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domingo, 2 de diciembre de 2018

Teodoro Bardají: cocina para Fiestas

El cocinero Teodoro Bardají Mas ya ha sido protagonista en otras ocasiones del blog de Binéfar. El cocinero de los Duques del Infantado publicó , entre otros artículos y libros "Cocina para Fiestas".
Traemos hoy varias fotografías de dos ediciones de 1944 ( Ediciones Atlas)  y 1964 ( Ediciones Paraninfo).
Teodoro Bardají: cocina para Fiestas

domingo, 6 de septiembre de 2026

Fuegos artificiales en Fiestas de Binéfar: del Toro de Fuego a la azotea del Ayuntamiento

Continuamos con nuestra serie dedicada a las Fiestas Patronales de Binéfar. Al igual que el año pasado dedicamos un especial a las peñas de Binéfar, este mes de agosto y septiembre queremos acercarnos a nuestras fiestas desde otra perspectiva: recordando algunos de sus actos, historias y curiosidades, así como esos momentos que, con el paso de los años, han ido formando parte de la memoria colectiva de Binéfar.

 Hay un sonido que cierra, año tras año, las Fiestas Mayores de Binéfar: el de la traca final. Pero detrás de esos pocos minutos de luz y ruido hay una historia mucho más larga y accidentada de lo que parece —en el sentido literal de la palabra—, con nombres de piezas que hoy suenan a otra época, un accidente grave que lo cambió todo, años sin fuegos por falta de un lugar seguro y, finalmente, una azotea municipal convertida en la solución. Repasamos los fuegos artificiales de Binéfar de principios a fin.

El Toro de Fuego de 1977 y las granadas japonesas de 1982

Las páginas de La Voz de Binéfar, el boletín local que se viene publicando desde 1969, conservan algunas de las piezas pirotécnicas con nombre propio que iluminaron las fiestas de los años setenta y ochenta. En 1977, el programa anunciaba para el cierre de fiestas una «GRAN TRACA Y FUEGOS DE ARTIFICIO CON UN TORO DE FUEGO de fin de Fiestas, por la Pirotecnia La Zaragozana, de Zaragoza», con la propia empresa contratada citada por su nombre. Cinco años después, en 1982, el festival infantil de fiestas incluía «cucañas, juegos, lanzamiento de globos calientes, granadas japonesas y chocolatada con traca final», mientras que el cierre oficial de la edición se resolvía, como era costumbre, con una «Gran quema de fuegos artificiales con traca final anunciando el final de las fiestas». Toro de fuego, granadas japonesas, traca final: nombres que hoy apenas se usan pero que formaban parte del vocabulario festivo cotidiano de aquellas décadas.

Ya en 1916, el semanario Agricultura recogía el rumor y el programa oficial de un espectáculo pirotécnico para las fiestas de Binéfar —contado con más detalle en otra entrada de esta misma serie dedicada a las Fiestas Patronales—, así que la tradición de cerrar septiembre con pólvora tiene, como mínimo, más de un siglo de recorrido documentado.

2001: la noche en que algo salió mal

El 17 de septiembre de 2001, durante los fuegos artificiales de las Fiestas Mayores, una jaula que sostenía tres cañones pirotécnicos volcó sobre el suelo y disparó de forma repentina dos carcasas. Una de ellas impactó contra un vehículo estacionado y rebotó hacia el público que contemplaba el espectáculo. Gracias a la rápida intervención de la Guardia Civil, la Policía Local y los servicios de emergencia, el coche no llegó a explotar, pero el impacto dejó cinco personas heridas, dos de ellas de gravedad, entre ellas una niña de doce años del pueblo y una joven de Alcampell que tuvo que ser intervenida de urgencia. El entonces alcalde de Binéfar, explicó que el Ayuntamiento recurrió a la Guardia Civil para investigar lo ocurrido al comprobar que el consistorio no disponía de medios propios para determinar el origen del fallo, que se atribuyó a un problema en una de las carcasas.

No es agradable recordar un suceso así, pero conviene contarlo porque explica, de forma directa, todo lo que vino después: durante los siguientes veinticinco años, la localización y el formato de los fuegos de Binéfar no dejarían de cambiar, siempre con la seguridad como prioridad.

La Algodonera y la larga búsqueda de un lugar seguro

Ya en las fiestas de 2002, apenas un año después del accidente, la colección de fuegos artificiales se trasladó al Recinto Ferial de la Algodonera, con todos los disparos programados en modalidad aérea «para facilitar su tránsito» y evitar cualquier proyección hacia el público. El cambio de ubicación se acompañó de un mensaje que se repetiría, casi palabra por palabra, en los programas de fiestas durante toda la década siguiente: «Los fuegos se pueden ver mejor desde lejos porque todos son aéreos». Entre 2004 y 2010, la fórmula se mantuvo estable, con la «quema de una espectacular colección aérea de fuegos artificiales en la zona abierta del Recinto Ferial» como cierre de fiestas, normalmente unida al entierro de la sardina protagonizado por las peñas.

Pero la normativa de seguridad pirotécnica se fue endureciendo, y en 2012 llegó la noticia que nadie esperaba. La Voz de Binéfar lo tituló sin rodeos: «Los fuegos se suspenden por falta de ubicación apropiada». La concejalía de Fiestas explicaba que, tras buscar alternativas, no había sido posible encontrar un emplazamiento que cumpliese las nuevas exigencias de seguridad. Un año después, en 2013, los fuegos seguían suspendidos —«suspendidos desde hace dos años», recogía la publicación—, y el concejal de Festejos buscaba «algún espectáculo de fin de fiestas muy visual» que pudiera sustituirlos. Binéfar, sencillamente, se había quedado sin un lugar donde tirar sus fuegos artificiales con garantías.

2016: el retorno, esta vez desde la azotea del Ayuntamiento

La solución llegó en 2016, y fue tan ingeniosa como reveladora del cambio de mentalidad tras el accidente de 2001. El concejal de Actos Populares y Tradiciones, presentó ese año la recuperación del espectáculo pirotécnico como novedad principal de las fiestas, pero con una salvedad importante: no se trataba de «fuegos artificiales al uso», sino del lanzamiento, desde la azotea de la propia Casa Consistorial, de cartuchos de bajo calibre —menos de 50 milímetros— pensados para lograr «un espectáculo de luz y color». Se recomendaba contemplarlo desde la plaza de España o la calle Lérida, y se estableció un cordón de seguridad de veinticinco metros alrededor del edificio municipal durante el disparo.

fuegos artificiales al uso», sino del lanzamiento, desde la azotea de la propia Casa Consistoria 

La revista Somos Litera recogió el estreno con entusiasmo al cerrar la crónica de aquellas fiestas: entre los titulares del año —la lluvia en el desfile de carrozas, el doble pregón de Máximo López, el concierto del grupo 091— se incluía «el retorno de los fuegos artificiales», con esta valoración: «los fuegos artificiales, también llamados oficialmente espectáculo pirotécnico, lanzados desde la azotea del edificio consistorial. Por tradición, ese acto tiene su encanto (...) Su recuperación ha sido un acierto a tenor del comentario que uno podía escuchar tras el último cohete». Así nació, en 2016, la fórmula que Binéfar sigue empleando hoy: fuegos desde el propio Ayuntamiento, con perímetro de seguridad y calibre reducido, muy distintos en escala a los de las carcasas de gran formato que protagonizaron el accidente de 2001, pero fieles a la misma cita anual con el pueblo.

Hasta hoy

La fórmula estrenada en 2016 se ha mantenido en los años siguientes. En las fiestas de 2024, el programa oficial confirmaba de nuevo el «espectáculo pirotécnico con fuegos artificiales que se lanzarán desde el Ayuntamiento» como broche final del día grande, tras el festival de jotas en la plaza España. Casi cincuenta años después del Toro de Fuego de 1977 y veintitrés después de aquella noche de 2001 que lo cambió todo, Binéfar sigue cerrando sus fiestas con pólvora —solo que ahora, desde el balcón de su propio Ayuntamiento y con la seguridad muy presente en cada detalle del espectáculo.

Si alguien conserva programas de fiestas antiguos donde aparezcan otras piezas pirotécnicas con nombre, fotografías o recuerdos de aquellos años sin fuegos, este blog —que sigue con la serie dedicada a las Fiestas Patronales de Binéfar, la misma en la que ya contamos el origen de los chamizos y las peñas— tiene mucho interés en escucharlo: escríbenos o deja tu comentario.


  Binefar, fuegos artificiales 2024. Dron Peti

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Fuentes

  • La Voz de Binéfar, boletín local, números de septiembre de 1977, 1982, 2002, 2004-2010, 2012 y 2013.
  • Agricultura (Binéfar), semanario, edición del 15 de septiembre de 1916.
  • Un fallo en la carcasa, posible causa del accidente en los fuegos artificiales de Binéfar, Aragón Digital, 17 de septiembre de 2001.
  • Cinco heridos al estallar una carcasa de fuegos artificiales en Huesca, ABC, 17 de septiembre de 2001.
  • Huesca. Cinco personas resultan heridas en un accidente pirotécnico, Prevention World, 18 de septiembre de 2001.
  • Binéfar contará con un espectáculo pirotécnico para clausurar las fiestas patronales, Somos Litera, 8 de septiembre de 2016.
  • Las Fiestas de Binéfar cierran edición a ritmo de unos renovados fuegos artificiales, Somos Litera, 19 de septiembre de 2016.
  • Las Fiestas de Binéfar de 2024 se vivirán en el centro, El Cruzado, 29 de agosto de 2024.

domingo, 6 de septiembre de 2020

Presentación Majas Fiestas Mayores Binéfar 1992

Este fin de semana estaríamos sumergidos en el pórtico cultural que da paso a las Fiestas Mayores de Binéfar. Uno de los actos tradicionales es la presentación de majas, en su día infantiles y mayores, que en 1992 tuvo lugar en la Plaza España. Os dejamos algunas fotos extraídas de un vídeo de Florencio Molins.

Presentación Majas Fiestas Mayores Binéfar 1992

 

domingo, 1 de septiembre de 2019

Desfile Fiestas Mayores de Binéfar 1992

Empezamos septiembre y en este mes, las Fiestas Mayores marcan la agenda binefarense. Acercamos hoy fotografías del desfile de carrozas de 1992. Disfrutarlas.

Peña Barones

domingo, 13 de septiembre de 2026

1976-2026: cincuenta años de peñas en Binéfar

 En 1976 un comunicado del Ayuntamiento animando a los jóvenes de Binéfar a asociarse hizo nacer, de golpe, siete peñas. Medio siglo después, en las fiestas de 2026, solo tres de aquella generación fundacional —El Tozal, El Latacín y La Kraba— siguen en pie, y vuelven a ser protagonistas: su cincuentenario preside este año el cartel oficial de fiestas. Para celebrarlo desde este blog, rescatamos una joya del archivo audiovisual de Florencio Molins: el desfile de carrozas de 2001, precisamente el año en que aquellas mismas peñas cumplían su primer cuarto de siglo. Vamos a esos años.

Os animamos a buscaros en el vídeo entre el público o en medio del desfile con tu peña.

FELICES FIESTAS DE BINÉFAR

FELIZ 50 ANIVERSARIO PEÑAS DE BINÉFAR 

Ayuntamiento de Binéfar Fiestas Mayores 2001
Ayuntamiento de Binéfar Fiestas Mayores 2001

1976: un comunicado municipal que multiplicó las fiestas

Para entender lo que se cumple este año hay que retroceder cincuenta años, no veinticinco. Corría 1976 cuando el Ayuntamiento de Binéfar hizo público un comunicado animando a los jóvenes del pueblo a organizarse en asociaciones para dar más vida a las fiestas patronales. La respuesta fue inmediata y desbordante: aquel mismo año nacieron, casi de golpe, siete peñas: El Cascabel, El Abadejo, La Gayata, El Rosigón, El Tozal, el Latacín —que arrancó llamándose Toli-Toli— y La Kraba.

De aquella explosión fundacional, la mayoría no sobrevivió ni un lustro. El Abadejo, nacida de la fusión de varios chamizos, fue la más numerosa el primer año, con más de doscientos socios, pero las desavenencias internas la redujeron a solo treinta y seis en 1977 y acabó disolviéndose. El Rosigón resistió algo más, de 1976 a 1988, creciendo de 84 a 350 socios bajo la presidencia de Joaquín Pano Maynar e inventando en 1982 la célebre «Gymkhana Humorístico-Popular». La Gayata, con Carlos Camañes al frente y ciento diez socios el primer año, quedó tercera en el concurso de carrozas de 1978, pero un desacuerdo sobre si financiar o no actividades deportivas acabó disolviéndola ese mismo año; buena parte de sus socios recalaron en El Tozal.

Solo tres peñas de aquella camada de 1976 llegaron con vida a nuestros días: El Tozal, El Latacín y La Kraba. Son, precisamente, las que este 2026 cumplen cincuenta años y las que este blog quiere homenajear.

El Tozal, el Latacín y la Kraba: tres nombres, un mismo cuarto de siglo

El Tozal surgió del chamizo Los Zorris, con socios de veintiuno y veintidós años. Bajo el liderazgo de Antonio «el Rochet», destacó desde el principio por su capacidad organizativa y su poder de convocatoria, llegando a superar los doscientos socios. Fueron, según cuenta la memoria peñista, «la importancia de las cenas» y la creación en los años ochenta de su propia charanga, «Pepe Palomeque y sus tozaleros», los rasgos que más la definieron.

Peña Tozal


El Latacín nació con el nombre de Toli-Toli —una expresión local que viene a significar jaleo, algarabía o jarana— antes de adoptar definitivamente su nombre actual. Su primer presidente fue Enrique Murillo y contó con ochenta y tres socios fundadores, en su mayoría chavales que jugaban juntos al fútbol en categorías inferiores. El anagrama de la peña, una planta de latacín de hojas anchas y tallo lechoso, tomó su nombre de un apodo con el que uno de los fundadores, José Ibarz «Camperol», solía llamar en broma al árbitro de los partidos. Con camiseta blanca y fajín verde desde el origen, el Latacín ganó ya en 1978 su primera carroza premiada y participó activamente, año tras año, en el desfile, cosechando numerosos premios tanto de carroza como de animación.

Peña Latacin 

La Kraba salió del chamizo «Las Siete Jotas» bajo la presidencia de José Manuel Abenoza, con jóvenes de catorce a dieciséis años. Empezó con noventa y seis socios y llegó a rozar los cuatrocientos en 1991, un crecimiento notable que la convirtió en una de las peñas de referencia de las fiestas binefarenses, con sus «cenas desorganizadas» y sus actuaciones de versiones musicales como sello de identidad durante los años ochenta y noventa.

Peña La Kraba 

Alrededor de estas tres peñas se organizó también, en abril de 1977, la Asociación de Peñas Binefarenses (APEBIN), presidida por Ramón Jové y nacida, en palabras de sus fundadores, para «llenar el hueco recreativo, deportivo y cultural existente en el momento en nuestro pueblo». APEBIN fue determinante durante más de una década, hasta que se disolvió en enero de 1988 por problemas financieros y desvinculaciones internas. Con altibajos, sin embargo, El Tozal, El Latacín y La Kraba siguieron ahí, fiesta tras fiesta, hasta llegar —y esto es lo que hoy nos ocupa— a su primer gran aniversario redondo: el veinticinco cumpleaños de 2001.

Orden Desfile Fiestas Mayores de Binéfar 1977
Orden Desfile Fiestas Mayores de Binéfar 1977

 

2001: cuando las peñas cumplieron su primer cuarto de siglo

Veinticinco años después de aquel comunicado municipal de 1976, las fiestas mayores de Binéfar de 2001 —del 12 al 16 de septiembre— se organizaron ya pensando en las peñas como eje central del programa. Lo explicaba sin rodeos el entonces concejal de Fiestas y Actos Populares, Jerónimo Pueyo, en una entrevista publicada en La Voz de Binéfar de septiembre de aquel año: ese ejercicio se suprimían los actos taurinos y las vaquillas de la mañana —«no hay una respuesta grande del público si no es el viernes y el sábado, y tampoco es exagerada», razonaba— para reforzar con ese presupuesto la calidad de las orquestas y el capítulo musical. Y añadía, sobre el porqué de fondo de aquellas fiestas: «estos festejos estarán marcados por el vigésimo quinto aniversario de la creación de las peñas, las grandes protagonistas de las fiestas durante el último cuarto de siglo».

El propio arranque de las fiestas lo dejó claro. El chupinazo del miércoles 12 de septiembre, encendido por el alcalde desde el balcón del Ayuntamiento, fue precedido por el pregón de fiestas mayores, que ese año pronunciaron —al alimón, entre las tres— las peñas locales Kraba, Latacín y Tozal. Durante los cinco días de fiesta, según recogía la crónica de La Voz de Binéfar de octubre, «los locales [de las peñas] estuvieron atestados de público todas las madrugadas festivas y sus representantes estuvieron presentes en los más importantes actos del programa oficial», protagonismo que arrancó ya con el desfile de carrozas y que se prolongó en actos tan arraigados como la ofrenda floral al Santo Cristo de los Milagros.

El veinticinco aniversario tuvo, además, un capítulo propio dentro del Pórtico Cultural que cada año abre las fiestas. Aquel 2001 el Pórtico se inauguró bajo el título «El Pórtico Cultural se abre con los 25 años de la peña La Kraba», y su programación incluyó, el sábado 1 de septiembre, una velada en la Lonja de Binéfar dedicada expresamente a los «25 años Peña La Kraba y Fiestas de Binéfar». Días después, el 7 de septiembre, se presentó en el salón de plenos el libro «25 años de la peña La Kraba y las fiestas de Binéfar», escrito por Ramón Muro y Sergio Isábal: novecientas horas de trabajo entre los dos autores, ochenta entrevistas, más de tres mil fotografías revisadas de hemeroteca y un resultado final de trescientas veintiocho páginas, trescientas fotografías y un CD con canciones emblemáticas de la peña. Aquel mismo Pórtico Cultural de 2001 completó su programa con la X Muestra de Folclore, el X Mercado Medieval —amenizado por el grupo Pingaliraina— y la representación de «Manolito Gafotas» a cargo de Ados Teatroa.

 

Cinco días de fiesta, un cuarto de siglo de peñas

El programa oficial de aquellas fiestas de 2001, publicado por el Diario del Alto Aragón el mismo 12 de septiembre, permite reconstruir día a día cómo fue aquel aniversario:

Miércoles 12. Por la tarde, comparsa de gigantes y cabezudos y feria gratuita para los menores de doce años. A las siete, el gran desfile de carrozas —del que hablamos con más detalle en el siguiente apartado— seguido del pregón al alimón de Kraba, Latacín y Tozal y el chupinazo inaugural. Por la noche, verbena en la plaza de España con la orquesta Atalaia y, a las 24:30 horas, el plato fuerte de la jornada: concierto gratuito de Amaral en la propia plaza de España, una de las voces del pop español del momento.

Jueves 13. Vuelos cautivos en globo aerostático, pasacalles, el espectáculo infantil de «La Radio al Sol» y baile de tarde con la orquesta Blanes.

Viernes 14, día de la Cruz Roja y de la Ofrenda Floral. Misa baturra en la parroquia de San Pedro Apóstol, interpretada por la Escuela Municipal de Jota, seguida de la ofrenda floral al Santo Cristo de los Milagros —abierta por el alcalde en nombre de la Corporación y continuada por las Majas de 2001 y por todo el público que quiso sumarse—. Ese año fueron Majas Mayores Marta Perellón, Gema Cortés y Arantxa Semeli, acompañadas de las Majas Infantiles Judit Carrasquer, Lucía Torrens, Carla Chaverri y Alicia Rodellar. La jornada incluyó también el homenaje a la tercera edad, la tradicional carrera pedestre y, ya de madrugada, el macroconcierto del Recinto Ferial con Coyote Dax, con «De Noche» como teloneros.

Sábado 15. Carrera de burros, tirada social y almuerzo de hermandad en el campo de tiro del Romeral, exhibición de aeromodelismo, simultáneas de ajedrez con el maestro internacional Jesús Barón, carrera ciclista «Villa de Binéfar» y, por la noche, concierto de La Mosca —el grupo de moda de aquel verano— con Caramband de teloneros.

Domingo 16, Entierro de la Sardina. Exhibición de coches de radiocontrol, ajedrez a la ciega, el espectáculo de variedades del humorista Manolo de Vega y, a las dos de la madrugada, la tradicional quema de fuegos artificiales que cerraba las fiestas, acompañada del entierro de la sardina con la charanga Festival y la participación de las peñas y de todo el público.

Fiestas Binéfar 2001

 

La víspera de todo esto, el 11 de septiembre, tenía también su propio ritual: la jornada de «La Radio al Sol», la colaboración entre el área de festejos del consistorio y Cadena Dial Binéfar que cada año marcaba el ambiente prefestivo con hinchables y actuaciones infantiles en la plaza de España desde primera hora, el veterano programa «Café con pólvora» de Cadena SER Aragón al mediodía, presentado por Plácido Serrano, y grupos locales sobre el escenario —el año anterior había tocado «El chaval de la pecà» y el precedente «Melón Diésel»—, todo ello como preámbulo del concierto de Amaral con el que arrancaban, ya de lleno, las fiestas.

 



 No todo fue una fiesta redonda. La propia crónica de La Voz de Binéfar de octubre de 2001, bajo el titular «Las peñas cumplieron 25 años», recogía también la sombra que se cernió sobre el último día: el accidente pirotécnico con el que se cerraron los festejos dejó quince heridos, dos de ellos graves. «Afortunadamente —añadía la crónica— todos ellos se están recuperando bien de sus heridas, aunque en algunos casos las secuelas psicológicas tardarán más tiempo en cicatrizar que las quemaduras o las fracturas». Aquel susto, de hecho, marcaría en los años siguientes la manera de organizar los fuegos artificiales de las fiestas de Binéfar, que acabarían trasladándose primero al Recinto Ferial y, ya en fechas mucho más recientes, a la azotea del Ayuntamiento.

El desfile que inmortalizó Florencio Molins

Es precisamente ese desfile de carrozas del miércoles 12 de septiembre de 2001 el que recoge el vídeo que abre esta entrada. Por las calles Tamarite, Batalla de Lepanto, San José Artesano, San Quílez, San José de Calasanz, Aragón, plaza de España y San Pedro desfilaron aquel atardecer, entre charangas y comparsas, la Unidad de Caballería, los gigantes y cabezudos, la Escuela Municipal de Jota, el grupo de majorettes y banda de cornetas y tambores, la carroza de las Majas Infantiles 2000-2001 y la de las Majas Mayores, y —protagonistas del aniversario— las tres carrozas de las peñas que cumplían veinticinco años: la carroza de la Peña El Tozal, la de la Peña El Latacín y la de la Peña la Kraba, cada una escoltada por su propia charanga. Ver hoy esas imágenes es, en cierto modo, ver a las mismas tres peñas que este 2026 soplan las velas de su cincuentenario, veinticinco años más jóvenes.

 

De 2001 a 2026: medio siglo después

Cincuenta años después de aquel comunicado municipal de 1976, El Tozal, El Latacín y La Kraba vuelven a ser, una vez más, el eje de las fiestas de Binéfar. El cartel oficial de este 2026 —obra ganadora de la diseñadora Maria-Stefania Rizescu— representa a las peñas a través de sus camisetas, «porque constituyen uno de los elementos más característicos de las fiestas y simbolizan el sentimiento de pertenencia e identidad», en palabras de la propia autora. El concejal de Actos Populares y Festejos, César Pardos, lo resumía con satisfacción: el cartel «ha hecho un guiño especial a las peñas, con sus camisetas… en su 50 aniversario», junto a otros elementos tradicionales como el paloteau y los gigantes. El programa de este año incluye incluso un pasacalles el 11 de septiembre con expresa alusión a los cincuenta años de las peñas.

De aquellas siete peñas nacidas de un comunicado municipal en 1976 solo tres llegaron vivas a su veinticinco aniversario, y esas mismas tres son las que hoy, en 2026, llegan a los cincuenta. Entre medio, un vídeo casero, una carroza por peña, un pregón compartido y una fiesta que —salvo el susto del último día— salió, en palabras de la prensa de entonces, «en un ambiente relajado». Que se cumplan muchos más.


Sobre el autor del vídeo: Florencio Molins


El desfile de carrozas de 2001 que ilustra esta entrada pertenece al archivo audiovisual de Florencio Molins, vecino de Binéfar que durante años, cámara en mano, dejó constancia de la vida festiva y cotidiana del pueblo: fiestas patronales, ofrendas florales, desfiles, actos institucionales y cuanto sucedía en las calles de Binéfar merecía, para él, quedar grabado. Su labor discreta y constante convirtió su archivo particular en una auténtica memoria visual de varias décadas de vida local —de él se conserva, por ejemplo, otra grabación suya de la ofrenda floral de 1991—. En 2016, consciente del valor de ese material, Florencio Molins donó al Ayuntamiento de Binéfar y posteriormente al Cellit alrededor de quinientas horas de filmografía que recogen cerca de veinte años de historia local, un archivo que hoy permite a este blog, y a otras iniciativas de recuperación de la memoria de la comarca, recuperar imágenes como las de este desfile de hace ya un cuarto de siglo. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento por su paciencia de aficionado y por su generosidad al poner esas grabaciones al servicio de todo el pueblo.

¡¡ Garcias Florencio ¡¡¡ 

Florencio Molins 

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Fuentes

- Programa de fiestas de Binéfar 2001, Diario del Alto Aragón, 12 de septiembre de 2001, p. 24.
- La Voz de Binéfar, Boletín Informativo Municipal, números de julio-agosto, septiembre y octubre de 2001 (Excmo. Ayuntamiento de Binéfar).
- Recorte de prensa local de 2001, «"La Radio al Sol" marca el ambiente previo a las fiestas con espectáculo», José Luis Paricio.
- Ayuntamiento de Binéfar, Reseña histórica de las Peñas de Binéfar.
- «La Gayata (1976-1978). Peña de Binéfar», Binéfar Blog Histórico.
- «Peña Latacín: de Toli-Toli a referente de las Fiestas de Binéfar», Binéfar Blog Histórico.
- «Fuegos artificiales en Fiestas de Binéfar: del Toro de Fuego a la azotea del Ayuntamiento», Binéfar Blog Histórico.
- «Las peñas, en su 50 aniversario, protagonistas del cartel de las fiestas mayores de Binéfar», La Litera Información.
- «Florencio Molins dona a Binéfar 500 horas de filmografía que recogen 20 años de historia local», Gente con ganas de vivir (ganasdevivir.es), marzo de 2016.
- «Nuevo vídeo en nuestro canal de YouTube. Fiestas patronales de Binéfar, 1991», Cellit.
- Vídeo y fotografías: archivo de Florencio Molins, cedidas para esta entrada.

domingo, 10 de agosto de 2025

Peña El Rosigón: la rana que bailaba toda la noche

Corría el año 1976 y en Binéfar la palabra “peña” no se había institucionalizado aún como hoy la conocemos. En ese contexto, nació El ROSIGÓN, una peña que no solo fue pionera, sino también rompedora y muy suya. Tanto, que fue la única que funcionó fuera de APEBIN, la asociación que agrupó al resto de peñas binefarenses tras sus primeras fiestas.

Peña Rosigon de Binéfar 

domingo, 15 de mayo de 2016

Programa de Fiestas Mayores de Binéfar de 1960

Nos manda Mari Lacasa el Programa de Fiestas Mayores de Binéfar de 1960 completo. Estamos en fase de escaneo y lo colocaremos completo más adelante pero hoy no nos resistimos a colocar estas fotografías.

Seguramente también te interesen estas otras entradas con los carteles de Fiestas Mayores de Binéfar de diferentes años.

Carteles de Fiestas de Binéfar I, Carteles de Fiestas de Binéfar II, Carteles de Fiestas de Binéfar III y Carteles de Fiestas de Binéfar IV

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Portada Programa Fiestas Binéfar 1960
Portada Programa Fiestas Binéfar 1960    

domingo, 23 de agosto de 2026

Ya se conocen los actos de las Fiestas de Binéfar... de 1914

Continuamos con nuestra serie dedicada a las Fiestas Patronales de Binéfar. Al igual que el año pasado dedicamos un especial a las peñas de Binéfar, este mes de agosto y septiembre queremos acercarnos a nuestras fiestas desde otra perspectiva: recordando algunos de sus actos, historias y curiosidades, así como esos momentos que, con el paso de los años, han ido formando parte de la memoria colectiva de Binéfar.

Cada mes de agosto, cuando el calor aprieta y el Ayuntamiento cuelga el cartel en la fachada de la Casa Consistorial, se repite en Binéfar el mismo titular de siempre: ya se conocen los actos de las Fiestas de Binéfar. Concursos en peñas, charangas, el desfile, la ofrenda al Santo Cristo, verbenas hasta la madrugada. Un ritual que lleva más de un siglo repitiéndose, año tras año, con más o menos globos y más o menos orquesta. Lo que no imaginábamos es que, hurgando en las páginas del periódico "Agricultura"  de hace ciento doce años, íbamos a encontrar otro «ya se conocen los actos de las Fiestas de Binéfar»: uno que nunca se llegó a celebrar tal cual, porque su autor no tenía la menor intención de que se celebrara. Era, sencillamente, una travesura periodística.

Un «Binefarense» con mucha retranca

El periódico Agricultura, editado en Binéfar en la calle Ruata, números 4 y 5, dedicaba buena parte de sus páginas a precios del trigo, injertos de vid y asambleas de regantes del Canal de Aragón y Cataluña ya que ese era su cometido. Pero también tenía hueco, número tras número, para la crónica local firmada por un colaborador que nunca dio su nombre: se hacía llamar, sencillamente, «un Binefarense». Es la misma voz que por aquellos años despachaba con sorna los asuntos del pueblo —el estado de las calles, los achaques del Ayuntamiento, la eterna espera de las aguas potables— con un estilo que oscilaba entre la queja vecinal y la ironía fina.

El 10 de septiembre de 1914, a las puertas de las Ferias y Fiestas de aquel año, «un Binefarense» se sacó de la manga su pieza más lograda: un «PROGRAMA (no iluso)» para los festejos, que el periódico publicó «tal como se detalla», es decir, copiado literalmente de lo que —según la broma— circulaba por el pueblo. El paréntesis ya lo advierte todo: no iluso, no ilusorio, no de mentira… y sin embargo, tampoco cierto. Un programa que se leía como una crónica de fiestas y funcionaba, en realidad, como una lista de quejas con matasellos de humor.

El programa que Binéfar nunca tuvo (o que tuvo todos los años)

La gracia del texto está en su formato: imita al detalle los programas de fiestas de la época, con sus horarios solemnes, sus «Corporaciones y primeros contribuyentes» y sus inauguraciones oficiales. Solo que, en vez de fuegos artificiales y cabezudos, lo que se «inaugura» son los problemas de siempre.

Dejamos aquí parte del contenido comentado y más abajo en esta misma entrada el texto completo. 

13 de septiembre: la limpieza que nunca llegaba

El programa arranca con toda la pompa: «Por la mañana limpieza general de todas las calles y plazas de la población. Por la tarde inauguración de las Ferias y Fiestas.» Una limpieza general convertida en el primer acto festivo del programa dice, sin decirlo, que esa limpieza no era precisamente una costumbre asentada en el calendario municipal.

14 de septiembre: del «foco de infección» a la plazuela con nombre ilustre

Aquí la sátira afila más el lápiz. El «Binefarense» anuncia que, con la solemnidad debida y «asistencia de Corporaciones y primeros contribuyentes», serán trasladadas las pilas de lavar la ropa «al camino ancho de Lérida, cerca de la finca de D. Antonio Esteve», y que el sitio, una vez desinfectado, se convertirá en «una hermosa plazuela» —bautizada, además, con el nombre de «un preclaro hijo de Binefar»— en el lugar que hasta entonces había sido, según sus propias palabras, «el foco de infección más grande del pueblo». Y remata la jornada devolviendo a su sitio los tradicionales tiros de flecha al blanco y juegos de feria que, año tras año, «eran un estorbo al paso de la Carretera, frente la fonda de D. Miguel Marco». Bajo la ironía, una descripción exacta de las quejas vecinales de 1914: lavaderos insalubres, calles sin urbanizar y casetas de feria que cortaban el paso de los carros por la carretera principal.

15 de septiembre: la Balsa de Arriba, «tan sinvergüenza»

El tercer día es, sin duda, el más mordaz. Para «coronar» las fiestas, toda la representación del pueblo —«quizás con la presidencia de algún señor Inspector de Sanidad é Higiene que vendrá exprofeso»— se dirigirá en procesión hasta la célebre Balsa de Arriba, de la que se abastecía de agua para beber toda la población, con el fin de desaguarla y limpiarla, «ya que se ha puesto tan sinvergüenza que cada dos por tres, se sube encima del camino y arrastra hacia su fondo todo lo que quiere, aumentando más y más lo que depositado ya tiene de muchos años á esta parte». La solución, remata el programa con retintín, es no volver a llenarla «hasta que esté completamente limpia y saneada». Quien conozca la historia de esta balsa urbana —la misma que hoy ocupa la plaza Hipólito Bitrián y que ya contamos en la entrada dedicada a la Balsa Vieja o Balsa de Arriba— reconocerá enseguida el problema: un depósito de agua potable en pleno casco urbano, sin garantías sanitarias, que llevaba «muchos años» arrastrando suciedad sin que nadie —hasta esta sátira— se atreviera a decirlo tan claro. 


 
Actos de las Fiestas de Binéfar... de 1914
Actos de las Fiestas de Binéfar... de 1914

La ironía como forma de periodismo local

Leído de corrido, el «Programa (no iluso)» de 1914 funciona como una auténtica lista de reivindicaciones vecinales disfrazada de cartel de fiestas: unos lavaderos indignos, unas casetas de feria mal ubicadas y un depósito de agua para el consumo humano en estado lamentable. Nada de esto es nuevo en el periodismo de provincias de la época —la ironía como forma de crítica municipal era un recurso habitual en la prensa local de todo el país—, pero pocas veces se hace con tanta gracia y tanta precisión de detalle: nombres propios (D. Antonio Esteve, D. Miguel Marco), lugares exactos (el camino ancho de Lérida, la Balsa de Arriba) y ese punto de exageración —«tan sinvergüenza»— que convierte una queja municipal en una pequeña pieza de humor costumbrista. Ciento doce años después, sigue leyéndose con una sonrisa. Y, para quien conozca el Binéfar de hoy, con la sospecha de que algunas quejas de nuestros abuelos no eran tan distintas de las que se leen, cada agosto, en cualquier grupo vecinal de WhatsApp o Facebook.

Periódico Agricultura Binéfar 

Detrás de la sátira, las noticias que sí eran ciertas

El «Programa (no iluso)» no termina con la Balsa de Arriba. A continuación, «un Binefarense» añade una serie de notas sueltas, con el mismo formato de aviso oficial —«Otra.—», como si fueran más puntos del programa— pero que en realidad son un batiburrillo de humor, rumor y actualidad muy seria. Vistas de cerca, dicen más sobre la Binéfar de 1914 de lo que parece a primera vista.

La primera es casi un chiste inocente: «Durante estos días habrá músicas para todos los gustos en diferentes sitios de la población.» Pero la que viene justo después ya no tiene ninguna gracia, aunque se cuente con el mismo tono desenfadado: «Para que no haya ocasión de repetirse lo de Tudela se ha acordado que en lugar de los fuegos artificiales, la Sociedad Eléctrica ilumine en donde comprenda y crea más conveniente.» «Lo de Tudela» era, para cualquier lector de 1914, una herida todavía abierta: apenas seis semanas antes, el 28 de julio, la explosión de un artefacto pirotécnico —el llamado «volcán de la Martinica»— en la Plaza de los Fueros de Tudela se había cobrado la vida de once personas durante sus fiestas de Santa Ana. Que Binéfar decidiera sustituir los fuegos artificiales por iluminación eléctrica no era ninguna broma: era una medida de seguridad real, tomada en caliente, mencionada aquí casi de pasada, entre chiste y chiste.

La siguiente nota vuelve al tono de guasa, pero retrata a un personaje que debía de ser bien conocido en el pueblo: «Durante estos días tendrán lugar en diferentes sitios de la población grandes conferencias por un señor que le llaman el Tio Jorge (recomendando mucha calma á sus oyentes para que no se sulfuren y tengan un mal rato si no les gusta la disertación).» Un orador itinerante, de esos que recorrían los pueblos con charlas de sobremesa, y con el aviso de «mucha calma» a los oyentes es puro costumbrismo: intuimos que el Tío Jorge era de los que caldeaban el ambiente más de la cuenta.

Pero la nota más reveladora, con diferencia, es la última: «Debido al estado de ánimos tan acabado en que se encuentra toda Europa, no se permitirá durante estos días la visita de los locales públicos, como son, el Hospital, las Escuelas, Casa la villa y Matadero, evitando así que alguien levante el plano de los mismos.» Corría septiembre de 1914 y Europa llevaba apenas un mes en guerra: Austria-Hungría había declarado la guerra a Serbia a finales de julio y, en cuestión de días, las grandes potencias se habían enzarzado en lo que sería la Primera Guerra Mundial. Aquel verano, una auténtica fiebre de espías se extendió por media Europa: se sospechaba de cualquier forastero con una cámara o un cuaderno de notas, por miedo a que estuviera «levantando planos» para el enemigo. España se mantuvo neutral, pero el eco de aquella paranoia llegó, en clave de humor, hasta la Casa Consistorial, el Hospital y el Matadero de Binéfar. Que un pueblo de La Litera bromeara con que sus vecinos pudieran confundir el granero municipal con un objetivo militar da la medida de hasta qué punto la actualidad europea, aunque lejana, se colaba en la conversación de las fiestas de un pueblo pequeño.

El propio «Binefarense» cierra su crónica con un último guiño, dirigido a su director: «Sr. Director ¿firmo? no se que hacer; ya que mi firma le causa molestia en lectura de artículos y recibo de anónimos; en fin ¿me dá usted su permiso?... ¡Sí..! muchas gracias, pues sentiría mucho el negar su paternidad.» Y así, entre la ironía de la Balsa de Arriba, el miedo real a otra tragedia como la de Tudela y el eco distante de una guerra que empezaba en Europa, el pueblo se quedó, una vez más, sin saber el nombre verdadero de su cronista más mordaz.

 

De la sátira de un vecino a las peñas y APEBIN: cien años de «actos» de fiestas

Esta entrada continúa la serie que empezamos hace unos días dedicada a las Fiestas Patronales de Binéfar, la misma en la que ya contamos la visita de los Danzantes de Huesca en 1947. Entre aquel «programa no iluso» de un vecino anónimo y las fiestas que hoy conocemos hay un siglo entero de historia, pero también un hilo conductor: la fiesta como espejo del pueblo, sea para lo solemne —como la devoción al Santo Cristo de los Milagros—, sea para lo desenfadado. En 1914 todavía faltaban más de sesenta años para que nacieran las primeras peñas tal y como las conocemos hoy: aquellos chamizos improvisados de los años setenta de los que surgieron agrupaciones como La Kraba, El Tozal, Latacín o Binéfar 77, la mayoría agrupadas bajo APEBIN, la asociación que desde entonces coordina buena parte del programa festivo —salvo la Peña El Rosigón, que siempre prefirió ir por libre—. Sin ellas no habría concurso de peñas, ni carrozas, ni charangas como Los Tozaleros, ni tampoco actividades tan variopintas como el motocross que APEBIN llegó a organizar en la sierra de San Quílez.

Pero antes de las peñas, antes de APEBIN, antes incluso de que existiera un cartel oficial de fiestas tal y como hoy lo entendemos, ya había un binefarense con vena satírica capaz de convertir los problemas del pueblo en un programa de fiestas imaginario. Puede que, al final, esa sea la tradición festiva más antigua de todas: la de reírse un poco de uno mismo mientras se espera a que lleguen, de verdad, los fuegos artificiales.

Ya sabéis, compartir es vivir, también desde la ironía y en redes sociales. 

Texto íntegro de la nota publicada:

 Ferias y Fiestas

Como sé Sr. Director que V. está muy ocupado y falto de salud para que pueda estar de día y de noche á caza de noticias para nuestros queridos lectores, me he dedicado durante unos días á saber que es lo que se hacía de fiestas, y por fin, después de mucho andar y husmear he podido dar con el secreto que se llevan unos cuantos respetables señores, que quieren darnos una gran sorpresa, y que á fé, de llevarla á cabo, creo se recibirían el aplauso unánime de todos los vecinos de Binefar.

Esto es, lo que se detalla en el gran programa de Ferias y Fiestas que se proyecta para este año y que copio literalmente:

PROGRAMA (no iluso) para las Ferias y Fiestas de Binefar durante los días 13, 14 y 15 de Septiembre de 1914.

DIA 13. — Por la mañana limpieza general de todas las calles y plazas de la población. Por la tarde inauguración de las Ferias y Fiestas.

DIA 14. — Por la mañana, á primera hora y con asistencia de Corporaciones y primeros contribuyentes, serán trasladadas las pilas de lavar las ropas al camino ancho de Lérida, cerca de la finca de D. Antonio Esteve, y se procederá á la limpieza y desinfección completa de dicho sitio, convirtiéndose en una hermosa plazuela lo que hasta ahora ha sido el foco de infección más grande del pueblo.

Por la tarde inauguración de dicha plazuela, poniéndole el nombre de un preclaro hijo de Binefar, y á continuación podrán instalarse todos los tiros de flecha al blanco y juegos de azar que se presentan todos los años, y que siempre eran un estorbo al paso de la Carretera, frente la fonda de D. Miguel Marco.

DIA 15. — Para coronación de las fiestas en este día, se reunirán igual que el anterior toda la representación del pueblo (quizás con la presencia de algún señor Inspector de Sanidad é Higiene que vendrá exprofeso), y todos juntos se pasarán á la célebre «Balsa de arriba», que abastece la población para beber; desaguando la misma, ya que se ha puesto tan sinvergüenza que cada dos por tres, se sube encima del camino y arrastra hacia su fondo todo lo que quiere, aumentado más y más lo que depositado ya tiene de muchos años á esta parte; no volviendo á llenarla hasta que esté completamente limpia y saneada.

Notas. — Durante estos días habrá músicas para todos los gustos en diferentes sitios de la población.

Otra. — Para que no haya ocasión de repetirse lo de Tudela se ha acordado que en lugar de los fuegos artificiales, la Sociedad Eléctrica ilumine en donde comprenda y crea más conveniente.

Otra. — Durante estos días tendrán lugar en diferentes sitios de la población grandes conferencias por un señor que le llaman el Tío Jorge (recomendando mucha calma á sus oyentes para que no se sulfuren y tengan un mal rato si no les gusta la disertación).

Otra. — Debido al estado de ánimos tan acabado en que se encuentra toda Europa, no se permitirá durante estos días la visita de los locales públicos, como son, el Hospital, las Escuelas, Casa la villa y Mazeio, evitando así que alguien levante el plano de los mismos.

Agricultura, 10/09/1914.

Fuentes

  • Agricultura (Binéfar), semanario, Año III, edición del 10 de septiembre de 1914, sección de crónica local firmada por «un Binefarense», con el «Programa (no iluso) para las Ferias y Fiestas de Binefar durante los días 13, 14 y 15 de Septiembre de 1914».
  • La Balsa Vieja o Balsa de Arriba en 1922, blog Debinéfar.
  • Los Danzantes de Huesca bailaron en Binéfar en 1947, blog Debinéfar.
  • El Santo Cristo de los Milagros de Binéfar: historia, devoción y celebración, blog Debinéfar.
  • Los Chamizos: de donde brotan las peñas y late el corazón de nuestras fiestas, La Kraba: los primeros pasos de una gran peña, Peña El Tozal de Binéfar, Peña Latacín, Binéfar 77 y Peña El Rosigón, blog Debinéfar.

Si tus abuelos te contaron alguna vez cómo eran de verdad aquellas fiestas de principios del siglo XX, o conservas algún programa antiguo de las fiestas de Binéfar, escríbenos o deja un comentario.


domingo, 7 de abril de 2019

Vehículos locos de Fiestas de Binéfar II

Que en abril hagamos esta entrada, sólo puede significar que tenemos muchas ganas de Fiestas Mayores de Binéfar. Ya hace unos meses recopilamos algunos de los vehículos más estrambóticos que se han podido ver en las carrozas del desfile de Fiestas. Hoy os traemos esta nueva entrada en el blog de "autos locos" de las Fiestas de Binéfar. 
Sin duda era otra época y estaba casi todo permitido en el "tuning". Las fotos corresponden a los desfiles de 1992 y 1993.
Vehículos locos de Fiestas de Binéfar II

Vehículos locos de Fiestas de Binéfar II

domingo, 24 de junio de 2018

Carteles Fiestas de Binéfar y Programas (VIII)

Desde el Blog Histórico de Binéfar hemos dedicado diferentes entradas a los carteles y programas de Fiestas Mayores. Hoy traemos un cartel de las Fiestas de Binéfar 1946 que anunciaba las Fiestas Mayores con la representación de dos joteros bailando con fondo de la iglesia y en la esquina derecha superior el Escudo de Binéfar sobre una vid.

Otras entradas de carteles y Programas de Fiestas de Binéfar en este blog:

Carteles Fiestas de Binéfar y programas (I) 
Carteles Fiestas de Binéfar y programas (II) 
Carteles Fiestas de Binéfar y programas (III) 
Carteles Fiestas de Binéfar y programas (IV) 
Carteles Fiestas de Binéfar y PRogramas (V)
Carteles Fiestas de Binéfar y Programas (VI)
Carteles Fiestas de Binéfar y Programas (VII)


Cartel Fiestas Mayores de Binéfar 1946



Recordar que compartir es vivir, también en redes sociales.

Foto: RM

domingo, 20 de julio de 2025

Peña Chaplin de Binéfar (1984)

La Peña Chaplin (1984) fue una peña que aunó juventud con camiseta blanca y silueta de Charlot.

Nuestra serie sobre las peñas tradicionales de Binéfar continúa con una de las más efímeras y curiosas: la Peña Chaplin, que solo llegó a existir durante las fiestas de 1984, pero dejó su impronta entre los jóvenes del momento.

Un proyecto joven e inclusivo

La idea nace desde APEBIN, que desde 1983 ya contemplaba la creación de una sección infantil o juvenil destinada a gente muy joven que no se integraba en ninguna de las peñas existentes. Ese año constan en las actas de la agrupación los primeros movimientos para articular una nueva iniciativa festiva.

A través de Carlos Gavin, se contacta con Laura Noguero, quien junto a un grupo de amistades coordina en 1984 la formación de la peña. El modelo elegido era un chamizo grande, apto para unas 90‑100 personas de entre 14 y 18 años; una imagen ideal para canalizar la energía juvenil en un formato festivo propio.

Peña Chaplin Binéfar

domingo, 7 de septiembre de 2025

La Kraba: los primeros pasos de una gran peña

La historia de la Kraba en sus primeros años nos muestra la esencia de lo que significa ser peñista: ilusión, amistad y un espíritu festivo que convirtió a un grupo de chavales en una referencia imborrable de las fiestas de Binéfar. Sus camisetas azul turquesa, sus bombos incansables y aquel corral transformado en local social son solo el principio de un relato que aún hoy sigue latiendo en cada fiesta.

 

 

domingo, 9 de agosto de 2026

Los Danzantes de Huesca bailaron en Binéfar en 1947

Empezamos con esta entrada una nueva serie dedicada a las Fiestas Patronales de Binéfar al igual que el año pasado hicimos el especial de peñas de Binéfar; este mes de agosto y septiembre estará dedicado a actos "especiales" de las Fiestas de Binéfar.

Hay acontecimientos que, aunque apenas ocupasen unas líneas en la prensa de su tiempo, terminan convirtiéndose en pequeños tesoros de la memoria local. Uno de ellos tuvo lugar en Binéfar en septiembre de 1947, cuando los célebres Danzantes de Huesca se desplazaron hasta nuestra localidad para participar en las fiestas del Santo Cristo de los Milagros.

Fue una actuación extraordinaria, porque la tradición de los Danzantes de Huesca está íntimamente ligada a la ciudad de Huesca y, especialmente, a las fiestas de San Lorenzo. La propia Agrupación explica que sus actuaciones se desarrollan fundamentalmente dentro de ese marco y que las salidas fuera de Huesca han sido excepcionales. (Danzantes de Huesca)

Una visita muy poco habitual

El año 1947 fue especialmente importante en la historia de los Danzantes.

La Agrupación acababa de atravesar un momento complicado. En febrero había fallecido el rapatán José Laborda Marsó, «Zampabrisas», y apenas unas semanas después, en marzo, murió el mayoral Bienvenido Susín Casanova, que había ejercido el cargo desde 1934.

Le sucedió como mayoral Pablo Esperanza Lecina, «Cacón», mientras que Antonio Villacampa Peleato, «Sardineta», asumió el puesto de rapatán. La llegada de «Cacón» marcaría, según la propia historia de la Agrupación, un punto de inflexión y el comienzo de una etapa de renovación. (Danzantes de Huesca)

Pero 1947 fue también el año de los grandes homenajes a los Danzantes de Huesca.

Durante las fiestas de San Lorenzo recibieron el Escudo Colectivo de la Ciudad de Huesca, en un acto celebrado el 10 de agosto en el Ayuntamiento. Posteriormente participaron en un gran festival organizado por el Orfeón Oscense en el Teatro Olimpia. (Danzantes de Huesca)

Y, unas semanas después, llegaría Binéfar.

El 14 de septiembre de 1947

La propia Agrupación de Danzantes conserva el recuerdo de aquella visita y señala que los danzantes se desplazaron a Binéfar el domingo 14 de septiembre de 1947, con motivo de las fiestas del Santo Cristo de los Milagros. (Danzantes de Huesca)

La visita habría sido posible gracias a la invitación de las autoridades binefarenses. La historia publicada por los Danzantes menciona expresamente al alcalde de Binéfar, José Lacort Muzas, y al danzante oscense Pepito Martínez Martínez, vinculado al grupo como danzante de las cintas. (Danzantes de Huesca)

No era una actuación cualquiera. Para los Danzantes de Huesca, salir de la capital constituía una auténtica excepción.

De hecho, la Agrupación ha recordado esta actuación como una de las muy pocas ocasiones en las que sus danzantes han actuado fuera de Huesca. Décadas después, aquella visita seguía formando parte de la memoria de la institución.

Y tiene además una particularidad que hace que el episodio resulte todavía más curioso: los Danzantes no llegaron a Binéfar para participar simplemente en un festival folclórico, sino vinculados a la celebración religiosa del Santo Cristo de los Milagros, patrón de la localidad.

fiestas de San Lorenzo. (Danzantes de Huesca)

 

Una tradición que todavía podemos reconocer

Los Danzantes de Huesca constituyen una de las tradiciones más características del patrimonio cultural oscense. Sus cuadros de espadas, palos, cintas y degollau, acompañados por la música tradicional, forman parte inseparable de las fiestas de San Lorenzo. (Danzantes de Huesca)

Por eso resulta especialmente significativo que, en aquel septiembre de 1947, aquellos mismos danzantes cruzasen la frontera de la ciudad para bailar en Binéfar.

Hoy la fiesta del Santo Cristo de los Milagros continúa teniendo entre sus actos más característicos la celebración religiosa y las manifestaciones de folclore. En los últimos años, el tradicional paloteao de Binéfar ha seguido formando parte de la jornada festiva. (El Diario de Huesca)

De alguna manera, la visita de los Danzantes oscenses en 1947 puede contemplarse como un curioso antecedente de esa relación entre religiosidad, fiesta y tradición popular que todavía permanece viva en Binéfar.

75 años después

La historia no cayó completamente en el olvido.

En 2022, con motivo del 75.º aniversario de aquella actuación, el Ayuntamiento de Binéfar incluyó en el programa del Pórtico Cultural una conferencia dedicada expresamente a recordar la visita de los Danzantes de Huesca.

El acto contó con la participación de Francisco San Emeterio, mayoral de los Danzantes de Huesca, y del historiador y escritor José Antonio Adell. El programa municipal anunciaba la conferencia como una de las pocas salidas de la agrupación fuera de la capital oscense. (El Diario de Huesca)

Fue una buena ocasión para recuperar un episodio que probablemente muchos binefarenses desconocían: en 1947, algunos de los danzantes más emblemáticos de Huesca bailaron en Binéfar con motivo de nuestras fiestas mayores.


Danzantes de Huesca en Binéfar

Un recuerdo que merece seguir investigándose

La historia tiene todavía algunos interrogantes.

Sabemos cuándo llegaron: el 14 de septiembre de 1947.

Sabemos por qué: las fiestas del Santo Cristo de los Milagros.

Y conocemos algunos de los protagonistas que hicieron posible aquella visita.

Quizá en alguna hemeroteca, en un archivo familiar o en alguno de los fondos históricos se conserve todavía el programa que permita saber exactamente dónde bailaron, a qué hora, qué danzas interpretaron y cómo fue recibida aquella excepcional visita.

Setenta y cinco años después, Binéfar volvió a recordar a aquellos danzantes.

Y casi ocho décadas después, la historia sigue teniendo un atractivo especial: por una vez, los Danzantes de Huesca dejaron las calles de su ciudad y vinieron a bailar a Binéfar.

Fuentes para enlazar al final del artículo:


domingo, 16 de agosto de 2026

Montgolfier con intrépido aeronauta en el cielo de Binéfar (1916).

Continuamos con nuestra serie dedicada a las Fiestas Patronales de Binéfar. Al igual que el año pasado dedicamos un especial a las peñas de Binéfar, este mes de agosto y septiembre queremos acercarnos a nuestras fiestas desde otra perspectiva: recordando algunos de sus actos, historias y curiosidades, así como esos momentos que, con el paso de los años, han ido formando parte de la memoria colectiva de Binéfar. 

Entre 1916 y los años treinta, Binéfar vivió al menos tres episodios de aviación y aerostación que, vistos hoy, dibujan una pequeña historia propia: un globo prometido para una fiesta que quizá nunca llegó a volar, otro que sí voló —y que aterrizó donde nadie lo esperaba— y, más tarde, avionetas de verdad surcando el cielo de San Quílez ante el pueblo entero. Repasamos las tres, con lo que sabemos y lo que todavía queda por confirmar.

1916: el Montgolfier que prometía «Agricultura»

El semanario Agricultura, editado en Binéfar en la segunda década del siglo pasado, es hoy nuestra mejor ventana a la vida cotidiana —y a los rumores— del pueblo de aquellos años. En su número del 30 de agosto de 1916, la sección de sociedad se hacía eco, con la cautela propia del que no quiere comprometerse, de lo que se cocía para las fiestas de aquel septiembre:

«Según rumores que hemos recogido, se preparan para este año solemnes fiestas, en las cuales se proyecta el disparo de dos castillos de fuegos artificiales y la elevación de un Montgolfier con intrépido aeronauta. De que habrá otros números positivos, no nos cabe la menor duda, puesto que en cierto local, ya hace tiempo que se están haciendo los mismos.»

Un «Montgolfier con intrépido aeronauta» —es decir, un globo de aire caliente, a la manera de los hermanos Montgolfier, con un piloto a bordo— era en 1916 una atracción de primer orden: la aviación tenía apenas trece años de vida y España vivía sus propios pioneros de la aerostación como espectáculo de feria. Que Binéfar se planteara un número así para sus fiestas dice mucho de las ambiciones del pueblo por aquel entonces.

Dos semanas después, el rumor se convirtió en programa oficial. El número de Agricultura del 15 de septiembre de 1916 (Año III, núm. 95) confirmaba, ya sin condicional, que Binéfar se disponía a vivir «su apogeo de fiestas», con el programa fijado para los días 14, 15, 16 y 17 de septiembre: «con fuegos artificiales, cucañas y elevación de un globo».

Aquí se nos acaba, de momento, el rastro documental: no conservamos ningún número posterior de Agricultura de aquel mes que confirme si el globo llegó realmente a elevarse sobre Binéfar aquellos días de septiembre de 1916, o si —como tantas atracciones de feria anunciadas con antelación— se quedó en el programa. Si algún lector conserva memoria familiar, fotografías o alguna referencia de aquellas fiestas de 1916, nos encantaría completar la historia.

1916: el Montgolfier que prometía «Agricultura»

1916: el Montgolfier que prometía «Agricultura». Idealización realizada sobre fotografía real con IA

Periódico Agricultura de Binéfar. Agosto 1916
Periódico Agricultura de Binéfar. Agosto 1916

 

1930: el globo que sí llegó, aunque no se le esperaba

Lo que sí sabemos con certeza es que, catorce años después, Binéfar tuvo su globo. En julio de 1930, un globo aerostático que había despegado desde Guadalajara, tripulado por los aeronautas Sirvent, Hoyos y León, tomó tierra en término de Binéfar. No se trataba, esta vez, de una atracción de fiestas contratada de antemano, sino de un aterrizaje real de un globo en vuelo libre —una modalidad deportiva y militar que en aquellos años tenía cierto arraigo en España—, que convirtió sin previo aviso a Binéfar en el punto de llegada de una hazaña aérea ajena, contada con más detalle en esta entrada del blog.

Resulta tentador imaginar que alguien en el pueblo, al ver descender aquel globo sobre los campos de Binéfar, recordara todavía el «Montgolfier con intrépido aeronauta» que catorce años antes se había prometido para las fiestas. Dos globos, dos historias distintas, unidas solo por la coincidencia de posarse, con casi década y media de diferencia, sobre el mismo cielo binefarense.

1930: el globo que sí llegó a Binéfar
1930: el globo que sí llegó a Binéfar. Idealización realizada sobre fotografía real con IA

 

1934: llegan las avionetas de verdad

Si el globo pertenecía todavía a la era de los pioneros, la década de 1930 trajo a Binéfar el espectáculo, ya plenamente moderno, de la aviación con motor. Durante las Fiestas Mayores de 1934, el pueblo vivió una jornada memorable: dos avionetas sobrevolaron Binéfar, una de ellas realizando acrobacias sobre el cielo del pueblo mientras la otra ofrecía vuelos de pasajeros a quien quisiera —y pudiera— pagarlos. Entre los aparatos que participaron en aquellas exhibiciones de la época se cuenta un De Havilland D.H.89 Dragon Rapide, que llegó a aterrizar en Binéfar, documentado con más detalle en esta otra entrada del blog, con material procedente de la exposición «Cien años sobre el cielo de Huesca (1911-2011)» y del fondo fotográfico compilado por Luis Ferreira Escartín para la Fototeca de la Diputación de Huesca.

Una fotografía, recogida en esta entrada, muestra precisamente al avión despegando o aterrizando en San Quílez. Y la memoria oral recogida en San Quílez, una tradición en Binéfar conserva incluso el precio de la experiencia: quien quería «dar un vuelo en avioneta» podía hacerlo pagando un duro —cinco pesetas de la época—, una cifra nada desdeñable para el bolsillo de un romero de los años treinta.

Un mismo cielo, tres décadas

Puestas en fila, estas tres historias —el globo prometido de 1916, el globo real de 1930 y las avionetas de 1934 y San Quílez— trazan un pequeño arco de la modernidad tal y como llegó a un pueblo como Binéfar: primero como rumor de feria, después como accidente feliz caído del cielo, y finalmente como espectáculo estable, casi doméstico, en el que hasta se podía pagar un duro por subir a bordo. Del «intrépido aeronauta» de 1916 al piloto que hacía acrobacias sobre San Quílez en los años treinta hay menos de dos décadas, pero la distancia, en términos de lo que el cielo de Binéfar había llegado a normalizar, es enorme.

Queda, eso sí, un cabo suelto: si alguien conserva memoria, fotografías o cualquier referencia de las fiestas de septiembre de 1916 que confirme —o desmienta— que aquel Montgolfier llegó a elevarse sobre Binéfar, este blog tiene mucho interés en saberlo. 

Para seguir leyendo en el blog

Fuentes

  • Agricultura (Binéfar), Año III, sin numerar (sección de sociedad), 30 de agosto de 1916.
  • Agricultura (Binéfar), Año III, núm. 95, 15 de septiembre de 1916.
  • Aterriza un globo aerostático en Binéfar - Julio de 1930, blog Debinéfar, 28 de noviembre de 2021.
  • El día de 1934 que un Havilland D.H.89 Dragon Rapide aterrizó en Binéfar, blog Debinéfar, 18 de octubre de 2015, con material de la exposición «Cien años sobre el cielo de Huesca (1911-2011)» y fondo de Luis Ferreira Escartín / Fototeca de la Diputación de Huesca.
  • Avioneta en San Quílez en los años 30-40, blog Debinéfar, 11 de octubre de 2015.
  • San Quílez. Una tradición en Binéfar, blog Debinéfar, 28 de abril de 2014.
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