Quílez, una jornada que va mucho más allá de lo religioso o lo festivo: es un ritual colectivo que conecta generaciones.
Si quieres conocer quien era San Quílez y su madre te dejo este enlace: San Quílez y Julita
Ubicada en la comarca de La Litera y extendiéndose hacia el Cinca Medio, la Sierra de San Quílez se alza como un pulmón verde cercano, accesible y profundamente querido. No hace falta viajar lejos para sentir la naturaleza en estado puro: basta con mirar hacia la sierra y comenzar a caminar.
Sus senderos serpentean entre pinos, carrascas y zonas reforestadas con mimo durante años. Cada rincón habla del esfuerzo colectivo por preservar este entorno, convirtiéndolo en un espacio ideal para el senderismo, el descanso y la contemplación.
Uno de sus mayores atractivos son los miradores panorámicos. Desde ellos, la vista se abre sobre el paisaje literaño, ofreciendo una perspectiva que invita a detenerse, respirar y dejarse llevar. Especialmente significativo es el mirador accesible, un ejemplo de cómo la naturaleza puede —y debe— ser disfrutada por todos, sin barreras.
La sierra no es solo un conjunto de caminos; está llena de espacios que guardan historias.
La ermita de San Quílez, situada en lo alto, es sin duda el epicentro emocional del lugar. Allí confluyen tradición, espiritualidad y convivencia. No hay binefarense que no haya pasado por ella en algún momento importante de su vida.
Muy cerca encontramos el merendero José Javier Arias, una zona especialmente significativa por su vinculación con la reforestación. Es un espacio que simboliza el compromiso con el futuro, donde la naturaleza se regenera gracias al trabajo constante.
Otro punto destacado es el refugio de Benito Col, cuyos terrenos fueron cedidos para uso público, reflejando ese espíritu de comunidad que define a la sierra o una de las fuentes promovida por la Unión Ciclista y que solucionaron los problemas del agua en la sierra. Son lugares que no solo se visitan: se viven.
La Sierra de San Quílez no sería lo que es sin el trabajo incansable del Club Litera Montaña. Gracias a su labor de mantenimiento, reforestación y cuidado del entorno, este espacio natural ha ido creciendo y mejorando con el paso del tiempo.
Su compromiso ha sido reconocido con el prestigioso premio Félix de Azara, un galardón que pone en valor la dedicación a la conservación del medio ambiente. Pero más allá de premios, lo verdaderamente importante es el legado: un entorno cuidado para las generaciones presentes y futuras.
Cada árbol plantado, cada sendero acondicionado, cada rincón recuperado… son pequeños gestos que han convertido la sierra en un ejemplo de lo que se puede lograr cuando un pueblo se implica.
Numerosas organizaciones, peñas y entidades de todo tipo han seguido replantando la sierra y cuidando el entorno año a año colaborando con el Ayuntamiento.
Si quieres conocer cómo comenzaron las plantaciones en la sierra de San Quílez visita esta entrada.
La Sierra de San Quílez forma parte de la Red de Caminos Naturales con el camino natural de la Sierra, lo que refuerza su valor como espacio de conexión entre territorio, historia y naturaleza. Estos caminos no solo facilitan el acceso, sino que invitan a descubrir el entorno con una mirada más pausada, más consciente.
Caminar por ellos es recorrer paisajes, pero también emociones. Es reencontrarse con uno mismo mientras se avanza entre árboles y silencio, roto solo por el sonido del viento o las conversaciones compartidas.
Pero si hay un momento en el que la sierra cobra un significado especial, es durante la celebración del Día de San Quílez en Semana Santa. El Lunes de Pascua, los binefarenses nos reunimos para subir andando, como se ha hecho durante generaciones.
La charranga marca el ritmo. Las familias, los grupos de amigos, los niños y los mayores avanzan juntos. No importa la edad ni el paso: lo importante es estar, compartir, formar parte.
Es una jornada en la que el camino se llena de vida. Se escuchan risas, se intercambian historias, se crean recuerdos. Al llegar arriba, la ermita se convierte en punto de encuentro, y la sierra entera respira ese ambiente único que mezcla alegría, tradición y pertenencia.
La Sierra de San Quílez no es solo un destino de senderismo ni un espacio natural más. Es parte del alma de Binéfar. Es el lugar donde se celebran encuentros, donde se refugian pensamientos, donde se construyen recuerdos.
Cada paso por sus caminos es también un paso en la historia colectiva del pueblo. Cada subida en San Quílez es una reafirmación de lo que somos: una comunidad que cuida, que celebra y que comparte.
Este 6 de abril, cuando volvamos a subir con la charranga, no solo estaremos participando en una tradición. Estaremos formando parte de algo más grande: una conexión que une pasado, presente y futuro en un mismo camino.
Y mientras el eco de la música resuene entre los árboles y las vistas se abran ante nosotros, sabremos —una vez más— que hay lugares que no se explican, se sienten.
Porque la Sierra de San Quílez no es solo un lugar al que se va. Es un lugar al que siempre se vuelve.
La celebración de abril de 1999, cuando cientos de personas acudieron a San Quílez no solo para la tradicional subida y la misa, sino también para disfrutar de un día de campo con actuaciones musicales. Aquel año, los quintos organizaron un concierto con los grupos Moby-Dick y Azucarillo Kings.
Compartir es vivir, también en redes sociales.
![]() | ||
| San Quílez | 14 de septiembre 2021 en pandemia. Autor: Juan Carlos García Cazcarra |
Lo que distingue a la Romería de San Quílez es su fusión única entre espiritualidad y contacto con la naturaleza. Los binefarenses, muchos de ellos acompañados por familiares y amigos de otras comarcas, suben a pie a la ermita desde el centro del pueblo, compartiendo cantos, anécdotas y alimentos.
A lo largo del camino, el ambiente es festivo. La llegada a la explanada que rodea la ermita suele estar marcada por una misa y almuerzo, tras la cual los asistentes aprovechan el entorno para disfrutar de una jornada campestre.
Ermita San Quílez a finales años 20
Más fotografías históricas de San Quílez
La primera ermita fue construida en el año 1888. Se intentó organizar varios días de fiesta (desde el sábado hasta el lunes), aunque sin éxito. Se subía en carros engalanados para la ocasión y se comía en los alrededores de la ermita y por toda la sierra.
Durante el siglo XX, y especialmente desde los años 70 y 80, la romería experimentó una transformación significativa. Aunque conservó su carácter religioso, también se convirtió en una jornada de encuentro popular. Se incorporaron actos culturales, conciertos y actividades organizadas por asociaciones locales y peñas juveniles.
Romería San Quílez 1940
Un buen ejemplo de esta evolución se encuentra en la celebración de abril de 1999, cuando cientos de personas acudieron a San Quílez no solo para la tradicional subida y la misa, sino también para disfrutar de un día de campo con actuaciones musicales. Aquel año, los quintos organizaron un concierto con los grupos Moby-Dick y Azucarillo Kings.
Aunque la romería de abril es la más popular, en los últimos años se ha recuperado una antigua tradición que se celebraba el 6 de enero, en pleno invierno. En esta fecha, se conmemora de forma simbólica y con tintes históricos la figura del santo, con una recreación en la que no faltan las antorchas, los cánticos tradicionales, trajes de época y una hoguera popular.
Hoy, la Romería de San Quílez sigue siendo una de las celebraciones más esperadas del calendario binefarense. Aunque los tiempos cambian, el espíritu de comunidad permanece. En este 2025, la cita tendrá lugar el lunes 21 de abril, con actividades organizadas por el Ayuntamiento y asociaciones locales: salida desde Plaza España, misa en la ermita, hinchables, conciertos y, cómo no, la tradicional subida al mallo.
Romería San Quílez años 50El sábado previo, el 19 de abril de 2025, se celebrará un concierto con grupos como The Moorland y Sonnora, mostrando cómo la fiesta mantiene su carácter joven y dinámico.
Concierto Interpeñas que sustituyó al concierto de Quintos hace ya algunos años.Subida al palo en 2024
La Romería de San Quílez es, ante todo, una expresión viva del alma de Binéfar. Su valor no reside solo en los actos programados, sino en ese sentimiento compartido que une a generaciones en torno a una montaña, una ermita y una historia que se escribe cada año.
Si aún no la has vivido, este año puede ser la oportunidad perfecta para formar parte de una tradición que mira al futuro sin olvidar sus raíces.
Ya hablamos en su día de la Bóbila de Binéfar y del barrio que creció a su sombra. Hoy volvemos sobre ella con un documento distinto: la ficha oficial del Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés (SIPCA), que cataloga el edificio bajo el nombre técnico de Ladrillera San Quílez y permite completar, con precisión de inventario, lo que la memoria oral del pueblo ya nos había contado.
Conviene aclarar algo que se presta a confusión: en Binéfar hubo dos ladrilleras, no una, y ambas se conocieron popularmente como "la bóbila".
La primera se levantó en 1924 en la calle Tejería, dando nombre al barrio que la rodeó. La promovió Próspero Montousse Jacomed, un experto francés en hormigón armado que había llegado a Binéfar para trabajar en las obras del Sifón del Sosa y que acabó casándose con Carmen Ortiz Oncins, hija de un tejero local. Montousse se asoció con su suegro, José Ortiz Alegre, y con sus cuñados Miguel y Antonio, para fundar la fábrica. Contaba con un horno tipo Hoffmann, de cocción continua, y extraía la arcilla de la cantera Montousse. En 1930 producía 480 toneladas anuales de ladrillo y teja. Tras la muerte de Miguel Ortiz en la Guerra Civil, la fábrica cambió de manos varias veces: la modernizó Sebastián Bernard en 1934 (molinos, trituradoras, cortadores automáticos) y en 1952 pasó a Antonio Arasanz Amal y José Mª Ortiz Juste, que la rebautizaron como Antigua Cerámica de Binéfar. Esta es, según nuestras propias fuentes, la fábrica que hoy ha desaparecido por completo.
| Ladrillera Calle Tejería |
La segunda se construyó en 1949 junto a la carretera de Tamarite. La fundó Antonio Pueyo Gil bajo el nombre de Moderna Cerámica, con un horno de 300 m³ capaz de producir 20.000 piezas diarias. En 1956 cambió de propietario y de nombre, pasando a llamarse Ladrillera San Quílez —el nombre con el que la registra oficialmente el SIPCA pero que no concuerda pues en realidad las fotos son de la del barril Tejería—, actividad que se documenta hasta hacia 1983. La memoria local añade un capítulo posterior: bajo la propiedad de Rafael y Mariano Coscojuela, la fábrica siguió funcionando hasta su venta en 1985 cuando se vendió a los actúales propietarios y el recinto se reconvirtió en granja.
| Estado actual granjas. Ladrillera San Quilez |
| Estado actual de la Chimenea Ladrillera San Quilez |
Las familia propietarias sigue llamando a los edificios según su función dentro de la ladrillera: El horno, la Galletera,…
La ficha del SIPCA permite una lectura técnica muy precisa del edificio superviviente en la fecha de realización de la bovila de la calle Tejería aunque la mal denomina Ladrillera San Quilez. Se trata de una construcción de planta rectangular, levantada en ladrillo visto combinando aparejo flamenco sencillo en unas zonas e isódomo en otras —es decir, alternando el despiece decorativo propio de la tradición cerámica aragonesa con hiladas más regulares, según la función estructural de cada paño—, y cubierta a doble vertiente con teja.
Uno de los lados largos del edificio presenta un zócalo alto rematado por cinco vanos rectangulares; el lado opuesto se resuelve como un porche abierto sostenido por cinco pilares, probablemente destinado al secado y almacenaje de las piezas antes de la cocción, protegidas de la lluvia pero ventiladas. En uno de los lados cortos se abren dos grandes bocas de carga, resueltas en arco escarzano rebajado y de gran profundidad —auténticos túneles—, con la rosca del arco marcada por ladrillos dispuestos radialmente: por ahí se introducían las piezas crudas y se extraían ya cocidas.
Pero el elemento verdaderamente identificativo, el que convierte a estas fábricas en hito del paisaje, es la chimenea de ladrillo que se eleva sobre el conjunto. Su función no era decorativa sino estrictamente térmica: en un horno de tipo Hoffmann, la combustión se desplazaba de forma continua por una serie de cámaras en anillo, y la chimenea central generaba el tiro necesario para mantener esa combustión constante, permitiendo cocer sin interrupción y aprovechar el calor residual de una cámara para precalentar la siguiente. Es la misma lógica que explica la silueta de las viejas ladrilleras de todo el valle del Ebro: un volumen horizontal, alargado y de baja altura, dominado por una única chimenea vertical.
De la bóbila de la calle Tejería, la más antigua, no queda nada más que el nombre del barrio, algún edificio reutilizado y el recuerdo de sus vecinos. De la de la carretera de Tamarite, la Ladrillera San Quílez, se reconvirtió hace décadas, (se compró por la familia actualmente propietaria en 1985) en explotación agropecuaria. Entre el inventario técnico del SIPCA y la memoria oral recogida en este blog hay pequeños desajustes de fechas —normales cuando se cruzan el archivo y el recuerdo— que quizá algún lector con vínculos familiares en Tejerías pueda ayudarnos a afinar. Como siempre, los comentarios están abiertos para eso.
San Quílez es para los binefarenses símbolo de su historia y tradiciones. Asociaciones, instituciones e incluso el Ayuntamiento dió ayudas para los recién nacidos que llevaran el nombre de Quílez. La romería del Lunes de Pascua a la ermita en plena sierra, es una de las manifestaciones festivas más importantes que tiene el calendario anual lúdico de la localidad.
Acercamos hoy la historia del camino natural a a sierra de San Quilez que será protagonista esta misma tarde en el programa Chino Chano de Aragón TV.
Aquí el plano del camino:
La historia comenzó antes pero la primera noticia del concurso por procedimiento abierto para la ejecución del Camino Natual a la Sierra de San Quilez aparece en abril de 2006
.Pulsa sobre las imágenes para agrandar ¡¡
El MIMAM adjudica los trabajos ese mismo año unos meses más tarde.
Las obras en el año 2008