Historia, fotografías antiguas y patrimonio de Binéfar (Huesca). Personajes ilustres, fiestas y memoria de capital de La Litera. Blog semanal desde 2013.
En La Voz de Binéfar de marzo de 1981 se realiza esta entrevista a los miembros de la comisión de cultura de APEBIN ( Asociación de Peñas Binefarenses).
Os dejamos, además de la entrevista, el escudo de APEBIN con dos elementos: un apretón de manos y una bota de vino. ¿Alguien se anima a dar una explicación a esos elementos del escudo?
Compartir es vivir, también en redes socailes.
Voz de Binéfar: Montse
José Luis Paricio escribe la crónica de las navidades de 1979 en le Diario Nueva España el 27/12/1979. En los primeros días de enero, Binéfar celebra sus Fiestas de Invierno, que gozan de gran cariño entre todos los binefarenses.
Otros años, estas fiestas se contrataban en los días 5, 6 y 7 del mes de enero; pero durante este año ya habrá ambiente de fiesta desde el 29 de diciembre del presente año.
«Apebin merece ser felicitada por lograr, por primera vez, unos campeonatos deportivos de fútbol para Binéfar, ya que durante días de la fiesta y en el Salón Palermo, se va a celebrar un campeonato de fútbol-sala, deporte que es muy practicado.
Se celebrará también la tradicional hoguera de San Quílez, de gran tradición en nuestra población.
Del programa infantil, resaltar la participación del grupo argentino de títeres «Los Duendes»; aunque afincados en Valencia. También habrá animadas sesión de baile con renombradas oriquestas.
DIA 29 DE DICIEMBRE: En el Teatro Romea, a las 10,30 la noche, la Compañía de Juan el Cachirul, Cultural y Recreativo Aragonés. Organiza dicho acto la Asociación Cultural Recreativa Binéfar-77.
DIA 31 DE DICIEMBRE: En el Salón Palermo, a las 11 de la noche, gran baile de Fin de Año a cargo de la Internacional Orquesta "Página 6". En el transcurso del mismo se concederá un premio al mejor disfraz; también se sorteará un premio entre los asistentes.
DIA 1 DE ENERO: ‘En el Salón Palermo, a las 8,30 de la tarde, gran sesión de baile a cargo del conjunto «IV Dimensión».
DIA 2 DE ENERO: En el Teatro Romea, a las 10 de la noche, el grupo «Génesis» de Fraga, representará la obra «Yerma», de García Lorca. Dicho acto está organizado por la Sección Cultural de «Apebin».
DIA 4 DE ENERO: En el Salón Palermo, a las 11 de la noche, sesión de baile a cargo del conjunto «IV Dimensión».
DIA 5 DE ENERO: En el Salón Palermo, a las 5,30 de la tarde, Festival de Títeres a cargo del grupo «Los Duendes», de Valencia, con la representación de «Cuentitires».
Durante el Festival habrá sorpresas para todos. Este espectáculo será gratuito.
A las 7,30 de la tarde, la cabalgata de Reyes recorrerá las calles de la villa. Al finalizar el recorrido, en el Salón Palermo, los Reyes Magos harán entrega de los juguetes. A las 11 de la noche, baile para todos a cargo de la Orquesta «Platería».
DIA 6 DE ENERO: A las 11,30 de la mañana y organizado por el Deportivo «Apebin», «Primera Marcha Popular en Bicicleta», con premios para todos los participantes.. A las 12,45 de la mañana, en el Teatro Romea y organizado por Asociación Cultural y Recreativa Binéfar-77, «Concierto». A las 7,30 de la tarde, recordando los viejos tiempos del Salón Palermo, gran actuación de la Internacional Orquesta «La Principal de La Bisbal». A las 9,30 de la noche, en la Plaza de España, tendrá lugar la tradicional «Hoguera de San Quílez.
A las 10,45 de la noche, fuegos artificiales a cargo de la Pirotecnia Oscense. A las 11,15 de la noche, nueva actuación de «La Principal de La Bisbal». Durante el mismo, habrá concursos de baile (farolillo, patata, etcétera). Durante los días 4, 5 y 6, a las 4 de la tarde y en el Salón Palermo, se celebrará un Campeonato Local de Fútbol-Sala. Los días 5 y 6, a las 12,30 de la mañana y en el Salón Palermo, se celebrará un Campeonato Local de Ping-Pong. Estos actos serán organizados por la Sección Deportiva «Apebin».
Aprobado en sesión celebrada por el Ayuntamiento el día 5 de diciembre de 1979. — El presidente de Comisión de Fiestas, Manuel Subias Ariño. — Visto bueno, el alcalde, Francisco Pina Cuenca. — El secretario. Javier Foncillas.
NOTAS —Durante la mañana del día 5, en los bajos del Ayuntamiento, se recogerán los juguetes que deseen sean entregados en el Palermo. —La inscripción para el Concurso de Escaparates y Belenes se efectuará en las oficinas del Ayuntamiento. El fallo del concurso se hará público el día 6. —Durante los días de las fiestas serán iluminadas las principales calles de la villa. —Se ruega a los vecinos engalanen con motivo de nuestras fiestas, escaparates y balcones. —La Comisión de Festejos se reserva el derecho de modificar el programa, si las circunstancias lo exigieran.
Corría el año 1976 y en Binéfar la palabra “peña” no se había institucionalizado aún como hoy la conocemos. En ese contexto, nació El ROSIGÓN, una peña que no solo fue pionera, sino también rompedora y muy suya. Tanto, que fue la única que funcionó fuera de APEBIN, la asociación que agrupó al resto de peñas binefarenses tras sus primeras fiestas.
APEBIN, Asociación de Peñas Binefarenses nació en el año 1976, tras la formación de las peñas y duró hasta febrero de 1988. Doce años de cultura, deporte y Fiestas. Traemos hoy este recorte de Ángela Mata Solano.
Los actos reivindicativos del 8M en Binéfar, han sido siempre de calidad y con invitadas de altísimo nivel. La igualdad, tan necesaria, ha sido defendida desde diferentes asociaciones y entidades como el Apebin, Ayuntamiento, A.C.R. Binéfar 77 y, más recientemente, el Colectivo Feminista La Litera.
Acercamos hoy las programaciones de diferentes años:
La primera del Apebin, dentro de la "Semana de la Mujer" de 1980 con actos como conferencias, bailes, teatro, y cine. Estaba enmarcada dentro de Santa Águeda pero luego se trasladó en torno al 8M.
La Peña El Cetril nació en mayo de 1977, apenas un año después de las primeras peñas formadas en 1976: La Gayata, La Kraba, El Tozal, Latacín, Binéfar 77 y Cascabel. Su nombre hace referencia a un 𝗯𝗼𝘁𝗶𝗷𝗼 — en aragonés “cetril” significa precisamente eso — y su anagrama lo representaba claramente: un botijo dibujado.
Peñistas del Cetril en las vaquillas
Detalle de la segunda camiseta de 1978.
A diferencia de otras que surgieron de chamizos tradicionales, El Cetril no deriva de ninguno de ellos. Nace directamente del Club Montaski, ligado a la Organización de la Juventud Española (O.J.E.), con perfiles jóvenes que venían de actividades de montaña y de raíz religiosa, por ello nunca llegó a integrarse en la estructura “clásica” de peñistas de Binéfar.
La historia de la Peña El Tozal comienza en 1976. La semilla se planta en el Chamizo de los Zorris, un grupo de nueve amigos inseparables: Antonio Morillo “Rochet”, Antonio Quintilla, Miguel Benac, Manuel Lana, José Mª Lobera, José Manuel Moliner, Joaquín Mansilla, Jesús Campo y Manuel Murillo “Frasquito”.
Las largas charlas nocturnas en la terraza del Bar La Granja (Avda. de Aragón con Calle Huesca) se convirtieron en el laboratorio de ideas. Allí, en contacto con otros grupos como el chamizo de Los Butacones, encabezado por Ramón Jove, surge la inquietud: ¿y si en vez de un chamizo hacemos una peña oficial?
Con edades en torno a los 21–22 años (todos recién venidos de la mili), deciden dar el paso. Encuentran un almacén en la esquina de la Calle Antonio Sistac con la Avda. de Aragón (antigua tienda de Uralita de Gibanel) y lo transforman en sede festiva: pacas vestidas con telas, barra improvisada, un reservado “para otras cuestiones” y mucho ingenio.
Por su ubicación en lo alto del pueblo, adoptan el nombre de El Tozal. Diseñan un escudo en el que un sol radiante guiña el ojo derecho entre dos tozales y eligen el marrón como color de camiseta.
Continuamos con nuestra serie dedicada a las Fiestas Patronales de Binéfar. Al igual que el año pasado dedicamos un especial a las peñas de Binéfar, este mes de agosto y septiembre queremos acercarnos a nuestras fiestas desde otra perspectiva: recordando algunos de sus actos, historias y curiosidades, así como esos momentos que, con el paso de los años, han ido formando parte de la memoria colectiva de Binéfar.
Cada mes de agosto, cuando el calor aprieta y el Ayuntamiento cuelga el cartel en la fachada de la Casa Consistorial, se repite en Binéfar el mismo titular de siempre: ya se conocen los actos de las Fiestas de Binéfar. Concursos en peñas, charangas, el desfile, la ofrenda al Santo Cristo, verbenas hasta la madrugada. Un ritual que lleva más de un siglo repitiéndose, año tras año, con más o menos globos y más o menos orquesta. Lo que no imaginábamos es que, hurgando en las páginas del periódico "Agricultura" de hace ciento doce años, íbamos a encontrar otro «ya se conocen los actos de las Fiestas de Binéfar»: uno que nunca se llegó a celebrar tal cual, porque su autor no tenía la menor intención de que se celebrara. Era, sencillamente, una travesura periodística.
Un «Binefarense» con mucha retranca
El periódico Agricultura, editado en Binéfar en la calle Ruata, números 4 y 5, dedicaba buena parte de sus páginas a precios del trigo, injertos de vid y asambleas de regantes del Canal de Aragón y Cataluña ya que ese era su cometido. Pero también tenía hueco, número tras número, para la crónica local firmada por un colaborador que nunca dio su nombre: se hacía llamar, sencillamente, «un Binefarense». Es la misma voz que por aquellos años despachaba con sorna los asuntos del pueblo —el estado de las calles, los achaques del Ayuntamiento, la eterna espera de las aguas potables— con un estilo que oscilaba entre la queja vecinal y la ironía fina.
El 10 de septiembre de 1914, a las puertas de las Ferias y Fiestas de aquel año, «un Binefarense» se sacó de la manga su pieza más lograda: un «PROGRAMA (no iluso)» para los festejos, que el periódico publicó «tal como se detalla», es decir, copiado literalmente de lo que —según la broma— circulaba por el pueblo. El paréntesis ya lo advierte todo: no iluso, no ilusorio, no de mentira… y sin embargo, tampoco cierto. Un programa que se leía como una crónica de fiestas y funcionaba, en realidad, como una lista de quejas con matasellos de humor.
El programa que Binéfar nunca tuvo (o que tuvo todos los años)
La gracia del texto está en su formato: imita al detalle los programas de fiestas de la época, con sus horarios solemnes, sus «Corporaciones y primeros contribuyentes» y sus inauguraciones oficiales. Solo que, en vez de fuegos artificiales y cabezudos, lo que se «inaugura» son los problemas de siempre.
Dejamos aquí parte del contenido comentado y más abajo en esta misma entrada el texto completo.
13 de septiembre: la limpieza que nunca llegaba
El programa arranca con toda la pompa: «Por la mañana limpieza general de todas las calles y plazas de la población. Por la tarde inauguración de las Ferias y Fiestas.» Una limpieza general convertida en el primer acto festivo del programa dice, sin decirlo, que esa limpieza no era precisamente una costumbre asentada en el calendario municipal.
14 de septiembre: del «foco de infección» a la plazuela con nombre ilustre
Aquí la sátira afila más el lápiz. El «Binefarense» anuncia que, con la solemnidad debida y «asistencia de Corporaciones y primeros contribuyentes», serán trasladadas las pilas de lavar la ropa «al camino ancho de Lérida, cerca de la finca de D. Antonio Esteve», y que el sitio, una vez desinfectado, se convertirá en «una hermosa plazuela» —bautizada, además, con el nombre de «un preclaro hijo de Binefar»— en el lugar que hasta entonces había sido, según sus propias palabras, «el foco de infección más grande del pueblo». Y remata la jornada devolviendo a su sitio los tradicionales tiros de flecha al blanco y juegos de feria que, año tras año, «eran un estorbo al paso de la Carretera, frente la fonda de D. Miguel Marco». Bajo la ironía, una descripción exacta de las quejas vecinales de 1914: lavaderos insalubres, calles sin urbanizar y casetas de feria que cortaban el paso de los carros por la carretera principal.
15 de septiembre: la Balsa de Arriba, «tan sinvergüenza»
El tercer día es, sin duda, el más mordaz. Para «coronar» las fiestas, toda la representación del pueblo —«quizás con la presidencia de algún señor Inspector de Sanidad é Higiene que vendrá exprofeso»— se dirigirá en procesión hasta la célebre Balsa de Arriba, de la que se abastecía de agua para beber toda la población, con el fin de desaguarla y limpiarla, «ya que se ha puesto tan sinvergüenza que cada dos por tres, se sube encima del camino y arrastra hacia su fondo todo lo que quiere, aumentando más y más lo que depositado ya tiene de muchos años á esta parte». La solución, remata el programa con retintín, es no volver a llenarla «hasta que esté completamente limpia y saneada». Quien conozca la historia de esta balsa urbana —la misma que hoy ocupa la plaza Hipólito Bitrián y que ya contamos en la entrada dedicada a la Balsa Vieja o Balsa de Arriba— reconocerá enseguida el problema: un depósito de agua potable en pleno casco urbano, sin garantías sanitarias, que llevaba «muchos años» arrastrando suciedad sin que nadie —hasta esta sátira— se atreviera a decirlo tan claro.
Actos de las Fiestas de Binéfar... de 1914
La ironía como forma de periodismo local
Leído de corrido, el «Programa (no iluso)» de 1914 funciona como una auténtica lista de reivindicaciones vecinales disfrazada de cartel de fiestas: unos lavaderos indignos, unas casetas de feria mal ubicadas y un depósito de agua para el consumo humano en estado lamentable. Nada de esto es nuevo en el periodismo de provincias de la época —la ironía como forma de crítica municipal era un recurso habitual en la prensa local de todo el país—, pero pocas veces se hace con tanta gracia y tanta precisión de detalle: nombres propios (D. Antonio Esteve, D. Miguel Marco), lugares exactos (el camino ancho de Lérida, la Balsa de Arriba) y ese punto de exageración —«tan sinvergüenza»— que convierte una queja municipal en una pequeña pieza de humor costumbrista. Ciento doce años después, sigue leyéndose con una sonrisa. Y, para quien conozca el Binéfar de hoy, con la sospecha de que algunas quejas de nuestros abuelos no eran tan distintas de las que se leen, cada agosto, en cualquier grupo vecinal de WhatsApp o Facebook.
Detrás de la sátira, las noticias que sí eran ciertas
El «Programa (no iluso)» no termina con la Balsa de Arriba. A continuación, «un Binefarense» añade una serie de notas sueltas, con el mismo formato de aviso oficial —«Otra.—», como si fueran más puntos del programa— pero que en realidad son un batiburrillo de humor, rumor y actualidad muy seria. Vistas de cerca, dicen más sobre la Binéfar de 1914 de lo que parece a primera vista.
La primera es casi un chiste inocente: «Durante estos días habrá músicas para todos los gustos en diferentes sitios de la población.» Pero la que viene justo después ya no tiene ninguna gracia, aunque se cuente con el mismo tono desenfadado: «Para que no haya ocasión de repetirse lo de Tudela se ha acordado que en lugar de los fuegos artificiales, la Sociedad Eléctrica ilumine en donde comprenda y crea más conveniente.» «Lo de Tudela» era, para cualquier lector de 1914, una herida todavía abierta: apenas seis semanas antes, el 28 de julio, la explosión de un artefacto pirotécnico —el llamado «volcán de la Martinica»— en la Plaza de los Fueros de Tudela se había cobrado la vida de once personas durante sus fiestas de Santa Ana. Que Binéfar decidiera sustituir los fuegos artificiales por iluminación eléctrica no era ninguna broma: era una medida de seguridad real, tomada en caliente, mencionada aquí casi de pasada, entre chiste y chiste.
La siguiente nota vuelve al tono de guasa, pero retrata a un personaje que debía de ser bien conocido en el pueblo: «Durante estos días tendrán lugar en diferentes sitios de la población grandes conferencias por un señor que le llaman el Tio Jorge (recomendando mucha calma á sus oyentes para que no se sulfuren y tengan un mal rato si no les gusta la disertación).» Un orador itinerante, de esos que recorrían los pueblos con charlas de sobremesa, y con el aviso de «mucha calma» a los oyentes es puro costumbrismo: intuimos que el Tío Jorge era de los que caldeaban el ambiente más de la cuenta.
Pero la nota más reveladora, con diferencia, es la última: «Debido al estado de ánimos tan acabado en que se encuentra toda Europa, no se permitirá durante estos días la visita de los locales públicos, como son, el Hospital, las Escuelas, Casa la villa y Matadero, evitando así que alguien levante el plano de los mismos.» Corría septiembre de 1914 y Europa llevaba apenas un mes en guerra: Austria-Hungría había declarado la guerra a Serbia a finales de julio y, en cuestión de días, las grandes potencias se habían enzarzado en lo que sería la Primera Guerra Mundial. Aquel verano, una auténtica fiebre de espías se extendió por media Europa: se sospechaba de cualquier forastero con una cámara o un cuaderno de notas, por miedo a que estuviera «levantando planos» para el enemigo. España se mantuvo neutral, pero el eco de aquella paranoia llegó, en clave de humor, hasta la Casa Consistorial, el Hospital y el Matadero de Binéfar. Que un pueblo de La Litera bromeara con que sus vecinos pudieran confundir el granero municipal con un objetivo militar da la medida de hasta qué punto la actualidad europea, aunque lejana, se colaba en la conversación de las fiestas de un pueblo pequeño.
El propio «Binefarense» cierra su crónica con un último guiño, dirigido a su director: «Sr. Director ¿firmo? no se que hacer; ya que mi firma le causa molestia en lectura de artículos y recibo de anónimos; en fin ¿me dá usted su permiso?... ¡Sí..! muchas gracias, pues sentiría mucho el negar su paternidad.» Y así, entre la ironía de la Balsa de Arriba, el miedo real a otra tragedia como la de Tudela y el eco distante de una guerra que empezaba en Europa, el pueblo se quedó, una vez más, sin saber el nombre verdadero de su cronista más mordaz.
De la sátira de un vecino a las peñas y APEBIN: cien años de «actos» de fiestas
Esta entrada continúa la serie que empezamos hace unos días dedicada a las Fiestas Patronales de Binéfar, la misma en la que ya contamos la visita de los Danzantes de Huesca en 1947. Entre aquel «programa no iluso» de un vecino anónimo y las fiestas que hoy conocemos hay un siglo entero de historia, pero también un hilo conductor: la fiesta como espejo del pueblo, sea para lo solemne —como la devoción al Santo Cristo de los Milagros—, sea para lo desenfadado. En 1914 todavía faltaban más de sesenta años para que nacieran las primeras peñas tal y como las conocemos hoy: aquellos chamizos improvisados de los años setenta de los que surgieron agrupaciones como La Kraba, El Tozal, Latacín o Binéfar 77, la mayoría agrupadas bajo APEBIN, la asociación que desde entonces coordina buena parte del programa festivo —salvo la Peña El Rosigón, que siempre prefirió ir por libre—. Sin ellas no habría concurso de peñas, ni carrozas, ni charangas como Los Tozaleros, ni tampoco actividades tan variopintas como el motocross que APEBIN llegó a organizar en la sierra de San Quílez.
Pero antes de las peñas, antes de APEBIN, antes incluso de que existiera un cartel oficial de fiestas tal y como hoy lo entendemos, ya había un binefarense con vena satírica capaz de convertir los problemas del pueblo en un programa de fiestas imaginario. Puede que, al final, esa sea la tradición festiva más antigua de todas: la de reírse un poco de uno mismo mientras se espera a que lleguen, de verdad, los fuegos artificiales.
Ya sabéis, compartir es vivir, también desde la ironía y en redes sociales.
Texto íntegro de la nota publicada:
Ferias y Fiestas
Como sé Sr. Director que V. está muy ocupado y falto de salud para que pueda estar de día y de noche á caza de noticias para nuestros queridos lectores, me he dedicado durante unos días á saber que es lo que se hacía de fiestas, y por fin, después de mucho andar y husmear he podido dar con el secreto que se llevan unos cuantos respetables señores, que quieren darnos una gran sorpresa, y que á fé, de llevarla á cabo, creo se recibirían el aplauso unánime de todos los vecinos de Binefar.
Esto es, lo que se detalla en el gran programa de Ferias y Fiestas que se proyecta para este año y que copio literalmente:
PROGRAMA (no iluso) para las Ferias y Fiestas de Binefar durante los días 13, 14 y 15 de Septiembre de 1914.
DIA 13. — Por la mañana limpieza general de todas las calles y plazas de la población. Por la tarde inauguración de las Ferias y Fiestas.
DIA 14. — Por la mañana, á primera hora y con asistencia de Corporaciones y primeros contribuyentes, serán trasladadas las pilas de lavar las ropas al camino ancho de Lérida, cerca de la finca de D. Antonio Esteve, y se procederá á la limpieza y desinfección completa de dicho sitio, convirtiéndose en una hermosa plazuela lo que hasta ahora ha sido el foco de infección más grande del pueblo.
Por la tarde inauguración de dicha plazuela, poniéndole el nombre de un preclaro hijo de Binefar, y á continuación podrán instalarse todos los tiros de flecha al blanco y juegos de azar que se presentan todos los años, y que siempre eran un estorbo al paso de la Carretera, frente la fonda de D. Miguel Marco.
DIA 15. — Para coronación de las fiestas en este día, se reunirán igual que el anterior toda la representación del pueblo (quizás con la presencia de algún señor Inspector de Sanidad é Higiene que vendrá exprofeso), y todos juntos se pasarán á la célebre «Balsa de arriba», que abastece la población para beber; desaguando la misma, ya que se ha puesto tan sinvergüenza que cada dos por tres, se sube encima del camino y arrastra hacia su fondo todo lo que quiere, aumentado más y más lo que depositado ya tiene de muchos años á esta parte; no volviendo á llenarla hasta que esté completamente limpia y saneada.
Notas. — Durante estos días habrá músicas para todos los gustos en diferentes sitios de la población.
Otra. — Para que no haya ocasión de repetirse lo de Tudela se ha acordado que en lugar de los fuegos artificiales, la Sociedad Eléctrica ilumine en donde comprenda y crea más conveniente.
Otra. — Durante estos días tendrán lugar en diferentes sitios de la población grandes conferencias por un señor que le llaman el Tío Jorge (recomendando mucha calma á sus oyentes para que no se sulfuren y tengan un mal rato si no les gusta la disertación).
Otra. — Debido al estado de ánimos tan acabado en que se encuentra toda Europa, no se permitirá durante estos días la visita de los locales públicos, como son, el Hospital, las Escuelas, Casa la villa y Mazeio, evitando así que alguien levante el plano de los mismos.
Agricultura, 10/09/1914.
Fuentes
Agricultura (Binéfar), semanario, Año III, edición del 10 de septiembre de 1914, sección de crónica local firmada por «un Binefarense», con el «Programa (no iluso) para las Ferias y Fiestas de Binefar durante los días 13, 14 y 15 de Septiembre de 1914».
La Balsa Vieja o Balsa de Arriba en 1922, blog Debinéfar.
Los Danzantes de Huesca bailaron en Binéfar en 1947, blog Debinéfar.
El Santo Cristo de los Milagros de Binéfar: historia, devoción y celebración, blog Debinéfar.
Los Chamizos: de donde brotan las peñas y late el corazón de nuestras fiestas, La Kraba: los primeros pasos de una gran peña, Peña El Tozal de Binéfar, Peña Latacín, Binéfar 77 y Peña El Rosigón, blog Debinéfar.
Si tus abuelos te contaron alguna vez cómo eran de verdad aquellas fiestas de principios del siglo XX, o conservas algún programa antiguo de las fiestas de Binéfar, escríbenos o deja un comentario.
Cuando en 1976 el Ayuntamiento de Binéfar decidió dar voz y color a la juventud, no sabía que estaba sembrando las semillas de una revolución cultural. Esa primavera surgieron siete peñas: La Gayata, La Kraba, El Tozal, Latacín, Binéfar 77, Cetril, Cascabel. Cada una con identidad propia, forjadas a partir de antiguos chamizos.
Desfile con pancarta "Cantando y bailando, con esta Gayata. Bebiendo y j...ndo y dando la lata"
En febrero de 1988 se realiza la última asamblea de APEBIN - Asociación de Peñas Binefarenses
Laúltima asamblea de Apebín apostó por la desaparición de Apebín, por lo que las peñas integradás dentro de la misma, «LaKraba» «El Latacín» y «El Tozal» llevarán por separado sus programaciones, aunque no se descarta un trabajo conjunto en momentos fuertes-fiestas mayores,o incluso el volver a trabajar en conjunto a medio plazo. La gestora coordinadora que estaba alfrente de la Asociación de Peñas, había intentado trabajar conjuntameñne. Varios factores aparecen claramente como causas de la desaparición. Por una parte la desidia oficial, tanto a nivel municipal como provincial, en ayuda a las peñas, y por otra el hastío y falta de motivación dentro del movimiento peñista.«El pub ha sustituido a la peña» señalan algunos.
La Peña Chaplin (1984) fue una peña que aunó juventud con camiseta blanca y silueta de Charlot.
Nuestra serie sobre las peñas tradicionales de Binéfar continúa con una de las más efímeras y curiosas: la Peña Chaplin, que solo llegó a existir durante las fiestas de 1984, pero dejó su impronta entre los jóvenes del momento.
Un proyecto joven e inclusivo
La idea nace desde APEBIN, que desde 1983 ya contemplaba la creación de una sección infantil o juvenil destinada a gente muy joven que no se integraba en ninguna de las peñas existentes. Ese año constan en las actas de la agrupación los primeros movimientos para articular una nueva iniciativa festiva.
A través de Carlos Gavin, se contacta con Laura Noguero, quien junto a un grupo de amistades coordina en 1984 la formación de la peña. El modelo elegido era un chamizo grande, apto para unas 90‑100 personas de entre 14 y 18 años; una imagen ideal para canalizar la energía juvenil en un formato festivo propio.
"Bares, qué lugares, tan gratos para conversar"...cantaban en el 86 Gabinete Caligari. Y es verdad. Qué lugares. En ellos nacen o se consolidan amistades, se cruzan miradas, se ríe, se baila, se come y se habla. Se habla mucho y de muchas cosas. En uno de ellos hace unos meses repetimos con algunos amigos una de esas conversaciones tan repetidas y qué, ya es sabido, no suelen conducir a ninguna concreción práctica: "¿De qué bares de Binéfar te acuerdas?". Y entonces empezaron a aparecer nombres como El Ayfi, El Frontón, Casa Barrau, El Pirineos, El Aragón, La Granja, El Binéfar, La Mina, La Paz, LA´rcada y otros de pubs como El Novocento, Ell Kriffos, El Rosigón, El Z, El
Repitiendo la conversación con mis padres y hermanos, aparecieron otros nombres. Algunos lo conocía de otras conversaciones y otros nunca había oído hablar: El Metro, El Apeadero, La Flor del vino, El Oasis, El Jamaica, El Dwarf, El Perú, La Parra, Casa Anselmo, El Anila, El Cayo, La Cantina Culo Teja....
Los días siguientes seguí pensando en otros "lugares tan gratos para conversar", y claro, me vinieron a la memoria El Desnivel, El Drago, La Pantera Rosa, El Dino´s, El Say, El Kamelot, El Branquil, La Discoteca Chrysalis, El Estravolto, El Romea, El Apebin.....
Normalmente habría quedado aquí la cosa hasta la siguiente vez que, seguramente en alguna terraza, hubiera vuelto a salir la conversación. Pero esta vez no. Me coloqué delante del ordenador y empecé a escribir y ordenar todos los nombres que iban llegando a mi memoria de esas y otras conversaciones. Cuando terminé, solicité ayuda en internet ( Conversaciones 2.0 ) a los amigos y aparecieron un buen puñado más de bares y restaurantes de Binéfar.
Seguramente dentro de 40 o 50 años todos esos nombres se pierdan, pasen a engrosar esa lista de olvido que alimenta el tiempo. Y no sólo los nombres, también qué era típico de comer o beber, si había dardos, billares, futbolín o máquina de bolas; donde estaban, qué música ponían; y tantas otras cosas.
Solicito desde estas líneas la información que podáis hacerme llegar, fots, etc... y os estaré muy agradecido.
1.68
2.Alea
3.Aljibe
4.Alquimia
5.Aneto
6.Anila
7.Apeadero
8.Apebin
9.Aragón
10.Ayfi
11.Bar San Quílez
12.Bar de Fribin
13.Bar REyes
14.Bar Espada
15.Bar España
16.Bar estación de autobuses
17.Bar Pedro
18.Bar Romea
19.Binefar
20.Binefar 77 (Bar y discoteca)
21.Dwarf, luego Blanco y Negro, luego fue Bora-bora y luego Z
22.Bodega Domenech
23.Bodega Isabal
24.Bolera
25.Bora Bora
26.Branquil
27.Buenos aires
28.Buho
29.Bypass
30.Donde Carlos
31.Caballo Blanco
32.Café Teatro
33.Cafetín ( Calcetín)
34.Cantabrico
35.Cantina Culo Teja (Isabal)
36.Cantina estación de tren
37.Casa Anselmo
38.Cayo, El
39.Chantilly
41.Cierzo
42.Cine
43.Coral
44.Cuatro torres
45.D'Alcort (bar)
46.D'Alcort (primero discoteca y luego pub)
47.Desnivel
48.Dino´s
49.Drago
50.Dwarf
51.El cisne, la wiskería, etc.....
52.El del padre de los hermanos Guarsch (Joaquin y Ramón)
53.Energy - Crisalis
54.Estravolto (Stravolto)
55.Forn de Pilsa - El Perel
56.Frontón
57.JM
58.Kache
59.Kamelot
60.Kebap
61.Keops
62.Kriffos
63.L´Arcada
64.La Flor del vino
65.La Granja
66.La Litera
67.La Pantera Rosa
68.La Parra. El Bar la Parra también lo llamaban Casa Palmenia porque era la que atendia.
69.La Pastelería Altabas. La Tentación
70.La Paz
71.La Pulpería - La Cubana
72.La Tasca
73.La Tertulia
74.Leo´s
75.Lola
76.Lonja
77.Metro ( Anterior al apeadero)
78.Mina
79.Newcaste luego fue PK2 al lado del stilo
80.Novocento
81.Oasis
82.Ordesa
83.Panadería frente al consultorio
84.Patio
85.Pedro
86.Perú
87.Pirineo
88.PK2
89.Porrón (billares)
90.Puntazo
91.Rancho de Juancho
92.Repriss
93.Restaurante Romeral
94.Rías baixas
95.Robertos
96.Romea
97.Rosigón. Rosi
98.Sala DeLuxe
99.Say
100.Segalar
101.Selector, luego fue 68, luego Alquimia
102.Siglo XXI
103.Stylo
104.Tenere
105.Universal
106.Vinilo
107.Wook
108.Yes
109.Zeta
110. Encuentros
111. Zona 3
112. Via 2
113. Vispesa
114. Perel
115. Casa José
116. Global (Parte de arriba del Cine)
117. Conection
118. Las Vegas ( En Calle Mayor por @xcitbin en Twitter)
119. Shiva, antes el Dwarf, luego Blanco y Negro (recogido en facebook por Juan Fco Palacin) 120. Cantina Espurna ( Donde hoy está Joyería Dubau, por Pilar Cisneros a través de facebook) 121. Restaurante Cafetería Dimarco 122. Taberna Isábal
123. Bar Zayyan
124. Bar Zaragozano. En programa Fiestas 1940
125.- Bar Viva España. (Quizás era el España. En programa fiestas 1940)
126. Bar Deportivo (publicidad de programa fiestas 1941)
126.- Los Amigos
127.- Sol
128.- La Litera ( en Avda Aragón).
Publicidad Bar La Granja en programa Fiestas 1940
¿A que te han venido muchos recuerdos a la cabeza?...Si te acuerdas de alguno más puedes escribir un comentario.
En 1976 un comunicado del Ayuntamiento animando a los jóvenes de Binéfar a asociarse hizo nacer, de golpe, siete peñas. Medio siglo después, en las fiestas de 2026, solo tres de aquella generación fundacional —El Tozal, El Latacín y La Kraba— siguen en pie, y vuelven a ser protagonistas: su cincuentenario preside este año el cartel oficial de fiestas. Para celebrarlo desde este blog, rescatamos una joya del archivo audiovisual de Florencio Molins: el desfile de carrozas de 2001, precisamente el año en que aquellas mismas peñas cumplían su primer cuarto de siglo. Vamos a esos años.
Os animamos a buscaros en el vídeo entre el público o en medio del desfile con tu peña.
FELICES FIESTAS DE BINÉFAR
FELIZ 50 ANIVERSARIO PEÑAS DE BINÉFAR
Ayuntamiento de Binéfar Fiestas Mayores 2001
1976: un comunicado municipal que multiplicó las fiestas
Para entender lo que se cumple este año hay que retroceder cincuenta años, no veinticinco. Corría 1976 cuando el Ayuntamiento de Binéfar hizo público un comunicado animando a los jóvenes del pueblo a organizarse en asociaciones para dar más vida a las fiestas patronales. La respuesta fue inmediata y desbordante: aquel mismo año nacieron, casi de golpe, siete peñas: El Cascabel, El Abadejo, La Gayata, El Rosigón, El Tozal, el Latacín —que arrancó llamándose Toli-Toli— y La Kraba.
De aquella explosión fundacional, la mayoría no sobrevivió ni un lustro. El Abadejo, nacida de la fusión de varios chamizos, fue la más numerosa el primer año, con más de doscientos socios, pero las desavenencias internas la redujeron a solo treinta y seis en 1977 y acabó disolviéndose. El Rosigón resistió algo más, de 1976 a 1988, creciendo de 84 a 350 socios bajo la presidencia de Joaquín Pano Maynar e inventando en 1982 la célebre «Gymkhana Humorístico-Popular». La Gayata, con Carlos Camañes al frente y ciento diez socios el primer año, quedó tercera en el concurso de carrozas de 1978, pero un desacuerdo sobre si financiar o no actividades deportivas acabó disolviéndola ese mismo año; buena parte de sus socios recalaron en El Tozal.
Solo tres peñas de aquella camada de 1976 llegaron con vida a nuestros días: El Tozal, El Latacín y La Kraba. Son, precisamente, las que este 2026 cumplen cincuenta años y las que este blog quiere homenajear.
El Tozal, el Latacín y la Kraba: tres nombres, un mismo cuarto de siglo
El Tozal surgió del chamizo Los Zorris, con socios de veintiuno y veintidós años. Bajo el liderazgo de Antonio «el Rochet», destacó desde el principio por su capacidad organizativa y su poder de convocatoria, llegando a superar los doscientos socios. Fueron, según cuenta la memoria peñista, «la importancia de las cenas» y la creación en los años ochenta de su propia charanga, «Pepe Palomeque y sus tozaleros», los rasgos que más la definieron.
El Latacín nació con el nombre de Toli-Toli —una expresión local que viene a significar jaleo, algarabía o jarana— antes de adoptar definitivamente su nombre actual. Su primer presidente fue Enrique Murillo y contó con ochenta y tres socios fundadores, en su mayoría chavales que jugaban juntos al fútbol en categorías inferiores. El anagrama de la peña, una planta de latacín de hojas anchas y tallo lechoso, tomó su nombre de un apodo con el que uno de los fundadores, José Ibarz «Camperol», solía llamar en broma al árbitro de los partidos. Con camiseta blanca y fajín verde desde el origen, el Latacín ganó ya en 1978 su primera carroza premiada y participó activamente, año tras año, en el desfile, cosechando numerosos premios tanto de carroza como de animación.
La Kraba salió del chamizo «Las Siete Jotas» bajo la presidencia de José Manuel Abenoza, con jóvenes de catorce a dieciséis años. Empezó con noventa y seis socios y llegó a rozar los cuatrocientos en 1991, un crecimiento notable que la convirtió en una de las peñas de referencia de las fiestas binefarenses, con sus «cenas desorganizadas» y sus actuaciones de versiones musicales como sello de identidad durante los años ochenta y noventa.
Alrededor de estas tres peñas se organizó también, en abril de 1977, la Asociación de Peñas Binefarenses (APEBIN), presidida por Ramón Jové y nacida, en palabras de sus fundadores, para «llenar el hueco recreativo, deportivo y cultural existente en el momento en nuestro pueblo». APEBIN fue determinante durante más de una década, hasta que se disolvió en enero de 1988 por problemas financieros y desvinculaciones internas. Con altibajos, sin embargo, El Tozal, El Latacín y La Kraba siguieron ahí, fiesta tras fiesta, hasta llegar —y esto es lo que hoy nos ocupa— a su primer gran aniversario redondo: el veinticinco cumpleaños de 2001.
2001: cuando las peñas cumplieron su primer cuarto de siglo
Veinticinco años después de aquel comunicado municipal de 1976, las fiestas mayores de Binéfar de 2001 —del 12 al 16 de septiembre— se organizaron ya pensando en las peñas como eje central del programa. Lo explicaba sin rodeos el entonces concejal de Fiestas y Actos Populares, Jerónimo Pueyo, en una entrevista publicada en La Voz de Binéfar de septiembre de aquel año: ese ejercicio se suprimían los actos taurinos y las vaquillas de la mañana —«no hay una respuesta grande del público si no es el viernes y el sábado, y tampoco es exagerada», razonaba— para reforzar con ese presupuesto la calidad de las orquestas y el capítulo musical. Y añadía, sobre el porqué de fondo de aquellas fiestas: «estos festejos estarán marcados por el vigésimo quinto aniversario de la creación de las peñas, las grandes protagonistas de las fiestas durante el último cuarto de siglo».
El propio arranque de las fiestas lo dejó claro. El chupinazo del miércoles 12 de septiembre, encendido por el alcalde desde el balcón del Ayuntamiento, fue precedido por el pregón de fiestas mayores, que ese año pronunciaron —al alimón, entre las tres— las peñas locales Kraba, Latacín y Tozal. Durante los cinco días de fiesta, según recogía la crónica de La Voz de Binéfar de octubre, «los locales [de las peñas] estuvieron atestados de público todas las madrugadas festivas y sus representantes estuvieron presentes en los más importantes actos del programa oficial», protagonismo que arrancó ya con el desfile de carrozas y que se prolongó en actos tan arraigados como la ofrenda floral al Santo Cristo de los Milagros.
El veinticinco aniversario tuvo, además, un capítulo propio dentro del Pórtico Cultural que cada año abre las fiestas. Aquel 2001 el Pórtico se inauguró bajo el título «El Pórtico Cultural se abre con los 25 años de la peña La Kraba», y su programación incluyó, el sábado 1 de septiembre, una velada en la Lonja de Binéfar dedicada expresamente a los «25 años Peña La Kraba y Fiestas de Binéfar». Días después, el 7 de septiembre, se presentó en el salón de plenos el libro «25 años de la peña La Kraba y las fiestas de Binéfar», escrito por Ramón Muro y Sergio Isábal: novecientas horas de trabajo entre los dos autores, ochenta entrevistas, más de tres mil fotografías revisadas de hemeroteca y un resultado final de trescientas veintiocho páginas, trescientas fotografías y un CD con canciones emblemáticas de la peña. Aquel mismo Pórtico Cultural de 2001 completó su programa con la X Muestra de Folclore, el X Mercado Medieval —amenizado por el grupo Pingaliraina— y la representación de «Manolito Gafotas» a cargo de Ados Teatroa.
Cinco días de fiesta, un cuarto de siglo de peñas
El programa oficial de aquellas fiestas de 2001, publicado por el Diario del Alto Aragón el mismo 12 de septiembre, permite reconstruir día a día cómo fue aquel aniversario:
Miércoles 12. Por la tarde, comparsa de gigantes y cabezudos y feria gratuita para los menores de doce años. A las siete, el gran desfile de carrozas —del que hablamos con más detalle en el siguiente apartado— seguido del pregón al alimón de Kraba, Latacín y Tozal y el chupinazo inaugural. Por la noche, verbena en la plaza de España con la orquesta Atalaia y, a las 24:30 horas, el plato fuerte de la jornada: concierto gratuito de Amaral en la propia plaza de España, una de las voces del pop español del momento.
Jueves 13. Vuelos cautivos en globo aerostático, pasacalles, el espectáculo infantil de «La Radio al Sol» y baile de tarde con la orquesta Blanes.
Viernes 14, día de la Cruz Roja y de la Ofrenda Floral. Misa baturra en la parroquia de San Pedro Apóstol, interpretada por la Escuela Municipal de Jota, seguida de la ofrenda floral al Santo Cristo de los Milagros —abierta por el alcalde en nombre de la Corporación y continuada por las Majas de 2001 y por todo el público que quiso sumarse—. Ese año fueron Majas Mayores Marta Perellón, Gema Cortés y Arantxa Semeli, acompañadas de las Majas Infantiles Judit Carrasquer, Lucía Torrens, Carla Chaverri y Alicia Rodellar. La jornada incluyó también el homenaje a la tercera edad, la tradicional carrera pedestre y, ya de madrugada, el macroconcierto del Recinto Ferial con Coyote Dax, con «De Noche» como teloneros.
Sábado 15. Carrera de burros, tirada social y almuerzo de hermandad en el campo de tiro del Romeral, exhibición de aeromodelismo, simultáneas de ajedrez con el maestro internacional Jesús Barón, carrera ciclista «Villa de Binéfar» y, por la noche, concierto de La Mosca —el grupo de moda de aquel verano— con Caramband de teloneros.
Domingo 16, Entierro de la Sardina. Exhibición de coches de radiocontrol, ajedrez a la ciega, el espectáculo de variedades del humorista Manolo de Vega y, a las dos de la madrugada, la tradicional quema de fuegos artificiales que cerraba las fiestas, acompañada del entierro de la sardina con la charanga Festival y la participación de las peñas y de todo el público.
La víspera de todo esto, el 11 de septiembre, tenía también su propio ritual: la jornada de «La Radio al Sol», la colaboración entre el área de festejos del consistorio y Cadena Dial Binéfar que cada año marcaba el ambiente prefestivo con hinchables y actuaciones infantiles en la plaza de España desde primera hora, el veterano programa «Café con pólvora» de Cadena SER Aragón al mediodía, presentado por Plácido Serrano, y grupos locales sobre el escenario —el año anterior había tocado «El chaval de la pecà» y el precedente «Melón Diésel»—, todo ello como preámbulo del concierto de Amaral con el que arrancaban, ya de lleno, las fiestas.
No todo fue una fiesta redonda. La propia crónica de La Voz de Binéfar de octubre de 2001, bajo el titular «Las peñas cumplieron 25 años», recogía también la sombra que se cernió sobre el último día: el accidente pirotécnico con el que se cerraron los festejos dejó quince heridos, dos de ellos graves. «Afortunadamente —añadía la crónica— todos ellos se están recuperando bien de sus heridas, aunque en algunos casos las secuelas psicológicas tardarán más tiempo en cicatrizar que las quemaduras o las fracturas». Aquel susto, de hecho, marcaría en los años siguientes la manera de organizar los fuegos artificiales de las fiestas de Binéfar, que acabarían trasladándose primero al Recinto Ferial y, ya en fechas mucho más recientes, a la azotea del Ayuntamiento.
El desfile que inmortalizó Florencio Molins
Es precisamente ese desfile de carrozas del miércoles 12 de septiembre de 2001 el que recoge el vídeo que abre esta entrada. Por las calles Tamarite, Batalla de Lepanto, San José Artesano, San Quílez, San José de Calasanz, Aragón, plaza de España y San Pedro desfilaron aquel atardecer, entre charangas y comparsas, la Unidad de Caballería, los gigantes y cabezudos, la Escuela Municipal de Jota, el grupo de majorettes y banda de cornetas y tambores, la carroza de las Majas Infantiles 2000-2001 y la de las Majas Mayores, y —protagonistas del aniversario— las tres carrozas de las peñas que cumplían veinticinco años: la carroza de la Peña El Tozal, la de la Peña El Latacín y la de la Peña la Kraba, cada una escoltada por su propia charanga. Ver hoy esas imágenes es, en cierto modo, ver a las mismas tres peñas que este 2026 soplan las velas de su cincuentenario, veinticinco años más jóvenes.
De 2001 a 2026: medio siglo después
Cincuenta años después de aquel comunicado municipal de 1976, El Tozal, El Latacín y La Kraba vuelven a ser, una vez más, el eje de las fiestas de Binéfar. El cartel oficial de este 2026 —obra ganadora de la diseñadora Maria-Stefania Rizescu— representa a las peñas a través de sus camisetas, «porque constituyen uno de los elementos más característicos de las fiestas y simbolizan el sentimiento de pertenencia e identidad», en palabras de la propia autora. El concejal de Actos Populares y Festejos, César Pardos, lo resumía con satisfacción: el cartel «ha hecho un guiño especial a las peñas, con sus camisetas… en su 50 aniversario», junto a otros elementos tradicionales como el paloteau y los gigantes. El programa de este año incluye incluso un pasacalles el 11 de septiembre con expresa alusión a los cincuenta años de las peñas.
De aquellas siete peñas nacidas de un comunicado municipal en 1976 solo tres llegaron vivas a su veinticinco aniversario, y esas mismas tres son las que hoy, en 2026, llegan a los cincuenta. Entre medio, un vídeo casero, una carroza por peña, un pregón compartido y una fiesta que —salvo el susto del último día— salió, en palabras de la prensa de entonces, «en un ambiente relajado». Que se cumplan muchos más.
Sobre el autor del vídeo: Florencio Molins
El desfile de carrozas de 2001 que ilustra esta entrada pertenece al archivo audiovisual de Florencio Molins, vecino de Binéfar que durante años, cámara en mano, dejó constancia de la vida festiva y cotidiana del pueblo: fiestas patronales, ofrendas florales, desfiles, actos institucionales y cuanto sucedía en las calles de Binéfar merecía, para él, quedar grabado. Su labor discreta y constante convirtió su archivo particular en una auténtica memoria visual de varias décadas de vida local —de él se conserva, por ejemplo, otra grabación suya de la ofrenda floral de 1991—. En 2016, consciente del valor de ese material, Florencio Molins donó al Ayuntamiento de Binéfar y posteriormente al Cellit alrededor de quinientas horas de filmografía que recogen cerca de veinte años de historia local, un archivo que hoy permite a este blog, y a otras iniciativas de recuperación de la memoria de la comarca, recuperar imágenes como las de este desfile de hace ya un cuarto de siglo. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento por su paciencia de aficionado y por su generosidad al poner esas grabaciones al servicio de todo el pueblo.
La Peña Latacín forma parte del corazón festivo de Binéfar desde 1976. Nacida inicialmente con el nombre de Toli-Toli, pronto adoptó la identidad que la acompañaría hasta hoy: camiseta blanca, fajín verde y mucho espíritu peñista. Con una trayectoria llena de anécdotas, tradiciones taurinas y carrozas premiadas, el Latacín se ha consolidado como una de las grandes referencias de las Fiestas Mayores.
Orígenes de la Peña Latacín (1976) y primer nombre: Toli-Toli
El Latacín es una de las siete peñas primitivas que nacen en el año 1.976, aunque inicialmente adopta el nombre de TOLI-TOLI, que por entonces era una expresión empleada en esta zona para querer decir: jaleo, algarabía ó jarana. Este nombre, sólo se utiliza en las primeras fiestas e incluso en algunos documentos se alterna con el de Latacín.
Durante el tiempo que el nombre es Toli-Toli, el anagrama es un policía que sujeta a uno que intenta escaparse.