Hablar de Los Chamizos es hablar del origen vivo y auténtico de las celebraciones de Binéfar. Antes de que hubiera peñas —Tozal, Latacín, La Kraba, Binéfar 77, Cetril, Rosigón, Gayata, Chaplin, Abadejo, Cascabel, Barones…— estaban esos pequeños refugios improvisados: corrales, almacenes, bajos de las casas convertidos en chamizos desperdigados por el pueblo. Locales efímeros, cargados de risas, clandestinidad juvenil… y chispa.
Hoy, esa chispa se ha encendido todavía más: los Interchamizos han reunido lo mejor de todos aquellos chamizos de siempre para organizar una verbena única, rondas, premios Baininos, música, amistad entre peñas y juventud desenfrenada —incluso una carroza común—, adorando el espíritu festivo de Binéfar con una energía renovada.






