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domingo, 15 de febrero de 2026

Vídeo: La tradición del cine en Binéfar: memoria, cultura y futuro

Cortometraje sobre el cine en Binéfar para la inauguración del cine el 19 de febrero de 2017, realizado por Ayuntamiento de Binéfar


 

La tradición del cine en Binéfar: memoria, cultura y futuro

El Corto de Inauguración del Cine Binéfar, presentado el 19 de febrero de 2019, es mucho más que una pieza audiovisual conmemorativa. Es un ejercicio de memoria colectiva que repasa la profunda relación entre Binéfar y el cine, una relación que ha marcado generaciones, hábitos sociales y la vida cultural del municipio. A través del testimonio en primera persona, el vídeo recorre desde los orígenes más rudimentarios del cine en el pueblo hasta la reflexión sobre su importancia cultural y social en la actualidad.

Los primeros pasos del cine en Binéfar

El relato comienza con una imagen casi artesanal del nacimiento del cine en Binéfar. En las décadas de 1920 y 1930, cuando la tecnología era limitada y la curiosidad inmensa, se realizaron las primeras proyecciones de forma improvisada. Una máquina de proyección se bajaba desde un piso superior hasta un café, se colocaba una sábana en plena acera —en la zona donde estaba el trepullol— y la proyección se orientaba hacia la calle para que el público pudiera verla.

Aquellas sesiones, duras en lo técnico pero pioneras en lo cultural, congregaban a mucha gente. El cine, incluso en sus formas más precarias, ya era un espectáculo de masas. Llegó a haber hasta cuatro espacios de proyección en el municipio si se cuenta el frontón, lo que da una idea clara de la temprana implantación del cine en la vida local.

Las salas emblemáticas: Romea, La Paz y California

Con el paso del tiempo, el cine se consolidó en salas estables. Cuando el narrador comenzó a frecuentar el cine, Binéfar contaba con dos salas principales: el Romea y La Paz. Posteriormente se instaló el Cine California, un edificio antiguo que, sin embargo, resultaba espectacular para la época.

Durante un tiempo, Binéfar llegó a tener tres cines en funcionamiento simultáneo, algo excepcional para una población de su tamaño. Estos cines atraían a espectadores de numerosos pueblos de alrededor, ya que en muchas localidades vecinas las salas eran antiguas, mientras que las de Binéfar eran relativamente nuevas, con pantallas más grandes y mejores condiciones de proyección.

Un fenómeno social y popular

Las salas estaban siempre llenas, absolutamente llenas. Para conseguir una buena localidad era necesario estar abonado, lo que garantizaba tener siempre las mismas entradas. Si una película no interesaba, esas entradas incluso podían venderse a otras personas. El cine formaba parte del día a día y movía a toda la población.

El entusiasmo por el cine atravesaba todas las capas sociales: jóvenes, mayores, familias enteras. En una época en la que las opciones de ocio eran limitadas —básicamente cine, bares y baile—, ir al cine era un acontecimiento social. Se acudía en cuadrilla, y más adelante, cuando llegaban los primeros noviazgos, las parejas iban juntas, reforzando el cine como espacio de encuentro y convivencia.

Tradición, rutina y vida cotidiana

Más allá del espectáculo, el cine era tradición. Existía un ritual semanal profundamente arraigado, especialmente en la generación de los padres y abuelos: ir a misa, ir al cine —muchos estaban abonados— y después acudir al baile. Para ellos, el cine era una cita ineludible de cada domingo.

El testimonio personal refuerza esta idea: gastar la propina del fin de semana en el cine de La Paz era lo habitual. Se iba de todas las maneras posibles: con amigos, con los padres o incluso solo. El recuerdo incluye detalles muy concretos y humanos: la bolsa de chucherías, la taquillera —cariñosa, cercana, casi maternal— y la sensación de entrar en un espacio familiar.

El cine como experiencia completa

La experiencia no terminaba en la pantalla. El vestíbulo del cine, con carteles de películas de hacía muchos años, la entrada que conducía a la cafetería y las largas colas en el único puesto de palomitas, chucherías y bebidas formaban parte del ritual.

Hoy, la percepción ha cambiado. Ir al cine se ha convertido, en muchos casos, en una actividad rápida: pasar un rato y poco más. Antes, sin embargo, ir al cine era algo especial, distinto, casi solemne. Esa familiaridad y ese carácter excepcional son aspectos que se echan profundamente de menos.

Un patrimonio cultural pionero

La desaparición del cine en una localidad con tanta tradición se percibe como una auténtica pérdida. Binéfar no solo tuvo una relación intensa con el cine, sino también pionera. En los años 30 ya contaba con dos salas que proyectaban películas en color, algo muy poco habitual en el resto de España en aquel momento.

Haber llegado a tener tres cines de gran importancia y quedarse sin ninguno supone un vacío cultural difícil de justificar desde la perspectiva histórica y social.

Cine, servicio cultural y futuro

La reflexión final mira al presente y al futuro. Sin cine, muchos jóvenes no saben qué hacer en el pueblo, y las personas mayores no siempre pueden desplazarse a localidades como Lérida o Monzón, especialmente quienes ya no salen con facilidad.

Aunque se reconoce que económicamente un cine puede no ser rentable, se subraya su valor como servicio cultural. El cine influye, educa y amplía horizontes. A través de las historias que muestra, permite vivir experiencias ajenas, imaginar otros mundos y, especialmente en la infancia, soñar. ¿Quién no salió alguna vez de una película de superhéroes creyendo que también tenía un superpoder?

Traer cine es traer cultura. Y Binéfar, por su historia, su tradición y su identidad, sigue necesitando ese impulso cultural que durante décadas definió su vida social. Porque el cine no fue solo entretenimiento: fue comunidad, costumbre y memoria compartida.

sábado, 14 de febrero de 2026

Homenaje al gran cocinero binefarense Teodoro Bardají

 Homenaje al gran cocinero binefarense Teodoro Bardají y a su Recao de Binéfar: un plato de diez

Conferencia y demostración en el Centro de Innovación Gastronómica de Aragón de su director gastronómico y autor, Ismael Ferrer


Fuente:  
https://www.eldiariodehuesca.com/videos-destacados/homenaje-al-gran-cocinero-binefarense-teodoro-bardaji-y-a-su-recao-de-binefar-un-plato-de-diez_3700463_110.html

domingo, 8 de febrero de 2026

Los alcaldes de Binéfar: más de un siglo de historia en imágenes

Con motivo del 40 aniversario de la Constitución Española, el Ayuntamiento de Binéfar inauguró una exposición que rinde homenaje a más de un siglo de historia municipal a través de sus alcaldes. Esta muestra, titulada Binéfar, más de 100 años de alcaldía, puede actualmente visitarse en el hall del consistorio y ofrece una mirada profunda y emotiva sobre los protagonistas que han guiado el rumbo de la villa desde 1881 hasta la actualidad.


 

Una exposición con alma binefarense

La exposición fue impulsada por el alcalde Alfonso Adán, quien destacó en la inauguración que “la esencia de esta exposición es reflejar una parte de nuestra vida y memoria en un momento clave de la historia de nuestro pueblo”. Junto a él, el concejal de Cultura Juan Carlos García subrayó la importancia de acercar esta muestra a las nuevas generaciones para que conozcan a las personas que han configurado el Binéfar contemporáneo.

Las comisarias de la exposición, Sandra Casado (archivera municipal) y Silvia Isábal (miembro del Centro de Estudios Literanos, CELLIT), han realizado una labor minuciosa de recopilación documental y fotográfica. Gracias a su trabajo, se han conseguido imágenes de 22 de los 29 alcaldes que han ocupado el cargo desde Manuel Mur (1881–1883) hasta Patricia Rivera.

Paneles cronológicos: seis etapas de transformación

La muestra se organiza en seis paneles que abarcan periodos de 25 años, cada uno acompañado de fotografías, documentos y explicaciones sobre los logros sociales, económicos, culturales y deportivos de cada época. A continuación, se ofrece una síntesis de cada etapa, basada en los paneles expuestos en el Ayuntamiento:

Siglo XIX: 1874–1900

Binéfar logró su autonomía municipal tras siglos de dependencia de la Encomienda de San Juan. La Constitución de Cádiz de 1812 permitió la creación del Ayuntamiento Constitucional. Los alcaldes de esta época enfrentaron guerras, epidemias como el cólera de 1888, y promovieron infraestructuras como el ferrocarril (1861) y certámenes comerciales durante las fiestas de San Quílez. La población creció de 1.305 habitantes en 1845 a 4.100 en 1900.

 

1900–1925

La alcaldía binefarense impulsó la creación de la Junta de Defensa del Canal de Aragón y Cataluña (1900), y cedió terrenos para la Estación de Estudios de Aplicación del Riego (1909). Se modernizó el alumbrado (1910), llegó el agua potable (1917), se inauguró el matadero (1914), y se construyeron nuevas escuelas (1921). La villa se convirtió en centro comercial y de servicios, con ferias mensuales desde 1920.

 

1926–1950

Durante la dictadura de Primo de Rivera, se mejoraron servicios urbanos: alcantarillado, cementerio, alumbrado, fuentes, y se construyó una báscula municipal. En la Segunda República se inauguró el colegio público Bartolomé M. Casas (1934). Durante la Guerra Civil, el Comité Local de la CNT-FAI gestionó la villa. Con el franquismo, se reguló el orden público, se abrió la Avenida de Aragón y se construyeron nuevas escuelas y cines. Las calles cambiaron de nombre según el régimen político.

 

1951–1975

La posguerra dio paso a un crecimiento demográfico e industrial. Se construyeron las piscinas municipales, la Biblioteca (1953), el nuevo Ayuntamiento (1954), el Instituto de Enseñanzas Medias (1965), y la sede de la Comunidad General de Regantes (1970), inaugurada por el entonces príncipe Juan Carlos. Se urbanizaron calles, se mejoró el abastecimiento de agua, y se promovieron viviendas sociales (Padre Llanas, San José Artesano). También se inauguró la ermita de la Virgen del Romeral y el nuevo matadero.

 

1976–2000

Con la democracia, los ayuntamientos ganaron autonomía. Se eliminaron nombres franquistas y se remodelaron plazas (España, Mercado, La Litera). Nacieron las Escuelas de Música y Folclore, el Conservatorio, el Taller de Artes, y la Casa de la Cultura (1983). Se crearon los polideportivos Los Olmos y El Segalar, y se recuperaron los Carnavales. Binéfar se hermanó con Portet-sur-Garonne (1985), oficializó su bandera y escudo (2000), y se integró en la Mancomunidad de La Litera (1986).

 

2001–Actualidad

Se consolidaron el polígono industrial y la residencia de mayores (2003), la estación de autobuses (2005), y el aparcamiento de camiones. Se urbanizó El Perel, con viviendas sociales y la plaza Portet-sur-Garonne. Se inauguraron instalaciones deportivas (tatami fijo, pistas de tenis, parque de Los Olmos), y se creó el Consejo Escolar Municipal (2017). El antiguo matadero se convirtió en Centro Cultural y Juvenil (2008). Se promovieron eventos culturales como Imaginaria, Beatles Weekend, Ideal Jazz Festival, y se impulsó la sostenibilidad mediante presupuestos participativos y campañas medioambientales.

 

Protagonistas de la historia municipal

La exposición no solo muestra imágenes, sino también objetos simbólicos como el bastón de mando, el libro de firmas, cartas manuscritas de Benito Coll a Menéndez Pidal, ejemplares de La Voz de Binéfar, programas de fiestas, planos y documentos que reflejan la evolución de la villa.

Entre los alcaldes destacados en la muestra se encuentran:

  • Manuel Mur (1881–1883): primer alcalde documentado.

  • Benito Coll: figura relevante por su correspondencia con Menéndez Pidal.

Otros alcaldes cuya imagen ha sido recuperada gracias a las familias binefarenses, instituciones y fotógrafos como Ángel Ruata Sichar y Manuel Muranzón, han sido incluidos en los paneles bajo el título Últimos alcaldes documentados S.XIX. Las familias Adán Romeo, Solano Montanuy, Fillat Sin, Ibarz Nadal, y el Ayuntamiento de Binéfar han contribuido con retratos y documentos.






 

Una memoria viva para el futuro

Esta exposición no es solo una retrospectiva, sino una invitación a reflexionar sobre el papel de los líderes locales en la construcción de una comunidad. Cada alcalde, desde el siglo XIX hasta hoy, ha enfrentado retos únicos y ha dejado una huella en el desarrollo de Binéfar. La muestra permite entender cómo las decisiones municipales han influido en la vida cotidiana, en la infraestructura, en la cultura y en el espíritu de la villa.

La historia de Binéfar, contada a través de sus alcaldes, es también la historia de sus vecinos, de sus luchas, sus celebraciones y sus aspiraciones. Esta exposición, abierta hasta el 25 de diciembre, es una oportunidad para redescubrir el pasado y proyectar el futuro con memoria, identidad y orgullo.

 

Visítala en el hall del Ayuntamiento de Binéfar.

Binéfar, más de 100 años de alcaldía es una muestra que nos recuerda que detrás de cada decisión municipal hay una historia, una persona, y una comunidad que evoluciona. Una exposición que honra el pasado y fortalece el presente.

 

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Fuentes: Ayuntamaiento de la Villa de Binéfar 

domingo, 1 de febrero de 2026

Un cupón, una fecha y un trocito de Binéfar

La imagen de hoy nos la envía Salomé Nolla, que ya nos ha enviado otras fotografías y documentos y basta detenerse unos segundos para que empiecen a aparecer recuerdos, referencias y un inevitable viaje atrás en el tiempo.

Se trata de un cupón de la ONCE fechado el 18 de agosto de 2008, dedicado a Binéfar, bajo el lema “Binéfar. Espíritu Emprendedor”. Un lema que, visto con perspectiva, no iba nada desencaminado. En aquel momento, el municipio rondaba los 9.100 habitantes, una cifra que hablaba de crecimiento, de movimiento y de una localidad que miraba hacia delante sin complejos. La imagen elegida —una zona urbana reconocible, limpia, ordenada— buscaba transmitir precisamente eso: modernidad, dinamismo y proyección.

El cupón, con su precio de 1,50 euros, no deja de ser un objeto cotidiano, de esos que se compran casi sin pensar. Pero con el paso de los años se convierte en documento. En una pequeña cápsula del tiempo. Ahí está el escudo, la referencia a Aragón, los datos fríos (superficie, población), y también lo simbólico: la presencia de Binéfar en un soporte que circuló por toda España, llevando su nombre y capitalidad mucho más allá de la Litera.

Este tipo de piezas nos recuerdan una época concreta: los años previos a la gran crisis, cuando aún se hablaba con naturalidad de crecimiento, emprendimiento y futuro. Cuando las palabras no pesaban tanto como ahora. Cuando los cupones se guardaban a veces por superstición, a veces por costumbre, y otras —como en este caso— porque alguien tuvo el acierto de conservarlos.

Gracias a Salomé por compartir esta imagen, que no es solo un cupón, sino un pequeño fragmento de la historia reciente de Binéfar. Porque al final, la memoria de un pueblo también se construye con estos detalles: papeles, fechas, lemas y miradas que, años después, cobran un nuevo sentido.

Si alguien más guarda cupones, programas, entradas o documentos donde aparezca Binéfar, ya sabe: aquí siempre tienen sitio.

Lotería Binéfar
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domingo, 25 de enero de 2026

Pedro Pico y Pico Vena visitan Binéfar

No todos los días Binéfar se cuela en las páginas de una revista satírica nacional, y menos aún convertido en escenario de un cómic que no deja títere con cabeza. Pero eso fue exactamente lo que ocurrió cuando El Jueves publicó aquel cómic firmado por Carlos Azagra, uno de los grandes nombres del humor gráfico español, creador junto a Encarna Revuelta de los inolvidables Pedro Pico y Pico Vena. Sí, esos punkis de barrio que llevan décadas riéndose de todo lo que se mueve… y de lo que no.

 El cómic, ambientado en Binéfar, no es una postal turística ni falta que le hace. Azagra no viene a vender el pueblo, viene a retratarlo con bisturí, exagerando defectos, sacando a pasear tópicos y señalando contradicciones con esa mezcla de mala leche y cariño que solo tienen los buenos humoristas. Porque si algo queda claro es que aquí no hay desprecio: hay conocimiento del terreno y ganas de provocar reflexión a base de carcajada.

Carlos Azagra en Binéfar

Carlos Azagra en Binéfar

 

La historia nos presenta un Binéfar reconocible y deformado a la vez: calles, bares, personajes y situaciones que cualquiera que haya pasado media vida en el pueblo puede identificar, aunque aparezcan pasados por el filtro punk de Azagra. El cómic habla de aburrimiento, de rutina, de choque generacional, de juventud con ganas de marcha y de adultos que miran con recelo cualquier cosa que se salga del carril. Vamos, que no habla solo de Binéfar: habla de cualquier pueblo, y ahí está la clave de que funcione tan bien.

Como suele pasar con la sátira, hubo quien se rió a gusto y quien frunció el ceño. Señal inequívoca de que el trabajo estaba bien hecho. El humor de El Jueves nunca ha sido cómodo ni busca gustar a todo el mundo. Azagra dispara a discreción: contra el poder, contra la moral oficial, contra la hipocresía y contra esa tendencia tan nuestra a tomarnos demasiado en serio. Y Binéfar, por una vez, fue el espejo donde mirarse.

Conviene recordar quién estaba detrás de esas viñetas. Carlos Azagra, aragonés de nacimiento, es una figura clave del cómic underground y satírico desde finales de los años 70. Su estilo directo, su trazo inconfundible y su compromiso político y social han marcado generaciones de lectores. Pedro Pico y Pico Vena no solo eran personajes: eran una forma de entender el mundo, desde abajo, desde los márgenes y desde la risa como arma cargada de futuro.

La publicación del cómic no fue un hecho aislado. Azagra estuvo invitado a las Jornadas de la Juventud de Binéfar, unas jornadas culturales que apostaron fuerte por el humor, el cómic y la reflexión crítica. Charlas, exposiciones, actuaciones y encuentros en los que la risa no estaba reñida con pensar. En ese contexto, la presencia de Azagra y la aparición del cómic encajaban como un guante: cultura popular, irreverente y accesible, justo lo que muchas veces se echa en falta.

Carlos Azagra en Binéfar

 

Que un autor de este calibre pasara por Binéfar y lo convirtiera en materia prima para su obra dice mucho más en positivo que en negativo. Significa que el pueblo existe, que genera historias y que puede soportar una mirada crítica sin venirse abajo. Porque la sátira no destruye: pone el foco. Y a veces mirarse en un espejo deformante es más útil que mil discursos solemnes.

Años después, aquel cómic sigue teniendo gracia y sigue incomodando un poco, que es exactamente lo que debe hacer el buen humor. Nos recuerda cómo éramos, cómo nos veían y, sobre todo, que reírse de uno mismo es una magnífica forma de madurar como comunidad. Binéfar salió en El Jueves, sí. Y no quedó tan mal parado. Al menos salió vivo, que no es poco.

 

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Fuentes:

- Archivo personal David Muro

- el Jueves

- Diario del AltoAragón 

domingo, 18 de enero de 2026

La máquina del tiempo, de Javier Puértolas (3)

En diciembre de 1988 se presentaba en el Ayuntamiento de Binéfar el mural “La máquina del tiempo”  de Javier Puértolas. "No siempre es el pintor quien decide, que a veces es el muro el que toma la palabra. Y conviene escucharlo."

El artículo de prensa que recogía aquella presentación pública lo dejaba claro desde el titular: el mural determinará su pintura. No es una frase de postureo artístico; es casi una declaración de principios. Puértolas, con una trayectoria larga y sólida, reconocía algo que solo admiten los que ya no tienen nada que demostrar: que el espacio, el entorno y la función pública de la obra cambian la forma de pintar. Pintar en la calle no es lo mismo que hacerlo en el estudio, y pretender lo contrario suele acabar mal.



La máquina del tiempo”, instalada en el salón de plenos, no nace como una obra cerrada, sino como una pieza abierta al diálogo. Con el edificio, con la institución, con la ciudadanía. El propio autor explicaba que su intención no era ilustrar una idea preconcebida, sino dejar que el lugar actuara como catalizador. El resultado no es una imagen complaciente ni un mural decorativo; es una obra que interpela, que se toma su tiempo —ironías aparte— y que pide al espectador algo más que un vistazo rápido.

Y sí, puede que el muro mande. Pero cuando lo hace así, conviene obedecer.

Máquina del tiempo de Javier Puértolas

Quien siga este blog sabe que esta no es la primera parada de Puértolas en Binéfar. Ya en 2017, en la entrada “La máquina del tiempo de Javier Puértolas”: https://debinefar.blogspot.com/2017/04/la-maquina-del-tiempo-de-javier.html, se analizaba el proyecto con detalle, contextualizándolo dentro de su trayectoria y subrayando una idea clave: la pintura como proceso, no como producto inmediato. Allí se hablaba de capas, de memoria, de tiempo acumulado. El mural actual no hace sino confirmar aquella línea de trabajo, llevándola a un espacio institucional donde el tiempo —político, social, histórico— pesa todavía más.

Dos años después, en “Binéfar – Javier Puértolas”: https://debinefar.blogspot.com/2019/02/binefar-javier-puertolas.html, el blog volvía sobre esa relación entre el artista y la ciudad, insistiendo en algo que ahora cobra pleno sentido: la normalidad con la que Binéfar ha incorporado el arte contemporáneo a su paisaje cotidiano. No como algo excepcional o elitista, sino como parte de su identidad cultural. Que un mural de estas características se ubique en el salón de plenos no es un detalle menor: es una toma de posición.

El artículo de prensa recoge también las dudas, las preguntas y hasta las incomodidades que puede generar una obra así. Puértolas no promete unanimidad. Sabe que habrá quien no conecte con la pieza, quien la encuentre exigente o incluso desconcertante. Pero ahí está precisamente su valor. Como él mismo apunta, una obra pública no tiene por qué gustar a todo el mundo, pero sí debe invitar a pensar, a volver, a mirarla de nuevo. A darle tiempo. Como al buen vino. O a la buena pintura.

Hay además un aspecto que conviene subrayar: la honestidad del discurso. Puértolas habla sin grandilocuencias, sin esconderse tras teorías huecas. Reconoce que el mural le ha obligado a replantearse su forma de trabajar, que el formato y el contexto pesan, que no todo está bajo control. En tiempos de certezas prefabricadas, esa actitud es casi revolucionaria.

“La máquina del tiempo” no explica el pasado ni predice el futuro. Lo que hace es activar el presente, recordarnos que la pintura sigue siendo un lenguaje vivo, capaz de adaptarse, de resistir y de dialogar con espacios que no siempre se lo ponen fácil. Y que una ciudad que permite —y defiende— ese diálogo está, sin duda, un paso por delante.

Desde el blog Debinefar no queda más que insistir en la invitación: lean el artículo, revisiten las entradas anteriores del blog y, sobre todo, acérquense al mural. Mírenlo con calma. Vuelvan otro día. Cambien de punto de vista. Porque si algo nos enseña “La máquina del tiempo” es que el arte, como la historia, no se entiende a la primera. Y que dejarse llevar, a veces, es la mejor forma de avanzar.

Y sí, puede que el muro mande. Pero cuando lo hace así, conviene obedecer.

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Fuente: La Voz de Binéfar diciembre 1988 


domingo, 11 de enero de 2026

Equipo de fútbol peña Latacin

Las peñas fueron motor de la vida cultural, festiva y deportiva durante buena parte de nuestra historia. Hoy nos envían esta fotografía (coloreada) del equipo de fútbol de la peña Latacin y nos piden ayuda para completar los nombres de las personas que aparecen en la imagen.

Latacin binéfar equipo futbol
Aparecen en el antiguo campo de fútbol del Segalar con un cartel de Pinturas Lepanto en letras blancas sobre la valla y un anuncio que no termina de leerse a la izquierda de "Manuel ...."

La mayoría visten la equipación blanca con el escudo de la peña 

¿Reconoces a alguno de los deportistas?. Indícalo en comentarios y actualizaremos la entrada.

 

Latacin binéfar equipo futbol

Joaquin Murillo Abos comenta en facebook:
 
1. -
2. Ramón Guasch
3. -
4. Pedrós el fontanero
5. Ramiro González Mariñoso
6. Antonio Cubero
7. Enrique Murillo Puy
8. Enrique López Rodrigo
9. Carmelo Arroyos
10. Luis Jubero
11. -
12. José Manuel Sánchez Cardil
13. Joaquín Toro
14. José María Garreta
15. Faustino Rami Lamora
16. Roberto Chirón Abadías
17. Mirasol
18. Dorindo
19. José Luis Isábal Alzuria
 
  • María José Corvinos Ríu dice: Yo creo que el 11 es Paco López 
  • Ángela Delgado Sopena dice: El numero 11 es Jose Miguel Rodella, a lo que Julia Alonso de la Fuente responde: El número 11 es Paco López Gombau
  • Julia Alonso de la Fuente dice: El 1 y el 3 son dos trabajadores gallegos de telefónica que se juntaban con ellos.

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domingo, 4 de enero de 2026

I San Silvestre solidaria en Binéfar

Hace ya 18 años, Binéfar vivió una tarde mágica de deporte, solidaridad y comunidad con la celebración de la I San Silvestre Solidaria. Corría el 31 de diciembre de 2007 cuando la Plaza de España se convirtió en el epicentro de una fiesta popular que mezcló atletismo, espíritu navideño y compromiso social. Hoy, desde debinefar.blogspot.com, queremos rendir homenaje a aquella jornada que sembró una tradición que sigue viva.

Binéfar vivió  I San Silvestre Solidaria 

Una carrera con alma solidaria

La iniciativa nació de la colaboración entre el Club Atletismo Binéfar y la ONG Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF), con el respaldo de la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento. El objetivo era claro: recaudar fondos para proyectos humanitarios en Perú, concretamente en la zona de Pisco, afectada por un terremoto ese mismo año. Los fondos se destinarían a escolarización, instalación de paneles solares y otras necesidades básicas.

José Luis Paniceres, representante de BUSF, lo expresó con claridad: “Nuestro reto es que se dé a conocer los objetivos de la ONG a través de esta carrera solidaria”. Y vaya si lo lograron.

ONG Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) 

Categorías para todos los públicos

La carrera se estructuró en varias categorías para fomentar la participación de todas las edades:

  • Minicarrera benjamín: para nacidos en 1997 y posteriores, con un recorrido de 400 metros.

  • Infantiles: nacidos en 1995 y 1996.

  • Cadetes: nacidos en 1993 y 1994.

  • Absolutos: nacidos en 1992 y anteriores, con un circuito urbano de 3.000 metros.

La inscripción costaba 3 euros para infantiles, cadetes y adultos, mientras que la minicarrera era gratuita. El dorsal solidario se convirtió en símbolo de compromiso.

Binéfar: Una tarde de deporte, disfraces y comunidad 

Una tarde de deporte, disfraces y comunidad

La atmósfera fue festiva desde el inicio. Muchos corredores lucieron gorros navideños, caretas y disfraces, incluyendo algunos peculiares 'Papa Noel'. Participaron futbolistas locales, como José Luis Florencia y Naya, y hasta el por aquél entonces párroco de la villa, Francisco Cabrero, se sumó a la causa.

San Silvestre Binéfar Solidaria 

La carrera fue dirigida por José Antonio Adell, gran conocedor del atletismo y de la cultura local. La entrega de trofeos y el sorteo de regalos —aportados por los atletas Élian Périz y Eliseo Martín— estuvieron a cargo de Faustino Rami (concejal de Deportes), Begoña Ortiz (presidenta del Club Atletismo Binéfar) y José Luis Paniceres (BUSF).

I San Silvestre Solidaria Binéfar 

Ganadores y clasificaciones

La participación fue masiva, con 150 inscripciones y una recaudación de 700 euros, a los que se sumaría una aportación del Ayuntamiento. Las clasificaciones reflejaron el entusiasmo de los corredores:

Mini femenina:

  1. Marina Blanco
  2. Mireya Villagrasa
  3. Ana Galindo 

Mini masculina:

  1. Javier Biel
  2. Manuel Giménez
  3. Carlos Colomina 

Infantil femenina:

  1.  María Larrosa
  2. Alicia Pións

Infantil masculina:

  1. Aitor Torres
  2. Daniel Turmo
  3. Rubén Toro 

Cadete masculina:

  1. José Franco
  2. Héctor Galo
  3. Víctor Ataré

Absoluta femenina:

  1. Élian Périz
  2. Nuria Sierra
  3. Pilar Sierra 

Absoluta masculina:

  1. Carlos Oriach
  2. José Antonio de la Fuente
  3. Edhit Galo 

Élian y Nuria cruzaron la meta juntas, compartiendo el dorsal 101, en un gesto que fue ovacionado por el público.

 Élian y Nuria cruzaron la meta juntas

Un legado que perdura

La presidenta del Club Atletismo Binéfar-Hinaco, Begoña Ortiz, declaró al Diario del Altoaragón: “La colaboración ha sido muy importante, tanto de niños como de mayores. Podemos considerar esta primera San Silvestre como un éxito. Nos ha sorprendido que gente mayor del pueblo participara en esta carrera”.

Por su parte, José Luis Paniceres destacó: “Lo importante es que la gente se haya involucrado con la causa, y creo que este es un buen inicio para la continuidad en los próximos años”.

I San Silvestre solidaria en Binéfar 

Y así fue. Desde entonces, la San Silvestre Solidaria de Binéfar se ha convertido en una cita anual que combina deporte y solidaridad. En 2023, por ejemplo, se recaudaron 1.038 euros para Cáritas Diocesana Barbastro-Monzón.

San Silvestre Solidaria de Binéfar 

Una tradición que nació con fuerza

La I San Silvestre de Binéfar no fue solo una carrera: fue una declaración de principios. En una tarde fría de Nochevieja, el calor humano y el espíritu comunitario llenaron las calles. La pancarta hinchable de Hinaco, las mesas de inscripción, las fotos bajo las pancartas, los abrazos en meta… todo hablaba de una Binéfar que sabe correr por causas justas.

Hoy, 18 años después, recordamos con cariño aquella jornada que marcó el inicio de una tradición. Porque correr en Binéfar no es solo deporte: es compromiso, es comunidad, es historia viva.

¡Nos vemos en la próxima meta!

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Fuentes: Diario del AltoAragón 

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