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domingo, 3 de mayo de 2026

Cofradía de Santa María del Romeral (Litera): lo que los documentos dicen de la devoción más antigua de Binéfar

El voto de 1690 es la parte más conocida de la historia. Pero hay una cofradía anterior, con censales, priores y clavarios documentados desde al menos 1560, que nadie menciona. Este artículo intenta reunir todo lo que sabemos sobre ella.

El documento de 1633: la fuente principal


Todo arranca con un documento conservado en el archivo de la catedral de Roda de Isábena, datado en el año 1633, y rescatado por el historiador local José Antonio Adell en su sección Apuntes de Nuestra Historia de la Voz de Binéfar. Es, hasta donde el rastreo documental permite llegar, la referencia pública más detallada que existe sobre la cofradía.

El documento menciona expresamente la «proposición en el nombre de la Cofradía de Santa María de Litera alias del Romeral», con los priores Jerónimo Romeu y Jaime de Lax al frente, y detalla dos censales a cargo de la institución:
«[…] les yncluyen con dos censales el uno de 90 libras que cubre el primo día del mes de febrero, y el otro de 19 libras, que cubre el día de Santa Ana.»

— Archivo de la Catedral de Roda de Isábena, 1633. Transcripción de José Antonio Adell.

El mismo documento recoge una referencia aún más antigua: la cofradía de Alcort aparece con censales de 1560 y de tres de agosto de 1562, y otro de 1597 pagadero el día de Santa Ana, con los clavarios Jerónimo Romeu, Jaime Lax y Matheo Roch. Esto sitúa la actividad organizada en torno a la imagen al menos 130 años antes del famoso voto de 1690.

Qué era un censal y qué nos dice sobre la cofradía

Para entender lo que esos datos significan, conviene explicar qué era un censal en la Aragón del siglo XVI. Un censal era un instrumento de crédito típico de la Corona de Aragón:

Que la cofradía de Alcort/Romeral aparezca en 1633 cobrando censales de 90 y 19 libras —con vencimientos tan precisos como el 1 de febrero y el día de Santa Ana— nos dice varias cosas concretas sobre su naturaleza:
  • Tenía patrimonio propio. Solo una institución con bienes inmuebles o derechos podía ser titular de censales. La cofradía no era una simple asociación devota: era una entidad con capacidad jurídica y económica reconocida.
  • Era acreedora, no deudora. Cobraba los censales, lo que indica que había prestado capital anteriormente —o recibido donaciones que le generaban rentas— y vivía en parte de esos ingresos anuales para sostener el culto.
  • Tenía una estructura de gobierno formal. Priores y clavarios son cargos distintos: los priores dirigían la cofradía, los clavarios administraban el dinero. Una estructura de este tipo implica estatutos, elecciones periódicas y rendición de cuentas.
  • Estaba integrada en el sistema eclesiástico-notarial. El hecho de que sus actos aparezcan en el archivo capitular de Roda indica que operaba bajo supervisión diocesana, con documentación notarial en regla. 

 
El nombre doble: «de Litera» y «del Romeral»

Cofradía de Santa María del Romeral
Cofradía de Santa María del Romeral (Realizada con IA)

El nombre oficial de la institución —Cofradía de Santa María de Litera alias del Romeral— refleja dos realidades distintas que convivían en el mismo lugar.

El historiador Adell apunta que «de Litera» remite a la ubicación del santuario: la amplia llanura que se divisa desde la Sierra de San Quílez y que da nombre a toda la comarca. El término «litera», en su sentido amplio, designa ese lecho o llano entre sierras que caracteriza el paisaje. Binéfar ha pertenecido siempre a ese territorio, y la ermita lo era también.

El nombre «del Romeral», en cambio, tiene un origen más narrativo: la imagen fue encontrada junto a una mata de romero, arbusto abundante en la zona. Así lo recoge el Padre Faci en 1739: «fue hallada por unos cazadores, junto a un romero, que le dio el título saludable que hoy goza».

Hay además una conexión geográfica y devocional relevante: la colegiata de Monzón —hoy concatedral de Santa María del Romeral— compartía el mismo título «del Romeral» precisamente por una tradición paralela: una imagen mariana hallada también en un paraje de plantas de romero. En ese mismo año de 1633 en que aparece documentada nuestra cofradía, la colegiata de Monzón era declarada cabecera del Vicariato General. El nombre «de Litera» era, entre otras cosas, la forma de distinguir y localizar geográficamente nuestra Virgen dentro de un paisaje mariano compartido en toda la comarca.

Alcort: el pueblo que sostuvo la cofradía y desapareció

La cofradía no nació en Binéfar. Nació en Alcort, un pueblo hoy desaparecido cuya ermita —antigua parroquia propia desde el siglo XIII, en origen vinculada a los monjes del monasterio de Alaón— fue el hogar de la imagen durante siglos.

En 1610, el geógrafo Juan Bautista Lavaña registraba que Alcort contaba con 12 fuegos, equivalentes a unos 60 habitantes. Era un pueblo pequeño pero en funcionamiento, con su parroquia, su cofradía y su castillo. Todo cambió con la Guerra de Separación de Cataluña: ante la llegada de las tropas francesas en 1642, Alcort quedó despoblado —al igual que la propia Binéfar fue arrasada ese mismo año—. En 1660, el término de Alcort se incorporó definitivamente al de Binéfar.

La ermita quedó en pie, y con ella la Virgen. El pueblo que la había albergado y la cofradía que la había sostenido durante generaciones, no. A partir de ese momento, la devoción pasó a ser exclusivamente binefarense, y treinta años después llegaría el voto de 1690 para consolidarla de forma solemne e irrompible.

En el escudo municipal de Binéfar aparece todavía el castillo de Alcort como recuerdo silencioso de esa absorción. Es, entre otras cosas, un epitafio heráldico del pueblo que guardó durante siglos a nuestra patrona.

La imagen: descripción histórica

La fuente más detallada sobre la imagen original es el Padre Roque Alberto Faci, carmelita, que en su obra Aragón, Reyno de Christo y Dote de María Santísima (Zaragoza, Oficina de Joseph Fort, 1739) la describe con precisión:

«Es la Santa Imagen de madera: es alta cinco palmos: su ropaje está formado sobre la misma madera y adornado con varias flores, y algunas rosas; de colores es todo este adorno; su calzado de la misma madera.»

— Faci, Roque Alberto: Aragón, Reyno de Christo y Dote de María, 1739, pág. 252.

Cinco palmos son aproximadamente un metro. Una talla de madera policromada, sencilla, con el ropaje tallado en la propia madera. Esa imagen original no llegó hasta hoy: la ermita fue destruida durante la Guerra de la Independencia y la imagen tuvo que ser trasladada a la parroquia, al altar de los Ruata, donde permaneció desde 1808 hasta 1844. La ermita actual fue construida en 1955 sobre los cimientos de la anterior. La imagen que hoy se venera es del siglo XVIII, anterior por tanto a la destrucción napoleónica.

La cofradía tras el voto: 1791 y la restricción episcopal

El voto de 1690 transformó la romería en un compromiso irrompible de toda la villa. Pero la historia de la cofradía después de esa fecha tampoco fue tranquila.

En 1791, según recoge Francisco Castillón Cortada en sus trabajos sobre las ermitas de La Litera, el Obispo de Lérida restringió las procesiones de la villa hacia la ermita. El motivo exacto no está documentado en las fuentes accesibles, pero es probable que respondiera a la reforma eclesiástica ilustrada que en ese período buscaba racionalizar y controlar las devociones populares, a menudo consideradas excesivas o mal ordenadas por la jerarquía.

La restricción episcopal abrió una larga época de decadencia que Castillón sitúa a partir de 1837. No está claro si la cofradía como tal sobrevivió formalmente a ese período, o si la devoción continuó de forma más informal hasta la revitalización del siglo XX. Lo que sí es seguro es que el voto nunca se interrumpió: la romería del 1 de mayo siguió celebrándose incluso en los años más difíciles.

Lo que queda por saber

La investigación revela también, con honestidad, sus propios límites. Hay preguntas que los fondos accesibles no responden:

  • ¿Cuándo se fundó exactamente la cofradía? Las referencias de 1560 son las más antiguas localizadas, pero la imagen es anterior al siglo XIII según las fuentes. La cofradía pudo existir antes.
  • ¿Qué bienes inmuebles concretos respaldaban los censales? Se sabe que la ermita «poseía ocho heredades» (Castillón Cortada), pero no se conoce su naturaleza exacta ni cuándo fueron adquiridas.
  • ¿Cuántos cofrades tenía? ¿Procedían solo de Alcort o también de Binéfar y otras poblaciones vecinas?
  • ¿Existe documentación adicional en el archivo de Roda o en el Archivo Histórico Provincial de Huesca que complete el cuadro?

Estas preguntas quedan abiertas para quien quiera continuar la investigación en los archivos correspondientes.


📋 Cronología documentada

  • Anterior al siglo XIII — La imagen de la Virgen es fabricada. La ermita de Santa María de Alcort, antigua parroquia, es propiedad del monasterio de Alaón
  • 1560-1562 — Primera referencia documental conocida a la cofradía, con censales y clavarios (Jerónimo Romeu, Jaime Lax, Matheo Roch)
  • 1597 — Nuevo censal documentado, pagadero el día de Santa Ana
  • 1610 — Alcort tiene 12 fuegos (~60 hab.), según el geógrafo Lavaña
  • 1633 — Documento del archivo de Roda: «Cofradía de Santa María de Litera alias del Romeral», priores Romeu y De Lax, dos censales activos
  • 1642 — Alcort queda despoblado por las tropas francesas. Binéfar es arrasada el mismo año
  • 1660 — El término de Alcort se incorpora a Binéfar. La ermita y la Virgen pasan a ser binefarenses
  • 1690 — Gran sequía. Voto colectivo de la villa. Desde entonces, romería el 1 de mayo sin excepción
  • 1791 — El Obispo de Lérida restringe las procesiones hacia la ermita
  • 1808-1844 — La ermita es destruida en la Guerra de la Independencia. La imagen se custodia en el altar de los Ruata de la parroquia
  • 1837 en adelante — Época de decadencia institucional de la cofradía
  • 1955 — Inauguración de la ermita actual, sobre los cimientos de la anterior. Imagen del siglo XVIII

📚 Fuentes

  • Adell, José Antonio: «Santa María de Litera, Alias del Romeral». Artículo de la sección Apuntes de Nuestra Historia. Revista El Romeral, Binéfar. Transcripción del documento del Archivo de la Catedral de Roda de Isábena (1633).
  • Faci, Roque Alberto: Aragón, Reyno de Christo y Dote de María SS.ma. Zaragoza, Oficina de Joseph Fort, 1739, pág. 252. [Reimpresión facsímil: Diputación General de Aragón, 1979].
  • Castillón Cortada, Francisco: «Ermitas de Binéfar», en Diario del Altoaragón. Recogido en debinefar.blogspot.com, noviembre de 2020.
  • Parroquia de San Pedro Apóstol de Binéfar: «Ermita Virgen del Romeral». parroquiabinefar.org. Incluye transcripción del texto de Faci (1739).
  • Lavaña, Juan Bautista: Itinerario del Reino de Aragón, 1610. Fuente para el dato de población de Alcort (12 fuegos).
  • Ayuntamiento de Binéfar: «Historia». binefar.es.
  • Torreciudad: «Virgen del Romeral – Binéfar, Huesca, Aragón». torreciudad.org.
  • Monclús, Paco: Los Pueblos de Aragón – La Litera. f1845monclusrodrigo.blogspot.com. Dato sobre la restricción episcopal de 1791 y la decadencia posterior a 1837.

Si tienes documentación adicional sobre la cofradía o conoces fuentes no mencionadas aquí, el blog está abierto a cualquier aportación. Compartir es vivir, también en redes sociales ✦


Una imagen hallada junto a un romero

Antes del voto, está la historia de la imagen en sí, y esa historia también merece contarse. La tradición dice que la Virgen del Romeral no fue exactamente una aparición —como otras vírgenes aragonesas— sino algo que los textos llaman «un hallazgo singular». Unos cazadores la encontraron en el campo, cerca del lugar donde hoy está la ermita, junto a una mata de romero. Ese romero le dio el nombre que hoy lleva.

Y al verla, cuentan las crónicas, se oyó música celestial. Los cazadores celebraron el hallazgo, y pronto se levantó una ermita en ese mismo lugar. Una ermita que se asienta, además, sobre terreno con historia propia: en esa zona existió antiguamente un pueblo llamado Alcort o Alcorn, cuyas ruinas —y su castillo, que el tiempo tampoco pudo derruir del todo— todavía se mencionan en los documentos históricos y está representado en el escudo de Binéfar.

La imagen que hoy se venera es una talla de madera que representa a la Virgen María con el Niño Jesús en brazos. Sencilla, antigua, con esa belleza sin adornos que tienen las cosas que han sobrevivido a mucho.

El voto que nunca se rompió: 336 años subiendo al Romeral 

Virgen del Romeral Binéfar 

domingo, 26 de abril de 2026

Binefarenses en las cárceles de la posguerra: 73 fichas en el Archivo Histórico de Huesca

En el Archivo Histórico Provincial de Huesca se conservan 73 fichas digitalizadas y cientos más sin digitalizar de liberados condicionales de personas naturales o vecinas de Binéfar, datadas entre 1939 y 1946. Como señala una de las descripciones archivísticas, «cada ficha recoge una foto carnet, el nombre del preso, la prisión donde estuvo recluido y el delito imputado: en todos los casos, el mismo cargo: adhesión y auxilio a la rebelión». Son documentos de la Junta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada, hoy accesibles a través de DARA. 

DARA BINEFAR 

Mapa de cárceles - Binefarenses en la posguerra
✦ DeBinefar.blogspot.com ✦

Binefarenses en las cárceles de la posguerra (1939–1946) · Todos los presos y presas eran vecinos o naturales de Binéfar (Huesca)

Fuente: Archivo Histórico Provincial de Huesca — Junta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada · Fondo digitalizado en DARA (dara.aragon.es) · 73 fichas de liberados condicionales con mención a Binéfar (1939–1946)
Prisión provincial o celular  |  Trabajo forzado (Batallón / Colonia / Destacamento)  |  Prisión de mujeres  |  Prisión militar o especial  |  Binéfar (origen)

Este fondo documental pone rostro —literalmente— a vecinos de Binéfar que vivieron la guerra en el bando que perdió y pagaron por ello con años de cárcel y después con años de vigilancia y sospecha. «La memoria, a veces, se recupera apellido a apellido», recuerda otra de las páginas del archivo. Y aquí, apellido a apellido, se reconstruye un fragmento esencial de la historia local. 

 En el Archivo Histórico Provincial de Huesca, digitalizado y accesible hoy a través de DARA — Documentos y Archivos de Aragón, se conservan 73 fichas de liberados condicionales de personas naturales o vecinas de Binéfar. Son documentos de la Junta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada de Huesca, datados entre 1939 y 1946. Cada ficha recoge una foto carnet, el nombre del preso o presa, la prisión o el destacamento donde estuvo recluido y el delito imputado: en la mayoría de los casos, el mismo cargo: "adhesión y auxilio a la rebelión". Paradójica denominación para quienes, en realidad, habían apoyado al gobierno legítimo de la República.

Binefarenses en las cárceles de la posguerra: 73 fichas en el Archivo Histórico de Huesca

 

Qué era el Servicio de Libertad Vigilada

El título de estos documentos —"fichas de liberados condicionales"— merece una explicación. El régimen franquista estableció un sistema de libertad vigilada por el que los presos podían salir de la cárcel antes de cumplir la pena, pero quedaban sometidos a un control estricto: debían presentarse periódicamente ante las autoridades, no podían moverse libremente de su localidad, y cualquier "comportamiento sospechoso" podía llevarles de vuelta a prisión.

Era, en palabras de muchos historiadores, salir de la celda pero seguir preso de otra manera. La Junta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada —productora de estas fichas— era el organismo encargado de ese control en la provincia de Huesca. Las 73 fichas conservadas no son el inicio de una condena: son, en muchos casos, el final. O el intento de serlo.

Un mapa de cárceles, batallones y destacamentos

Las fichas permiten reconstruir un mapa penitenciario que abarca buena parte de España. Los binefarenses estuvieron presos en:

  • Aragón: Huesca, Barbastro (Capuchinas y Las Claras), Belchite, San Juan de Mozarrifar, Montalbán.
  • Cataluña: Barcelona (Celular y Montjuïc), Tarragona, Lérida.
  • Castilla y León: Burgos, León, Astorga.
  • Castilla-La Mancha: Toledo (Batallón de Trabajadores).
  • Comunidad Valenciana: Valencia.
  • Navarra: Pamplona.
  • Madrid: Yeserías, Colmenar Viejo (Destacamento Penal).
  • Galicia: Isla de San Simón (Pontevedra).
  • Andalucía: Torre Peñón (Almería, domicilio vinculado).
  • La Rioja: Vinezas y Villamediana (domicilios vinculados).

 Este mapa muestra que la represión franquista no fue solo local: vecinos de Binéfar acabaron en cárceles, campos de concentración, batallones de trabajadores y destacamentos penales repartidos por todo el

Quiénes eran: apellidos de Binéfar

Los apellidos que asoman en estas fichas son, en su mayoría, apellidos binefarenses reconocibles incluso hoy. Gente del pueblo. Vecinos. Familias. El listado completo de los 73 expedientes conservados en DARA es el siguiente:

Abadía Salamero, Francisco (1940) — Prisión Provincial de Huesca
Abenoza Marco, José (1942/1943) — San Juan de Mozarrifar / Zaragoza
Abril Castell, Antonio (1942) — Huesca
Aler Amelló, Ricardo (1939) — Huesca
Aler Amelló, Antonio (1943) — Capuchinas de Barbastro
Aler Amella, Antonio (1943) — Huesca
Alcañiz Virgós, José (1943) — San Juan de Mozarrifar
Altemir Aler, Sebastián (1941) — Capuchinas de Barbastro
Alzuria Mongay, Concepción (1941) — Claras de Barbastro
Alzuria Murillo, Ángel (1943) — Huesca
Alzuria Sanjuan, Antonio (1943) — Pamplona
Arasanz Sampietro, José (1942) — Belchite / Zaragoza
Arias Serrat, Francisco (1943) — Guadalajara
Asensio Gil, Francisco (1942) — Destacamento Colmenar Viejo
Banzo Barrabés, Fausto (1942) — Huesca
Barrabés Espuña, Miguel (1941) — Huesca
Camañes Soler, Francisco (1940) — Lérida
Cardona Aragonés, Inocencio (1942) — Astorga
Casadesús Noguera, Atilano (1942) — Barcelona
Castán Viu, Antonia (1942) — Saturrarán (Guipúzcoa)
Castarlenas Mongay, Alegría (1944) — Prisión Provincial de Madrid
Castro Peruga, Ramón (1943) — Huesca
Cazcarra López, José (1941) — Belchite
Díaz Rodríguez, Francisco (1943) — 2ª Agrupación Colonias Penitenciarias
Escoda Dalmao, Juan (1942) — Tarragona
Espada Carceller, Valentín (1943) — Valencia
Español Tolsa, José (1942) — Barcelona
Falcón Naharro, Juan (1941) — Burgos
Flores Triguero, Félix (1946) — Bilbao
Flores Valiente, Celestino (1942) — San Juan de Mozarrifar / Zaragoza
Foradada Torrecilla, Pascual (1943) — San Juan de Mozarrifar
Fuster Altaba, Carlos (1942) — Zaragoza
Gaibar Martín, Francisco (1943) — Lérida
Galindro Armengol, Alejandro (1941) — Barcelona
García Boj, Román (1942) — Zaragoza
García Gómez, Pedro (1941) — San Juan de Mozarrifar
Gibanel Lacambra, Francisco (1946) — Huesca
Gombán Latorre, Ángel (1942) — Astorga / León
Gombán Murillo, José (1942) — Huesca
Gombán Sorribas, Francisco (1941) — Belchite
Gombau Murillo, José (1942) — Huesca
Gracia Boj, Román (1942) — Batallón de Trabajadores de Toledo
Ibáñez Colás, Marino (1942) — Montalbán (Teruel)
Lacasa Arias, Francisco (1943) — Huesca
López Mateo, Antonio (1946) — Barcelona
Mir Arcas, Miguel (1942) — Huesca
Mirones Bezanilla, Antonio (1941) — Santander
Mongay Jaro, Carmen (1941) — Claras de Barbastro
Monter Cereza, José (1941) — Barcelona
Montín Borraz, Tomás (1941) — Barcelona
Murillo Buira, José (1940) — Batallón de Trabajadores Nº 123
Murillo Esteban, Antonio (1945) — Huesca
Murillo Esteva, Antonio (1941) — Huesca
Murillo Garo, José (1941) — Colonia Penitenciaria de San Simón (Vigo)
Murillo Mauri, Ramón (1940) — Huesca
Murillo Ortiz, Dolores (1941) — Claras de Barbastro
Muzás Ibarz, Antonio (1941) — San Juan de Mozarrifar
Muzás Ibarz, Manuel (1942) — Castillo de Montjuïc (Barcelona)
Ollés Puyuelo, Antonio (1939/1943) — Huesca
Pueyo Bastarás, José (1946) — Barcelona
Rami Camon, Joaquín (1943) — Lérida
Royo Benito, Casimiro (1945) — Huesca
Toyas Fernández, Tirso (1943) — Prisión Provincial de Madrid
Vela Ibieca, Vicente (1941) — Astorga
Villalba Sierra, Pedro (1939) — Teruel


Mujeres binefarenses encarceladas

Cinco mujeres aparecen en las fichas, un número notable para un municipio del tamaño de Binéfar. Sus destinos y acusaciones permiten reconstruir un capítulo propio de la represión femenina:

  • Antonia Castán Viu — Saturrarán (Guipúzcoa), 1942.
  • Concepción Alzuria Mongay — Las Claras de Barbastro, 1941.
  • Carmen Mongay Jaro — Las Claras de Barbastro, 1941.
  • Dolores Murillo Ortiz — Las Claras de Barbastro, 1941.
  • Alegría Castarlenas Mongay — Prisión Provincial de Madrid (Yeserías), 1944.

Tres de ellas fueron acusadas de “excitación a la rebelión”, un cargo distinto al masculino habitual y que sugiere un papel público más visible durante la guerra. 

Algunos casos:

Antonia Castán Viu (1942) estuvo presa en Saturrarán, la cárcel de mujeres ubicada en Mutriku, Guipúzcoa. Saturrarán funcionó como prisión entre 1938 y 1944 y llegó a albergar a más de 4.000 presas republicanas. Las condiciones eran extremadamente duras, con hacinamiento, frío y escasez. Que una mujer de Binéfar llegara hasta el litoral vasco bajo custodia es un dato que abre muchas preguntas sobre su historia personal, su papel durante la guerra y su regreso al pueblo.

Concepción Alzuria Mongay (1941), Carmen Mongay Jaro (1941) y Dolores Murillo Ortiz (1941) estuvieron las tres en la Prisión de Mujeres las Claras de Barbastro, el convento de las Claras reconvertido en cárcel femenina. A diferencia de la mayoría de los hombres del archivo, acusados de "adhesión y auxilio a la rebelión", estas tres mujeres cargaron con el delito de "excitación a la rebelión", una acusación que implicaba haber alentado públicamente la causa republicana: en mítines, en la calle, en espacios públicos. Una acusación más activa y visible que habla de un papel reconocido, aunque después castigado.

La quinta es Alegría Castarlenas Mongay (1944), presa en la Prisión Provincial de Madrid. Su ficha es de 1944: cinco años después del fin de la guerra. La Prisión Provincial de Madrid —conocida como Yeserías para las mujeres— fue uno de los grandes centros de reclusión femenina del franquismo. Y su nombre, Alegría, resulta de una ironía que no pasará desapercibida a ningún lector.

 

Destinos extremos: islas, castillos y grandes prisiones

Algunos destinos destacan por su dureza o singularidad:

  • Isla de San Simón (Pontevedra): campo de concentración.
  • Castillo de Montjuïc (Barcelona): prisión militar de alta seguridad.
  • Yeserías (Madrid): gran prisión femenina del franquismo.
  • Colmenar Viejo (Madrid): destacamento penal de trabajos forzados.
  • Astorga y Burgos: prisiones centrales de gran capacidad.

El mapa de la represión: de Bilbao a Almería

La dispersión geográfica de estas 73 fichas es, por sí sola, un documento histórico. Los binefarenses acabaron en prisiones y destacamentos de Bilbao, Santander, Pamplona, Burgos, León, Astorga, Madrid, Toledo, Valencia, Barcelona, Tarragona, Lérida, Zaragoza, Huesca, Guadalajara, Teruel, Belchite, Barbastro, Vigo y Colmenar Viejo. Un mapa que recorre España de norte a sur y de este a oeste, con Binéfar en el centro.

Esa dispersión no era casual. El franquismo utilizó conscientemente el alejamiento del preso de su entorno familiar y social como parte del castigo. Estar lejos significaba no poder ser visitado, no poder recibir apoyo, no poder mantener los vínculos que sostienen a una persona. Los meses o años en una prisión de Burgos o de Santander no eran solo tiempo encerrado: eran tiempo solo.

Tres binefarenses acabaron en la Prisión de partido de Belchite —Arasanz Sampietro, Cazcarra López y Gombán Sorribas—, el pueblo arrasado durante la batalla de 1937 que Franco conservó en ruinas como monumento a la guerra. Una coincidencia geográfica cargada de simbolismo.


No solo cárceles: el trabajo forzado

Al menos cuatro binefarenses no cumplieron condena entre rejas convencionales sino bajo el sistema de trabajo forzado que el franquismo organizó a gran escala para aprovechar la mano de obra de los presos republicanos.

José Murillo Buira (1940) estuvo en el Batallón de Trabajadores Nº 123. Los Batallones de Trabajadores eran unidades militarizadas de presos que construían infraestructuras, carreteras y fortificaciones. Román Gracia Boj (1942) pasó por el Batallón de Trabajadores de Toledo, cuyas brigadas trabajaron en la reconstrucción del Alcázar y obras militares de la zona. Francisco Díaz Rodríguez (1943) perteneció a la 2ª Agrupación de Colonias Penitenciarias Militarizadas, el escalón más duro del sistema: agrupaciones que trabajaron en obras hidráulicas, el Valle de los Caídos y otras grandes infraestructuras del régimen en el sur de España.

Pero el caso más extraordinario es el de Francisco Asensio Gil (1942), que aparece en el Destacamento Penal de Colmenar Viejo (Madrid), con domicilio consignado en Binéfar y en Torre Peñón, Almería. Dos extremos de España en una sola ficha: un hombre entre dos mundos —el sur de donde probablemente vino y el norte de La Litera donde se asentó— atrapado por el sistema a mitad del país, trabajando forzosamente en la sierra de Madrid.


Batallones de Trabajadores y Destacamentos Penales

Los batallones y destacamentos eran formas de trabajo forzado militarizado. Los presos trabajaban en carreteras, fortificaciones, obras militares o reconstrucciones simbólicas como el Alcázar de Toledo.

  • Batallón de Trabajadores nº 123 — José Murillo Buira.
  • Batallón de Trabajadores de Toledo — Román Gracia Boj.
  • Destacamento Penal de Colmenar Viejo — Francisco Asensio Gil.

Hermanos, emigrantes y trayectorias partidas

  • Antonio y Manuel Muzás Ibarz — uno en Mozarrifar, el otro en Montjuïc.
  • Francisco Asensio Gil — doble vinculación Binéfar–Torre Peñón (Almería).
  • Tirso Toyas Fernández — vínculos con Vinezas, Villamediana y Binéfar.

Dos hermanos, dos cárceles distintas

Entre todas las fichas, hay un par que llama especialmente la atención por la proximidad de sus signaturas en el archivo: Antonio Muzás Ibarz (1941) y Manuel Muzás Ibarz (1942). Son hermanos. El primero estuvo preso en la Prisión Habilitada de San Juan de Mozarrifar, cerca de Zaragoza. El segundo acabó en el Castillo de Montjuïc de Barcelona, la fortaleza militar que el franquismo utilizó como prisión de alta seguridad y donde se ejecutó a Lluís Companys, presidente de la Generalitat, en octubre de 1940. Que uno de los dos hermanos llegara a Montjuïc habla de una condena de gravedad especial. Dos hermanos de Binéfar, separados por la represión a centenares de kilómetros de distancia y de su pueblo.

Una represión que duró casi una década

Las fichas más tempranas son de 1939 —el año del fin de la guerra— y las más tardías de 1946. Siete años de vigilancia documentada sobre vecinos de Binéfar. La posguerra, en estas fichas, no es un episodio breve: es una condición que se prolonga durante casi una generación.

Varios nombres repiten ficha en distintos años —Abenoza Marco, Arasanz Sampietro, Castro Peruga, Espada Carceller, Español Tolsa, Ollés Puyuelo— lo que confirma que las fichas registraban renovaciones periódicas de la vigilancia. Algunos binefarenses estuvieron bajo control del sistema durante años, presentándose regularmente ante las autoridades, sin poder moverse libremente, sin poder rehacer su vida del todo. Ángel Gombán Latorre aparece en dos fichas y en dos cárceles distintas del noroeste: primero en Astorga, luego en León. El mismo hombre, el mismo proceso, trasladado entre prisiones.

Algunos casos vinculan a personas procedentes de otras regiones que habían llegado a Binéfar: Tirso Toyas Fernández, con domicilio en Vinezas y Villamediana (La Rioja) además de Binéfar, era probablemente un riojano venido a trabajar a La Litera que la guerra y la represión encontraron aquí. José Pueyo Bastarás aparece vinculado a Binéfar y a Monzón. Antonio Murillo Esteva, a Binéfar y Tamarite de Litera. El archivo, incluso en estas fichas de represión, refleja la realidad de un pueblo en movimiento, de gentes que venían de fuera y se habían asentado en la comarca.

Tabla completa de los 73 liberados condicionales de Binéfar (1939–1946)

Nombre Año Delito imputado Prisión / Destino Notas históricas
Francisco Abadía Salamero1940Adhesión y auxilioHuesca
Antonio Abril Castell1942Adhesión y auxilioHuesca
Ricardo Aler Amelló1939Adhesión y auxilioHuescaPrimeros meses posguerra
Miguel Barrabés Espuña1941Adhesión y auxilioHuesca
Inocencio Cardona Aragonés1942Adhesión y auxilioAstorgaPrisión central
Francisco Arias Serrat1943Adhesión y auxilioGuadalajaraPrisión central
José Español Tolsa1942Adhesión y auxilioBarcelona
Juan Falcón Naharro1941Adhesión y auxilioBurgosPrisión central
Miguel Mir Arcas1942Adhesión y auxilioHuescaFicha destacada
Antonia Castán Viu1942Excitación a la rebeliónSaturraránMujer; cárcel extrema
Francisco Gaibar Martín1943Adhesión y auxilioLérida
Alejandro Galindro Armengol1941Adhesión y auxilioBarcelona
José Gombán Murillo1942Adhesión y auxilioHuesca
Antonio Mirones Bezanilla1941Adhesión y auxilioSantanderDestino poco habitual
Tomás Montín Borraz1941Adhesión y auxilioBarcelona
José Murillo Buira1940Adhesión y auxilioBatallón Trab. 123Trabajo forzado
José Murillo Garo1941Adhesión y auxilioIsla de San SimónDestino extremo
Ramón Murillo Mauri1940Adhesión y auxilioHuesca
Antonio Ollés Puyuelo1939Adhesión y auxilioHuesca
Pedro Villalba Sierra1939Adhesión y auxilioTeruel
Juan Escoda Dalmao1942Adhesión y auxilioTarragona
Francisco Gibanel Lacambra1946Adhesión y auxilioHuescaFicha tardía
José Gombau Murillo1942Adhesión y auxilioHuescaSegunda ficha
Marino Ibáñez Colás1942Adhesión y auxilioMontalbánCárcel de partido
Francisco Lacasa Arias1943Adhesión y auxilioHuesca
Antonio López Mateo1946Adhesión y auxilioBarcelonaFicha tardía
Antonio Ollés Puyuelo1943Adhesión y auxilioHuescaSegunda ficha
José Abenoza Marco1942Adhesión y auxilioMozarrifarPrisión habilitada
José Alcañiz Virgós1943Adhesión y auxilioMozarrifarPrisión habilitada
Sebastián Altemir Aler1941Adhesión y auxilioCapuchinas BarbastroPrisión religiosa
Concepción Alzuria Mongay1941Excitación a la rebeliónLas Claras BarbastroMujer
Ángel Alzuria Murillo1943Adhesión y auxilioHuesca
José Arasanz Sampietro1942Adhesión y auxilioBelchitePrisión de partido
Pascual Foradada Torrecilla1943Adhesión y auxilioMozarrifarPrisión habilitada
Pedro García Gómez1941Adhesión y auxilioMozarrifarPrisión habilitada
Ángel Gombán Latorre1942Adhesión y auxilioAstorgaPrisión central
Francisco Gombán Sorribas1941Adhesión y auxilioBelchite
Román Gracia Boj1942Adhesión y auxilioBatallón Trab. ToledoTrabajo forzado
Carmen Mongay Jaro1941Excitación a la rebeliónLas Claras BarbastroMujer
José Monter Cereza1941Adhesión y auxilioBarcelona
Dolores Murillo Ortiz1941Excitación a la rebeliónLas Claras BarbastroMujer
Antonio Muzás Ibarz1941Adhesión y auxilioMozarrifarHermano de Manuel
Manuel Muzás Ibarz1942Adhesión y auxilioMontjuïcDestino extremo
Vicente Vela Ibieca1941Adhesión y auxilioAstorga
José Abenoza Marco1943Adhesión y auxilioZaragozaSegunda ficha
Antonio Aler Amella1943Adhesión y auxilioHuesca
Antonio Alzuria Sanjuan1943Adhesión y auxilioPamplonaDestino severo
José Arasanz Sampietro1942Adhesión y auxilioZaragozaSegunda ficha
Fausto Banzo Barrabés1942Adhesión y auxilioHuesca
Alegría Castarlenas Mongay1944Adhesión y auxilioMadridMujer; Yeserías
Ramón Castro Peruga1943Adhesión y auxilioHuesca

Un archivo que nombra a los olvidados

Lo que hace especialmente valioso este fondo documental es que pone cara —literalmente, con foto carnet— a personas que, de otro modo, quedarían borradas de la historia local. No son héroes ni villanos de ningún relato épico. Son vecinos de Binéfar que vivieron la guerra en el bando que perdió y pagaron por ello con años de cárcel y después con años de vigilancia y sospecha.

Las 73 fichas conservadas en el Archivo Histórico Provincial de Huesca son solo una parte de lo que fue una represión más amplia en la comarca. Pero son, gracias a DARA, accesibles hoy a cualquiera. Los nombres están ahí. Las caras, también.

Si algún lector reconoce alguno de estos apellidos en su árbol familiar, merece la pena acercarse al archivo o consultar los documentos digitalizados. La memoria, a veces, se recupera apellido a apellido.


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Fuentes:
DARA — Documentos y Archivos de Aragón. Archivo Histórico Provincial de Huesca. Fondo: Junta Provincial del Servicio de Libertad Vigilada de Huesca. Fichas de liberados condicionales con mención a Binéfar (1939-1946). Signaturas: ES/AHPHU – J/005692 a J/005697.
Acceso completo al fondo: https://dara.aragon.es 


domingo, 19 de abril de 2026

Luis Carmelo Pueyo Breda: un binefarense en las Olimpiadas de Barcelona 92

En la historia deportiva de Binéfar hay nombres que, aunque no siempre aparecen en grandes titulares, han dejado una huella profunda. Uno de ellos es Luis Carmelo Pueyo Breda, vecino de nuestra villa y figura destacada del arbitraje de voleibol, cuya trayectoria alcanzó su punto culminante con su participación en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 como árbitro internacional.

Fue uno de los  primeros binefarenses en participar en unas Olimpiadas en forma de arbitro. 

Un árbitro de Binéfar con proyección internacional

La Voz de Binéfar recoge el reconocimiento a Carmelo Pueyo como árbitro binefarense seleccionado para un campeonato mundial de voleibol femenino absoluto celebrado en Cádiz. Este nombramiento no solo suponía un logro puntual, sino el reconocimiento a una trayectoria iniciada de forma muy temprana, ya que comenzó en el arbitraje con tan solo quince años.

Luis Carmelo Pueyo Breda: el binefarense que llevó el arbitraje de voleibol hasta Barcelona 92 

 

domingo, 12 de abril de 2026

Carta de Binéfar (1888): cuando el pueblo se volcó con “la cuestión vitalísima del canal”

 Entre los muchos documentos que nos permiten asomarnos al pulso de la Binéfar de finales del XIX, pocos resultan tan expresivos como la Carta de Binéfar publicada en el Diario de Huesca el 17 de enero de 1888. No es una simple nota periodística: es un retrato vivo de un pueblo que, tras años de incertidumbre, veía por fin encarrilada —nunca mejor dicho— la gran esperanza hidráulica de la comarca.

Quien haya seguido en este blog las entradas dedicadas al Canal de Aragón y Cataluña —con numerosas entradas sobre el Canal de Aragón y Cataluña— reconocerá enseguida el tono de la época: mezcla de alivio, entusiasmo y una pizca de épica local. Y es que, como tantas veces hemos comentado, el canal no era solo una infraestructura; era una promesa de futuro para una tierra castigada por la sequía y la irregularidad de las cosechas y en Binéfar tomó fuerza y cuerpo: se convirtió en realidad.

La carta arranca con una afirmación rotunda: el vecindario de Binéfar se muestra “profundamente reconocido” a quienes han apoyado la causa del canal, especialmente en los momentos de “penurias y desconsuelos”. No cuesta imaginar la escena: agricultores, comerciantes y propietarios siguiendo con ansiedad cada noticia que llegaba desde Madrid, temiendo que el proyecto volviera a encallarse en los despachos ministeriales.

Pero esta vez no. Esta vez el expediente avanzaba, y el pueblo quiso demostrar su gratitud de forma pública y solemne. El Ayuntamiento y los mayores contribuyentes —una fórmula muy de la época— aprobaron tres acuerdos que hoy nos resultan tan simbólicos como reveladores.

El primero: nombrar hijos adoptivos de Binéfar a Félix Coll Moncasi, Salvador Bayona y Mariano de Pano, tres figuras clave en las gestiones del canal. No era un gesto menor: significaba elevarlos a la categoría de benefactores del pueblo, algo que en aquellos años tenía un peso social considerable.

El segundo acuerdo nos habla del urbanismo sentimental de la época: bautizar las dos plazas de la villa como “Ruata” y “Sagasta”, y dedicar el paseo hacia la estación al mismísimo Castelar. Una geografía política en miniatura, que convertía el callejero en un mapa de agradecimientos.

El tercero: expresar gratitud a todos los que habían contribuido, directa o indirectamente, a que el canal siguiera adelante. Una forma elegante de incluir a quienes no aparecían en los titulares pero sí en las reuniones, viajes y cartas que movían los hilos.

Canal y Sierra San Quílez en Binéfar

La segunda parte de la crónica es casi costumbrista: visitas, comitivas, saludos cruzados entre Binéfar, Tamarite, Alcampell y Explús. Una coreografía de cortesías que hoy nos puede parecer excesiva, pero que entonces era parte esencial de la política local. Y, entre líneas, late una idea que todavía resuena: la unión del territorio en torno a un proyecto común.

La carta concluye con un elogio al gobierno liberal de Sagasta por atender los “hasta hace poco abandonados intereses de la región aragonesa”. Una frase que podría haber firmado cualquier editorial de la época… o de hoy.

Carta de Binéfar (1888): cuando el pueblo se volcó con “la cuestión vitalísima del canal”

 En definitiva, este documento no solo nos habla del canal: nos habla de cómo un pueblo se reconoce en sus luchas y en quienes las encarnan. Y, como tantas veces vemos en este blog, la historia de Binéfar es también la historia de su capacidad para organizarse, agradecer y persistir.

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Fuente: Diario del Altoaragón

domingo, 5 de abril de 2026

La Sierra de San Quílez: el latido verde de Binéfar que nos une cada Pascua

Hay lugares que no solo se recorren, sino que se sienten. Espacios que, más allá de su belleza, forman parte de la identidad colectiva de un pueblo. Para los binefarenses, la Sierra de San Quílez es precisamente eso: un refugio natural, un punto de encuentro, un escenario de recuerdos compartidos… y, cada Lunes de Pascua, el corazón que late con más fuerza que nunca.

Este próximo 6 de abril, como marca la tradición, volveremos a subir andando hasta la sierra, acompañados por la charranga, entre risas, saludos y ese ambiente festivo que solo se entiende cuando se vive. Es el Día de San Quílez, una jornada que va mucho más allá de lo religioso o lo festivo: es un ritual colectivo que conecta generaciones.

Si quieres conocer quien era San Quílez y su madre te dejo este enlace: San Quílez y Julita 

Un paisaje que abraza Binéfar

Ubicada en la comarca de La Litera y extendiéndose hacia el Cinca Medio, la Sierra de San Quílez se alza como un pulmón verde cercano, accesible y profundamente querido. No hace falta viajar lejos para sentir la naturaleza en estado puro: basta con mirar hacia la sierra y comenzar a caminar.

Sus senderos serpentean entre pinos, carrascas y zonas reforestadas con mimo durante años. Cada rincón habla del esfuerzo colectivo por preservar este entorno, convirtiéndolo en un espacio ideal para el senderismo, el descanso y la contemplación.

Uno de sus mayores atractivos son los miradores panorámicos. Desde ellos, la vista se abre sobre el paisaje literaño, ofreciendo una perspectiva que invita a detenerse, respirar y dejarse llevar. Especialmente significativo es el mirador accesible, un ejemplo de cómo la naturaleza puede —y debe— ser disfrutada por todos, sin barreras.

San Quilez Binéfar

 

Lugares con nombre propio

La sierra no es solo un conjunto de caminos; está llena de espacios que guardan historias.

La ermita de San Quílez, situada en lo alto, es sin duda el epicentro emocional del lugar. Allí confluyen tradición, espiritualidad y convivencia. No hay binefarense que no haya pasado por ella en algún momento importante de su vida.

San Quílez de Binéfar

 

Muy cerca encontramos el merendero José Javier Arias, una zona especialmente significativa por su vinculación con la reforestación. Es un espacio que simboliza el compromiso con el futuro, donde la naturaleza se regenera gracias al trabajo constante.

Otro punto destacado es el refugio de Benito Col, cuyos terrenos fueron cedidos para uso público, reflejando ese espíritu de comunidad que define a la sierra o una de las fuentes promovida por la Unión Ciclista y que solucionaron los problemas del agua en la sierra. Son lugares que no solo se visitan: se viven.

San Quilez Binéfar agua 

Un esfuerzo colectivo que deja huella

La Sierra de San Quílez no sería lo que es sin el trabajo incansable del Club Litera Montaña. Gracias a su labor de mantenimiento, reforestación y cuidado del entorno, este espacio natural ha ido creciendo y mejorando con el paso del tiempo.

Su compromiso ha sido reconocido con el prestigioso premio Félix de Azara, un galardón que pone en valor la dedicación a la conservación del medio ambiente. Pero más allá de premios, lo verdaderamente importante es el legado: un entorno cuidado para las generaciones presentes y futuras.

Cada árbol plantado, cada sendero acondicionado, cada rincón recuperado… son pequeños gestos que han convertido la sierra en un ejemplo de lo que se puede lograr cuando un pueblo se implica.

Numerosas organizaciones, peñas y entidades de todo tipo han seguido replantando la sierra y cuidando el entorno año a año colaborando con el Ayuntamiento. 

replantando al sierra de san quilez de binefar 

Si quieres conocer cómo comenzaron las plantaciones en la sierra de San Quílez visita esta entrada. 

El Camino Natural: una puerta abierta

La Sierra de San Quílez forma parte de la Red de Caminos Naturales con el camino natural de la Sierra, lo que refuerza su valor como espacio de conexión entre territorio, historia y naturaleza. Estos caminos no solo facilitan el acceso, sino que invitan a descubrir el entorno con una mirada más pausada, más consciente.

Caminar por ellos es recorrer paisajes, pero también emociones. Es reencontrarse con uno mismo mientras se avanza entre árboles y silencio, roto solo por el sonido del viento o las conversaciones compartidas.


 
San Quílez de Binéfar

El Día de San Quílez: tradición viva

Pero si hay un momento en el que la sierra cobra un significado especial, es durante la celebración del Día de San Quílez en Semana Santa. El Lunes de Pascua, los binefarenses nos reunimos para subir andando, como se ha hecho durante generaciones.

La charranga marca el ritmo. Las familias, los grupos de amigos, los niños y los mayores avanzan juntos. No importa la edad ni el paso: lo importante es estar, compartir, formar parte.

Es una jornada en la que el camino se llena de vida. Se escuchan risas, se intercambian historias, se crean recuerdos. Al llegar arriba, la ermita se convierte en punto de encuentro, y la sierra entera respira ese ambiente único que mezcla alegría, tradición y pertenencia.

Tradición en Binéfar: Sierra San Quílez lunes de Pascua

 Para muchos, es un día marcado en el calendario desde siempre. Para otros, una oportunidad de descubrir por qué este lugar significa tanto.


 

Más que un paisaje, una identidad

La Sierra de San Quílez no es solo un destino de senderismo ni un espacio natural más. Es parte del alma de Binéfar. Es el lugar donde se celebran encuentros, donde se refugian pensamientos, donde se construyen recuerdos.

San Quilez. Una tradición en Binefar

 

Cada paso por sus caminos es también un paso en la historia colectiva del pueblo. Cada subida en San Quílez es una reafirmación de lo que somos: una comunidad que cuida, que celebra y que comparte.

 

Este 6 de abril, cuando volvamos a subir con la charranga, no solo estaremos participando en una tradición. Estaremos formando parte de algo más grande: una conexión que une pasado, presente y futuro en un mismo camino.

San Quílez de Binéfar

 

Y mientras el eco de la música resuene entre los árboles y las vistas se abran ante nosotros, sabremos —una vez más— que hay lugares que no se explican, se sienten.

Porque la Sierra de San Quílez no es solo un lugar al que se va. Es un lugar al que siempre se vuelve.

La Sierra de San Quílez

 

En la ermita de San Quílez, a parte de la misa, antiguamente se jugaban juegos tradicionales aragoneses, cucañas, baile, etc....Hoy, el grupo grupo scouts Binefar y las peñas amenizan la mañana.

Romeria San Quilez Binefar
 Romería San Quilez 1945

Romeria San Quilez Binefar
 Romería San Quilez 1940

Romeria San Quilez Binefar
Romería San Quilez 1940

Romeria San Quilez Binefar
 Romería San Quilez 1950

Romeria San Quilez Binefar
 Romería San Quile. finales años 20.

(Parte de la Información y fotografías del libro Binéfar, una mirada al pasado)

La celebración de abril de 1999, cuando cientos de personas acudieron a San Quílez no solo para la tradicional subida y la misa, sino también para disfrutar de un día de campo con actuaciones musicales. Aquel año, los quintos organizaron un concierto con los grupos Moby-Dick y Azucarillo Kings.

 san Quilez 1999

 

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